Los números de 2015

Los duendes de las Estadísticas de WordPress.com prepararon este informe del año 2015 sobre este blog

Aquí hay un extracto:

El Museo del Louvre Tiene 8,5 Millones de Visitantes por Año. Este Blog FUE visto cerca de 72.000 Veces baño 2015. Si fuese Una Exposición en el Museo del Louvre, se precisarían Alrededor de 3 Días Para Que Toda ESA gente la visitase.

Haz Click para ver el Reporte completo.

Dos monjes y una mujer

 

Dos monjes zen iban cruzando un río. Se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo. Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla.

El otro monje estaba furioso.
No dijo nada pero hervía por dentro.
Eso estaba prohibido.
Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.

Recorrieron varias leguas.monjes
Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo:

-Tendré que decírselo al maestro.
Tendré que informar acerca de esto.
Está prohibido.

-¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro.

-¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado.

El otro monje se rió y luego dijo:
-Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú todavía la estás cargando…

Y tú… ¿qué cargas?

A veces cargamos con el pasado, la culpa, el resentimiento, etc. Cargamos con tantas cosas, tan grandes y pesadas, que caminamos encorvados, dejando de ver todo lo positivo que hay a nuestro alrededor.

Todos podemos tener una vida mejor. Libérate de las cadenas que te mantienen atrapado. Aprende a soltar, a dejar ir.

 

Fuente: rincondeltibet.com

 

 

Erotismo, fotografía, sensualidad

Visionar una foto, imaginar, erotizarse y recorrer lugares en un viaje íntimo de autobiografía. Revisitar momentos, visualizar situaciones o inventar espacios.  Algo tan sencillo y a la vez tan vital resulta un ejercicio renovador que nos reafirma nuestra personalidad, nuestras vivencias, nuestra capacidad de sentir y vibrar en la sintonia que nos seduce. Bailar la danza de la vida, entregados al fluir constante de movimientos vitales.

Comparto una experiencia ocurrida a una fotógrafa, a partir de publicar  sus fotos cargadas de sensualidad y erotismo:

EROTICA

Fotografía: Inez Lewis

 

Hace poco, alguien que me sigue en Instagram publicó esta pregunta en una de mis fotos:

“Cuando ves a un hombre, ¿en qué te fijas primero?”

Estuve un momento pensándolo. ¿En los ojos? ¿El pelo? ¿La sonrisa? ¿Los hombros? No, ninguna de estas respuestas me encajaba. Cuando era más joven, me solían gustar los hombres altos, delgados y con el pelo oscuro. Pero ahora, a mis 52 años, no tengo un tipo de hombre concreto. Al menos, no un tipo de físico. Me atraen los hombres con una sensualidad palpable. Pero, entonces, me pregunté: ¿qué es lo que da a un hombre ese atractivo que se percibe cuando pasa?

Le estuve dando vueltas a la cabeza para recopilar imágenes de hombres que, a lo largo de mi vida, me han dejado sin aliento y me han hecho estremecer sólo con su presencia. A veces me acordaba de cómo se le pegaba una camiseta a los hombros, o de cómo me sostenía la mirada a través de una copa de vino. Pero, sobre todo, pensaba en las cosas intangibles –cualidades, valores, rasgos del carácter– que un hombre tiene que poseer para que yo quiera tirar los platos al suelo y subirme encima de la mesa para llegar gateando hasta su regazo.

Y estas son las 11 cosas que se me ocurrieron:

1. Fuerza. No me refiero a cuánto peso puede levantar tumbado, aunque unos buenos pectorales no hacen daño. Me refiero a la fortaleza interior. Una fuerza arraigada en un hombre que sabe quién es. No hay nada más sexy que un hombre con los pies en el suelo, consciente de los impulsos y la rabia que pueden haberle descarrilado de joven, y con una seguridad en sí mismo que expresa, sin arrogancia, que no tiene nada que demostrar.

2. Vulnerabilidad. Un hombre no puede ser fuerte si no es también vulnerable. Esto significa que es capaz de contarte lo que quiere, lo que teme, la forma en que le haces sentir, lo que ha cambiado, lo que ha superado, lo que puede con él. Sin transparencia, no hay verdadera intimidad, ese ingrediente que hace que el sexo siga siendo sensual cuando empieza a disiparse el subidón inicial de deseo.

3. Integridad. Este ingrediente distingue a los chicos de los hombres. Aunque al principio puedan encandilarte, los mujeriegos, canallas y narcisistas utilizan las mentiras, los trucos baratos, el humo y los espejos para su beneficio personal. No hay nada sexy en un hombre que finge ser algo que no es, que carece de toda profundidad de sentimientos, y al que no le importa el daño que va haciendo por el camino. Si tuviera que elegir entre acostarme con Don Draper, de Mad men, o Atticus Finch, deMatar a un ruiseñor, preferiría sin dudar un instante al dulce abogado Finch.

4. Inteligencia. Una buena mente es sexy. El cociente intelectual está bien, pero sólo es una parte de la inteligencia. El pensamiento crítico, una sed insaciable de aprendizaje y un don para expresarse de forma original son rasgos ante los que no puedo resistirme. No me importa lo guapo que sea un hombre; si no puede seducirme con su mente, no habrá química sexual.

Dibujo: Juan Peláez

Dibujo: Juan Peláez

5. Sentido del humor. Un hombre sin sentido del humor es como una ducha fría en las piernas. Para mí es imposible conectar con alguien superliteral, hiperserio y que apenas se ríe. Para mí, la inteligencia y el humor son compañeros de cama inseparables. La gente inteligente lee los matices y ve el humor en las situaciones. Y elestilo del humor es imprescindible. Aunque un hombre sea sexy, si su tipo de gracia no encaja con la mía, la sensualidad no durará mucho.

6. Cercanía. Resulta agotador intentar contectar con alguien aislado por muros. La compasión, la empatía, la sonrisa y la risa fácil son rasgos y gestos que desarman en el mejor sentido de la palabra. La amabilidad es sexy. Así de sencillo.

7. Generosidad. La tacañería me echa para atrás. Y no sólo con el dinero, sino también con los sentimientos. Aunque despilfarrar el dinero y las emociones indica una falta de control o de autoestima, el gusto por contar los céntimos y toquetear el dinero sugiere una preferencia por las cosas antes que por las personas. También he descubierto que los hombres tacaños no son tan buenos amantes como sus homólogos más generosos. No es sexy dormir con alguien se reprime física o emocionalmente en la cama.

8. Cariño. El cariño es la cercanía en acción. Un beso suave en la nuca cuando pasa. Un dedo que se cuela por el agujero de mis vaqueros para tocarme la rodilla. Que apoye la cabeza en mi pecho porque es uno de sus lugares favoritos. Un hombre al que le gusta tocar por el hecho del contacto, ya sea o no con fines sexuales, resulta sexy.

9. Capacidad de concentración. Hace no mucho tiempo, me sentía atraída por hombres tan ambiciosos que parecía que funcionaban a motor. Lo que he aprendido es que ese tipo de ambición suele esconder inseguridad, avaricia y hostilidad, cualidades que no seducen en absoluto. La consciencia plena —mindfulness en inglés– o la capacidad de estar presente en el momento aunque sea amargo es la mejor forma de ambición, porque requiere un compromiso con el crecimiento personal que no es apto para cardíacos. Un hombre que irradia seguridad en sí mismo, que es capaz de mantener la calma y la concentración de cara a los retos, consigue ponerme el vello de punta.

10. Compañerismo. El único lugar en el que quiero que me dominen es en la cama, y hasta ahí se necesita mi consentimiento. En los demás contextos, quiero a un hombre que no trate de dominarme, que entienda la necesidad del compromiso, la reciprocidad, la comunicación y el respeto. No tengo ni tiempo ni paciencia para hombres que juegan y controlan a las mujeres para sentirse más hombres.

11. Seguridad en la cama. La verdadera confianza sexual no tiene nada que ver con el tamaño del pene, los movimientos fluidos y el número de ligues que hayas tenido. Es un ambiente que destila una suave firmeza, una capacidad para leer mi cuerpo y mi respiración, una perseverancia sensual en un momento en que puede mirarme o no a los ojos, pero en el que se requiere un deseo de mostrarse vulnerable y presente. Un hombre con mucha carga sexual, consciente de sus necesidades y centrado en su expresión sexual me dejará sin aliento y hará de mí una sumisa alfatotalmente excitada en un abrir y cerrar de ojos.

Dibujo: Juan Peláez

Dibujo: Juan Peláez

He de decir que muchas de estas 11 cosas no aparecían en la lista que tenía a los 20. En aquella época, me atraían hombres de negocios engominados con coches flamantes y que solían ir en manada. No pasa nada por encajar en esta descripción, pero la excitación se agota rápidamente si dentro no hay sustancia que la alimente. Una de las ventajas de tener 52 años es que por fin he aprendido qué debo buscar en un hombre.

Este post fue originalmente publicado en la edición estadounidense de ‘The Huffington Post’ y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano.

Ligar o conquistar. Una elección consciente

Conquistar no es que te quedes siempre, es que no te olvide nunca”…“No me ligues, conquístame” es el título de este artículo que comparto, escrito por:  Pablo Arribas:

Ahora que gusta mucho decir eso de “todos somos iguales” o “todos somos especiales” o “nada es mejor que nada”, yo digo no. Hay personas y personas.
Hay personas y personas porque hay elecciones y elecciones. Valga el destacado para diferenciar a esas personas en negrita de las, digamos, regulares; esas que, aunque sea en un rápido y diagonal golpe de vista, se te quedan retenidas en la memoria. Ser una persona subrayada se elige.

PAREJA PUNTITOS

Dibujo: Juan Peláez

 

Siempre he creído que en la vida hay un listón, y que están los que pasan por debajo como en el limbo y los que pasan por encima haciendo un salto de altura.
En el amor, como en todo, hay primeras y segundas divisiones. Creo que nadie debería pasar de puntillas por el mundo cuando puede pisar fuerte. Allá cada uno. Y tú, ¿juegas en primera o en segunda? ¿Ligas o conquistas?

Ligar está bien, es divertido y lo divertido también es necesario, pero no deja de ser la marca blanca de conquistar.

Para ligar, basta con gastarse algo de dinero en Inditex, arreglarse el pelo, ponerse una buena colonia, no hacer mucho el idiota y entrar a mucha gente. Hasta el más tonto liga un día.Todos tenemos una estadística y la de nadie –una vez que se ha estrenado– es cero. Por el contrario, para conquistar no valen las ropas. Un conquistador no se forma en el centro comercial, se forma teniendo una vida apasionante. Por mucho que quieras aparentar, por muchas camisas, cochazo, maquillaje o tacones, siempre hay un día en que la vida te pregunta¿qué queda cuando te quitas el vestido?, ¿quién eres cuando te desnudas?

La mayoría de relaciones nacen de ligar pero mueren por falta de conquista. Casi todas se rompen o no avanzan no porque se tuerzan, sino por desvelo y decepción. De nada sirve el deseo si no lo acompaña la fantasía que evocan las vidas fascinantes. De nada un brillante lazo si en el paquete no hay nada. A nadie le enamora el vacío.

Una de las principales razones por las que las relaciones fracasan es porque falta grandeza. ¿Cuánto tiempo dedicas a estar más guapo, tener mejor cuerpo o comprar más ropa? ¿Cuánto inviertes en crecer como persona? 

Todo el mundo liga, pero no todos conquistan. “Para dar una vuelta, todas las bicicletas son buenas, pero hay días en los que recordamos los grandes paseos”, dice una amiga mía[1].Ligar es juego; conquistar es arte. Ligar es pasatiempo; conquistar es que se quede cuando pasa el tiempo.

Pero conquistar no tiene que ver con la eternidad, sino con la memoria. No es que el Imperiocaiga, es que hoy sepas quién es Julio César; no es que te quedes siempre, es que no te olvide nunca. Tampoco tiene que ver con la presencia (física), pues a veces, el peso de la presencia se mide mejor en la ausencia: conquista es cuando puedes decir “ella se fue, pero se quedó el perfume”, o “él se fue pero yo aún sonrío”. Es que, aunque ya no esté, seas una persona diferente porque no te cambió que se fuera, te cambió que hubiera estado.NOTAS MUSICALES

A la mayoría le asustan los grandes retos y prefieren ser cabeza de ratón a cola de león. Es una opción optar por el atajo, pero si lo haces, no presumas, pues aunque puede que llegues antes, nunca traerás la mochila tan llena como quien hace el camino necesario. No es motivo de alarde liarte con alguien si luego te olvida. Puede ser divertido, y eso está bien, pero el orgullo debe guardarse para cosas superiores. Y el que realmente hace cosas superiores, no alardea, porque la gente superior no muestra con palabras lo que demuestra con actos.

Cuando no se aspira a la grandeza es porque algo hay apremiando la mediocridad. Detrás de cada conducta hay siempre algo que la refuerza. Cuidado con lo que aplaudimos. Nuestra vida es tan grande como aquello que admiramos.

Me repugnan esos chicos que van diciendo “a esa me la tiré” (por ser finos) o sacan pecho para decir el ‘elevado’ número de chicas a las que “se han follado” (se me fue la ‘finería’), como quien cuenta títulos de liga. He dicho chicos y no hombres, no por edad, sino por madurez. Me decepcionan también esas chicas que miden su belleza en función de los chicos a los que besan o a los tropecientos que podrían besar, así como aquellas que se creen superiores por ser guapas.

Lo más curioso es que es entre esta clase de chicos y chicas donde se crea todo: chicos que van como monos detrás de chicas para tratarlas como números y chicas que alardean de ser monas en función del número de chicos que las ven… ¡como números!

Y es que, cuando alguien no puede aspirar a la calidad se refugia en la cantidad. Están los que venden 10 unidades a 1 euro y los que venden 1 unidad a 10 euros. En el mundo de la cantidad, el que apuesta por lo excelente está siempre en minoría.

Nadie debería pasar de puntillas por el mundo cuando puede pisar fuerte”.

 

Dibujo: Juan Peláez

Dibujo: Juan Peláez

Por todo esto, a mí no me vengas con tu carita bonita de “me lío con quien quiera”, a mí dime algo que me cambie la forma de mirar la vida, ponme los ojos grandes y hazme sentir pequeño. Cuéntame tantas aventuras que sienta que me he perdido un millón de cosas. Dame ganas de comerme el mundo.

Dime que sabes lo que quieres y que “o eso, o nada”; que ni te vendes ni negocias tus sueños. Dime que tu estantería no está vacía y que tu libro favorito no es un best seller. Hazlo con tanta pasión que me lo compre mañana. Dime que cuando puedes viajas, y que viajar no es lo mismo que hacer turismo. Dime que descubriste que el secreto de la felicidad no está entener, sino en ser, crecer, dar y amar con valentía. Y dime que te partieron el corazón y que aún así lo pondrías sobre la mesa si se presentara la ocasión.

Dime que con tus 20 o 30 años lo mejor de ti no es tu belleza. No quiero un rato más, quiero alucinar contigo. No quiero mirarte, quiero admirarte. No quiero olvidarte, quiero que me dejes un surco después de beberte, como el café. Y, aunque pueda que no pueda ser, aunque se acabe o aunque duela, quiero que el rato contigo merezca, si así fuera, una dulce pena.

No me ligues, conquístame.

 

http://www.eluniversodelosencillo.com

 

“Te Deseo Tiempo”. Un poema de Elli Michler

 

Te deseo tiempo

No te deseo todos los dones posibles del mundo.
Sólo te deseo lo que la mayoría de las personas no tienen:
Te deseo tiempo para gozar y para reír,
y si lo aprovechas, que puedas incluso hacer algo de ti.

Te deseo tiempo para tu hacer y para tu pensar,
y no sólo para ti, también para regalar.
Te deseo tiempo, no sólo para que vayas deprisa y corriendo,
sino tiempo para que puedas estar contento.

Te deseo tiempo no sólo para “pasarlo”.
Deseo que te sobre tiempo
para la admiración y tiempo para la confianza,
en vez de tiempo para sólo mirar al reloj.

Te deseo tiempo para alcanzar las estrellas
y tiempo para crecer, esto es, para madurar.
Te deseo tiempo para esperar y para volver a amar.
No tiene ningún sentido retrasar ni perder este tiempo.

Te deseo tiempo para encontrarte,
y que cada día, cada hora, lo experimentes como felicidad.
Te deseo tiempo también para perdonar.
Te deseo tiempo: ¡que tengas tiempo para vivir!

Elli Michler

 

Publicado el 01.05.1989 por Elli Michler , “Dir zugedacht” © Don Bosco Verlag, Munich
Traducción realizada por SB Traduzioni

El poema “Te deseo tiempo” es de Elli Michler, poetisa alemana (1923-2014)

 

Las lágrimas de África. Un proyecto valiente

El Monte Gurugú y Bolingo en Marruecos están poblado por campamentos en los que conviven cientos de africanas y africanos clandestinos, como se hacen llamar, soportando una situación insostenible en condiciones infrahumanas físicas y emocionales.

Documentos únicos y excepcionales, en donde lanzan una llamada de socorro al mundo occidental para que pare esta injusticia. Descubriremos que detrás de esos dibujos realizados con trazos de apariencia infantil, en soportes improvisados y materiales elementales: trozos de papel, cajas de cartón… se esconden historias impactantes y estremecedoras Cartas en donde nos cuentan las heridas externas e internas que poco a poco tratan de cicatrizar y que la mayoría le han sidoinfringidas por las fuerzas de seguridad española y marroquíes. Brutalidad y violencia que muestran sus cicatrices y de las que nadie se quiere responsabilizar.

Mujeres que han atravesado África embarazadas y que tendrán a sus hijos en las peores condiciones. Niños que en la travesía han perdido a sus madres y que son cuidados en el campamento de Bolingo por el resto de los subsaharianos como si fuesen sus propios hijos. El valor de la solidaridad se mezcla con el negocio de las mafias.

Para qué necesitamos vuestra colaboración

Todo el trabajo de investigación, viajes, rodaje, creación de facebook, twitter… sólo cuenta con el esfuerzo personal y la inversión de los ahorros de la propia directora del proyecto. Detrás no hay ningún grupo ni organización que financie el trabajo.

El objetivo es cubrir al menos los gastos mínimos que conlleva un proyecto tan importante y necesario, para poder seguir rodando y poder terminar el documental.
Gracias a vuestra ayuda un pequeño equipo podrá viajar a Melilla y a Marruecos y subir de nuevo a los campamentos de Bolingo y Gurugú, para poder recoger lostestimonios de los protagonistas de esta historia.

Vuestras aportaciones se destinarán a:

  • Rodaje en Melilla y Marruecos, que incluye dos desplazamientos de tres miembros del equipo, alojamiento, desplazamientos y manutención del equipo.
  • Rodaje de entrevistas en Madrid y Barcelona, a especialistas: activistas, historiadores, fotógrafos…
  • Gastos de traducción y subtitulación Este documental puede tener una proyección internacional, por lo que tendremos que subtitular toda la película e intentar traducirlo a las distintas lenguas del Estado.
  • Creación de la página web, y el mantenimiento y actividad en las redes sociales.
  • Gastos derivados de esta campaña de crowdfunding, que incluyen tanto las comisiones derivadas de la campaña y los gastos de envío como la producción de las propias recompensas que os ofrecemos: copias del documental, edición y autoría del DVD , impresión de las fotografías, tarjetas y dibujos originales…

Sobre las recompensas

Fotografías

Cuándo hablamos de “fotografía impresa inspirada en el proyecto” como recompensa, será una imagen de los saltos a la valla de Melilla o de loscampamentos realizadas por Amparo Climent o la famosa foto del campo de golf deJosé Palazón todas impresas y firmadas por sus autores.

Dibujos

Aquí tenéis algunos de los dibujos de los que se han hecho las reproducciones en formato postal.

Queremos finalizar el proyecto para el mes de septiembre de 2015.
Las recompensas se enviaran cuando esté todo el rodaje terminado.

El pase de la película documental tendrá lugar en Madrid, en un lugar aún por concretar del que se irá informando convenientemente a todos los mecenas.

Apoyos de amigos e instituciones.

Estamos recibiendo muchos apoyos de amigos, instituciones y ongs que sonsensibles o que luchan por la defensa de los Derechos Humanos, y que nos han animado a continuar con este documental.

¡Por eso pedimos tu ayuda!

Quiénes somos

Amparo Climent

Directora y guionista de Las lágrimas de África
Artista multidisciplinar licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Actriz con una intensa actividad en el teatro, cine y televisión.
En febrero de 2015 presentó la exposición “Las lágrimas de África” y el “Poder de la mirada” en el Parlamento Europeo con sede en Bruselas.

José Palazón

Fotógrafo y activista de la ONG PRODEIN Melilla, especialista en temas de inmigración y especialmente en la valla de Melilla. Conocido y premiado nacional e internacionalmente por su fotografía “El campo de golf “ es uno de los impulsores y asesores del proyecto, facilitando el acceso a las imágenes documentales que él mismo ha grabado en la valla de Melilla.

José Manuel Conde es compositor y barítono, y junto a Sergio Kuhlmann, también compositor y director de orquesta, desarrollan proyectos musicales tanto en el teatro como en el audiovisual. Reconocidos a nivel internacional crearán la banda sonora original de Las lágrimas de África. Así mismo son los creadores de la música deRecuerdos en el jardín.

Macu Sanz: Actriz, compositora, cantante y escritora. Autora de la canción Africanos en busca de libertad utilizada para la realización del teaser de presentación.

Edih Salazar: Cantante, compositora y maestra, reconocida por sus participaciones en programas de televisión como experta vocal.
En la película documental cantará Alambres a un nuevo hogar compuesta especialmente por ella para la exposición La valla. 100 artistas en la Frontera Sur.

Exposiciones y Parlamento Europeo en Bruselas

En Septiembre de 2014 comisariada por Concha Mayordomo y Amparo Climent se inauguró la exposicion ¨La valla. 100 artistas en la Frontera sur¨ en la Sala de Exposiciones Utopic_us de Madrid, en donde participaron más de 100 artistas, poetas, escritores, cantantes, compositores, filósofos… creando una obra especial que donaron para el proyecto de la ONG VOCES.

Todo el dinero recaudado de la venta de las obras, se destinó al mantenimiento de la escuela Jele Kosobe en Mali, de enseñanzas artísticas y que se podría cerrar por falta de recursos.
Fue un éxito de público y tuvo una gran repercusión en los medios de comunicación.

En febrero de 2015 los dibujos de los subsaharianos “Las lágrimas de África” se expusieron en el Parlamento Europeo junto con la exposición “El poder de la mirada” en donde participaron fotógrafos especialistas en la Frontera Sur en la valla de Melilla.

Calendario previsto

En caso de llegar a la cantidad fijada y sobrepasarla, el dinero lo destinaremos a gastos de postproducción que incluye: la edición y montaje, etalonaje, sonorización, doblaje y estudio.
Después entregaremos todas las recompensas y comenzaremos a distribuir el trabajo para su presentación en festivales nacionales e internacionales.

Estamos intentando conseguir apoyos de fondos públicos para ayudas audiovisuales, universidades, ONGs –y otras entidades públicas o privadas comprometidas con los derechos humanos y los objetivos de este proyecto. Para conseguir otros apoyos para este trabajo es muy importante que esta campaña tenga éxito.

+ Info

Si quieres saber más cosas sobre este proyecto, aportar tus sugerencias y estar al día de los avances del rodaje, por favor, ¡síguenos en las redes sociales y no dudes en contactarnos personalmente!

Facebook: laslagrimasdeafrica
Twitter: @AmparoGurugu
Nuestro email: laslagrimasdeafrica@gmail.com

Las lágrimas de África en los medios:

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Las lágrimas de África

CONSEGUIDOS2.905€
DE15.000€
19% conseguidos
QUEDAN 37 DÍAS
Amparo Climent y José Palazón presentan el largometraje documental que nos muestra la situación de desamparo y sufrimiento que viven los inmigrantes subsaharianos en su intento por llegar a Europa saltando la valla de Melilla y a través de mar.
Creado en: Madrid

Aporta al proyectoquedan 37 días más para apoyarlo

 

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    1 Dibujo original dedicado por la artista y directora Amparo Climent.
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    1 Cena con el equipo tras la proyección.
    + 1 Dibujo original dedicado por Amparo Climent.
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 o PARTICULARES

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    PARA ENTIDADES, COLECTIVOS
 o PARTICULARES

    Proyectamos el documental en tu asociación, colectivo o entidad con la presencia de parte del equipo y charla-conferencia sobre el tema (gastos de desplazamiento no incluidos fuera de Madrid).
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    PARA ENTIDADES, COLECTIVOS
 o PARTICULARES

    1 Exposición con los dibujos originales de los subsaharianos del monte Gurugú y que forman parte de “Las lágrimas de África” en los locales de la entidad o asociación (gastos de desplazamiento no incluidos).
    + Proyectamos el documental en tu asociación, colectivo o entidad con la presencia de parte del equipo y charla-conferencia sobre el tema (gastos de desplazamiento no incluidos fuera de Madrid).
    + Incluimos el logo y/o nombre de tu colectivo en los créditos finales del documental.
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    Tu nombre u organización figurará en los créditos del documental como PRODUCTOR/A ESPECIAL. Asimismo, te mencionaremos en nuestras redes sociales y en todas las acciones de promoción.
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    + Proyectamos el documental en tu asociación, colectivo o entidad con la presencia de parte del equipo y charla-conferencia sobre el tema (gastos de desplazamiento no incluidos fuera de Madrid).
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    ERES PRODUCTOR/A

    Podrás aparecer en el Making of dando tu opinión como PRODUCTOR /A.
    + Tu nombre u organización figurará en los créditos del documental como PRODUCTOR/A ESPECIAL. Asimismo, te mencionaremos en nuestras redes sociales y en todas las acciones de promoción.
    + 1 Exposición con los dibujos originales de los subsaharianos del monte Gurugú y que forman parte de “Las lágrimas de África” en los locales de la entidad o asociación (gastos de desplazamiento no incluidos).
    + Proyectamos el documental en tu asociación, colectivo o entidad con la presencia de parte del equipo y charla-conferencia sobre el tema (gastos de desplazamiento no incluidos fuera de Madrid).
    + 2 Cenas con el equipo tras la proyección.
    + 6 Camisetas.
    + 2 Póster del cartel de la película.
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Blog del proyecto (1)

  • 13.04.2015

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Erotismo y poesía

“Al hablar de lo erótico, hablo de ello como una aserción de la fuerza de la vida de las mujeres; de esa energía creativa poderosa cuyo conocimiento y uso estamos reclamando en nuestro lenguaje, nuestra historia, nuestro bailar, nuestro amar, nuestro trabajo, nuestras vidas” –  Audré Lorde –

 

Te miro y el sol crece.erotica
Pronto cubrirá nuestros días.
Despierta tu corazón y colorea tu cabeza
para disipar la miseria de la noche

Te miro: todo está desnudo.
Hay  barcos y poca agua.
Se necesitan unas  palabras
El mar es frío y sin amor.

Este es el principio del mundo
Las olas adormecen el cielo.
Te acunas entre las sabanas
Irradias tu sueño en ti.

Despierta.  Sigo tus pasos
Mi cuerpo te espera.
Puerta de la aurora a las puertas de la sombra.
Un cuerpo para pasar mi vida amándote
Un corazón para soñar de tu sueño.

Paul Eluard: X-poems

Traducción libre de Yolanda Jiménez

Dibujo de Juan Peláez

Dibujo de Juan Peláez

 

Je te regarde et le soleil grandit
il va bientot couvrir notre journée
Eveille-toi coeur et couleur en tete
Pour dissiper les malheurs de la nuit

Je te regarde tout est nu
Dehors les barques ont peu d’eau
Il faut tout dire en peu de mots
La mer est froide sans amour

C’est le commencement du monde
Les vagues vont bercer le ciel
Toi tu te berces dans tes draps
Tu tires le sommeil à toi

Eveilles-toi que je suive tes traces
J’ai un corps pour
Des portes de l’aube aux portes de l’ombre
Un corps pour passer ma vie à t’aimer
Un coeur pour rever hors de ton sommeil

Paul Éluard. “X-poems”

 

 

Amantes de amanecer

La luz del alba se cuela entre las rendijas de una persiana cansada.Una mano perezosa apaga el despertador. A su lado, el cuerpo cálido del amante le invita a quedarse.07312-amormistico2christinahope
Sus manos se lanzan a un abismo de piel renovada. Un olor a bosque impregna el ambiente. Humedad de amanecer sobre brotes somnolientos.
Es primavera en  las manos trepadoras. El tronco altivo se extiende en libertades de ramas. Y sus vigorosos brazos la sostienen, elevada del suelo, suspendida entre la bruma. Un tímido sol se asoma por el cielo infinito de unos ojos curiosos. Se para el tiempo en la intimidad de una alcoba. Sed inquieta en busca de manantiales. Y una generosa savia brota de lo profundo, perfumando el aire de agridulce aroma. Ternura de caricias. Amanece en la ciudad.

 

Yolanda Jiménez

¿Por qué el cerebro humano necesita el arte?

El arte en todas sus manifestaciones constituye una característica esencial que identifica al ser humano, ha permitido transmitir la cultura en toda su extensión y  ha sido y es básico para su supervivencia. Nuestro cerebro plástico necesita el arte. Ya en los primeros años y de forma natural el niño juega, canta, baila, dibuja y todas estas actividades son imprescindibles para su correcto desarrollo sensorial, motor, cognitivo, emocional y en definitiva cerebral que le van a permitir aprender a aprender. Y realizando todas estas actividades el niño se divierte, muestra orgulloso sus resultados a los demás, intenta mejorar y ésta es una forma efectiva de entrenar una de las grandes virtudes del ser humano: el autocontrol. La educación artística es una necesidad no porque nos haga más inteligentes sino porque nos permite adquirir toda una serie de competencias y rutinas mentales que están en plena consonancia con la naturaleza social del ser humano y que son imprescindibles para el aprendizaje de cualquier contenido curricular. Y esto es útil para todos los alumnos, por lo que se convierte en una forma estupenda de atender la diversidad en el aula.

 

 

EL CEREBRO ARTÍSTICO

Las neuroimágenes cerebrales revelan algunos indicios de por qué las actividades artísticas son tan importantes. Así, por ejemplo, se sabe que ciertas estructuras de la corteza visual solo responden a tonos musicales, que una parte importante del cerebro y del cerebelo interviene en la coordinación de todo tipo de movimientos, como en el baile, que en las recreaciones teatrales regiones del cerebro especializadas en el lenguaje oral que están conectadas con el sistema límbico nos proporcionan el componente emocional o, referido a las artes visuales, que nuestro sistema de procesamiento visual genera imágenes reales o ficticias con la misma facilidad (Sousa, 2011).

Como podemos ver en la figura 1, cada actividad artística activa diferentes regiones cerebrales. La música se procesa en la corteza auditiva  que está en el lóbulo temporal, las artes que conllevan movimiento como el baile o el teatro activan la corteza motora, las artes visuales como la pintura se procesan principalmente en los lóbulos occipital y temporal, mientras que la poesía o la prosa implican a las áreas  de Broca y Wernicke relacionadas con el procesamiento lingüístico (Posner et al., 2008).

Figura 1

¿POR QUÉ ENSEÑAR LAS ARTES?

Los estudios que han analizado la implementación de la educación artística en el aula han revelado que los efectos más potentes se encuentran en aquellos programas que se  integran plenamente en las asignaturas del currículo y que cuando ocurre esto se obtienen múltiples beneficios relacionados con el aprendizaje de los alumnos y su comportamiento. Rabkin y Redmond (2004) han identificado los más significativos:

  • Existe un mayor compromiso emocional de los alumnos en el aula.
  • Los alumnos trabajan de forma más activa y aprenden unos de otros.
  • Los grupos de aprendizaje cooperativo convierten las clases en comunidades de aprendizaje.
  • Se facilita el aprendizaje en todas las asignaturas a través de las artes.
  • Los profesores colaboran más y tienen mayores expectativas sobre sus alumnos.
  • El currículo se vuelve más real al basarse en un aprendizaje por proyectos.
  • La evaluación es más reflexiva y variada.
  • Las familias se involucran más.

Desde la perspectiva neuroeducativa, nos interesan especialmente tres factores imprescindibles para el aprendizaje que las artes pueden mejorar:

La memoria

En un estudio con alumnos de quinto grado (10-11 años) se diseñaron unidades didácticas relacionadas con materias científicas (astronomía y ecología) siguiendo dos procedimientos distintos: en uno se utilizó el enfoque tradicional y en el otro se integraron las artes en la unidad. Así, por ejemplo, en el segundo caso, los alumnos realizaban actividades con objetivos didácticos definidos que incluían actuaciones teatrales, dibujos de posters, recreación de movimientos o utilización de la música. El análisis de los resultados reveló que los alumnos que participaron en la unidad didáctica en la que estaban integradas las actividades artísticas mejoraron la llamada memoria a largo plazo, especialmente los alumnos con dificultades lectoras (Hardiman et al., 2014).

Las emociones

En un estudio longitudinal que duró tres años se quiso analizar cómo afectaba la integración de diferentes programas artísticos al desarrollo personal de alumnos con edades entre 9 y 15 años que pertenecían a entornos socioeconómicos desfavorecidos. En la primera parte del programa se permitió elegir a los alumnos del grupo experimental entre diferentes formas artísticas como la música, la pintura, la grabación de videos, la escritura de guiones o el  diseño de máscaras; en la segunda se profundizó más en los medios elegidos a través de un trabajo cooperativo; y en la etapa final en la que intervenían todos los alumnos se escenificó una obra de teatro y se grabó un video sobre la propia comunidad escolar. Los tres años de aplicación del programa revelaron que los estudiantes mejoraron sus habilidades artísticas y sociales, redujeron sus problemas emocionales y, en general, desarrollaron más que el grupo de control toda una serie de competencias interpersonales como la comunicación, la cooperación o la resolución de conflictos (Wright et al., 2006).

La creatividad

Las artes enseñan a los niños que  los problemas reales suelen tener más de una solución posible, que es necesario analizar las tareas desde diferentes perspectivas, que la imaginación es una  poderosa guía en los procesos de resolución o que no siempre existen reglas definidas cuando tienen que tomar decisiones (Eisner, 2004).

Cuando se integran las disciplinas artísticas en las prácticas pedagógicas se promueve el pensamiento creativo y divergente en los alumnos y no solo eso, sino que también desarrollan un pensamiento más profundo. Un ejemplo sobre esto último lo podríamos encontrar en el programaArtful Thinking  desarrollado por el  Proyecto Zero de Harvard que utilizaba el poder de las imágenes visuales (ver figura 2), como las de las obras de arte, para estimular en los alumnos procesos como la curiosidad, observación, comparación o relación entre  ideas imprescindibles para el desarrollo del pensamiento creativo y del aprendizaje (Hardiman, 2012).

Figura 2

Comentamos, a continuación,  aspectos relevantes sobre algunas de las disciplinas artísticas:

MÚSICA

La música nos produce bienestar porque estimula nuestro sistema de recompensa cerebral que libera dopamina y eso nos hace sentir bien. Es beneficioso desde la perspectiva emocional escuchar música, pero desde la perspectiva cognitiva es mejor practicarla. Así, por ejemplo, la activación simultánea de áreas sensoriales y motoras al tocar un instrumento musical conlleva la mejora de capacidades generales como la memoria de trabajo o la atención (Mora, 2013). No obstante, existen muchos malentendidos al respecto.

¿Nos hace la música más inteligentes?

Hay diversos estudios que sugieren que los niños que reciben educación musical obtienen mejores resultados académicos. Sin embargo, la existencia de una correlación no significa que haya una causalidad. El niño puede obtener estos mejores resultados debido a otros factores relacionados, por ejemplo, con sus propias capacidades o con el entorno familiar en el que se desarrollan.

Cuando se utilizan diseños experimentales rigurosos en los que existe un grupo de niños asignados de forma aleatoria que recibe instrucción musical y otro grupo de control que no la recibe, los resultados son diferentes. Y aunque pueda parecer sorprendente, ha habido muy pocos experimentos de este tipo y con resultados poco esclarecedores sobre los beneficios cognitivos que reporta la actividad musical.

El grupo de investigación de Elisabeth Spelke ha analizado estas cuestiones en una investigación muy reciente (Mehr et al., 2013). En uno de los experimentos se asignaron de forma aleatoria 29 niños de cuatro años de edad a clases de música o de artes visuales de 45 minutos durante seis semanas. Después de ese período de tiempo se realizaron una serie de pruebas y no se encontraron diferencias en las que medían la competencia lingüística y matemática de los niños de ambos grupos y una diferencia muy pequeña en las pruebas espaciales. Como réplica al anterior experimento, los investigadores diseñaron otro similar en el que ahora participaron 45 niños que fueron asignados al grupo experimental que recibía las clases de música o a un grupo de control que no recibía ningún tipo de instrucción. Y en este caso no hubo prácticamente diferencias entre los dos grupos (ver figura 3):

Figura 3

¿Quiere decir esto que la instrucción musical no produce beneficios cognitivos? Evidentemente no. Por una parte hacen falta más estudios que complementen esta investigación y por otra este estudio no medía la inteligencia general de los niños como sí hacían otros sino que iba más encaminado a analizar áreas específicas como la de matemáticas. Lo cierto es que, como manifiesta la propia Elizabeth Spelke, el debate sobre la importancia de la educación musical en particular, o la artística en general, no debería centrarse en los beneficios externos (como puede ser la mejora matemática que se pone en duda en el estudio comentado) sino en los beneficios inherentes al arte como son los relacionados con cuestiones emocionales o sociales. Y esos no requieren ninguna demostración empírica.

En 1993 apareció en la revista Nature un artículo en el que se informaba sobre una mejora temporal en el razonamiento espacial en adultos al escuchar durante 10-15 minutos a Mozart (Rauscher et al., 1993). Este hallazgo fue totalmente distorsionado por los medios de comunicación  haciendo creer que la exposición temprana de los niños a la música clásica mejoraría su cociente intelectual.  Lo cierto es que no se ha comprobado nunca esto y el llamado “efecto Mozart” hay que considerarlo un neuromito más.

ARTES VISUALES

El cerebro humano ha desarrollado una extraordinaria capacidad para crear imágenes mentales internas e incluso, se ha demostrado en estudios con neuroimágenes que se activan las mismas regiones cerebrales al ver una escena real que al imaginarla (Thompson et al., 2009). Esto es muy interesante, porque la visualización es una herramienta potente en los procesos de memorización.

¿Qué puede aportar una clase de dibujo?

Si preguntáramos a los alumnos qué aprendieron en las clases de artes visuales seguramente la mayoría respondería que aprendieron a dibujar, a pintar o a representar algún gráfico. Es lógico que en las clases de arte se aprendan las técnicas artísticas correspondientes, sin embargo, se pueden aprender muchas más cosas. Winner y sus colaboradores (2006) han identificado ocho disposiciones (rutinas mentales) que los alumnos pueden desarrollar en las clases de artes visuales y que pueden transferirse a otros dominios del aprendizaje:

  • Utilización de herramientas y materiales: los alumnos aprenden las técnicas propias de la disciplina utilizando, por ejemplo, pinceles y lápices o pintura y arcilla.
  • Participación y perseverancia: los alumnos aprenden a comprometerse con la materia a través de los proyectos realizados.
  • Imaginación: los alumnos aprenden a visualizar e imaginar situaciones que se alejan de la mera observación.
  • Expresión: los alumnos aprenden a transmitir una visión personal en sus trabajos.
  • Observación: los alumnos aprenden a utilizar una mirada propia y a percibir detalles menos obvios.
  • Reflexión: los alumnos aprenden a explicar, justificar y evaluar lo que realizan con un espíritu crítico.
  • Exploración: los alumnos aprenden a ir más allá de sus creaciones, a tomar nuevos riesgos y a aprender de sus errores.
  • Comprensión del mundo artístico: los alumnos aprenden a relacionarse con el arte y a entender todo lo asociado a él como galerías, museos, etc.

Nadie puede dudar de la utilidad de todas estas disposiciones en cualquiera de las materias curriculares (ver figura 4).

Figura 4

ARTES ESCÉNICAS

De forma paradójica, las actividades escolares que implican movimiento, sean artísticas como cualquier estilo de baile o el teatro o deportivas como en el caso de la Educación Física, están siendo reducidas. Sin embargo, las investigaciones en neurociencia están demostrando su importancia a todos los niveles, incluido el cognitivo. Por ejemplo, la danza es una estupenda forma de desarrollar tres aspectos del pensamiento creativo: la fluidez, la originalidad y la capacidad de abstracción (Bradley, 2002). Por otra parte, hoy sabemos que los mismos circuitos neurales que se activan al realizar una acción también lo hacen al observar a otra persona haciéndola. Estas neuronas espejo posibilitan la imitación, una poderosa forma de aprendizaje.

¿Vale la pena apuntar a mi hijo a teatro?

En una investigación en la que Catterall (2002) analizó los estudios realizados sobre los efectos del teatro en entornos escolares identificó muchos beneficios, algunos de ellos relacionados directamente con las materias curriculares y otros, que son los más importantes,  con el desarrollo integral de la propia persona. Los más representativos son los siguientes:

  • Convierte los conceptos abstractos en conceptos concretos.
  • Aborda los contenidos curriculares desde una perspectiva más atractiva.
  • Mejora su vocabulario.
  • Acerca el aprendizaje al mundo real.
  • Permite reflexionar a los alumnos sobre lo que hacen y comparar sus opiniones con las de los demás.
  • Fomenta la tolerancia y el respeto por los demás.
  • Mejora su autocontrol y su autoestima.
  • Suministra un sentimiento de libertad acompañado de responsabilidad.

En mi caso particular, puedo asegurar que algunas  de las mayores satisfacciones en mi experiencia docente provienen de haber comprobado como alumnos con dificultades para el aprendizaje o para relacionarse con los compañeros adquirían toda una serie de competencias interpersonales  a través del teatro que les hacían mejores alumnos y sobre todo personas más felices.

EN LA PRÁCTICA

Ya hemos hablado de la relevancia de las artes como tales, pero lo más importante es integrar las actividades artísticas en cada una de las diferentes materias curriculares asumiendo una perspectiva transdisciplinaria. Será un acto creativo (no podemos pedir a nuestros alumnos que sean creativos si nosotros no lo somos) que despertará la curiosidad del alumno. Y como tantas veces hemos comentado, esta carga emocional facilitará la atención y con ello el aprendizaje. Cuando estamos motivados, todo es más fácil.

Veamos algunos ejemplos concretos (más información en Sousa, 2011):

  • Artes visuales. El profesor de Química pide a sus alumnos que dibujen un organizador gráfico en el que se muestren las fases más importantes de un experimento.
  • Música. El profesor de Historia pide a sus alumnos que reflejen en la letra de una melodía popular los hechos más significativos de la Revolución Francesa.
  • Poesía. El profesor de Matemáticas pide a sus alumnos que escriban una estrofa de un poema sobre los pasos que hay que seguir al resolver una ecuación matemática.
  • Teatro. El profesor de Inglés pide a sus alumnos que escriban un final alternativo de la obra Romeo y Julieta y que hagan una recreación teatral del mismo.

Y podemos seguir todo lo que nuestra imaginación nos permita. Podemos encontrar ejemplos en cualquier asignatura y en cualquier etapa educativa.

Por otra parte, en el caso de currículos artísticos específicos, ya hemos comentado que el aprendizaje basado en proyectos es una muy buen opción porque fomenta más el trabajo cooperativo, la reflexión o la autoevaluación que los enfoques tradicionales, generando además una mayor motivación intrínseca en el alumno.

 

Dibujo de  Yolanda Jiménez: CUERPO I

Dibujo de Yolanda Jiménez: CUERPO I

CONCLUSIONES FINALES

No se puede negar que las actividades artísticas están arraigadas en el propio desarrollo del ser humano desde su nacimiento y que constituyen una recompensa cerebral natural necesaria para el aprendizaje. Porque la práctica de cualquiera de las manifestaciones artísticas lleva asociada un componente emocional que nos motiva y que nos permite contemplar el mundo que nos rodea desde una perspectiva diferente, más estética, más profunda. La Educación Artística resulta imprescindible porque permite a los alumnos adquirir toda una serie de competencias socioemocionales básicas para su desarrollo personal y que, además,  les hacen más felices. Y ese es el verdadero aprendizaje, el que les prepara para la vida. El cerebro humano, que es un órgano complejo en continua reestructuración, agradece los retos y necesita el arte.

Jesús C. Guillén.

escuelaconcerebro.wordpress.com

 

Recuerda que puedes visitar mi exposición  “El cuerpo” en la Escuela de Minas de Madrid (Calle Rios Rosas 21) y  en internet, en la entrada del 12 de marzo, publicada en esta página: https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/2015/03/12/

 

Esta exposición continúa en Internet. Si quieres puedes participar en un juego de sugerencias en:

http://www.encuestafacil.com/RespWeb/Qn.aspx?EID=1918031  Bidi encuesta

 

 

El juego es  anónimo y os remitiré los resultados, publicándolos aquí, al término de la muestra 8a partir del 27 de marzo.

Gracias por tu colaboración.

 

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Las diez mil mujeres de Milo Manara

“El sexo es un componente determinante de la cultura. Cuando vives plenamente tu sexualidad, rompes con el embrutecimiento social”.

Milo Manara

Es fácil pensar en Maurilio “Milo” Manara como el reflejo en ilustración de Helmut Newton en fotografía: ambos son los mejores retratistas del ideal de belleza femenino.

Pero eso sí: mientras que Newton necesita contratar a modelos profesionales, Manara puede invocar mujeres perfectas con unos simples trazos sobre el papel. En este precioso vídeo  podemos ver a Manara en acción, dibujando distraído y de forma increíblemente natural y orgánica una de sus hermosísimas mujeres sin marcar previamente proporciones o estructuras de apoyo, simplemente plasmando la imagen femenina que aparece en su imaginación. Y aunque mis gustos personales en cómic erótico vayan por otros derroteros (Saudelli, Pichard, Von Gotha o Crepax), reconozco admirado la influencia del maestro Manara en el imaginario erótico occidental. En los años setenta las mujeres de Manara, con su sexualidad activa e irreverentemente cachonda, se convirtieron en la imagen idealizada de la mujer moderna en la era de la liberación sexual y la ruptura entre el “vicio privado” y la virtud pública.

Manara creó un estilo de dibujo muy particular (y muy imitable, por suerte o por desgracia) mezclando su propio trazo limpio y claro con la sensualidad barroca de Crepax, la imaginación inagotable del muy lloradoMoebius y el espíritu aventurero de Hugo Pratt. En el mundo de Manara los personajes masculinos tienen rasgos muy marcados: prestados de actores famosos (Alain Delon, James Dean) o bien feos de solemnidad a pesar de lo mucho que follan (cortocircuito mental: ¡como el greñudo de The Joy of Sex!). En cambio, hay que esforzarse para encontrar mujeres feas en el imaginario de Manara: sus mujeres serían realistas en el mismo mundo idealizado y burgués en que las mujeres de Newton serían realistas. Dice Manara: “para mí son personajes sacados de la Commedia dell’Arte, por eso sus rasgos aparecen siempre exagerados”.

Manara ha dibujado centenares, miles de cuerpos femeninos a lo largo de su carrera, pero en el fondo las diez mil mujeres de Manara son una sola hembra imponente repetida sin cesar: morena o pelirroja, con pelo rizado o larga melena, pero siempre con mirada pícara e intensa, húmedos labios, pechos bien formados (no antinaturalmente grandes como suele ocurrir en la historieta erótica), piernas inacabables y, sobre todo, los mejores culos femeninos de la historia de la ilustración. Mi conspiranoica pareja me sugirió que ese retrato de la mujer manariana no se correspondía sólo con un ideal femenino genérico, sino también con una mujer real, un inaccesible amor platónico, una paciente cero que en algún momento contagió a Manara una visión de la femineidad que idealizaría y reflejaría una y mil veces en todas y cada una de sus obras bajo diferentes disfraces.

Es difícil confirmar esta teoría, ya que Manara protege celosamente su intimidad y su historia personal. Pero soñar es gratis: ¿quién será esa Eva que se convirtió en el pecado original de Manara? ¿Una maestra de su adolescencia, una prima, una vecina, un amor prohibido? Es posible… Pero también podría ser Jane Fonda.

Manara vs Barbarella

En el taller veronés del escultor malagueño Miguel Berrocal, un joven llamado Maurilio Manara pasa largas horas dibujando las instrucciones técnicas de ensamblaje y transporte de las esculturas. Durante un descanso de esa tarea demasiado parecida a la de un becario de IKEA, el joven aprendiz curiosea en la biblioteca del escultor y descubre un cómic erótico que primero le ruboriza y luego le fascina: Barbarella, de Jean-Claude Forest. Y en ese epifánico momento, contemplando las curvas de la aventurera espacial que acabaría encarnando la deliciosa Jane Fonda, Milo Manara toma una decisión definitiva: “descubrí que ese era mi trabajo, mi profesión, me dije que tenía que hacer exactamente eso y abandoné todo lo demás”.

Así explicado suena a decisión dramática, pero tristemente “todo lo demás” no era gran cosa. Manara nació en una pequeña ciudad del norte de Italia en 1945, así que su infancia transcurrió precariamente en plena posguerra. A pesar de su talento natural para el dibujo, su conservadora madre le prohibió estrictamente los cómics: eso no impidió que el adolescente Manara se volviese fan de Hugo Pratt y La balada del mar salado, la primera aventura de Corto Maltés. Ya se sabe cómo funciona esto: basta con que te prohíban algo para que te interese aún más.

Se matriculó en Arquitectura en la Universidad de Venecia, y alternó sus estudios con los trabajos más variados y la pasión por la pintura y la historia del arte: nadie lo diría a juzgar por su trayectoria posterior, pero su pintor favorito era Pablo Picasso. En una curiosa entrevista le preguntan si en su adolescencia hubo sexo, drogas y rock&roll: Manara contesta que sexo nunca tuvo el suficiente, drogas las justas por la inevitable lisergia de finales de los sesenta, y más que asiduo a conciertos, lo fue a exposiciones: “para mis amigos sus estrellas eran las del rock, para mí eran las de la pintura”.

Cuando las curvas de Barbarella le empujan al cómic erótico, un entusiasta Manara se lanza a recorrer una tras otra las editoriales de Milán (Milo en Milán, he ahí un título de biopic que lanzo al aire), buscando publicar donde fuera. Sólo le hacen caso en la editorial Furio Viano, especializada en sexo y violencia, y sólo después de inflar y maquillar muy españolamente su currículum con la complicidad del dibujante Mario Gomboli. Todo este esfuerzo culmina en 1969 con la publicación de Genius, su primer trabajo profesional. Si tenéis ochocientos dólares sueltos podéis comprar alguna viñeta original: dibujos en que se ve ya el buen ojo de Manara para la figura femenina pero sin la limpieza y estilización de sus trabajos de madurez. En particular parece que las expresiones faciales se le resistían, algo extraño en un dibujante que convertirá pronto la mirada femenina pícara y falsamente ingenua en una de sus señas de identidad más reconocibles. Poco después empezó a trabajar para Erregi, otra editorial pulp para la que creó un personaje en el que muchos ven el germen de la “chica Manara”: Jolanda de Almaviva, mujer pirata de armas tomar que se las arregla para acabar siempre con la ropa desgarrada.

 

Manara vs Mao Zedong

En esa época Manara militaba en el grupo universitario maoísta La Unión de la Juventud, y formaba parte de una asociación artística llamada Miraculo, para la que dibuja carteles y propaganda política. El maoísmo juvenil parece un pasaporte directo al derechismo en la edad adulta, como atestiguan especímenes comoJiménez Losantos o Pío Moa... Sin embargo, Manara mantiene hoy en día una ideología de izquierdas (suave y testimonial, como todo en este maestro de la tranquilidad zen) que le ha llevado a significarse en la política italiana del lado de la socialdemocracia moderada: es amigo personal y político de Walter Veltroni, líder del Partido Democrático que sufrió una humillante derrota a manos de Berlusconi en 2008.

En sus años maoístas de juventud el Manara más activamente izquierdista publicó cómics de contenido político guionizados por su amigo Silverio Pisú. Quizá el ejemplo más curioso (aquí tenéis una página que me fascina) sea Alessio, Il Borghese Rivoluzionario, sobre un oficial zarista que acaba tomando partido a favor del bolchevismo, aunque el más famoso fue Lo Scimmiotto (El Rey Mono), publicado por entregas en Alter Linus. Si os digo que es una adaptación de una leyenda china del siglo XVI llamada El viaje hacia el Oeste y protagonizada por el hombre-mono Souen Wou-Kong probablemente os quedéis igual que antes. Pero si añado que el protagonista viaja montado en una nube, tiene un bastón que se alarga e invoca a un dragón de tres cabezas ya os sonará más… En efecto, El viaje hacia el oeste es la leyenda china en que se basó Dragon Ball, convertida por Pisú en una retorcida alegoría sobre la vida y obra del presidente Mao (Son Goku como metáfora de Mao Zedong, chúpate esa). Manara experimenta con soluciones narrativas originales y una muy potente sexualidad, pero no ayuda a volver inteligible el fárrago de Silverio, que ha envejecido bastante mal una vez pasado el momento en que su metáfora política estaba de actualidad.

En realidad el activismo de Manara nunca pasó de lo anecdótico. O, como dijo él mismo: “los ideales del 68 me interesaban más por el lado hippie que del lado político”. El alter ego que está a punto de crear será una buena prueba de ello…

Milo Manara vs Giuseppe Bergman

A finales de los setenta Manara crea a su mejor personaje masculino: el joven e ingenuo Giuseppe Bergman, irónico alter ego del propio Milo aunque físicamente tenga un aire a Alain Delon. El nombre se lo sugirió su amigo y mentor Hugo Pratt como una mezcla de pasión mediterránea y frío misterio sueco. HP y Giuseppe Bergman, publicado por entregas en À suivre durante 1978, es el primer tebeo en que aparece y el mejor de todos ellos: un surrealista metacómic que haría las delicias de Jodorowsky o del Alan Moore de Promethea.

HP y Giuseppe Bergman es una obra divertida y refrescante básicamente porque Manara hace lo que le sale de las narices en cada momento: rompe la cuarta pared y se dirige al lector, hace que un extra aparte a empellones al protagonista interrumpiendo la historia o mueve la narración de Venecia a Marruecos o las fuentes del Orinoco con la misma facilidad (y menos excusas narrativas) que una película de James Bond. Soy fan fatal de este cómic: tiene el encanto irrepetible y espontáneo de las historias personales y auténticas que no se toman demasiado en serio a sí mismas.

La primera imagen que vemos de Bergman es la de un joven de ventipocos años agobiado y deprimido en una minúscula cocina urbana, hasta que explota y se lanza a la aventura. En lugar de heroico resulta autocompasivo, tímido, cobarde y lleno de torpeza postadolescente, pero es imposible no simpatizar con su confusión vital y su candidez: Bergman es a la vez protagonista y alivio cómico de la historia.

Cuando se encamina a conocer al guía que le conducirá a su aventura (un Hugo Pratt presentado como HP, una figura mítica y demiúrgica), el despistado Bergman se mete de lleno en una manifestación por un conflicto indeterminado. En la confusión se suben a la fuerza a su furgoneta un “indignado” y un antidisturbios: durante la inevitable pelea posterior, el policía pierde la pistola, que acaba en manos de Giuseppe. El manifestante trata de convencerle de que dispare al policía aunque sea en las piernas, mientras el policía le exige que “cumpla con su deber de ciudadano” disparando al indignado. La respuesta de Giuseppe es significativa: “He esperado desde que nací una oportunidad de huir de toda esta mierda y decidir qué hacer con mi propia vida. Y ahora que casi lo he conseguido, ¿queréis arrastrarme de vuelta? ¡Quiero vivir esta aventura, así que largaos ahora mismo los dos o empezaré a dispararle a todo el mundo!”.

Manara introduce aquí uno de los temas principales del cómic: la dicotomía entre las obras “comprometidas” y las de puro entretenimiento. ¿Tienen las historias de aventuras un significado oculto, un componente político? Bergman es consciente, a pesar de su aturullamiento, de que es un personaje de una novela gráfica escapista, y no se avergüenza de ello: “¿Qué tendría que hacer, si no? ¿Volverme didáctico? ¿Convertirme en demagogo? ¿Adoctrinar, tal vez? ¿En nombre de quién?”. Pero no es tan fácil evitar tomar partido, y en cierto momento un guerrillero latinoamericano prototípico le da una paliza por su falta de compromiso político. “- ¿Qué has hecho que sea políticamente significativo? – Bueno, he ilustrado un par de cómics…”. El desprecio del activista hacia quien ahoga los actos en palabrería revolucionaria.

Completan la historia delirios febriles, bromas pesadas, toques culturetas como referencias a Macondo o la aparición de Maiakovskipegándose un tiro. Dijo Manara en una entrevista publicada en CIMOC: “Mi propósito consistía en que HP y Giuseppe Bergman fuese una narración con diversos niveles literarios, que se leyera como un simple relato de aventuras, o bien como un análisis no demasiado riguroso de la aventura y sus mecanismos, como un intento de exploración de la complicada relación existente entre evasión y compromiso, entre cosas leídas y vividas, entre realidad y fantasía, entre la vida y los cómics”.

Durante los ochenta se publicaron varias continuaciones (la pirandelliana Un autor en busca de seis personajes, la aventurera Dies Irae), con un Manara progresivamente menos inspirado. Más interesante resulta Tal vez soñar: Las aventuras orientales de Giuseppe Bergman, un road trip alucinado y lisérgico por la India con el inevitable toque erótico, ambientación detallista, gotas autobiográficas y reflexiones metafísicas. Lo mejor del álbum: las magníficas páginas en que Bergman alucina una carrera por la historia del arte, que le sirve a Manara para divertirse insertando a Giuseppe en obras famosas, cual Forrest Gump saludando a Kennedy.

Algo parecido ocurrirá en Camino oculto: las aventuras urbanas de Giuseppe Bergman, publicada en 1998. El argumento tiene un potencial enorme: una bella mujer medio loca se obsesiona con un libro de historia del arte hasta tal punto que se identifica totalmente con las protagonistas femeninas de varias pinturas, recreándolas en vivo. Esto le da a Manara una excusa para poner en boca de Giuseppe disertaciones cuasiacadémicas sobre Tintoretto o Boticelli, ilustradas por la “chica Manara” de turno que tarda bien poco en perder la ropa, esta vez con la muy válida excusa de que la mayor parte de modelos de las obras clásicas que reinventa también estaban en pelotas.

La narración confusa y algo pretenciosa queda ampliamente compensada por el dibujo, con alguna de las mejores viñetas de toda la trayectoria de Manara: se nota que Milo se encuentra cómodo homenajeando a sus pintores favoritos. Mientras leía Camino oculto me preguntaba por qué había elegido Manara como protagonista masculino precisamente a Bergman… Hasta que en un final magnífico asistimos a un glorioso cameo de HP en persona, apenas tres años después de la muerte de Hugo Pratt en la vida real: es en ese reencuentro/despedida entre HP y Giuseppe Bergman cuando queda claro el auténtico propósito de Camino oculto. Tras ese momentazo queda apenas sitio para un final en que se hace participar al lector pidiéndole que dibuje una de las últimas viñetas, en un truco algo circense que me hizo sentir como en una proyección de The Rocky Horror Picture Show interactuando con los personajes de la pantalla.

La última aparición de Bergman en las páginas de Manara ha sido en 2004 con La odisea de Giuseppe Bergman, un extraño cruce entre historia de fantasmas y recreación de la leyenda de Ulises de la que podéis ver unas cuantas imágenes en esta estupenda reseña.

Pero todo este recorrido bergmaniano nos ha hecho adelantarnos en el tiempo. Volviendo a los primeros ochenta: está claro que publicar en À suivre fue un espaldarazo para el Manara principante, pero faltaba un pequeño detalle para el éxito masivo, algo que encajase haciendo clic. En 1983, poco después de cumplir los 33 años, Milo Manara publicó la obra que le convertiría en millonario y asentaría su nombre como sinónimo de erotismo soft, elegante y glamouroso: una historia exquisitamente dibujada pero con una historia propia de una peli de serie Z… Y que, inesperadamente, tiene una base plausible.

 

Manara vs Manara

Echadle un vistazo a la patente estadounidense US6169924 si queréis pasar una tarde entretenida: describe un método para estimular eléctricamente la médula espinal para conseguir un estado de excitación sexual constante y repetidos orgasmos. Desgraciadamente, requiere una intervención quirúrgica previa en la columna, lo que relega el aparato al armario de tecnófilos libertinos especialmente valientes o (poniéndonos menos novelescos) para el tratamiento de disfunciones sexuales graves.

Un poco más prometedora, al menos hasta cierto punto, es la patente US3941136, comentada por Mary Roachen el imprescindible Bonk: the curious coupling of sex and science. Bajo el terrorífico título Método para la inducción artificial de micción, defecación o excitación sexual, la patente describe un aparato consistente en un generador eléctrico, un mando y unos electrodos de aspecto intimidante que deben conectarse en la entrepierna. El generador emite pulsos eléctricos de entre 100 y 200 Hz, y el mando a distancia regula el voltaje. Aplicar un pico inicial de 20 voltios provoca y mantiene una potente erección o una excitación clitoriana continua, además de un agradable calorcillo y cosquilleo. Desgraciadamente, superar los 20 voltios provoca la apertura instanánea y explosiva de varios esfínteres, lo que hace imprescindible que la persona que controle el mando tenga precisión de cirujano para no convertir una pasional experiencia en un lío repugnante.

El Clic de Manara utiliza como MacGuffin un artefacto parecido, aunque omitiendo misericordiosamente cualquier referencia a esfínteres laxos. En el primer volumen, un tipo untuoso llamado Fez (!), secuestra a una joven hermosa pero pelín frígida llamada Claudia Cristiani y le implanta un aparatito en el cerebro que emite pulsos eléctricos capaces de convertirla en ninfómana. A partir de ahí empiezan una serie de malentendidos lúbricos tan previsibles, irrelevantes y (en ocasiones) ponedores como las escenas de una peli porno softcore.

La historia tuvo un éxito arrollador, y se ha convertido en el más famoso de los cómics de Manara. No es su obra mejor dibujada (aunque sea la que fijará el prototipo de la “chica Manara” en el inconsciente colectivo), y desde luego no es la de guión más brillante ni más trabajado. Pero su sencillo argumento conecta directamente con una fantasía grabada a fuego en el cerebro reptiliano masculino. ¿Qué adolescente no ha soñado en disponer de un conjuro o aparato que convirtiera a la distante profesora en una máquina sexual apasionada e incansable? ¿Quién podría resistir la tentación de girar al máximo la ruedecilla del mando mágico al grito de Crank it up to eleven?

Como nota lateral: lo más parecido que puede conseguirse en la vida real sin recurrir a la patente US3941136 es juguetear con un huevo vibrador activado por control remoto. En cierta cena-fiesta vi cómo cambiaba de mano en repetidas ocasiones un pequeño mando a distancia que controlaba el vibrador inserto en una de las cavidades corporales de una amiga, que durante la cena… Pero ya hablaremos de televibradores en otro artículo más pervertido que éste, que pierdo el hilo.

Volviendo a El Clic: la historia apareció con su nombre original (Il Gioco) en la revista italiana Playmen, y en España fue publicada por entregas en las legendarias Totem y Comix Internacional. Manara recibió el encargo de Playmen para sustituir nada menos que a Guido Crepax, el legendario autor de Valentina (que tantos sudores y calentones me ha provocado siempre). De Crepax Manara adoptaría la voluptuosidad de sus heroínas, pero simplificando su recargado erotismo fetichista.

Mientras Manara le daba vueltas a posibles ideas para la historia, se cruzó con un periodista cultural llamado Franco Valobra,notablemente feo pero siempre rodeado de mujeres hermosas. Ahí se le ocurrió lo del mando a distancia, y encontró modelo para el personaje de Fez. No sé si le hizo mucha gracia a Valobra quedar así inmortalizado: probablemente sí, ya que parecía tener un buen sentido del humor. Y hablo de Valobra en pasado porque murió en 2010, después de haber entrevistado para Playmen a gente como Vargas Llosa, Fellini, Fred Astaire… Resulta que el feo periodista era, según Leonardo Sciascia, la persona más lúcida que conoció y uno de los mayores intelectuales de Italia. Y encima ligaba.

Las tres continuaciones de El Clic (de 1991, 1994 y 2001 respectivamente) siguieron la misma línea erótico-festiva de dibujo cada vez más impresionante y argumento perfectamente chorras, incorporando al doble deJames Dean como chulesco coprotagonista masculino. En 1985 se estrenó una versión cinematográficalamentable dirigida por Jean-Louis Richard, probando una vez más que lo que tiene sentido, fuerza y gracia en un cómic bien dibujado no tiene por qué trasladarse bien a la pantalla grande.

En 1986 Manara repitió éxito con El perfume del invisible, otra materialización de una fantasía erótica adolescente tomada con la misma alegría de vivir y sano cachondeo. Básicamente es la historia de un tipo que inventa un mejunje de olor acaramelado (sólo le faltó a Manara hacer como John Waters en Polyester e incluir un odorama rascable con el cómic) que vuelve invisible a quien se unte con él. Lo que sigue es una serie de situaciones absurdas y auténticas animaladas (como la memorable inserción anal de un cartucho de dinamita) que Manara puede dibujar sin miedo a ser demasiado explícito.

La anacrónica (aunque a la postre, divertidísima) censura japonesa en los manga difumina los genitales o directamente los borra, creando situaciones surrealistas en que una mujer parece estar siendo follada por un cilindro de aire. En El perfume del invisible se produce un efecto similar, simbólico a varios niveles: aquí el hombre es transparente, prescindible, y no aparecen incómodos culos peludos que estorben la visión de la delicada anatomía femenina. Dos inolvidables heroínas de Manara, Miel y Beatriz (recordadas con cariño en esta misma revista por David Gistau), participan como un Marcel Marceau desquiciado en bien coreografiados polvos invisibles y felaciones fantasmagóricas… Un mimo francés haciendo un francés no hubiera resultado más creíble. Para redondear la metáfora se me ocurre un experimento: eliminar todos y cada uno de los bocadillos de texto y transformarlo en una historia muda, aprovechando el tirón de The Artist; no se perdería nada relevante del argumento y el resultado sería mucho más original.

“Todas esas historias eran para mí simples fantasías, nunca me pareció que tuviesen ningún mérito”, dice Manara. Ah, pero claro que lo tienen: como un minero que encuentra un géiser de petróleo tras un golpe de pico, Manara había revolucionado un género, el del dibujo erótico, que llevaba demasiado tiempo anquilosado.

Manara ha ido recurriendo a este tipo de cómics eróticos sin complicaciones cuando le apetecía publicar un éxito seguro sin calentarse demasiado la cabeza. Tal vez el más explícito sea Kamasutra, de 1997, en que vuelve a la ambientación india que ya había explorado en Las aventuras orientales de Giuseppe Bergman, pero cambiando el siempre algo más elaborado guión bergmaniano por un argumento propio de peli porno de bajo presupuesto. Como curiosidad: se muestrancoitos explícitos, algo muy raro en Manara (ahora sólo recuerdo lasilustraciones del relato corto Porte de Clichy de Henry Miller).

Me gusta mucho más la algo anterior Gulliveriana, una revisión pervertida de la obra de Jonathan Swift que permite a Manara jugar con su protagonista como con una muñeca: atada por diminutos liliputienses que retozan en su vello púbico como en un bosque, o apresada por gigantescos brondignagianos que se divierten con ella como con un animalito hipersexual.

En una línea similar se desarrolla Piranese, el planeta prisión: ci-fi con toques eróticos y sin demasiadas complicaciones, ni estilísticas ni argumentales. Manara dibuja un guión muy deudor del Incal de Jodorowsky, no tanto en su vertiente metafísico-espiritual como en el retrato de extraterrestres progresivamente absurdos y descacharrantes a medida que avanzan las páginas: un proceso que culmina en la aparición de un bicho asesino fugado de la versión porno de Starship Troopers y que devora a sus víctimas chupándoles los genitales (¡la venganza de las cabezas de gamba!).

Todas estas obras cimentaron la fama de Manara como autor de cómic erótico, pero a mi entender su trabajo más ponedor hasta la fecha ha sido un libro de ilustraciones: SensualitArs. En sus 44 páginas dibujadas mezclando estilos y materiales (óleo, carboncillo, acuarela) homenajea a las mujeres que sirvieron de inspiración y modelo a pintores y dibujantes a lo largo de la historia, desde el primer cavernícola quepintarrajea en las paredes de su gruta. En cierto modo es un cursillo acelerado de Historia del Arte: aparecen Lucrezia Buti retozando con Filipo Lippi, la Fornarina de Rafael, la goyesca maja desnuda, la amante-modelo-criada Hendrickje que trajo de cabeza a Rembrandt… Todas ellas vistas desde una perspectiva original y a menudo irónica, como en los preparativos del picnic sobre la hierba de Manet, laorgásmica lluvia dorada de la Dánae de Klimt o la expresión embobada de Courbet contemplando soñador el coño del que nacerá el Origen del Mundo. Mi plancha favorita en cuanto a calidad del dibujo y erotomanía del resultado es la del pintor griego Apeles retratando a Kampaspe, la amante de Alejandro Magno. La versión manariana del momentazo en que pintor y modelo caen rendidamente enamorados es una escena de una extraña belleza que tengo hace tiempo como fondo de escritorio de mi portátil… Y en Twitter.

Manara vs Pratt

Viendo la reverencia con que Manara retrata a Hugo Pratt en HP y Giuseppe Bergman (“por supuesto, no había nada que yo pudiera explicarle: él ya lo sabía todo”) es fácil imaginar la alegría de Manara cuando en 1986 Pratt acordó enviarle el guión de Verano indio, una historia ambientada en la época de la colonización de Nueva Inglaterra e inspirada en La letra escarlata de Nathaniel Hawthorne. Pratt le dio a Manara libertad para dibujar lo que quisiera y con el ritmo narrativo que deseara (“para una escena podía usar dos o veinte páginas, a mi gusto”), pero respetando escrupulosamente el texto.

El dibujo de Manara es absolutamente precioso e inolvidable a muchos niveles (paisajes de cuento de hadas, narrativa clara y cinematográfica, diseño de los indios mohicanos), excepto por un detalle: Manara le pone cara de malo a uno de los personajes, el reverendo Black, de una forma tan espectacular como innecesaria. El dibujante alega que el planteamiento dramático de la obra hace necesario darle referencias al lector: “como una representación teatral en la que ves a las figuras de lejos y el maquillaje debe ser muy fuerte, ya que no puedes ver el primer plano de la cara”. Una justificación algo peregrina, ya que el único personaje que ha recibido ese tratamiento como de teatro kabuki es el pobre reverendo. El guión de Pratt ya es suficientemente potente como para darle fuerza a un personaje tan contradictorio y antipático como Black: no hacía falta convertirlo en un Darth Vader recién desembarcado del Mayflower.

Cinco años más tarde Pratt y Manara volverían a colaborar con El gaucho, una maravillosa historia de aventuras ambientada en las invasiones inglesas a Argentina de 1806 y 1807. Aquí Manara echa la casa por la ventana con las viñetas más llenas de detalles de toda su carrera: se notan la documentación intensiva y el mimo que dedica a los dibujos en el realismo de los uniformes militares y los barcos de guerra ingleses,laboriosamente dibujados con toda su arboladura. Maravilla entre maravillas, las escenas sexuales (cortesía de la coprotagonista Molly Malone, prostituta irlandesa y “chica Manara” de pleno derecho) están por una vez plenamente integradas en la narración y tienen un sentido y unas consecuencias.

El Gaucho demuestra que Manara es un magistral dibujante todoterreno que se ha visto lastrado por su propio personaje y la obsesión o necesidad de incluir una escena erótica por página, venga o no a cuento. Leer por ejemplo El Clic 4, con su magnífico dibujo y su pésimo guión, me trae a la cabeza las famosas listas debuenos actores en malas películas… Como Michael Caine en Tiburón 4, por seguir con las cuartas partes.

Por suerte, no fue Hugo Pratt el único buen escritor con que Manara ha contado en su carrera: le han dado argumentos artistas tan dispares como Pedro Almodóvar (de quien ilustró la tórrida novela corta Fuego en las entrañas), Neil Gaiman (que le encargó, cómo no, la historia de Deseo en Endless Nights) o el mismísimo Federico Fellini.

Manara vs Fellini

En 1984 Fellini conoció a Carlos Castaneda, el esquivo antropólogo peruano que afirmaba haberse convertido en chamán nagual tras un arduo aprendizaje con un brujo yaqui. Si no habéis leído Las enseñanzas de Don Juan o Viaje a Ixtlán os recomiendo vivamente que lo hagáis: independientemente de vuestro nivel de escepticismo resultan libros desconcertantes y divertidos, dos de las mejores cualidades que puede tener cualquier texto.

Fellini quedó fascinado, y esbozó junto a Tullio Pinelli un borrador de guión para una película que llamaríaViaje a Tulum. El productor Alberto Grimaldi pagó una cantidad indecente de dinero para llevar a Fellini y su comitiva de Roma a Los Ángeles y a la jungla de México en 1985, pero Castaneda desapareció de repente sin dar explicaciones y el proyecto se vino abajo dejando tras de sí deudas, un montón de buenas ideas y alguna experiencia paranormal que otra (Fellini recibiendo llamadas anónimas amenazadoras o encontrándose con su doble en una pirámide escalonada).

La experiencia místico-chamánica de Fellini se publicó por entregas en el Corriere della Sera en 1986, donde la leyó un fascinado Milo Manara. Cuando tuvo la oportunidad de conocer en Fellini en persona, durante el rodaje de E la nave va, aprovechó para preguntarle muerto de vergüenza si no le molestaría ver Viaje a Tulumconvertido en cómic. Tuvo que ser todo un espectáculo, como recordaba sonriente Fellini: “Milo insistía con su sonrisa de niño bueno, los ojos radiantemente celestes y el flequillo de pelo de querubín: sólo le faltaba la trompeta dorada”. Fellini no sólo aceptó, sino que “adoptó” a Manara como amigo y aprendiz.

El cómic de Viaje a Tulum es extraño y en ocasiones sobrecogedor, con imágenes tan bellas como la del metafórico avión sumergido despegando desde el fondo del lago de Cinecittà. El detallismo realista desplegado en los cómics de Hugo Pratt se convierte aquí en inesperados quiebros surrealistas, composiciones luminosamente fantasmales y paisajes tan mexicanos como repentinamente oniricos. En principio iba a aparecer Fellini como coprotagonista, pero tras verse “demasiado guapo” en los primeros borradores, el director decidió delegar su aparición en Snaporaz, es decir, en Marcello Mastroianni, más que acostumbrado a hacer de alter ego felliniano. No es la única cara conocida que Manara retrata en Viaje a Tulum: se asoman por allíJodorowsky, Moebius (que recita por cierto un texto un tanto deprimente sobre la muerte) y el propio Manara. En España se publicó por entregas en El País Semanal:de hecho tengo el vago recuerdo de haber topado siendo crío con la escena del avión submarino y preguntarme: “¿pero qué demonios es esto?”.

Para hablar de la segunda colaboración de Manara con Fellini tengo que retroceder un par de décadas. En 1965 Fellini escribió el guión de una extraña historia llamada El viaje de Mastorna, junto al escritor Dino Buzzatti, autor de la novela original, y Brunello Rodi, el guionista de La Dolce Vita. En la historia, el avión en que viaja el violoncelista Guido Mastorna sufre un accidente y aterriza en un oscuro pueblo nórdico poblado por encantadores de serpientes, mujeres bellísimas, el Papa… Allí el protagonista acabará descubriendo en un lóbrego giro de guión la naturaleza final de su viaje. Apenas arrancado el rodaje de la película Fellini empezó a sufrir repetidos ataques de ansiedad, que culminaron, según cuenta la leyenda, en un colapso sufrido cuando un vidente le profetizó al director que moriría al acabar la filmación. Fellini canceló el proyecto para gran enfado del productor Dino de Laurentiis, que interpuso una demanda de las que cuestan millones. No había nada que hacer: Fellini se había propuesto no filmar la aventura de Mastorna, y se dice que cuando le propusieron retormar la película en 1976 recibió una misteriosa llamada de teléfono que le hizo cancelar inmediatamente las negociaciones.

Para ayudar a su maestro a sacarse esa espina clavada, Manara le propuso ilustrar la historia en 1992, en un álbum tierno, melancólico y cariñoso que contiene de nuevo viñetas de una enorme belleza (el hipnótico aterrizaje forzoso, los momentos de felicidad de Guido tocando el violoncelo…). Nunca sabremos si la historia era gafe o no, pero el caso es que Fellini murió apenas unos meses después de que Mastorna emprendiera su último vuelo.

Manara vs Jodorowsky 

Fue el ubicuo Alejandro Jodorowsky (al que habrá que dedicar algún día un monográfico en Jot Down) quien le propuso a Manara ilustrar un guión sobre la familia Borgia que estaba desarrollando. Milo aceptó encantado, tomándose el encargo como una nueva oportunidad de dibujar ambientes renacentistas para los que ya se había mostrado especialmente dotado con la magistral historia corta Mors tua, vita mea (adoro ese cómic, por cierto: ocho intensísimas páginas de refinada crueldad).

Jodorowsky firma un guión divertidísimo que se centra en la demente dinámica familiar de los Borgia pasando por encima de nimios detalles como la verosimilitud o la fidelidad histórica.  Por ejemplo, en la aburrida vida real, Carlos VIII de Francia murió de una apoplejía al golpearse la cabeza contra una puerta mientras jugaba a la pelota (¡ay, esos franceses con los deportes!). Resulta mucho más épica, borbónica y apropiada al personaje la muerte que le destina Jodorowsky en Borgia: atrapado por la lava de un rugiente volcán en erupción instantes después de sodomizar a una prostituta.

Históricamente Valencia ha sido siempre el territorio más psicotrónico de la península, así que no creo que nadie se extrañase de que  el primer papa de origen valenciano fuera un personaje tan propio de Mario Puzocomo Alejandro VI Borgia/Borja. En esta jodorowskiana versión de El Padrino no aparece ninguna cabeza de caballo en la cama, pero sí 150 penes cortados embutidos en una bolsa a modo de advertencia. Es curioso comprobar cómo Manara se desenvuelve con maestría en este registro con toques gore, como el momento en que una embarazada de ocho meses es atravesada por la lanza de Micheletto, el Luca Brasi de Alejandro VI.

Las viñetas de Borgia son una auténtica maravilla gráfica, entre otras cosas porque Manara las dibuja al óleo en lugar de con la habitual acuarela (según él, porque el cumplidor Jodorowsky le fue enviando los guiones con más anticipación de la habitual). El resultado es una especie de preciosa Casta de los metabaronesrenacentista a la que sólo puedo reprochar que preste poca atención a Lucrecia Borgia, algo desdibujada a favor de su más aburrido hermano César.

Manara vs Carme Chacón

En artículos previos para Jot Down he hablado de varios artistas admirables que han tenido sin embargo duros encontronazos con feministas, o al menos con cierta forma miope de entender el feminismo. El shibarijuguetón de Nobuyoshi Araki, las irónicas provocaciones de Helmut Newton, la incomprendida pandroginia de Genesis… Sin embargo, Manara no ha tenido nunca problemas con grupos feministas: en un encuentro con asociaciones de mujeres organizado en Siena (donde, por cierto, está teniendo lugar ahora mismo una interesante exposición) se llegó a la conclusión de que el prototipo de “chica Manara” es el de una mujer poderosa, tan segura de su sexualidad como una chica de Sexo en Nueva York y plenamente autodeterminada (“no hay un hombre que mueve los hilos, aparte de mí”, dice un Manara inconscientemente irónico).

Las chicas Manara están tan idealizadas que podrían ser consideradas superheroínas: a veces literalmente, como las X-Women que dibujó para Marvel con guión del legendario Chris Claremont, o la rediseñadaBarbarella para un fallido remake de Robert Rodríguez. Y probablemente ahora haré levantar alguna ceja, pero otro ejemplo de chica Manara feminista fue Carme Chacón: cuando fue nombrada Ministra de Defensa estando embarazada, Berlusconi soltó alguna de sus inconveniencias (algo sobre el “gobierno rosa deZapatero”, si no recuerdo mal). Manara salió en defensa de la de Defensa, valga la redundancia, dibujando una muy comentada ilustración alegórica para la portada de El Periódico.

Manara vs Sudáfrica

Hay una diferencia fundamental entre los artistas polémicos que he mencionado antes y Manara: la autocensura. Araki o Newton han hecho siempre lo que les ha salido de las gónadas y se han preocupado después de las leyes incumplidas o la masa enfurecida de turno que pidiera su cabeza. En cambio, Manara comenta en esta entrevista: “normalmente trabajo con los editores y aplico una forma de censura preventiva para no correr el riesgo de que retiren la publicación. La única vez que me han censurado fue en Sudáfrica, antes de Mandela, donde me prohibieron tres libros cuando, por ejemplo, Marcuse sólo tenía prohibidos dos”. En cualquier caso, ese choque con la censura fue algo tan excepcional que Manara enmarcó un recorte de periódico con la lista de libros prohibidos, como un exótico souvenir. Y es que no hay muchas razones para censurar los cómics de Manara, desprovistos tanto del mordiente político de sus trabajos de juventud como de incursiones en el hardcore o en sexualidades alternativas: “nunca he hecho cosas tan chocantes que se tengan que censurar”. Y ya está bien que sea así: Manara es el maestro del softcore elegante, no de la provocación o la vanguardia. O, dicho de otro modo: “el erotismo que yo dibujo quiere ser algo tranquilizante”.

Eso no significa que no lance guiños, por ejemplo, al mundillo del sadomasoquismo erótico: en la deliciosa historia breve Piercing, por ejemplo, o cuando ilustró el relato corto de Jean-Pierre Enard El arte del azote, sacando partido de su habilidad sobrenatural para retratar preciosos culos femeninos. El resultado es notable pero no magnífico: de Enard resulta mucho más divertido y lujurioso Cuentos para enrojecer a caperucitas, y en cuanto a azotes, sin duda es mejor el Elogio de la azotaina de Jacques Serguine.

Manara vs Chanel

Del mismo modo que algunas de las mejores fotografías de Newton nacieron gracias a encargos publicitarios, han aparecido en los últimos años muchos dibujos de Manara realmente excepcionales fruto de encargos de marcas comerciales. Libre de la necesidad de guionizar o de adaptarse a una narración ajena, Manara se puede concentrar en lo que se le da realmente bien: hacer lucir la belleza femenina. Sin embargo, su actitud hacia la publicidad es un tanto esquizofrénica, criticando en varias entrevistas que se use el cuerpo femenino para promocionar cualquier cosa y haciendo exactamente eso mismo acto seguido.

Verbigracia: en 2005 Chanel decidió echar la casa por la ventana y contratar a Luc Besson para que dirigiera un spot televisivo en el que una sexy Caperucita Roja haría callar al mismísimo Lobo Feroz con un susurro y una media sonrisa… El anuncio se hizo increíblemente popular (“viral”, diríamos hoy en día). Pues bien, parte del mérito es de las magníficas ilutraciones previas para el storyboard que dibujó Manara. También han sido muy publicitados otros encargos recientes como el poster promocional de la ciudad de Rimini, el catálogo de vinos de Vila Viniteca o la reciente colaboración con la barcelonesa Nekko Design para una línea de mesas futuristas.

Sin embargo, mi trabajo publicitario preferido de Manara es la campaña que diseñó para la marca de lencería Yamamay en 2007: cinco luminosos dibujos de mujeres alegres, elegantes y conscientes de su sexualidad que me servirán para cerrar este monográfico con una imagen que demuestra por qué llamar a alguien “chica Manara” es un fantástico piropo.

 

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