Espacio

De él las horas de dicha,

(c) Yolanda Jiménez

la fantasía, la realidad.
Las siestas cortas, los sueños largos.
Los amaneceres juntos
con el frío afuera
y el calor entre las sábanas.
De él el café en las mañanas,
el paseo a la plaza,
el azul del que no quieres escapar.
De él la lluvia en medio del abrazo
-porque no sabe a tristeza-
las manos entrelazadas,
las ganas de caminar juntos.
De él la verdad a secas,

(c) Yolanda Jiménez

el reclamo que no hace daño,
la capacidad de pedir perdón.
De él los besos,
las caricias fuertes y también las suaves;
el deseo,
el suspiro desprevenido.
De él la libertad
el propio espacio…
la fuerza
la alegría
el poema sin pausa
y estas ganas de tenerlo sin retenerle.
-Irma Cristina Cardona –

 

Aniversario a la carta

Se habían visto varias veces en el mismo círculo. Dos almas afines que no se buscaban, encontrándose en una balsa de calma. Luego vinieron las miradas profundas, el deseo desbocado, los sentimientos, las risas, los proyectos, la piel encendida, los besos de fuego, los viajes al norte, al este, al sur, hasta los centros de si mismos … Exploraron arribes y química. Bucearon sabores y texturas.

(c)Yolanda Jiménez: “Evolución II”, de la serie El Cuerpo. Acuarela sobre papel.

Idas y venidas sobre los railes del tiempo los llevaron hasta el primer año. Ella quiso celebrarlo, poner una fecha, la de aquella primera vez que se asomaron a la profundidad de sus miradas, al manantial de ternura, a la transparencia de lo que eran.

 

El segundo aniversario se diluyó un domingo. Él en su huida, ella en sus pensamientos.

Ó:

Pasaron dos años y sumaron inquietudes, caminos, libertades, respiros, opiniones. Crecieron y brindaron por ellos con la calma en las copas y la esperanza en los labios.

 

-Yolanda Jiménez – 16 de febrero de 2020

Cinco versos para cinco amantes

 

Al uno le amo en mi ahora, en infinita ternura

(C) Yolanda Jiménez. Técnica: lápiz y sanguina sobre papel

Al dos le amo en mi alma dual, ancestra de femenina y masculino

Al tres le amé, apenas tres veces

Al cuatro le amo en verso de compañía

Al cinco, por cinco potencias de juventud.

 

El uno me ama sin pronunciarlo

El dos me ama desde su gurú de aliento

El tres ama a todas las poetas

El cuatro me ama sin tocarme

El cinco me ama difuminado de recuerdos.

 

-Yolanda Jiménez –

 

 

De mujer-guerrera a mujer-amor

 

Dejemos de decretar que somos mujeres guerreras

Aprendamos a vivir en la energía de la mujer amante, la mujer que ama y va con fuerza y empoderada por todo lo que desea, el Universo es muy sabio, si decretamos ser GUERRERAS entonces más y más luchas, más y más guerras llegarán.

(c) Yolanda Jiménez

Luchar por tener una pareja, luchar con conseguir un mejor empleo, luchar por mantener en equilibrio con una misma, luchar por salir de una enfermedad, sigamos decretando más y más luchas y tendremos más y más experiencias que nos dejaran con las alas, con el alma y el corazón herido, seamos mujeres de luz que vibran en AMOR.
El Amor, todo lo logra en paz, en armonía, en alegría, en la bella danza de la vida.
La mujer Guerrera carga con una pesada armadura en su cuerpo toda su vida, ¿como está tu espalda? ¿hay dolor? dolor en la espalda, dolor de cabeza, dolor y más dolor, la mujer amante, la mujer de luz recorre su vida con los brazos abiertos dispuesta a vivir experiencias de aprendizaje por medio del amor y la melena danzando con el viento porque se sabe viviendo en la frecuencia del amor.
Seamos mujeres FUERTES, mujeres empoderadas, mujer de luz, mujeres de amor, pero no más mujeres guerreras. Por ti, por todas las mujeres por el planeta escuela que necesita transmutar de la guerra a la paz.

 

-Zuhari Mk-

Poema desconocido

 

No quisiera enamorarte, pero…

soy de las personas

(c) Yolanda Jiménez

que sublima al besar,
que mira a los ojos al hacer el amor
y te abraza cuerpo alma mientras duermes.
Soy de los que regalan flores
y poemas en cartas perfumadas.
Amo con tanta libertad, quizá, tal vez,
que a veces pago con soledad
el gran placer de vivir libre…
Soy de los que se quedan despiertos
tan sólo para ver cómo duermes,
los que te abrazan toda el alma
en las noches más heladas,
los que amanecen con insomnio
por el desvelo de verte dormir.
Soy de los que permanecen en vela
con tal de verte amaneciendo.
No quisiera enamorarte, pero…
soy de los que acarician el pelo,
de los que sonríen al besar
y besan, para hacerte sonreír.
-Autor desconocido – 
Poema encontrado en la página de facebok:  Editorial Diego Van

Paseo nocturno…para una noche de lluvia

Paseo nocturno

Llueve en Madrid(c) Yolanda Jiménez

y la noche me envuelve

con caricia de agua,

con aroma de otoño.

La ternura de tus ojos

sobre mi piel bronceada.

Los kilómetros solo miden,

la distancia no existe;

tu presencia está aquí

en las gotas invisibles

que humedecen mi cara,

rizándome el pelo,

llenándome el alma.

Mi cuerpo se abre a tu mirada serena

y el corazón se me crece

del amor que te tengo.

 

-Yolanda Jiménez –

 

Noche

 

(C) Yolanda Jiménez

De luna y farolas

de fantasías o de sueños.

El misterio de unos ojos,

linterna de mis noches.

Sedas de piel y luna

 

-Yolanda Jiménez –

Hay en la intimidad un límite sagrado – Ana Ajmátova-

 

(c) Yolanda Jiménez

Hay en la intimidad un límite sagrado

que trasponer no puede aun la pasión más loca

siquiera si el amor el corazón desgarra

y en medio del silencio se funden nuestras bocas.

 

La amistad nada puede, nada pueden los años

de vuelos elevados, de llameante dicha,

cuando el alma es libre y no la vence

la dulce languidez del goce y la lascivia.

 

Pretenden alcanzarlo mentes enajenadas,

y a quienes lo trasponen los colma de tristeza.

¿Comprendes tú ahora por qué mi corazón

no late a ritmo debajo de tu diestra?

 

-Ana Ajmátova –

Lo que callas. Un poema para hoy

 

Lo que callas

 

Ella lo pronunciaba a menudo.

Yolanda Jiménez: Óleo sobre lienzo

El prefería callar.

Las arrugas del alma

sin tiempo, sin espacio,

sin ser, sin nada.

Pasó el otoño con vientos de hojas

y el invierno con la esperanza del deshielo.

En primavera los brotes de palabras

asomaron a la lluvia;

las no dichas,

las que duelen,

las que no existen.

Dinamita y sol,

¿hasta que llegue el verano?…

 

-Yolanda Jiménez –

 

 

“Te quiero” ¿Puedes decirlo? ¿puedes sostenerlo?

 

“Te quiero” Dos palabras sencillas, amables, universales, ligeras y tan estigmatizadas. A veces las cargamos de un peso innecesario y se convierten en dificultad para decirlas, para escucharlas, para sostenerlas. Quizá solo son palabras, un medio de expresar, una forma de vínculo, de libertad, de respeto.

Os invito a perder el miedo, fluir, acoger y si lo sentís, a practicarlas.

 

“Te quiero sin mirar atrás”. Un bellisimo poema de Benedetti.

 

Te quiero mansamente, entre las sombras

de las falsas ilusiones…

 

Te quiero como para leerte cada noche,

como mi libro favorito quiero leerte,

linea tras linea, letra por letra,

espacio por espacio…

 

Te quiero para tomarte de la mano bajo el firmamento

y mostrarte los te amo escondidos entre las estrellas…

 

Te quiero para buscarte entre las frases,

entre los pensamientos enterrados,

entre las maneras complicadas.

Quiero encontrarte y no dejarte…

 

Te quiero como para llevarte a mis lugares favoritos

y contarte que es ahí donde me siento a buscarte

en la niebla de miradas que no son tuyas

pero aún así te busco…

 

Te quiero para volvernos locos de risa,

ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles,

eso si, tomados de la mano,

mejor dicho, del corazón…

 

Te quiero como para sanarte y sanarme y sanemos juntos,

para reemplazar la herida por sonrisas

y las lágrimas por miradas

en donde podremos decir más que en las palabras…

 

Te quiero por las noches en las que faltas,

te quiero como para escuchar tu risa toda la noche

y dormir en tu pecho, sin sombras ni fantasmas,

te quiero como para no soltarte jamás…

 

Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua,

con el alma y sin mirar atrás…

 

-Mario Benedetti –

 

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