La vía del vacío fértil (IIª parte)

Continuación del texto de Francisco. Peñarrubia. Resumen libre de Yolanda Jiménez :

 

REFLEXIONES SOBRE EL TERAPEUTA Y SU OFICIO

Perls formuló la “oración gestáltica”, propuesta como una orientación:

Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo.

No estoy en este mundo para llenar tus expectativas.

Y tú no estás en este mundo para llenar las mías.

Tú eres tú y yo soy yo.

Y si por casualidad nos encontramos, es hermoso.

Si no, puede remediarse.

 

Alude claramente a una orientación de la actitud. A la actitud del terapeuta en el encuentro, enfatizando el aspecto existencial, derivado de la conciencia y la responsabilidad de los interlocutores.

 

Las tareas del terapeuta gestáltico, según Joen Fagan:Terapeuta

  • Pautamiento
  • Control
  • Técnicas frente a no-directividad
  • Humanidad
  • Compromiso
  • Inclusión
  • Presencia
  • Compromiso con el diálogo
  • No-explotación
  • Vivir la relación

 

Para Claudio Naranjo, ser terapeuta es ser uno y viceversa. Lo esencial del terapeuta es su autenticidad. En ella se basa su potencial curativo.

 

Perls confiaba en que el hecho de ser era contagioso y el aprendizaje intrínseco de la psicoterapia era suficiente. De este modo, el trabajo interno y la maduración personal tienen más peso que el aprendizaje externo y desplazan la idea de rol.

 

La implicación del terapeuta

 

Las técnicas tienen poco alcance si solo son trucos. Claudio Naranjo, añade: “Las ideas son igual de peligrosas que las técnicas, como sustitutos de la experiencia real”.

Hace falta tacto y talento para ir ajustando el flujo entre el paciente y el terapeuta, para que responda a los intereses de ambos. Es ahí donde el terapeuta tiene una gran responsabilidad con su propia autenticidad. No podemos enseñar a nuestros clientes a ser ellos mismos si nosotros no somos auténticos en la relación.

 

No existe el terapeuta ideal. Es de carne y hueso y mostrará su personalidad, sus limitaciones y sus propios prejuicios en la relación terapéutica.

 

El grado de implicación de un terapeuta es difícil de definir. Cada terapeuta, desde la honestidad, mostrará el punto humano de desarrollo en el que se encuentra, sin forzarse o exigirse.

 

La terapia Gestalt no solo despenaliza, sino que, alienta la expresividad fisica y emocional del terapeuta. Esto incluye que haya contacto corporal entre él y sus pacientes.

 

Sexualidad y agresividad

 

Son los componentes básicos del ser humano y por lo tanto, intrínsecos en la relación terapéutica. La postura gestáltica es evitar hablar del asunto y analizarlo. Por el contrario, sí abordarlo desde el darse cuenta de la experiencia en curso. Perls avisa del componente fantasioso que distorsiona la experiencia, al colocarnos en lo peor o en lo mejor.

 

Uno de los riesgos derivados de la relación terapéutica y temidos por el terapeuta, es la erotización  y la posibilidad de que derive en una relación sexual. La erotización puede surgir de una de las partes o de ambas. La actitud ante esta situación no es negarlo o prohibirlo, sino explorarlo. Lo que está prohibido en Gestalt no es mantener relaciones sexuales, sino, no darse cuenta, no responsabilizarse e interrumpir la experiencia aquí y ahora.

Por el lado del terapeuta, la explicitación de sus sentimientos o autorrevelación, es parte de su trabajo. Cada terapeuta resuelve el riesgo a u manera, según su madurez y según la situación.

 

Respecto a la agresividad, Perls la consideró como un componente básico del crecimiento, ya que, sin agresión no se transforma el medio para que sea asimilable por el organismo.

 

En la situación terapéutica, paciente y terapeuta temen la agresión propia tanto como la del otro. Esta angustia, al igual que con la sexualidad, solo puede atravesarse experiencialmente. La agresividad del paciente puede descargarse sobre un cojín o de cualquier otra manera que la libere sin riesgos.

Cuando la agresión va directamente contra el terapeuta, éste toma sus medidas, pero no la prohíbe.

 

Cuando la agresividad surge del terapeuta, tampoco se penaliza. Se intenta convertir en herramienta de trabajo. El grado en que el terapeuta exprese sus sentimientos negativos depende se su congruencia. No es un asunto de estrategia o de técnica.

 

La sexualidad y la agresividad son afrontadas por el terapeuta como experiencia. El nivel de riesgo y de cautela es diferente para cada terapeuta. No hay un modelo único.

En el fondo, todo se reduce a la madurez del terapeuta, es decir a su propio proceso de terapia y a la supervisión, como un espacio de reflexión personal y profesional.

 

Transparencia y transferenciaTERAPIA

La transferencia se produce desde el paciente hacia el terapeuta. Puede ser positiva (sentimientos tiernos) o negativa (sentimientos hostiles)

El fenómeno contrario es la contratransferencia, que se produce desde el terapeuta hacia el paciente.

Freud, a partir del psicoanálisis, enfatizó en la contratransferencia. Designó como meta el conocer y dominar la contratransferencia para la comprensión de los procesos psicológicos del analizado. Plantea al psicoanalista como un mero espejo.

Posteriormente hay aportaciones de Jung, Rank y Ferenczi sobre la situación terapéutica, que discrepan de Freud.

Ferenczi, por ejemplo, mantiene que los sentimientos del psicoanalista hacia su paciente son provocados por el propio paciente. El analista no puede ayudar más que al paciente por el que siente afecto. Este enfoque despenaliza la contratransferencia.

 

La transparencia

Es una técnica gestáltica que se basa en: atención al presente; darse cuenta; y hacerse responsable de sí en el encuentro Yo-Tú.

Para la Gestalt, el terapeuta y su cliente son dos personas comprometidas en una relación dual, autentica. Aunque sus estatus y sus tareas sean diferentes. Cada uno desarrolla una atención a sí y al entorno, donde el entorno es el otro, el Tú.

 

Desde la Gestalt se pide al terapeuta una actitud muy clara como parte de su crecimiento personal. El terapeuta gestaltico utiliza sus propios sentimientos, su resonancia afectiva, de forma activa en terapia. Desde esta perspectiva, él es propia técnica. Tal respeto solo puede ser válido si el terapeuta comprende que las dificultades de sus pacientes en el vivir, no son muy diferentes de las suyas.

 

En la terapia grupal la oportunidad de proyectar es mayor que en las sesiones individuales. Perls se interesó especialmente por las proyecciones, a la vez que consideraba la situación grupal como un espacio privilegiado, donde contrastar dichas proyecciones y distorsiones. Valora en el grupo, su autoridad y fiabilidad ante el paciente resistente.

 

Encuadre, diagnóstico y supervisión

 

El encuadre se acuerda entre el terapeuta y el paciente. Habitualmente se pautan sesiones semanales de 45 minutos. Pueden ser sesiones individuales, con parejas o con varios miembros de la familia.

 

Sobre el diagnostico, está muy relacionada con el estilo del terapeuta. Perls, por ejemplo  no hablaba de diagnóstico, pero tenía un ojo clínico para ver la esencia del juego neurótico existencial del paciente.

A mayor experiencia y madurez del terapeuta, menor importancia y necesidad de diagnóstico.

 

La supervisión es la terapia del terapeuta. Ser terapeuta es tan difícil y arriesgado como ser persona. Peñarrubia no lo concibe como un rol ni como una profesión. Como máximo, lo considera un oficio, una vocación. Un oficio artístico que se enraíza en el trarapeuta.

La supervisión del terapeuta es importante en toda la práctica, pero especialmente entre los terapeutas principiantes. Ocurre que los principiantes atraviesan un estado de euforia. A medida que se acumula más experiencia y más sabiduría, más somos conscientes de lo poco que sabemos.

 

El grupo en terapia Gestalt

 

La terapia Gestalt se imparte con frecuencia en formato grupal. El grupo gestaltico es una terapia en grupo. Perls insistió en la idea de autorregulación organísmica en cuanto a la salud personal. Sin embargo, no tenía fe en la autorregulación del propio grupo, al igual que sí la tenia Rogers. Perls introdujo un modelo de terapeuta más directivo, pero por otro lado, muy respetuoso: es decir, que no apoyar al paciente más allá de sus mínimos es infantilizarlo y es no respetar que sea él mismo el que eche mano de su propio autoapoyo.

 

Modelos de grupos gestalticos:

 

  • El de Zinker que define el grupo como una comunidad creativa de aprendizaje.
  • Kepner plantea la interacción de la terapia Gestalt dinámica de grupos. Considera una doble función: el desarrollo de los individuos en el grupo y el desarrollo del grupo como un sistema social
  • Frew relaciona los cinco mecanismos neuróticos clásicos: introyección, proyección, retroflexión, deflexión y confluencia. Los considera como cinco estilos de contacto, con las fases del grupo.
  • Castanedo aporta diferentes ejercicios grupales y fantasías dirigidas para trabajar desde lo emocional con el grupo
  • Modelo mixto: Gestalt grupal: no directividad o al contrario, intervención (devolver lo obvio que el grupo no percibe). Rondas grupales. Juegos de acercamiento/distanciamiento. Fantasías dirigidas.

 

El trabajo corporal

 

La terapia Gestalt ocupa un lugar  relevante entre las terapias psicocorporales. Desde la libido freudiana, pasando por los aportes de Kepner y Reich, hasta Perls.  Éste describe  su técnica para restablecer por medio de la concentración  las funciones del ego; diluir la rigidez del cuerpo y el ego petrificado en el carácter.

Entre los gestaltistas, algunos piensan que el abordaje corporal clásico de la terapia Gestalt es suficiente. Y hay otros que lo perciben deficiente y se inclinan por una síntesis de  Gestalt y otras metodologías. Este es el caso de Claudio Naranjo.

 

La espiritualidad. Gestalt transpersonalPREGUNTATE

 

Al hablar de espiritualidad, es fácil asociarlo con el pensamiento no científico y con connotaciones religiosas. El término “transpersonal” evita esta concepción y permite encuadrar la espiritualidad en la experiencia interior, personal. Ésta es única e individual, aunque, a la vez esté recogida en todas las grandes tradiciones metafísicas de Oriente y Occidente.

El surgimiento de la Psicología Humanista en Occidente, se llamó “tercera fuerza”, respecto al Psicoanálisis y al conductismo y se posicionó:

 

“Sobrepasar los límites tradicionales de la Psicología para incluir métodos de comprensión de la experiencia humana y la experiencia del potencial de cada uno. Insistir en las experiencias que favorecen la realización de sí mismo, la responsabilidad individual, autenticidad y trascendencia. Proponer una percepción de la persona total: corporal, mental, emocional, espiritual…”

 

A partir de aquí se ha desarrollado la Psicología Transpersonal. Apunta al campo de la investigación psicológica, incluyendo otras áreas de la experiencia, más allá de la concepción clásica. El término tanspersonal se refiere a las experiencias que afectan a la conciencia y a una extensión de la identidad que va más allá de la individualidad y de la personalidad. Se nutre de la ciencia occidental y de la sabiduría oriental, en un intento de integrar ambos conocimientos en el desarrollo del potencial humano.

Esto tiene que ver con trascender los límites del ego. Entendiendo por ego el autoconcepto, la imagen condicionada y empobrecida de nosotros mismos con la que nos identificamos.

 

La psicoterapia constituye un tipo de abordaje espiritual. El simple hecho de prestar atención a lo que está ocurriendo en nuestro interior, puede ser considerado como un acto espiritual.

 

La terapia Gestalt en el contexto transpersonal

 

A nivel del “ego”, se alude a la identificación del hombre con una representación o imagen mental, más o menos precisa de su organismo total… Aquí están las dualidades psique/cuerpo, consciente /inconsciente. El proceso terapéutico consiste en restablecer el contacto con la sombra y reapropiarse de lo proyectado fuera hasta qu el individuo adquiera una imagen de sí más exacta y aceptable. Más correcta con su organismo total.

 

Un paso más allá está la cuestión existencial. Aquí se ubica la Terapia Gestalt. Se trata de alejarse de escindir el organismo (psique/cuerpo, consciente/inconsciente). Sí de concebir a la persona de manera holística, como un organismo total. Aquí la polaridad es entre el organismo y el medio: se trata de restablecer el equilibrio entre las necesidades del individuo y las de su entorno. Se ocupa de las crisis que ocurren  y de apoyar las potencialidades de la persona, para desarrollarse mejor e intervenir más adecuadamente en su medio.

En el nivel de la mente, operan las terapias o practicas espirituales, que trascienden el sutil dualismo del testigo frente al testimoniado. Cuando despierta la mente, ambos son la misma cosa. Es la experiencia del universo por el universo. Es la conciencia cósmica intemporal e inespacial de la que hablan el budismo mahayana, el taoísmo, el sufismo, algunas formas de misticismo cristiano, etc.

Es difícil describir el proceso terapéutico. Igualmente es difícil describir el desarrollo espiritual.

 

 

La espiritualidad de la Gestalt

 

Dentro de la terapia Gestalt es innegable el carácter existencial. También lo es la influencia de la teoría holística. De ahí deriva el concepto de polaridad gestaltico. Es un salto cualitativo para trascender la dualidad y entenderla como polaridad, como equilibrio entre opuestos,

    • La integración gestaltica de polaridades. Tiene un sentido espiritual: para vivir la experiencia mística es necesario ir más allá de todas las dualidades. En Gestalt no hablamos de dualismo, sí de integración.
    • La influencia del Zen también está presente en la terapia gestalt. Perls lo conoció a través de Weiss y ya en California, lo practicó en un monasterio durante dos meses. Le interesó  el Zen como una posibilidad de religión sin dios; como sabiduría y actitud no moralista. La gestalt que Perls desarrolló en esta época es la plasmación de esta búsqueda.
    • Para Claudio Naranjo “la conciencia meditativa constituye el autoapoyo más profundo.
    • La iluminación o satori, el budismo lo define como la paz que viene en si misma, la revelación. Para Perls era el descubrimiento de la verdad personal, de la esencia o del ser.
    • La maya, término budista también, se refiere a la fantasía, a una concepción del mundo sustentada por la cultura. Para Perls era la zona intermedia, esa que distorsiona la experiencia interna/externa. Maya Es lo que  confunde fantasía con realidad  y hay que atravesarla. No se trata de destruir a maya, sino de verla tal como es, o ver a través de ella.
    • Continuum of awarness gestáltico o meditación vipassana: la terapia gestalt ha desarrollado una metodología de la conciencia que, en esencia es una práctica meditativa. El continuum of awrnwess o continuo atencional es atención focalizada en el presente. Abierta a todos los contenidos que emergen puntualmente a la conciencia. El budismo alude a esta práctica como una perdida del yo. Cuando se ejercita este continuo darse cuenta, se enfoca la actividad en la mente (pensar, imaginar, recordar) y se acentúa la atención en los contenidos emocionales y sensoriales. El Zen mantiene que el hombre liberado s el hombre sin mente. Perls habla de abandonar la mente y volver a los sentidos.
    • El chamanismo es otro aspecto esencial de la espiritualidad gestáltica. El chamán es el antecesor del rol del terapeuta gestaltico: el rol de un guía experimentado, un conductor consciente. Lo que le hace chamannístico es su versatilidad, su movimiento orgánico entre los dominios sensorial, afectivo, cognitivo, interactivo e imaginativo. (Claudio Naranjo)
    • Otras resonancias espirituales en la terapia gesatat: el taoismo, con su fe en la sabiduría espontánea. Del sufismo, en concreto del cuarto camino, la insistencia en el trabajo, la no evasión del sufrimiento: el sufrimiento consciente, el trabajo con la atención.

 

La espiritualidad en la Gestalt, según Naranjo se basa en el equilibrio. El desarrollo de una actitud voluntaria y el desarrollo de la espontaneidad. Si podemos ver lo psicoterapéutico y lo transpersonal, podemos percibir la profunda espiritualidad de la gestalt. Es una perspectiva integradora.

 

Arte y creatividad en terapia

 

La dicotomía entre Ciencia y Arte es una constante. Para la mente discursiva, el Arte carece de lógica. A diferencia de la ciencia, el Arte no trabaja para eliminar de su campo el azar, lo irracional o lo espontáneo. Lo utiliza y lo integra.

Las terapias sicoanalíticas, comparten con el Arte este respeto por la experiencia irracional. Y así lo hace la Terapia Gestalt, especialmente interesada por este fenómeno. Perls lo llamó “el vacío fértil”: Una vivencia similar a la psicosis, atemorizante para la mente controladora, pero familiar para la mentalidad del artista.

 

El terapeuta como artistaTERAPIA 2

 

El encuentro terapéutico es una obra de arte sin realizar. Está llena de riesgos, temores y posibilidades. Si terapeuta y paciente no se desprenden de sus preconceptos, difícilmente podrán pasar a otro nivel de conciencia

    • La actitud creativa es inseparable de la disolución. Lo que en gestalt llamamos autoconcepto, ego traspersonal.
    • Perls insistía en el precepto Zen de abandonar la mente y recuperar los sentidos.
    • En la recuperación de lo sensorial, la imaginación es tan engañosa para el artista como las convicciones.
    • La búsqueda del terapeuta, como del artista, ha e abandonar su voluntad en favor de una entrega serena.

 

En gestalt se trata del “arte de ser uno mismo”. Los artistas, como los terapeutas, buscan su propio estilo. El terapeuta gestaltista lo hace  pasando del apoyo externo al autoapoyo. Atravesando de lo fóbico a lo explosivo. Del vacío estéril al vacío fértil.

Claudio Naranjo describe entre las aptitudes específicas del gestaltisa:

  • Desprecio de la actividad conceptual
  • La fe en la autenticidad
  • La confianza en la naturaleza
  • La concepción paradójica del cambio

 

Vista de este modo, la terapia es un arte. Es un proceso espiritual. En este sentido, hay un paralelismo con el jainismo (corriente del judaísmo) y su postulado de la alegría de la salud.

La figura del terapeuta maduro es una persona sin pretensiones, humilde, lleno de sabiduría, que sabe hacer las cosas. Que ha madurado en el proceso de ser uno mismo. Ha ido afinando (como el artista creador), su propio estilo a través del despojamiento . Su grado de hacer/no-hacer, refleja su grado de autoconocimiento.

 

Opinión personal

Leer este libro de Peñarrubia me ha aportado un nuevo punto de vista que no encontré en otras lecturas  sobre Gestalt.

Creo que  se acerca al mundo de  lo creativo y al mundo espiritual, mostrando las similitudes, más allá de las formas o del lenguaje. Muestra la profundidad y la conciencia de dedicarse a esta profesión.

En mi resumen, he obviado la parte más teórica básica, de sobra conocida y ya estudiada y recogida en la mayoría de la bibliografía en la que he trabajado en estos tres años de formación en Terapia Gestalt.

Por el contrario, me ha interesado más sintetizar  los contextos de surgimiento y desarrollo de la Gestalt, así como, las reflexiones sobre el terapeuta y su oficio.

 

Me ha gustado conocer los detalles de las interacciones entre diferentes profesionales del mundo de la Psicología con otros profesionales del mundo del Arte, la Cultura o El Teatro. Las aportaciones que se han producido, me ayudan a comprender el modo de trabajar del terapeuta gestáltico.

Por otro lado, la influencia de las distintas filosofías espirituales y el conocimiento y práctica en ellas, aporta un sentido trascendental al trabajo irrepetible que se desarrolla en las sesiones terapéuticas.

 

El autor, Francisco Peñarrubia recoge en este texto, múltiples  testimonios de los profesionales que más o menos directamente han estado ligados al desarrollo de la Terapia Gestalt. Además, va hilando con acierto los estadíos y avances de este desarrollo. Esto me ha permitido centrar mi interés en los detalles, a partir de los cuales, he comprendido el propio proceso de desarrollo.

 

En conclusión, es un texto clarificador, que  desgrana los procesos, desde los orígenes.  Por ello y por el empleo de un lenguaje sencillo,  contribuye a una comprensión óptima de la Terapia Gestalt y de la profesión de terapeuta. En este sentido, transmite una gran responsabilidad para con uno mismo y hacia el paciente. Invita a trabajar en el crecimiento personal para desde ahí, ejercer la terapia con honestidad. Me quedo con esta idea que me resulta coherente con todo  estudiado en la teoría y en todo lo experimentado a lo largo de los tres años de  formación en terapia Gestalt.

 

Yolanda Jiménez.

Terapeuta Gestalt

 

 

 

Claudio naranjo: como curar las heridas de infancia

Una inagotable fuente de sabiduría, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo explica en una entrevista concedida a RT por qué a día de hoy solo sabemos comunicarnos con nuestros hijos a través de la violencia, cómo se pueden curar las heridas de la infancia para que no nos amarguen la vida cuando ya somos adultos y por qué el amor al prójimo no funciona si no se tiene amor propio. Vean las respuestas a todo esto y a mucho más en esta entrañable charla en RT.

En una entrevista exclusiva con RT, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo ha afirmado que cuando un psicoterapeuta ayuda a un adulto normalmente ello habla de multitud de carencias de que niño no vio satisfechas. “Aparece el reclamo del niño que vive dentro del adulto, empieza a quejarse de lo que no supo quejarse cuando era niño“, explica.

“Hay que sentir la rabia”

Según Naranjo, es tremendamente importante que los adultos sean capaces de “despertar” a ese “niño interior enojado con la frustración de su padre o madre”, el cual pueda incluso “llegar a acusarles” y que sean capaces de sentir la rabia aparentemente irracional” que tenían de pequeños. “Porque sin el permiso de sentir esa rabia, uno vive como un animal castrado“, asevera.

El psiquiatra chileno asegura que los seres humanos “somos como esos leones del circo a los que obligan a pasar por un circo ardiente a costa de hambre y del látigo”. “Todo animal puede ser domesticado, llega un momento en el que el animal se rinde. Así pasa con la vida humana también, a los adultos hay que devolverles la recuperación del dolor y de la rabia infantil para que vuelvan a estar enteros”, constata.

El camino hacia el amor

“Para amar hay que tener la libertad de decir sí o no, no puede ser uno un animal domesticado”, afirma Naranjo, añadiendo que hay que salirse de las frases tipo “tengo que ser un niño bueno” o “tengo que amar a mi padre o a mi madre”. El experto hace hincapié en que “solo desde ahí se puede propiamente recuperar el amor”.

“La rabia incondicional es como el comienzo de una nueva libertad”, apunta. En este sentido, el psiquiatra destaca que hay una contradicción en la ética cristiana, “que predica el amor al prójimo pero no predica el amor por uno mismo”. “Dice: ‘ama al prójimo como a ti mismo’, pero en la práctica es como si el mensaje que transmite la cultura es: ‘no te ames a ti mismo'”, recuerda. “El problema con eso es que no funciona el amor al prójimo si no hay amor por uno mismo“, añade.

 

Fuente: actualidad.rt.com

 

 

“Te quiero sin saberlo” o el amor “Con-sentido”

Muchos hombres, neuróticos obsesivos, se protegen  mediante “enredos laberínticos”, ya que “a la hora del amor temen ser devorados por un Otro que desea”; así “evitan encontrarse con la mujer de sus deseos o quizá de sus sueños”. Por : Carolina Rovere

La histeria se queda con las ganas en el amor, sosteniendo siempre que existe una mujer que las tiene todas; y el obsesivo sufre en secreto haciendo de su vida un via crucis permanente que hace imposible acceder al objeto que causa su deseo. Y, como la dimensión amorosa se teje en la trama misma de la neurosis, el problema del amor siempre se presenta con la modalidad típica de la histeria u obsesión. ¿Pero por qué el amor es un problema? Amor y castración van de la mano: el amor implica siempre un encuentro con la propia falta; “Me haces falta”, se dicen los enamorados. Y esto en los hombres tiene una relevancia sustancial: reconocerse en falta es feminizarse.

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En realidad, la posición frente al amor es siempre femenina: así, representa una dificultad mayor para hombres que para mujeres, aunque éstas no se quedan muy atrás, sobre todo en estos tiempos en donde encontramos una tendencia creciente a la virilización en el mundo femenino, tal como lo sostiene Lêda Guimaraes (“El estatuto de la feminidad en nuestros días”, en Revista Logos Nº 7, Buenos Aires, Grama Ediciones, 2012). Un hombre que se asume enamorado corre un alto riesgo: castrarse. Cuando el hombre, tocado por el amor, no puede tolerarlo, suele ponerse al reparo permaneciendo en una posición que lo resguarde. Protegerse contra los riesgos que ocasiona enamorarse es una respuesta típica en los hombres, y la coraza protectora puede adquirir múltiples modalidades de presentación.

Una de ellas es el cálculo: es una situación muy común y la encontramos en el conjunto de argumentos que los hombres construyen para no involucrarse con una mujer que, sin embargo, les interesa. Es muy probable que el cálculo sobrevenga cuando ya el hombre ha sido tocado por una mujer que le importa, aunque también se puede ubicar previamente, en la serie de pensamientos que –con muy buenos argumentos, tal vez los mejores, para abonar la idea de mantener distancia– impiden el acceso a ella. Esto da como resultado que él no pueda llamarla ni decirle nada o mostrar algún signo de interés. Esta actitud tiende a alejar a cualquier mujer que pretenda tener una relación estable con un hombre, ya que abona en ella la idea de no ser deseada.

El obsesivo va en el sentido contrario al objeto que causa su deseo. Bernardino Horne lo ha formulado con precisión al afirmar que “La neurosis obsesiva es una burocratización de la fobia”. Es una manera clara y certera de presentar a la obsesión hermanada con la fobia: un disfraz de enredos laberínticos que preservan al sujeto del encuentro con la falta. Pero, ¿cuándo se precisa una fobia? La fobia se instaura cuando el sujeto se encuentra con una falta que tiene para él estatuto de abismo, es decir de ilimitado; el peligro es perder el ser bajo el signo del fantasma de devoración, como enseña Lacan en el Seminario “La relación de objeto”. A la hora del amor, el obsesivo teme ser devorado por un Otro que desea. Por eso le resulta mucho más fácil someterse a cualquier requerimiento que se imponga dentro de los cánones de la demanda y evitar encontrarse con la mujer de sus deseos o quizá de sus sueños.

Otra forma en que esta caparazón se presenta es la de lo efímero. Es muy frecuente en las relaciones hoy en día, donde abundan los encuentros ocasionales, el acceso rápido, lo pasajero y lo fácilmente olvidable. Son todas formas de preservarse o de no involucrarse en una relación donde el deseo esté comprometido. Tal vez sea ésta la nueva vestidura del anacrónico “don Juan”, posición viril o masculina que hoy encontramos tanto en hombres como en mujeres.

Y también está el rechazo; éste suele presentarse bajo una modalidad renegatoria: hacer como si nada hubiera ocurrido y afirmarse en la convicción de que la vida puede seguir perfectamente bien, igual que antes. Lo que está renegado en este caso es el acontecimiento amoroso. Alain Badiou es quizá quien lo explica de la mejor manera: “El amor se inicia siempre con un encuentro. Y a este encuentro yo le doy estatuto –de alguna manera metafísico– de acontecimiento, es decir, de algo que no ingresa en la ley inmediata de las cosas”; “El encuentro entre dos diferencias es un acontecimiento, algo contingente, sorprende. Las sorpresas del amor” (Alain Badiou, Nicolás Truong, Elogio del amor, Paidós, 2012). El movimiento renegatorio es un empeño en no dar lugar, porque, como dice Badiou, el acontecimiento como tal no ingresa ni encaja en la ley inmediata de las cosas, es decir en nuestro mundo previo. Por eso un encuentro-acontecimiento divide el tiempo en un antes y un después. Muchas veces se requiere de gran coraje para asumir los efectos de ese encuentro que altera lo preestablecido, cambia el programa calculado de antemano.

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Pero vayamos ahora al “seguro contra todo riesgo”, expresión que también emplea Badiou en esa obra. Muchos hombres, y también mujeres, intentan hacer del amor un lugar de seguridad absoluta, donde el riesgo sea cero. Intentan construirse un modo “seguro” de vincularse que, a los seres atravesados por la sexuación, los proteja de la posibilidad de enamorarse. “¡Tenga el amor sin el riesgo!”, “¡Se puede estar enamorados sin caer en el amor!” “¡Usted puede enamorarse sin sufrir!”, ironiza Badiou. Bien sabemos que el amor riesgo cero es otra cosa que amor.

Veamos un caso: se trata de una relación que pareció funcionar durante años sin ningún compromiso de ambos. Se llamaban semanalmente o quincenalmente, por lo general muy tarde: así no se daba lugar a ningún programa sino como si fuera algo espontáneo, que se da cuando se da. El problema se suscitó cuando ella empezó a darse cuenta de que él le importaba. Entonces las cosas cambiaron radicalmente para ambos. Cuando ella advirtió que comenzaba a involucrarse mucho, le dijo a él que iba a alejarse, y el hombre la dejó ir. El no pudo-no quiso asumir compromiso alguno con su deseo. Este caso de la clínica es bastante común, y seguramente puede despertar distintas resonancias de situaciones similares. Es muy frecuente en hombres casados, que se vinculan con otra mujer “aclarando”, de antemano, que no van a llegar muy lejos en un compromiso, pero después se verifica que la relación llegó muy lejos en el tiempo, en la frecuencia y en la calidad de los encuentros. ¿Cómo se puede decir a priori cómo uno se va a manejar con un amor? ¿Cómo calcular anticipadamente los efectos que va a tener el Otro sobre uno?

¿Qué es una mujer?

¿Qué es, para un hombre, una mujer? En el Seminario “RSI”, Lacan formula la pregunta así: “¿Qué es una mujer, para quien está estorbado por el falo?”. Y contesta: “Es un síntoma”. Sabemos que el síntoma es una formación del inconsciente: si una mujer entra a formar parte del inconsciente del hombre, quiere decir que él se ha sentido tocado por ella. Y esto se manifiesta en los que Freud llama retoños de la formación del inconsciente: una mujer es sueño, es acto fallido, es lapsus, es síntoma. El deseo del hombre por esta mujer es más que claro, pero hay que poder admitirlo.

Luego, en el Seminario “El sinthome”, Lacan avanza en la formulación y dice que la mujer es para el hombre su sinthome: se ubica así como el nudo que anuda a un hombre. ¡Qué lugar! Aunque es importante precisar que el sinthome, cuarto nudo que hace que lo real, simbólico e imaginario se mantengan juntos, puede adquirir distintos valores. Por ejemplo en el “caso Schreber” –sobre el que escribió Freud–, el amor a su mujer cumple una función de estabilización subjetiva; pero el sinthome es el broche que, a veces como resultado de un análisis, anuda al sujeto cuando ha podido salir de la lógica que sustenta la neurosis. En este último caso se trata del lugar más preciado que podría tener, para un hombre, una mujer.

buscando-amor

Con-sentir

Con-sentir, escrito así, conduce a un doble movimiento: por un lado, el consentimiento, en este caso consentir al amor; pero también la decisión de “sentir con”. Si antes hablamos de coraza, ahora se trata del coraje, como actitud necesaria en un hombre cuando una mujer se vuelve inolvidable. No todos los hombres pueden o quieren con-sentir, ya que esto implica un profundo compromiso ético. Ya sabemos que el deseo no es cómodo, cuesta, siempre se requiere pagar por él.

Cuando un hombre se dispone al amor, los efectos de alegría y entusiasmo se manifiestan rápidamente, pero cuando puede con-sentir al amor y deponer sus defensas, los beneficios son mayores, no sólo para él sino para quien elige caminar a su lado. Estos que ahora son dos diferentes pueden construir juntos un nuevo andar, que no es la sumatoria de uno más otro, sino algo nuevo que surge y se arma entre uno y otro. Uno no es siempre el mismo con cada pareja que tenga, uno es cada vez algo distinto y algo parecido, y abrirse a un nuevo amor es construir un nuevo espacio común.

Pero, para que esto sea posible, el hombre debe declinar algo de su interés fálico, es decir: feminizarse. Feminizarse en el amor no equivale a afeminarse. Feminizarse es una posición que al hombre lo enriquece y le suma virilidad. Es la decisión de con-sentir al encuentro con el otro y hacer de ese encuentro una experiencia inédita, única. Cuando el amor toca una verdad, su característica principal es la novedad.

Cuando una mujer cree en su hombre y sabe de su dificultad, puede ayudarlo, si él lo permite, a salir de su rigidez, de su armadura defensiva. Ella debe creer en él y él con-sentir a ella y a lo femenino que ella despierta en él; debe dejarse llevar por su amor. Consentir al acontecimiento amoroso, como encuentro siempre contingente, requiere una posición decidida frente al amor, que deje atrás el modo neurótico de existir

 

Por: Carolina Rovere

* Psicoanalista. Autora del libro Caras del goce femenino. Texto extractado del trabajo “Posiciones del hombre frente al amor”, que puede leerse en www.imagoagenda.com/articulo.asp?idarticulo=2135.

Publicado en: www.pagina12.com.ar

 

 

 

La preocupación excesiva: Una variable patológica

Marta Giménez.  www.areahumana.es

La preocupación, y en particular la preocupación excesiva o preocupación patológica, es uno de los procesos psicológicos más estudiados, una variable psicológica que, junto con la tendencia a la evitación emocional, más contribuye al inicio y mantenimiento de muchos trastornos emocionales, especialmente trastornos de ansiedad.

“Las creencias o ideas erróneas sobre las emociones displacenteras, así como sobre los beneficios de la preocupación, son aspectos centrales para comprender un modo desadaptativo de afrontamiento y regulación emocional.”

En este artículo hablaremos sobre la preocupación excesiva. Por qué y cuándo la preocupación dificulta la adaptación psicológica y emocional, y cómo, bajo la promesa de un rápido alivio emocional a corto plazo, se vuelve ineficaz y contraproducente para el afrontamiento beneficioso, tanto de las emociones como de las situaciones que nos generan malestar.

1. Emociones, reacciones emocionales y preocupación excesiva

Las emociones, la brújula de nuestro mapa vital

Las emociones son respuestas integrales de la persona –psicológicas y fisiológicas– para hacer frente a situaciones importantes, y que promueven una serie de tendencias de pensamiento y de disposición para la acción, cuya finalidad es la adaptación, la supervivencia y la recuperación del estado de bienestar.

Las emociones forman parte de nuestro equipaje para la supervivencia y constituyen una especie de brújula que nos informa y orienta en las interacciones de la vida.

Sin embargo, para que las emociones cumplan su función adecuadamente, debemos saber leerlas e interpretarlas correctamente, evitando sacar conclusiones precipitadas o erróneas que nos alejen de nuestros objetivos y metas.

En nuestro viaje, las experiencias vitales van a generar toda suerte de emociones, muchas agradables, y sin duda otras que nos harán sentir un gran malestar. Todas las emociones definirán nuestro “mapa vital”.

Es natural intentar transitar por aquellos “lugares” por los que esperamos no volver a sentir las emociones desagradables, usando correctamente nuestra “brújula”.

Pero si tratamos de anticiparnos permanentemente, analizando y valorando todos los caminos posibles para evitar inconvenientes u obstáculos, podríamos acabar parados en el mismo lugar. Y así, en vez de aprovechar nuestra experiencia para orientarnos y continuar nuestro camino del mejor modo posible, la preocupación excesiva, en un intento de preverlo todo y tener todo bajo control, lo que finalmente consigue es bloquearnos, e impedir nuestro avance y progreso en la vida.

Las reacciones emocionales, cómo se manifiestan y cuál es su utilidad

Las emociones se manifiestan en cambios o reacciones, que varían en función del tipo de emoción, la persona y la situación concreta que se experimenta.

Las reacciones emocionales incluyen procesos psicológicos básicos como la percepción sensorial, la atención o la activación de la memoria. Se manifiestan a nivel fisiológico, en cambios relacionados con la tensión corporal, la frecuencia cardíaca, la respiración…; a nivel expresivo o motor: expresiones faciales o movimientos corporales, y a nivel subjetivo-cognitivo: sentimientos, pensamiento, orientación de la atención… (Cano-Vindel, Sirgo & Díaz-Ovejero, 1999).

El objetivo en todo caso, es prepararse y anticiparse a las consecuencias de un acontecimiento interno o externo, coordinando y movilizando una serie de recursos psicológicos, fisiológicos y conductuales (Fernández-Abascal & Palmero, 1999).

En ese sentido, emociones displacenteras como la ansiedad o el miedo, se relacionan con la auto-conservación, a través de la predisposición a evitar o huir de amenazas o situaciones potencialmente peligrosas (Cacioppo & Gardner, 1999).

En definitiva, las reacciones emocionales tienen en origen una función adaptativa. Pero en el caso de la preocupación excesiva, podríamos decir que el mecanismo falla, deja de ser útil para ser incluso contraproducente. Se ponen en marcha reacciones emocionales cuando no hay un motivo real o suficiente, cualitativa y/o cuantitativamente, para justificar ese estado de “activación”.

Si bien este estado de “alerta”, devuelve inicialmente una cierta sensación de seguridad o control, que reduce inicialmente las emociones incómodas, en breve, se produce un mayor malestar y se incrementa el círculo de emociones displacenteras (Barlow et al, 2011).

2. La preocupación, una respuesta cognitiva característica de la ansiedad

La ansiedad es una respuesta emocional compleja cuya función principal es impedir un potencial daño, mediante respuestas preparatorias, que se ponen en marcha a través de la activación cognitiva (alerta psicológica), priorizando la detección de señales y procesamiento de la información asociados a peligros potenciales; la movilización de recursos fisiológicos (preparación para la acción) y motores (agilidad y rapidez en movimientos) con el objetivo de hacer frente a las posibles consecuencias negativas, reduciendo, paliando o eliminándolas (Cano-Vindel & Miguel-Tobal, 2001).

La preocupación, con su componente de anticipación, es el estado característico de la ansiedad. Pero la preocupación esencialmente se dirige al futuro, es un estado de activación que no se orienta hacia la acción, no impulsa actuaciones concretas, ya que el peligro real no está presente aún, lo que conduce al bloqueo momentáneo de la conducta, o impulsa conductas de evitación o huida anticipadas.

3. La preocupación excesiva, una tendencia del pensamiento que dificulta la adaptación y el bienestar emocional

Los pensamientos en la preocupación excesiva

La preocupación es una experiencia relativamente normal y frecuente en la población en general, más del 38 % de las personas se preocupan al menos una vez al día (Tallis, Davey & Cappuzo, 1994). Es un intento de evitar acontecimientos negativos, o prepararse para lo peor ante un problema a resolver. Se caracteriza por centrarse en posibles consecuencias negativas, y se expresa con preguntas hipotéticas del estilo: ¿Y si…? ¿Qué pasaría si sucediera…?

Pero en muchas ocasiones, la preocupación se vuelve excesiva, en esa obstinación de usar nuestra “brújula emocional” para evitar cualquier obstáculo o dificultad, esta deja de funcionar correctamente, y confunde el norte –la búsqueda del bienestar– con el sur –la evitación del malestar–.

Utilizar la preocupación como un método para evitar experimentar emociones desagradables, desafía la lógica de la regulación emocional efectiva y del bienestar psicológico.

Muchas personas reconocen que se preocupan con demasiada frecuencia y en un grado excesivo y que eso incrementa su malestar emocional. Aun así, no pueden evitar hacerlo, sienten de algún modo que ese mecanismo de la preocupación les protege.

Preocupación adaptativa enfocada a la acción vs preocupación desadaptativa que se queda sólo en anticipar amenazas

Una cosa es preocuparse por algo concreto que necesita ser atendido y abordado, dándole la necesaria prioridad. Por ejemplo, ante una importante entrevista de trabajo, es normal estar activados o activadas, y podemos aprovechar ese estado emocional, para preparar el curriculum, informarnos más sobre la empresa o su sector, repasar nuestras fortalezas, etc., acciones que nos permitan mejorar y aumentar nuestras posibilidades. En este caso estaríamos hablando de “ocuparnos” de aspectos sobre los que tenemos algún control.

Otra cosa distinta sería enfocarnos e imaginar los peores escenarios posibles, reflexionando sobre errores o acontecimientos y valorando probabilidades y futuribles. En definitiva dirigiendo nuestra preocupación hacia aspectos sobre los que no tenemos control. Por ejemplo, ¿y si no les gusta mi corte de pelo? ¿y si prefieren un chico a una chica? ¿y si tengo un accidente, llego tarde y no creen mis explicaciones?…

Un aspecto relevante en la preocupación excesiva, preocupación desadaptativa o patológica, es la intensidad de la respuesta ante situaciones ambiguas y potencialmente amenazantes.

La ansiedad que se siente es tan elevada que tiene más trascendencia y efecto sobre la persona que el propio acontecimiento que la provocó, de tal modo que adquiere mayor dimensión la ansiedad por el problema que el problema en sí.

La propia preocupación excesiva pasa a ser considerada como la amenaza principal, contribuyendo a pensamientos de falta de control y sufrimiento, que alimentan las emociones negativas originales.

En este caso se produce un bucle, donde la preocupación y sus efectos negativos se alejan de las situaciones concretas que los provocaron, y dejan a la persona desorientada, sufriendo síntomas de ansiedad de los que ya no identifican el origen.

Es importante no perder la perspectiva e identificar la realidad y nuestras emociones. Los aprendizajes, las experiencias, las creencias e ideas, una vez más van a jugar un papel clave sobre nuestras capacidades, expectativas y habilidades para hacer frente al malestar y recuperar el bienestar emocional.

4. La evitación como respuesta a las experiencia emocionales

Las creencias sobre las emociones desagradables, así como la intolerancia al malestar y la incertidumbre, contribuyen a la puesta en marcha de conductas de evitación, que, si bien pueden resultar de alivio momentáneo, a largo plazo se convierten en sí mismas en emociones desagradables e incómodas, generando miedo y ansiedad, y contribuyendo, paradójicamente, a incrementar justamente aquello que se quería evitar.

La evitación emocional es cualquier estrategia usada para escapar de emociones intensas, especialmente de aquellas que resultan perturbadoras, incómodas o desagradables, y que la persona puede percibir como amenazantes y peligrosas. (Barlow et al., 2011).

También, aunque en menor frecuencia, la evitación emocional se produce cuando se teme perder el control de las reacciones a experiencias emocionales placenteras o “agradables. Por ejemplo, cuando alguien se siente alegre y sin inhibiciones, puede preocuparse excesivamente por lo que podría decir o pensar, y sus consecuencias, de tal modo que tienda a suprimir la experiencia emocional a priori deseable, convirtiendo un estado placentero en displacentero.

Hay evitaciones emocionales muy evidentes y que juegan un papel destacado en muchos trastornos psicológicos como fobias, trastornos de ansiedad o trastornos depresivos, como por ejemplo, dejar de asistir a una reunión social, dejar de hacer actividades, etc.

Sin embargo, otras evitaciones emocionales son más sutiles y generan dificultades tanto para identificarlas como para manejarlas, son las evitaciones cognitivas.

Entre las principales formas de evitación cognitiva relacionadas con desórdenes emocionales muy frecuentes –trastorno de ansiedad generalizada, trastorno obsesivo compulsivo, ansiedad social, trastorno de pánico…–, destacan la distracción, desconectar, reasegurarse de que todo está bien, tratar de evitar pensamientos que se vienen a la cabeza, forzarse a uno mismo a pensar en positivo, suprimir los pensamientos, la rumiación y por supuesto la preocupación constante (Barlow et al, 2011).

Ante la preocupación y el miedo a experimentar emociones negativas, sobreestimando su capacidad para dañarte y subestimando tu tolerancia al malestar, mi consejo es que la respuesta no sea la evitación, ya que no te ayuda a aprender a sobreponerte y a comprobar que no son ciertas tus peores predicciones negativas.

5. Creencias sobre la preocupación

Creencias sobre la preocupación

Tanto las creencias positivas como las negativas sobre la preocupación contribuyen en muchas personas a quedarse atrapadas por distintos mecanismos en el círculo de emociones displacenteras y preocupación. Al tratarse de anticipaciones negativas que sobreestiman la probabilidad de que ocurran, cuando las situaciones temidas no ocurren, se refuerza la idea de que la preocupación ha contribuido a evitar dicho acontecimiento, generando una sutil seguridad.

La preocupación queda reforzada positiva y negativamente, es decir, asociada a la no ocurrencia de algo indeseado y generando alivio para esa fuente de malestar puntual. (Borkovec, Hazlett-Stevens y Diaz, 1999).

Uno de los factores que nos hacen más vulnerables a la preocupación excesiva o preocupación patológica es la intolerancia a la incertidumbre.

Creencias positivas sobre los beneficios de la preocupación

  • Distracción de otros problemas en los que no se quiere pensar.
  • La preocupación como método de auto-perfeccionamiento.
  • Pretender encontrar una mejor forma de hacer las cosas.
  • Intentar tener mayor control sobre las cosas y la propia vida.
  • Prepararse por si ocurre y prepararse para lo peor.
  • Evitar disgusto, sentimientos de culpabilidad.
  • Impedir que ocurran cosas negativas.

Creencias negativas sobre la preocupación

  • Percepción de su incontrolabilidad –no puedo dejar de preocuparme, mis preocupaciones persisten por mucho que intente detenerlas, no puedo ignorar los pensamientos que me preocupan…–.
  • Percepción de su peligrosidad –podría enfermar de preocupación, podría volverme loco o loca, preocuparme es peligroso para mí–.
  • Interpretaciones negativas que pueden retroalimentar el bucle de pensamientos –si no consigo dejar de preocuparme es que algo va mal en mí–.
  • Temor a perder el control sobre las propias preocupaciones.
  • Daño potencial que podrían generar las preocupaciones.
  • Preocupaciones ansiosas excesivas centradas en la propia preocupación.

6. Conclusiones y sugerencias

La preocupación ante una situación temida, aunque displacentera, impide la exposición a esa situación, así como a las respuestas emocionales que tememos.

Las imágenes mentales catastróficas que acompañan a la ansiedad o al miedo, son reemplazadas por la preocupación, que es en definitiva una actividad lingüística verbal menos angustiante, con menor activación física y con menor peligrosidad, que la propia confrontación con la experiencia real temida.

Es decir, es una forma de atenuar el impacto emocional, aunque el coste sea igualmente de malestar.

4 claves rápidas para identificar la preocupación adaptativa, esencial en la correcta gestión emocional

  1. Se caracteriza por ser objetiva, controlable y breve.
  2. Facilita dar prioridad a procesos atencionales sobre un tema que exige prioridad inmediata, interrumpiendo el curso del comportamiento.
  3. Permite la conciencia y vivencia emocional de potenciales amenazas aún por resolver y en preparación.
  4. Incrementa la motivación para hacer frente a dificultades y adoptar comportamientos adaptativos que contribuyan a reducir la amenaza potencial.

4 consejos útiles para regular el uso de la preocupación excesiva y/o patológica

  1. De los problemas que han generado tu reacción de ansiedad y preocupación, procura centrarte en solucionar aquellos aspectos que estén en tus manos.
  2. Intenta no evitar las reacciones emocionales. No olvides que la ficción generalmente supera la realidad. Las anticipaciones, como producto de las preocupaciones excesivas, generalmente superan en gravedad y amenaza a lo que serían en realidad.
  3. Las emociones desagradables son incómodas pero, una vez superadas y solucionadas las situaciones que las evocan, reportan mayor confianza personal y satisfacción.
  4. Pensar lo peor de una situación es sólo una opción. No te quedes ahí, contempla más enfoques y perspectivas posibles.
 

Por : Marta Giménez. Psicóloga Sanitaria en Área Humana. Especialista en Perspectiva de Género y Transdiagnóstico. Directora del Área de Investigación e Innovación de Área Humana.

Publicado en: www.areahumana.es

 

Técnicas para conectar a tus pacientes con sus emociones

En Terapia Gestáltica, intentamos conectar a nuestro paciente con sus emociones. Consideramos que estas reflejan las necesidades no cubiertas y los conflictos que generan malestar en la persona, y en casos más extremos, patología.

Comparto un artículo  de Buenaventura del Charco Olea, publicado en la interesante página de Juan Peláez
Aunque estas son técnicas de corte gestáltico, son fácilmente aplicables a otras terapias humanistas (como la Terapia Focalizada en la Emoción o la Rogeriana), pero también en otras terapias, como la cognitivo-conductual o la terapia de aceptación y compromiso, que cada vez más postulan la exposición a las emociones como estrategia de regulación emocional. ¿Qué mejor forma de exponer a nuestros pacientes a sus emociones que conectarlas con ellas de manera activa, incrementando su vivencia en terapia?poesia-visual
conexión emocional
Cuando se lo explico a mis alumnos, ya sean de las universidades donde soy profesor o ponente o en Aprende Viendo Terapia en los Grupos de Gestalt en los que ellos pueden practicar y hacer terapia, como en aquellos Grupos de Visionado de Terapia en los que me ven hacer Terapia Gestalt con pacientes, les planteo siempre la misma metáfora:
“Las emociones, son la música de fondo de nuestros pacientes. Es una melodía que está siempre presente, desde la cual interpretan el mundo y reaccionan a lo que les ocurre. El problema, es que muchas veces esa música es desagradable, tremendamente dolorosa, y, como señalaba Perls, el individuo decide desconectar de sus emociones, de su brújula interna, por evitar el malestar. La fobia al dolor, es lo que genera el sufrimiento.
El Gestaltista, no sólo escucha esa música y se la devuelve al paciente mediante reflejos para que pueda escucharla y entenderla (tal y como hacen los terapeutas Rogerianos), sino que además, emplea una serie de técnicas para subir el volumen de esa música a fin de que el paciente pueda tomar consciencia de ella y ponerse en marcha para cubrir las necesidades que implican.”
Las personas, tienden a protegerse detrás de máscaras, bien por protegerse del dolor, o por evitar el rechazo de otros. El problema, es que hay un hábito, un automatismo en funcionar desde esas máscaras, lo que dificulta conectar con las propias emociones y poder aprender de ellas y permitírselas sentir.
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Esto es especialmente importante, en pacientes con una baja capacidad de conexión emocional o aquellos que evitan el sufrimiento de manera muy evitativa y activa, ahí es donde el psicólogo debe subir el volumen de esa música, para que sea tan intensa y evidente que el paciente no pueda hacer otra cosa que vivenciar ese malestar, para poder aprender de él y poner en marcha mecanismos que cubran la necesidad que hay detrás de él. Para cambiar un proceso, primero hemos de tomar consciencia de él, conocerlo en el mayor grado de detalle posible, para entenderlo y poder ejercer cambios sobre el.
Tras este encuadre de la necesidad de conectar a nuestros pacientes con sus propias emociones, os cuento algunas pequeñas técnicas, que puedes incorporar en tu propio diálogo terapéutico, para ayudar a tus pacientes a conectar con sus emociones.
Algunos de los recursos más habituales para conseguir ese hacer grande la emoción son:
Hablar en primera persona: El paciente debe hablar de lo que le ocurre en primera persona, ya lo contrario, es una forma de tomar distancia de su emoción y desresponsabilizarse de ella. Esto se observa cuando un paciente dice cosas como “a veces sientes miedo cuando crees que te van rechazar” en lugar de decir “me da mucho miedo ser rechazado”.

Hablar en el Aquí y el Ahora: El paciente puede conectar con una emoción sobre hechos pasados, e incluso, sobre posibles hechos futuros, pero la realidad, es que cuando nos emocionamos es en el momento presente: tenemos una respuesta fisiológica determinada ante estímulos que la provocan (aunque sean recuerdos o futuribles). Por esto, el psicoterapeuta gestáltico mantendrá al paciente en el foco de lo que ocurre en el momento presente, a fin de poder observarlo juntos, experienciarlo y discutirlo después. “¿Cómo te sientes ahora que me hablas del día del funeral de tu padre y nadie te explicaba nada porque tenías 8 años?”0b4ee412ffd7157e81c4387fbfd31a0e

Lenguaje Descriptivo y Evocador: Las emociones son respuestas automáticas que se producen antes estímulos concretos. (Los individuos no experimentamos miedo ante la idea de miedo, sino ante algo que nos lo provoca. Cuento de fantasmas vs tratado psicológico del miedo). Es por esto, por lo que el psicólogo Gestáltico utilizará un lenguaje lo más descriptivo y evocador posible, para tratar de hacer “reales” las situaciones y los procesos de las que habla el paciente, a fin de que pueda tener una experiencia real en ese instante con ellos. Lo sensorial suele ser más efectivo. “¿Cómo te sientes cuando me hablas de que llegaste a tu habitación y viste las sábanas deshechas, la luz tenue, y a tu hija llorando y con los cabellos enmarañados con los restos de la carta de su novio en el suelo?”, esto es mucho más evocador y le ayudará a conectar más que “¿Cómo te sientes cuando me dices que tu hija estaba triste porque la dejó su novio?”. Si el paciente cuenta las cosas de forma declarativa, le pediremos que nos las relate de forma más detallada y descriptiva

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Centrar en el cuerpo: Dado que las emociones poseen un componente fisiológico, conectar con sensaciones corporales pueden ayudarnos a conectar de forma más intensa con una emoción o a aclararla si es confusa o vaga. “¿Cómo sientes esa tristeza en tu cuerpo?” “Es un nudo en la garganta” “Háblame sobre cómo es y cómo te sientes con ese nudo en la garganta”

Hablar desde su lenguaje: Los pacientes cuando conectan emocionalmente, suelen narrar las cosas con un lenguaje descriptivo, realizan gestos determinados, expresan una frase concreta que se dicen a sí mismos cuando experimentan esa emoción… Incluir en nuestras intervenciones es tremendamente efectivo, porque eso es lo que “encaja” con la vivencia del paciente. “Esta soledad que me cuentas sentir, es tan dura, que se te clava como una aguja en el estómago” (mientras el psicoterapeuta se señala la zona del diafragma, repitiendo el gesto que hizo el paciente al hablar de esa soledad que se clava).7ef98169cfcbdc1acf2ecba8dc42223c

Lenguaje Corporal: Observar cual es el lenguaje corporal del paciente y poner el foco en él. “¿Por qué cuando me hablas del enfado que sientes hacia tu hermano aprietas los puños?”

 

Bibliografía
del Charco Olea, Buenaventura (2015). Apuntes de Terapia Gestalt. Aprende Viendo Terapia. Madrid.
Greenberg, L. (1996) Facilitando el Cambio Emocional. Buenos Aires. Paidós Ibérica.
Perls, Fritz (1974) Sueños y existencia. Santiago de Chile: Cuatro Vientos Editorial.

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Pensamientos que curan

¿Alguna vez te has dado cuenta de que algo está bloqueando tus proyectos? ¿Has pensado alguna vez que tu subconsciente es poderoso y puede estar boicoteandote?. Si quieres descubrir y  eliminar tus posibles creencias limitantes, existe una técnica rápida y poderosa: PSYCH-K . Desarrollada a partir de los estudios de Bruce Lipton y las conclusiones extraidas de sus trabajos. Comparto  aquí una interesante información sobre este tema:

Bruce Lipton reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la capacidad de curar de la energía, mucho más eficaz que los medicamentos.

Bruce Lipton (Estados Unidos, 1944) ha conseguido aunar ciencia y espíritu. No es poco mérito el suyo si tenemos en cuenta lo “alérgicos” que son los científicos a los temas trascendentales. Es doctor en Biología Celular y fue pionero en la investigación con células madre. Sus estudios sobre la membrana celular y las modificaciones de las células según el entorno sentaron las bases de la nueva epigenética. Sus descubrimientos (que iban en contra de la opinión científica establecida de que la vida es controlada por los genes) y el estudio de la física cuántica le han llevado a criticar duramente la medicina convencional. Es autor de libros como La biología de la creencia y La biología de la transformación.

A continuación te dejamos con una de las tantas entrevistas que se le hicieron a Bruce Lipton durante el lanzamiento de su libro y del cual recomendamos:

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Usted asegura que la medicina convencional va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?

Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Y esas personas son muchas más que las que mueren por tomar drogas ilegales. Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda. Tiene que aprender cómo funcionan las células.

¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?Bruce-Lipton-1024x731

Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Puse una célula madre en un plato petri y, como cada diez horas se divide en dos, al cabo de dos semanas, tenía miles de células, todas idénticas. Luego cogí algunas de ellas, las coloqué en otro plato y cambié el entorno celular (son más como peces porque viven en un entorno fluido). Cambié la química en ese plato y ahí formaron músculo. Después, cogí otras del primer plato y las puse en un entorno diferente, y se formó hueso, y otras se convirtieron en grasa al volver a cambiar el entorno. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren. Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?”¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad. ¡El humano es un plato petri cubierto de piel!

¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?

bruce-liptonDentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por ello, si pongo al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, también enferma. Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana. Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?

No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.

La industria farmacéutica no quiere que sanes sin comprar sus fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula?

¿Está diciendo que el efecto placebo –creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.

Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula? Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. Deberíamos poder decir que la ciencia está separada de la industria farmacéutica, pero no es así, porque con el dinero de esta se paga el desarrollo de la ciencia, y ese dinero solo va esos estudios que dicen que las drogas funcionan. El dinero controla la ciencia.

TE PUEDE INTERESAR: EL EFECTO PLACEBO, El poder terapéutico de la mente

Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.

the brainHe hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas. La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se intefiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer. La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.

Eso significa que el estrés nos hace enfermar, ¿no?

Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario. De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas. El 90 por ciento de la gente que va al médico es debido al estrés, y también el cáncer funciona igual.

Si pones al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, enferma. Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana.

Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía.

Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células. La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.

Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?

La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina.

BIOFOTON 2

La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad. La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Uno se llama placebo y el otro nocevo. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas.

La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química.

Y eso enlaza con la física cuántica.

Totalmente. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.

Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?

Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo.

Pero no lo podemos controlar.

Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.

Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se ‘programa’ su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!

La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable.

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Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Sería algo así como conducir un coche: si te enseñaron a conducir mal y has automatizado esa forma de conducir, pues lo más probable es que tengas accidentes. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.

Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño.

¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?

bruce-teaching-smLos comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa informacion, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por que sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento… solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente. Técnicas de psicología basadas en la energía como la hipnosis o el Psych-K son una manera de cambiar el subconsciente, es como un aprendizaje rápido.

Con su investigación, ha aunado ciencia y creencia, un binomio que evita la mayoría de los científicos. ¿Usted cree en la eternidad?

Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo mis celulas y las tralado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno. Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Así que cojo otra, la enciendo, conecto el canal y vuelvo a ver el programa de Bruce, pero en otra tele, o lo que es lo mismo, en otro ser. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.

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¿Eso le hizo creer que tenemos espíritu?

Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate?  Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser. Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.

 

Fuente: cosmoplug.com

 

Para eliminar tus posibles creencias limitantes y reprogramar tu subconsciente, se aplican técnicas de psicología basadas en el Psych-K .

Si quieres probar la experiencia, contactame: Yolanda Jiménez. Soy terapeuta y facilitafora PSYCH-K

Cerrar ciclos

 

La realidad es que los ciclos no se cierran de manera absoluta, pues nos encontramos en un constante “ciclo de ciclos” interconectados entre sí. Gracias a esta relación entre ellos es que justo cuando uno termina, el otro inicia y gradualmente el siguiente, explicación que da la psicóloga y psicoanalista mexicana Fabiola Cuevas, creadora del blog de Desansiedad.

¿Qué es un ciclo?

Es el compilado de momentos vividos, impregnados de sentimientos, agradables o no, a los cuales nos apegamos.

¿Por qué no podemos cerrar ciclos?fisica cuantica

El problema es que nuestra mente se queda atrapada en momentos pasados que conforman ciclos a los que ya no deberíamos pertenecer frenando nuestro propio avance y truncando el presente. A todo esto se le llama apego, que es el vínculo afectivo que nos ata a cosas o personas, en muchas ocasiones sin sentido alguno.


¿Cuándo logramos cerrar un ciclo?

No se trata de olvidar, sino de descubrir la evolución dentro de uno mismo para poder seguir avanzando a pesar de la pérdida sufrida. Cuando esto ocurre comenzamos a recordar con cariño, pero no con necesidad, podemos agradecer por lo que fue y no sufrir por lo que ya no es, logramos asimilar la pérdida como una experiencia para crecer y aprender, no como una caída que nos volvió más débiles.

¿Cuándo confundimos cerrar un ciclo con evadirlo?

Al comenzar a pensar en la persona o situación perdida como algo ajeno a nosotros, algo que ya no es parte de este mundo o que ya no existirá nunca más, se trata de una evasión, a través de la cual no podremos avanzar ni ser, sólo nos hará creer que al pensar que aquello murió y que hoy somos nuevas personas sin necesidad de llorar o reflexionar, estaremos bien otra vez, cuando no es así.

*Sun Yuan & Peng Yu, ciclos de vida

Para la psicología, aunque se trate de un estudio científico del comportamiento humano, también es importante el efecto que otro tipo de influencias tienen sobre la mente, por ejemplo, los rituales, técnicas, procedimientos o creencias sobre los ciclos y su cierre. Es por eso que en ocasiones, una serie de pasos que implican recordar y sufrir, ayudan mucho a perdonar, desapegarse y sanar; la mente es muy poderosa y si uno piensa en sanación, obtendrá sanación.

*Consejos para sanar el corazón según 5 grandes filósofos griegos


“Recordar es la mejor forma de olvidar” – Sigmund Feud –

1. Recuerdamujer-y-flores

Por más cruel que parezca, hay que recordar todo lo que vivimos en ese momento que ahora duele, es imposible que todos los recuerdos sean negativos, así que hay que aprender de lo sucedido, aceptar lo vivido y no pretender olvidarlo.

Si sólo nos enfocamos en olvidar, la ansiedad nos carcomerá, trayendo de vuelta dolor y sufrimiento.

2. Perdónate

Nos autojuzgamos y castigamos todo el tiempo, y de manera injusta, nos arrepentimos de lo que jamás imaginamos. Curiosamente, deberíamos enfocarnos en ser empáticos con nosotros mismos, en procurarnos como algún día cuidamos de la pareja, en entendernos como entendimos a todos aquellos que también cometieron errores y sobre todo, en reconocer los aciertos que tuvimos.

Sólo así lograremos cerrar la puerta a la que ya no entrará nadie más.


3. Perdona

Suena bastante fácil, pero lograrlo requiere de una disculpa que a veces nunca llega, por lo tanto, aprender a no guardar rencores se vuelve un trabajo meramente personal y por otra parte, tenemos que entender que el otro, muy probablemente, aún nos tiene un resentimiento importante.

Sin embargo, es responsabilidad total de la otra persona continuar o dejar de sentir ese rencor que poco a poco a todos nos enferma. Hay que intentar comprender que los demás a veces no poseen todos los recursos para evitar lastimarnos, defraudarnos o decepcionarnos, intentemos comprender que se trató de un mal momento, un mal lugar o una mala decisión del pasado que no podemos permitir que se repita en nuestro futuro.

Perdonar también nos lleva a aprender de lo sufrido.


4. Ríndete

Es imposible que encuentres una explicación o respuesta a todas las preguntas que te lleguen a la cabeza. El ser humano intenta racionalizar todo a su paso, llevándolo a suponer y por lo tanto a sufrir, así que intentar contestarnos todos los signos de interrogación que surjan de una pérdida o abandono no disminuirá en ninguna medida lo que sentimos.

Simplemente, a veces no todo resulta justo o lógico y tenemos que aprender a vivir con eso, aferrarse a querer entender exactamente lo que sucedió y la razón de que sucediera, solamente nos desgastará incontrolablemente, llevándose todas la fuerzas que nos quedan para lograr cerrar el ciclo en verdad.

No te agobies por lo que no sabes, déjalo ir.

5. AceptaMUJER EN BLANCO Y NEGRO

Existen cosas que quedan fuera de nuestro control, no intentes cambiarlas porque llegará a ti una inmensa frustración. El mejor camino para lograr aceptar lo que ya nos pasó, es dejar de pensar en posibilidades distintas.

Deja de darle vueltas al “¿Y si yo hubiera…? ¿Qué habría pasado si…? ¿Sería posible que…?”.

El tiempo no regresa, lo hecho, hecho está.

6. Despréndete

Para lograr despegarte por completo del sentimiento negativo, necesitas vivirlo, es decir, necesitas abordar un duelo. Elizabeth Kubler Ross enlista de forma muy clara y sencilla los pasos que todo duelo conllevan, este proceso requiere de tiempo y es necesario permitirnos tener paciencia para vivir todas sus etapas:

-Negación
-Ira
-Negociación
-Depresión
-Aceptación

Sin ningún orden en específico, todas estas etapas aparecerán mientras vivamos nuestro duelo, son completamente normales y de ellas resurge una fortaleza impresionante.

A veces se gana más cuando se pierde.

Como lo explica Fabiola en su blog, es muy común sentir que al terminar con nuestro ex, alejarnos de un ser querido, pelearnos con un amigo, dejar ir a nuestra mascota o sufrir cualquier pérdida que implique sentimientos, también se pierde nuestra alegría, ilusión, cariño, confianza y satisfacción en la vida.  Nos apegamos a lo que perdimos y creemos que eso es la única fuente de nuestra alegría, que gracias a ella sentíamos ciertas cosas y que por lo mismo, nada más con ella podríamos sentirlo.

Sin embargo, esos sentimientos se generaron dentro de ti, desde ahí brotaron, no llegaron del exterior. Tú eres el que decide dejarlos salir y quien se pone ciertos requisitos para dejarte hacerlo. Lo doloroso o increíble de tu próximo ciclo dependerá de qué tan abierto estés a que nuevas puertas se abran y por lo tanto, nuevas oportunidades entren en ellas. Para lograrlo puedes inspírate en los 5 poemas de desamor para superar una despedida o bailar mientras aprendes de 12 canciones que te enseñan todo lo que debes saber sobre desamor.

 

Por Olympia Villagrán

Publicado en : culturacolectiva.com

Referencia: Desansiedad, Fabiola Cuevas
Psicóloga Estefany Green

Beneficios de acudir a terapia psicológica

 

La psicoterapia te aporta múltiples beneficios, además de ayudarte a conocerte mejor a ti mismo.

Para muchas personas ir al psicólogo es sinónimo de ser una persona débil, pero en realidad, acudir a terapia psicológica te puede convertir en una persona más fuerte emocionalmente, y te puede aportar herramientas para poder adaptarte mejor a las situaciones difíciles que pueden presentarse al largo de tu vida.

¿Cuándo acudir a un psicólogo?VIVIR CORAZON

Por tanto, acudir a terapia es un acto de inteligencia y de valentía, ya que en muchas ocasiones la persona que necesita ayuda no es consciente de que tiene el problema o evita afrontar la realidad. Muchas personas desconocen aún en qué momento deberían pensar en acudir a un psicólogo, sobre todo por las falsas creencias sobre qué es la psicoterapia y a quién va dirigida. En este sentido, te recomendamos que leas este artículo:

Las 8 razones por la que deberías acudir a un psicólogo

Un psicoterapeuta es un profesional de la salud mental especializado en las áreas cognitiva (pensamiento), afectiva (emociones) y comportamental (conducta), y que te puede ayudar a empoderarte frente a las circunstancias del día a día y a mejorar tu calidad de vida.

Por eso, a continuación te presentamos los beneficios que aporta la terapia psicológica.

1. Te ayuda a sentirte mejor

Al enfrentar junto a un psicoterapeuta aquellos problemas que te causan dolor o malestar, y poder hablar con confianza y con libertad sobre uno mismo a alguien que no te juzga sobre tus sentimientos y tus experiencias reprimidas, estás dejando expresar tus pensamientos y sensaciones ocultos, lo cual es beneficioso para el bienestar.

Cuando le expresas cómo te sientes y liberas tu carga emocional, te sientes aliviado. Esto se conoce como catarsis, una palabra griega que se refiere a purificación y es usada en psicología para explicar el proceso de liberación de las emociones negativas.

2. Te enseña herramientas para manejar conflictos

Los conflictos son algo normal en la vida de las personas y, en muchas ocasiones, son necesarios para el crecimiento personal o la convivencia con otros individuos. Las sesiones de psicoterapia te enseñan nuevas maneras (más adaptativas) de solucionar problemas.

Además, te puede ayudar a percibir los conflictos de forma distinta, para que te afecten menos yseas capaz de relativizar la importancia de las situaciones tensas.

3. Te ayuda a cambiar las creencias limitantes

Con nuestras creencias y valores damos significado y coherencia a nuestro modelo de mundo. Una misma situación puede ser vivida de forma distinta por cada persona. Las creencias nos ayudan en definitiva, a simplificar el mundo que nos rodea, y son interpretaciones de la realidad y no hechos constatados.

Algunas creencias son desadaptativas o limitantes y es necesario corregirlas, pues éstas no son innatas, las vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida. Por ello, el psicólogo puede ayudarte a identificarlas, analizarlas, ponerlas a prueba y modificarlas.

4. Te ayuda a vivir en armonía contigo mismo y con los demás

musica

Cecilia Liao (Czili): Escultura musical

La introspección que se lleva a cabo al asistir a terapia te permite conocerte mejor y superar, por ejemplo, una crisis existencial. Además, la psicoterapia es efectiva para los problemas laborales (burnout, estrés, etc.) o los problemas de pareja.

Por tanto, la terapia psicológica puede ayudarte a solucionar este tipo de problemas, y es beneficiosa para encontrarte a ti mismo y para relacionarte con los demás de manera más efectiva. Esto va a afectar positivamente a tu salud mental, y te permitirá encontrar la paz interior y el bienestar.

5. Confidencialidad de las sesiones

La relación con el psicólogo es confidencial y estrictamente profesional. Tal y como se expresa en el código ético y deontológico del Colegio Oficial de Psicólogos, el profesional de la psicología debe garantizar el secreto y la confidencialidad de todo lo referido por quien le consulta.

Por tanto, todo lo que digas en una sesión terapéutica será un secreto entre tu terapeuta y tú.

6. Relación de confianza y empatía

Además del conocimiento y la profesionalidad que debe mostrar el psicólogo, el entorno de confianza que se crea entre ambos te va a permitir expresar los problemas y sentimientos que consideras más delicados (y que posiblemente no le contarías a nadie más).

El psicólogo no te va a juzgar y, además, tiene la formación necesaria para crear un buen entorno de confianza y empatía para que te expreses sin temor.

7. Asesoramiento profesional

El psicoterapeuta es un experto en la terapia psicológica, y tiene amplios conocimientos sobre la conducta humana, pues ha cursado sus estudios de psicología en una universitaria reglada. Para llegar a trabajar de psicoterapeuta, es muy posible que haya cursado algún posgrado universitariosobre alguna especialidad (por ejemplo, sexología, terapia de pareja o psicología clínica), y seguramente haya adquirido la experiencia necesaria para poder aportar todo su conocimiento en tu beneficio.

La terapia psicológica no es contarle los problemas a un amigo o familiar, pues existe una base sólida (tanto teórica como práctica) avalada por la ciencia.

8. Te empodera frente a la vidaPSICOLOGÍA

Uno de los objetivos de la psicoterapia es que la relación entre el terapeuta y el paciente no sea de dependencia. Por tanto, el psicólogo te ayuda a ser dueño de ti mismo y a adquirir nuevas habilidades que te serán útiles en el día a día.

Asistir a terapia psicológica no es esperar que el psicólogo te solucione los problemas, es aprender a aceptar y amar lo que uno es y poner la voluntad necesaria para cambiar lo que nos causa malestar o nos impide crecer.

La terapia psicológica cambia tu cerebro

Los estudios neurológicos están hallando cada vez más pruebas empíricas de la capacidad de la psicoterapia para modificar las estructuras cerebrales y mejorarlas, consiguiendo una mejor actitud vital para afrontar el día a día.

Lo puedes comprobar leyendo este artículo del psicólogo Eduardo Valenciano:

“La psicoterapia produce cambios en el cerebro”

 

 

Por: Jonathan García Allen. Psicólogo y entrenador personal. Director de comunicación de Psicología y Mente

Fuente: psicologiaymente.net

 

El estado del alma determina la salud

Entrevista a Ghislaine Lanctôt sobre medicina y salud, ” Primero el alma se enferma y le sigue el Cuerpo 

Desde que Ghislaine publicó su primera obra en la que pone en tela de juicio el funcionamiento del sistema médico –por ocuparse de la enfermedad, más que de la salud–, muchas conciencias han quedado inquietas. Para avivar estos temas, la autora, que transmite paz y seguridad, nos ha concedido un poco de su tiempo para compartir con los lectores su filosofía de vida.

Ghislaine Saint-Pierre Lanctôt nació en 1941, su padre y su abuelo eran farmacéuticos y ella empezó la carrera de Medicina para complacerles. «Yo quería ser filósofa. Pero creía que lo de pensar no iba a aportarle nada a la gente. Pensé, voy a hacer algo útil, que beneficie a la población, y como me crié en este ambiente decidí hacer la carrera de Medicina. Al final he dejado todo eso y lo que hago ahora es lo que quería hacer desde el principio».

Guislaine está divorciada y tiene cuatro hijos. «Lo que a mí me abrió los ojos –continúa la escritora– fue mi divorcio. Es lo que me despertó. Cuando los niños se marchaban a casa de su padre tenía tiempo para mí, no sabía lo que era eso, me había olvidado de mí misma. Yo trabajaba pero me ocupaba mucho de la familia, para mí era la prioridad. Entonces, como un fin de semana de cada dos, no tenía a los niños, estaba obligada a ocuparme de mí misma y es así como empecé a evolucionar, a conocer gente y a descubrir cosas, a salir de la prisión de la familia. Después de esto, viví seis años en Estados Unidos. Yo nací en Montreal (Canadá), pero entre 1984 y 1990 estuve en Estados Unidos. Esta experiencia me abrió los ojos sobre lo que es el negocio de la medicina porque es así como lo llaman allí. Aquí en Europa y en Canadá hacen creer que es como trabajar por el bien del enfermo, que es un tema social.  A la vuelta de Estados Unidos, escribí La mafia médica cuya primera edición se publicó en 1994».

ROSA ACUARELA

Juan Peláez: acuarela

El colegio de médicos le puso una demanda, el proceso duró un año y desde entonces la escritora imparte seminarios para que la gente entienda y tome conciencia de que es el estado del alma lo que determina la salud mental. «Cómo mejorar el estado de mi alma para mejorar el estado de mi cuerpo», dice Ghislaine.

Pregunta: Su visión actual de la salud es completamente distinta a cuando era médico ¿En qué momento y por qué dio usted un giro radical a su carrera?
Respuesta: A lo largo de los años empecé a ver cosas que no me parecían sensatas, que no tenían lógica, como por ejemplo, seguir dando medicamentos aunque no funcionaran, aunque no se curara la persona. Yo no entendía, por ejemplo, como en un cáncer se aplicaba la quimioterapia si lo que hace es enfermar aún más a la persona que acaba por morirse de todos modos.
Cuando aparecieron las medicinas suaves pensé que eso era interesante, y yo he ido a encontrarme con personas que practicaban la medicina alternativa y entonces me di cuenta de que lo que hacían era muy interesante, incluso mejor que lo que hacíamos nosotros en la medicina convencional. Esas personas me acogieron, me mostraron lo que hacían, cómo actuaban. Y yo pensé: ¿por qué no nos han enseñado esto a los demás médicos? ¿Cómo puede ser que no lo enseñen en la facultad y que además a estas personas las tachen de charlatanes y de estafadores? Yo me encontré con ellos y vi que eso no era cierto, no eran charlatanes. Así fue como me empecé a plantear cosas. Cuando acabé la carrera de Medicina yo estaba convencida de que hacia el año 2000 ya no habría más enfermedad en el mundo, tenía una confianza ciega en la medicina que me habían enseñado. Sin embargo, veía que el tiempo pasaba y que la salud de las personas iba empeorando. Me percaté también de que medicamentos que no funcionan se siguen recetando, y que se practicaba una guerra en contra de las medicinas alternativas. Además, yo era flebóloga y había abierto centros de flebología en distintos lugares del país, lo que me llevó a experimentar de cerca el negocio de la medicina tradicional. Y ahí sí que entendí muchas cosas.

P: ¿Qué papel juegan para usted las medicinas alternativas?
R: Las medicinas alternativas producen un bienestar más interesante que el que proporciona la medicina convencional. La medicina convencional corta, quema y envenena. Corta con las operaciones, envenena con la “quicio” y con los rayos. Las medicinas suaves pueden poner orden de forma temporal en el cuerpo, pero como el problema está en el alma, antes o después habrá que afrontar el problema del alma.
Es el alma quien enferma a los demás cuerpos. Por ejemplo: mi trabajo ya no me conviene, tengo náuseas por la mañana cuando pienso que tengo que ir a trabajar, entonces empieza a dolerme la espalda, las rodillas, la tripa… Puedo ir a ver a alguien que practique la medicina suave, va a ayudar a mi cuerpo, puedo tener tratamientos de técnicas energéticas que ayuden a mi cuerpo emocional y mental; pero hasta que no solucione lo que pasa con mi trabajo voy a seguir enfermando porque mi alma me dice «sal de aquí». Es interesante, porque el alma entrega un mensaje cada vez más fuerte y cuando no lo entiendes “te lanza un ladrillo a la cabeza”: un accidente de coche, un divorcio, alguien que muere en la familia, una enfermedad, perder el trabajo… Algo fuerte para que tú reacciones.

P: Desde su punto de vista como «médica del alma» ¿cree que hay alguna solución a este tipo de enfermedades?
R: Nunca es demasiado tarde, la sanación puede ocurrir en cualquier momento.

P: ¿A usted le va bien esta filosofía de vida?
R: A mucha gente le funciona, no sólo a mí. No es el médico el que puede sanarme.

P: Cada vez hay más casos de cáncer cuyos enfermos reciben quimioterapia. ¿No cree que en algunos casos la quimioterapia cura?
R: La quimioterapia es veneno. Normalmente no hace bien a nadie. Hay que saber que hay siempre un conflicto, cualquier enfermedad es psicosomática. Siempre hay un conflicto a raíz de una enfermedad, pero si yo identifico el conflicto y lo soluciono, la enfermedad se va. Así entendí que la medicina esta totalmente controlada por el dinero. Entonces, lo que nosotros hacíamos como médicos era enfermar más a las personas para así generar ganancias para la industria. Entonces, ¿qué es la salud? En la facultad sólo me enseñaron lo que es la enfermedad. Entonces, ¿qué es gozar de buena salud? Yo llegué a la conclusión de que el cuerpo sólo manifiesta el estado del alma. Y cuando mi cuerpo está enfermo es porque mi alma está enferma. Entonces el cuerpo por sí solo no enferma, es como un espejo que refleja lo que pasa dentro. Para ver mi alma, miro mi cuerpo y veo lo que hay en mi alma. Entonces no sirve de nada tratar sólo el cuerpo. Hay que mirar el alma, ¿qué es lo que no funciona en el alma, cuál es la enfermedad del alma? Es la guerra. Porque mi alma me dice internamente que haga algo y mi ego me dice que haga lo contrario. Entonces hay una guerra interna. La enfermedad es siempre la manifestación de un conflicto dentro de mí. Hay dos aspectos: el cuerpo y el alma. ¿Qué quiere el alma? El alma quiere la emancipación del Ser y el cuerpo quiere la seguridad del haber, del tener. Cada uno tira por un lado, el estrés significa la guerra interior. Cuando trato el alma, todo el cuerpo se alinea sobre este equilibrio. No quiero decir que no haya que cuidar el cuerpo físico, sino hacer las cosas en el orden correcto. Primero el alma, después el cuerpo mental, después el cuerpo emocional y después el cuerpo físico. Y lo solemos hacer al revés. La medicina convencional se encarga del cuerpo físico, y no trata el resto.

P: ¿No cree que la propia sociedad demanda que el médico se ocupe del cuerpo físico y le dé una medicina para el dolor?
R: La sociedad misma, nosotros somos los que creamos esta mafia a nuestra imagen y semejanza. El problema es que damos prioridad al «tener» sobre el «ser», ése es el desorden, priorizar el cuerpo en vez del alma. Para volver al orden hay que dar prioridad al alma en lugar de otorgársela al cuerpo, eso genera orden, paz y salud.

P: Eso es mucho más complicado que tomarse una pastilla…
R: Cierto, pero ¿qué hace una pastilla? Te da la ilusión de que estarás mejor, pero con el tiempo reaparecen los síntomas.PREGUNTATE

P: En el caso del paludismo, por ejemplo, alguien sano se enferma por beber agua contaminada, ¿también en este caso insiste en su teoría?
R: Esto es válido para todo. No hay ningún microbio exterior que haga enfermar, soy yo la creadora de mis enfermedades. Y ésta es la verdadera enfermedad del alma, el no saber que soy yo quien la está creando. Como yo pienso que no soy responsable, me imagino creadores exteriores: microbios, tumores, etc. Por ejemplo un simple catarro: hace frío, me cojo un catarro. Y puedes tener un catarro en verano, es un sinsentido, no tiene nada que ver con el frío. Con esta estructura de pensamiento voy generando la guerra hacia los factores exteriores. Y por eso se crearon las vacunas. ¿Qué son las vacunas? Dar la enfermedad de forma más debilitada para que el cuerpo reaccione. Es decir, no tengo la enfermedad pero si algún día la contraigo, sería menos grave porque ya me he puesto la vacuna. Te voy a dar otro ejemplo, tengo miedo de que mi hija sea violada. Entonces le voy a dar un violador debilitado, entonces si un día la violan será menos grave porque habrá tenido un pequeño violador y entonces estará preparada. La vacuna funciona igual. Es algo de locos. Vivir en el desorden lleva a este tipo de locuras. Por ejemplo, la gripe aviar. ¡Es extraordinario! Cerca de donde vivo había una experta muy seria que vino de parte de las autoridades médicas y nos ha dado cifras: en el plazo de nueve años se murieron cerca de 152 personas de gripe aviar en el mundo, solo en Canadá mueren cada año 10.000 personas por errores médicos, no de enfermedad sino de equivocaciones. ¡Yo creo que más bien habría que vacunar a los médicos! No hay epidemia, no hay nada. Entonces se ha creado una pandemia a escala mundial, en la cual se han gastado millones de dólares para tratarla pero no hay nada. Esto está en preparación desde hace muchos años. Llevamos de cinco a siete años oyendo hablar de una pandemia. ¿Cómo se puede anunciar que va a haber una pandemia? Una epidemia surge, ocurre, pero no la puedo prever, es un montaje.

P: Pero la gente tiene miedo…
R: Sí, es una forma de manipulación mental para llevarles a pensar que va a ocurrir una epidemia. Y un día, cuando ocurra, las autoridades dirán que ya lo habían previsto. Es algo que está preparado desde hace mucho tiempo, hay un proceso escondido detrás de esto. Yo no sé exactamente lo que es, puede ser, por ejemplo, ponerle a todo el mundo un chip electrónico porque cuando hay una campaña de vacuna se puede poner cualquier cosa en la jeringuilla. Así que es posible que haya una estrategia que consista en decir que hay una epidemia y que hay que vacunar a todo el mundo y entonces pondrían el microchip. Yo estoy segura de que hay algo detrás, un propósito escondido en decir que hay una epidemia y que hay que tener cuidado. Es una hipótesis. De todos modos sea para lo que sea el propósito es el control sobre la población.

P: ¿Tiene todo esto algo que ver con la trilogía de la mentira de que habla en su libro La mafia médica?
R: Hablo mucho de las vacunas en el libro y lo que yo digo a este respecto en el libro, es lo que desencadenó la ira del colegio médico. Porque las vacunas no se tocan, son sagradas, puedes hablar de cualquier cosa; la industria, los medicamentos… pero cuidado con las vacunas. Porque las vacunas otorgan importantes ganancias a la industria, pero a las personas les puedes transmitir cualquier cosa. La vacuna es un medio para producir genocidios con un blanco específico.
Cuando se quiere distribuir a un pueblo o a una raza, la administran, mira lo que está ocurriendo en África. Ellos lo llaman sida, pero ¿qué significa sida? «Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida». Entonces es el propio sistema inmunitario que se ha debilitado, de modo que cualquier afección es mucho más grave.

P: ¿Quién está detrás de toda esta estrategia?
R: Los que mandan. Hay un gobierno mundial que tiene todos sus ministerios, para la salud es la OMS, pero también están la UNESCO, UNICEF, FAO, FMI, Banco Mundial, etc. Todos los países miembros de la ONU obedecen las órdenes del gobierno mundial.

P: ¿Ve solución para esta situación?
R: Sí, sino mal vamos. La solución que yo propongo en el libro es la soberanía individual. Es tomar conciencia como persona individual de que soy yo la que tiene el verdadero poder. Por ejemplo, los McDonald’s, cuando la gente deja de ir a estos restaurantes. Si yo dejo de comprar y de dar dinero a las multinacionales ya no valen nada, no ganan dinero. Si los enfermos dejan de ir al médico, se derrumba el sistema médico, si dejo de pagar impuestos no hay gobierno. Entonces ¿dónde está el verdadero poder?, en la persona y la palabra SOBERANÍA, significa el poder último, el más alto, que siempre hemos pensado que estaba fuera y está dentro de nosotros.
Si pensamos en el poder más elevado, pensamos en Dios. Y ¿qué es Dios? Es el espíritu que crea todo el universo y esto está dentro de uno, no fuera. La solución viene cuando yo tomo conciencia de quién soy verdaderamente y que voy a comportarme tal y como yo soy, encontraremos la salud perfecta y la inmortalidad, que es más interesante que morir ¿no?

Yolanda Jiménez: fotografía

Yolanda Jiménez: fotografía

P: Y ¿Cuál es el primer paso que debemos dar?
R: Primero empieza por tomar una decisión, que consiste en dar rienda suelta a mi alma, es mi alma quien manda y no el ego, entonces dejo de pelearme, escucho lo que me dice mi alma. Por ejemplo, mi alma me dice: «deja este trabajo, ya no resuena contigo, deja de hacer eso»; pero el ego me dirá: «No, ¿estás loca?, tienes que pagar el alquiler, sostener la familia, ser buena madre…». Esa es la guerra, entonces dejo de pelear y escucho a mi alma. Y el ego empieza a agitarse y a ponerse inquieto ¿qué va a pasarme? Quiere controlar, es su función. ¿Qué va a ser de mí? Pues no lo sé, soy yo la que va creando qué va a pasarme. ¿Me voy a pelear conmigo misma? No, voy a hacer las paces.
Algo que se puede hacer varias veces al día y que mejora automáticamente cada vez la salud, es decir la verdad. Mentimos todo el tiempo, pero incluso sin darnos cuenta, estamos tan acostumbrados a hacerlo… tenemos mentiras gordas y otras que se llaman «medias verdades», pero la mitad que falta es una mentira. Y hay otra categoría de mentiras que son por omisión. Y esto se llama un secreto. A veces mi hijo viene a verme y me dice: «Mamá, tengo que decirte algo, pero no se lo digas a nadie». Si es un secreto y tú no puedes guardarlo, no me pidas a mí que lo guarde. Si para ti es un secreto y me lo transmites a mí porque pesa mucho sobre tus hombros, yo tampoco lo voy a guardar.
Son cosas del día a día. Si me quedo en la mentira y siempre estoy mintiendo, poco a poco voy destruyendo mi salud. Miento y me miento porque tengo miedo, es el ego el que miente, el alma nunca miente.
Si voy buscando el amor exterior, sufro. Si vivo con amor por mí, enfocado hacia mi interior, no por miedo de lo que la gente pueda pensar de mí, mi salud mejora.
Por ejemplo, toco aquí y siento un bulto en el pecho. Tengo dos posibilidades o me quedo aquí quieta y no hago nada, o me voy corriendo al médico. Si voy al médico me va a decir que tengo un cáncer. En la mente está escrito «Cáncer igual a muerte». Entonces si yo he sentido miedo y he ido al médico, el doctor me ha asustado aún más y me recomienda quimioterapia. A mí eso no me agrada porque la gente que conozco que se la ha hecho se pone verde, siente náuseas, no tiene pelo y tienen un estado muy debilitado y triste. Entonces cada vez tengo más miedo, cada vez estoy más enferma y cada vez me acerco más a la muerte.
Eso ocurre si tomo la opción del médico. En el otro caso mi cuerpo me muestra que hay un conflicto interno, el bulto en este pecho es un regalo que me hago a mí misma, no quiero quitármelo, es mi espejo el que me está indicando algo. Le voy a decir al bulto: ¿qué tienes que decirme?, háblame. Gracias por manifestarte. Te escucho, háblame de mi conflicto. Entonces yo digo a mi alma: te dejo libre. Voy a vivir y sentir el miedo a morir. De esta forma yo puedo sanar definitivamente, no una remisión temporal si no una verdadera sanación.
Por ejemplo, ¿qué es un divorcio? Una ruptura. Algo me dice: «no, no te tienes que divorciar, quédate junto a esa persona» y algo me dice: “no, ya se acabó”. Actualmente hay más divorcios porque la conciencia se eleva y la gente hace más caso a sus sentimientos. El divorcio y dejar un trabajo no son buenas opciones para la seguridad del haber. Hay cada vez más personas que dejan carreras brillantes porque ya no le encuentran sentido a lo que hacen. Es normal porque la conciencia se eleva.
Si no hago caso a mi alma y sigo en ese trabajo me enfermo y cuando voy al médico me manda antidepresivos. ¿Y qué son los antidepresivos? Son drogas que hacen que yo ya no sienta nada. «Mi trabajo bien, seguiré con él». Con ayuda de estas pastillas soy efectivo y puedo seguir pagando la hipoteca.
Algo que causa mucho estrés es el endeudamiento de las familias. Una manera de sanarse es salir de este sistema de endeudamiento porque supone esclavitud. Es la «simplicidad voluntaria», es un movimiento social de gente que lo adopta deliberadamente. Yo no lo recomiendo como movimiento social, pero sí como medida temporal para salir de esta trampa. De forma que, las necesidades materiales dejan de ser la prioridad en mi vida y más bien es el alma lo prioritario. La «simplicidad voluntaria» consiste en reducir las necesidades materiales. Por ejemplo si tengo una casa grande con una hipoteca muy elevada, un cochazo a juego con la casa, hijos que visten de marca, van a una escuela privada, etc. Todo eso cuesta dinero y tengo que seguir trabajando, pero ya no me gusta mi trabajo y ahí estoy preso… y eso es un estrés tremendo. La persona piensa que no tiene salida: «si dejo mi trabajo ya no seré capaz de ofrecer caprichos a mis hijos, perderé a mis amigos “pijos”, mi prestigio, mi mujer, reputación…» No se puede imaginar la vida sin nada de eso, pero es posible. Vendo la casa, vendo el coche, vamos a una casa más pequeña, los niños dejan de ir al colegio privado y se les manda a uno público y así tengo tiempo para mi alma. Eso es realmente la salud, esas cosas de la vida cotidiana son las que hacen que mi salud esté mejor o peor.

P: Usted demostró ser muy valiente cuando escribió el libro “La mafia médica”, que le costó la expulsión del colegio de médicos, supongo que vivió un conflicto importante. ¿Cómo se decidió a dar el paso?
R: Yo sabía que publicando ese libro se acababa para mí la carrera de medicina. Yo me acuerdo de ese momento y me dije: «Si no escribo este libro, me muero». Quizás no hubiera muerto rápidamente, pero sí a nivel del alma. No fue tan difícil, más difícil fue dejar mi papel de «buena madre».

P: ¿A qué se refiere?
R: Mis niños ya no lo son, ya no soy madre. Tuve que dejar de preocuparme por mis hijos. Un pasaje importante fue que mi casa ya no era más su casa. Yo tengo dos hijas y cada una de ellas había dejado en mi casa dos tazas para el desayuno. Hace más de un año llegó una amiga y me ofreció dos tazones, no tenía sitio para ponerlas todas y decidí quitar las tazas de mis hijas. ¡Eso fue tremendo! Era un símbolo del vínculo con mis hijas y se trataba de cortar ese tipo de lazos. Entonces una dijo que “vale” y la otra dijo que “ni hablar” y volvió a colocar la taza en su sitio. Yo le dije: «pues tú haz lo que quieras, pero yo ya he hecho lo que tenía que hacer».

P: El desapego, entonces, ¿tiene que ver con conseguir una buena salud?
R: Sí, cuando estoy apegada a algo es que tengo miedo de perderlo y si tengo muchos apegos no puedo avanzar. Con mi libro “La mafia médica” todo se fue: el título de médica, la profesión… Cada uno tenemos cargas y apegos distintos.

 Fuente: balorum.wordpress.com
Publicado en: http://www.reddevida.es

 

Dualidad: una visión sistémica

Aceptar la dualidad como algo inseparable del concepto de existencia, a todos los niveles, nos ayuda a situarnos en un lugar privilegiado. Un lugar desde el que gozar de una amplia visión para contemplar los dos lados, las dos polaridades de un continuo, los puntos intermedios. Desde ahí, podemos  integrar las partes opuestas y desarrollar un sentimiento sistémico: sentirnos parte de un sistema. Y aceptar que el equilibrio del sistema consta de partes muy diferentes, contrarias. Asimilar este concepto es un gran paso en el viaje interior.  Comparto aquí un artículo sobre este tema de Ana F. Luna:

 

“Amarte a ti mismo, con tus luces y tus sombras”FLOR BURBUJA

Hay quien me dice “pero si yo ya me amo” y entonces empiezo a indagar en su “sombra” y acaba por concluir que ama su “luz” pero no su “sombra”… Amarnos de verdad a nosotros mismos implica amar tanto nuestra luz como nuestra sombra, aceptarnos tal y como somos. Y no se trata de tomar esta idea de otro porque parece adecuada o madura, sino de generar nuestra propia respuesta sentida. Hacerlo de forma experiencial, con comprensión emocional. Se trata de poder mirar nuestra luz y nuestra sombra y sentirnos en paz.

Está mi yo “bueno”, ese que me gusta que veas. Y está mi yo “malo”, ese que no me gusta que veas, que yo mismo rechazo en mí. Está mi parte “luz” y mi parte “sombra”. Como decía Enrique Schiaffino en su post:

“La sombra reúne todos aquellos elementos que rechazamos encontrar en nosotros mismos”.

Y la sombra, a pesar de que su nombre pueda asustar un poco, no está constituida por elementos de perversidad.

“A modo de ejemplo, la sensibilidad podría ser parte de la sombra de una persona que considerase la dureza y la fuerza como virtudes fundamentales. Lo mismo podría suceder al revés, para una persona amante de la delicadeza”.

Para estas personas la sensibilidad-delicadeza sería el opuesto de la dureza-fuerza, pudiendo vivirse sólo en uno de los dos lados de la dualidad.

El ser humano vive en la dualidad…

Si, el ser humano vive en la dualidad. Y la mente consciente suele enfocarse en un solo lado de la dualidad y no en los dos lados a la vez. Esto no es un problema siempre que uno no desarrolle una fijación por uno solo de los lados y rechace el otro…  Y es que yo puedo ser sensible y puedo ser fuerte. Puedo ser ambas cosas a la vez… y mucho, mucho más…

Un equipo de científicos de Stanford ha creado el primer material que es sensible al tacto, al mismo tiempo que tiene la fuerza de repararse a sí mismo, rápida y repetidamente. Impresionante, ¿verdad?

Y si nos paramos a pensar… nos podemos dar cuenta de que la piel humana es un invento igual de extraordinario. Un invento de la naturaleza que nos ha sido donado, regalado. No sólo es sensible, lo que le permite enviar información valiosa al cerebro para poder interactuar con el mundo que nos rodea, sino que también tiene la extraordinaria fuerza de repararse eficazmente a sí misma y permitirnos conservarla como barrera de protección frente al entorno. Este extraordinario don humano nos permite ser sensibles y ser fuertes, a la vez.

 

Del conflicto entre opuestos a la reconciliación de los complementarios

Existe la dualidad estar activo/descansar. ¿Qué es más importante? ¿Estar activo o descansar…? Si uno desarrolla una fijación por uno solo de los lados. Estar activo es “bueno”. Y rechaza el otro lado, descansar es “malo”… ¿Qué puede ocurrir? Puede ocurrir que esa persona genere un síntoma o malestar. Imagina a alguien que trabaja 70 horas de lunes a viernes y luego sigue sin parar el fin de semana… Y así una semana tras otra… Se puede romper… Le puede dar un “stress breackdown”.

Realmente, necesitamos estar activos y necesitamos descansar. Y en algún momento, quizá, podemos empezar a darnos cuenta de que es posible pasar del aparente conflicto entre opuestos a la reconciliación de los complementarios. Porque… necesito estar activo y necesito descansar. Ambas cosas son necesarias y “buenas” para mí. Estar activo y descansar son mis complementarios. Pueden colaborar para convertirse en un buen equipo. De hecho, son un buen equipo. Y al pasar del conflicto entre opuestos a la comunión de los complementarios, puedo empezar a hallar en mi interior una unidad y armonía más profundas que me den paz y bienestar y, en consecuencia, me lleven a ser más feliz.

Aceptar nos transformaGOTAS DE COLORES

Hay veces que queremos hacer un cambio importante en nuestras vidas y una parte de nosotros tiene miedo y nos paraliza y otra parte de nosotros quiere ese cambio. Y la parte que tiene miedo mira a la otra y piensa y siente sobre ella: “ésta está loca, en que lío me va a meter, ganas me dan de salir corriendo”. Y la parte supuestamente loca no quiere ni mirar a la parte miedosa: “¿qué haces tu aquí?, como siempre, dando la tabarra… anda calla…”.  Y la suerte ya está echada… Ya tenemos servido el conflicto entre partes, la guerra estalló… aquí dentro…  en nuestro interior.

Miramos a la parte que tiene miedo y a la parte “loca” como opuestos en conflicto pero quizá no lo son… ¿Y si diéramos a cada parte su espacio? ¿Y si nos abriéramos a escuchar a ambas amorosa y respetuosamente? Cuando aceptamos a ambas partes y abrimos el diálogo entre ellas, podemos sorprendernos de empezar a observar cómo se equilibran entre sí. Cómo la parte miedosa se puede equilibrar con la parte “loca” y transmutarse en prudencia. Cómo la parte “loca” se puede equilibrar con la parte miedosa y transmutarse en audacia. Y así empezar a darnos cuenta de que ambas partes pueden colaborar, pueden abrazarse y caminar juntas, porque prudencia y audacia son un buen tándem, son recursos, activos que tiene la persona, complementarios entre sí. Cada uno puede aportar al equipo.

¿Qué pensarías de un equipo de baloncesto que combina la audacia del ataque a la canasta contraria con la prudencia de la defensa de su propia canasta? ¿No es un buen equipo?

Ser feliz es un camino que empieza por la reconciliación interior

Ser feliz es un camino que empieza por la reconciliación interior, por mirarnos bien a nosotros mismos, por abrazar amorosa y respetuosamente a todas las partes que nos habitan. Y ya sé que a veces nuestra mente racional no lo entiende… Ya sé que a veces vemos comportamientos de alguna parte de nosotros que son aparentemente destructivos pero, incluso éstos, tienen una intención positiva, quieren hacer algo bueno por nosotros. Hablaré de ello en el próximo post. De momento me paro aquí, en aceptar que el ser humano vive en la dualidad y que la dualidad no es mala, sino enriquecedora, nos equilibra, nos dota de más recursos para adaptarnos a cada momento vital, según aquello que necesitemos en cada instante.

¿Qué es más importante…? ¿Estar activo o descansar? ¿Estar activo o receptivo? ¿El yin o el yang…? Puedes escuchar tu propia respuesta…

Ser feliz es un camino que empieza por aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos, con nuestras luces y nuestras sombras… Y, curiosamente, cuando la sombra se ilumina, también se hace luz…

Todos esos pedazos de mí mismo forman una sola entidad. Todos son uno…

Ser feliz es un camino que empieza por la reconciliación interior. Incluso hay quien dice que empieza y acaba por reconciliarte contigo mismo. ¿Recuerdas?:

“Erase una vez una mujer que se amaba así misma… y el cuento se acabó”.

 

Por: Ana F. Luna

Publicado en : www.psiquentelequia.com

 

Fuentes (nota de la autora):

Este post se inspira en el trabajo ericksoniano. Especialmente, en la visión del mismo de Stephen Gilligan PhD, quien está influenciado también por la filosofía oriental. Conocí esta visión a través de mi formación en Psicoterapia e Hipnosis Ericksoniana, en especial, en los cursos que realizé con Gilligan. Puedes entrar en contacto con su visión de la psicoterapia leyendo su libro “El coraje de amar”

 

 

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