Amor y deseo sexual: sobrevivir al tiempo

 

“Según la neurociencia, se puede llegar a edades avanzadas sin perder las ganas de amar”

“Una de las claves es seguir compartiendo objetivos vitales, ilusiones y expectativas”

 

(c) Juan Peláez / Yolanda Jiménez

Hay quienes pueden mirar con incredulidad a una pareja que lleva unida más de 30 años, pensando tal vez que el enamoramiento se les fue hace tiempo, que el deseo se esfumó hace aún más y que el sexo (o el buen sexo) es ahora un viejo recuerdo que guardan bajo llave en un rincón. Tal vez no les falte razón, porque ¿puede realmente, una pareja que lleva unida más de 20 o 30 años sobrevivir al peso y al paso de los años? ¿Es posible amar y desear con la misma intensidad del principio? Aunque pueda parecer utópico o algunos lo vean casi como una hazaña en nuestros días, todavía hay quienes a pesar del tiempo, mantienen muy viva eso que muchos llaman, la llama del amor.

No sólo lo avala la experiencia de miles de parejas que siguen juntas hasta el final de sus días más enamoradas aún si cabe que el primer día, también la neurociencia ha demostrado que el amor y el deseo sí pueden sobrevivir al paso del tiempo. “Del mismo modo que hay relaciones que no aguantan, algunas sí lo hacen, y aquellas que sobreviven es porque han sabido conservar esa llama que sigue tan fuerte como cuando eran jóvenes”, asegura a EL MUNDO Manuel Mas García, catedrático de Fisiología de la Universidad de La Laguna y director del Centro de Estudios Sexológicos (CESEX).

Este profesor participó en el VI Encuentro de la Academia Española de Sexología  y Medicina Sexual, organizado por el Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud (CIPSA), celebrado recientemente en Santander. En su ponencia, La neurobiología del amor y el desamor expuso, entre otros temas, cómo la ciencia demuestra que una pareja madura que lleva unida muchos años, puede sentir igual o más que cuando era más joven: “La neurociencia nos corrobora que se puede llegar a edades avanzadas sin perder las ganas de amar, respecto a la juventud”.

Qué dice el cerebro

En relación al amor, se han hecho algunos estudios, sobre todo en personas jóvenes, que declaran estar muy enamoradas de sus parejas, mediante resonancias magnéticas y se ha comprobado cómo al exponerlas a fotos de la persona amada se produce una activación más intensa de ciertas zonas del cerebro que corresponden, sobre todo, a los llamados circuitos de recompensa cerebral como es, por ejemplo, el núcleo accumbens. Incluso, cuando se muestran fotos de la persona amada alternadas con otras fotos de personas del mismo sexo que el de su pareja, con grados similares de atractivo físico, el cerebro responde con una activación mayor cuando aparece la foto de la persona deseada. Además, “en estos estudios se ha comprobado que no hay diferencias entre hombres y mujeres ni tampoco en la orientación sexual. Los cerebros responden igual“, aclara Mas.

Estas investigaciones responden, sobre todo, a gente joven pero, ¿qué ocurre con el tiempo? En el año 2011, un estudio de la publicación Social Cognitive and Affective Neuroscience analizó la activación del cerebro en cuanto al amor en personas que tenían una relación larga (un promedio de 20 años). Según explica este especialista, a estas personas se les puso igualmente fotos de su persona amada junto con otras de personas del mismo sexo y parecidas en atractivo físico. Se vio que igualmente la zona correspondiente a los circuitos de recompensa cerebral (como el núcleo accumbens) se activó más cuando veían la imagen de su pareja y, además, hay una relación positiva con el tiempo que se lleve con esa pareja. “Es decir, a más años, más activación“, afirma Mas.

Del mismo modo, en estas mismas personas, se ve que hay otras regiones del cerebro como es el hipotálamo o el hipocampo que se relacionan también con la frecuencia de relaciones sexuales que mantengan. Por lo cual, subraya este especialista, “no significa que toda relación larga esté condenada a morirse de aburrimiento“.

Mantener la pasión

Como para casi nada en la vida, no existe una fórmula mágica, mucho menos si hablamos de amor. Sin embargo, sí hay ciertos elementos que unidos pueden ayudar a que una pareja siga tan viva como al principio. “Es clave que la pareja evolucione personal y relacionalmente de forma compatible. Que sigan compartiendo objetivos vitales, ilusiones y expectativas que sirvan para mantenerles unidos”, expone Carlos San Martín Blanco, doctor en Medicina, sexólogo y director del Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud, CIPSA de Santander.

El número de rupturas matrimoniales ha aumentado considerablemente desde 1981, año en que se aprobó en España la Ley de Divorcio. Por dar datos recientes, según el Instituto Nacional de Estadística, en 2014 se produjeron un total de 105.893 rupturas (sentencias de nulidades, separaciones y divorcios), lo que supuso una tasa de 2,3 por cada 1.000 habitantes. Según este organismo, el total de sentencias en 2014 experimentó un aumento del 5,4% respecto al año anterior. “En España, se separan o divorcian más de un tercio de las parejas y además lo hacen mayoritariamente al final de la primera década de convivencia”, añade San Martín.

Son muchas las causas de una ruptura pero fundamentalmente detrás de cada una de ellas se encuentra el desamor, el desencuentro y la frustración. “Todos estos aspectos pueden estar provocados por muchas razones y por muchos conflictos, pero el denominador común es el desamor”, insiste este especialista.

Pese a todo, existe una luz de esperanza, pues una pareja puede seguir fomentando toda la vida su relación erótica y es capaz de seguir mirándose desde el deseo. “Un deseo que se transforma a lo largo de los años pero que se puede seguir viviendo como un valor positivo. Hay que fomentar ese deseo intentando salir de la rutina y haciendo que sea deseable desear”, concluye San Martín

 

Por: Beatriz G. Portalatín

Publicado en: www.elmundo.es

Orgasmo femenino: asombrosos datos científicos

La respiración se entrecorta. El movimiento de caderas aumenta en un vaivén violento, como un sutil desenfreno. Las pupilas se dilatan, los pezones se endurecen y la piel se enchina, mientras cada poro de la piel se abre y el cuerpo enrojecido se entrega al clímax sin pensarlo. Las pulsaciones aumentan y las zonas del cerebro encargadas del control y la inhibición se desconectan, quedan en blanco ante la tórrida marea que persigue incesante al placer.

Se trata del orgasmo femenino, un fenómeno tan estudiado como incomprendido. En la cultura occidental, el placer de la mujer, suprimido durante siglos y subyugado a la excitación masculina, se convirtió en tabú a través de la religión: caracterizado como una fuerza maligna, el deseo de la mujer fue utilizado por el cristianismo como sinónimo de debilidad, presa fácil para la entrada de posesiones demoniacas, conocidas por su apetito sexual. El pecado original, culpable de la expulsión del ser humano del paraíso también se le atribuye al placer femenino, motivos suficientes para que el tema quedara clausurado en nuestra cultura hasta tiempos recientes.

(c) Juan Peláez

No así en otras latitudes, como en la tribu Bantú del sur de África, donde la tradición obligaba a los hombres a eyacular fuera de sus parejas, por el gran misterio que esconde cada una de las contracciones de las paredes vaginales cuando se aproxima el clímax. El orgasmo femenino, la fertilidad y la anchura de las caderas estaban relacionados con la tierra como una gran fuerza enigmática y dadora de vida. De ahí la figura de Venus, diosa romana de la fertilidad.

En la actualidad, la liberación sexual abrió la puerta a las prácticas negadas al placer femenino por siglos. El orgasmo femenino es un tema prioritario en la ciencia y conocer más de él es una de las claves para comprender la evolución del ser humano y uno de los más grandes misterios de la humanidad. Éstos son siete datos científicos que explican la petite mort y aclaran algunos mitos alrededor del mismo:

* El orgasmo femenino varía en intensidad según el lugar de estímulo. El clítoris, la vagina o el cérvix generan sensaciones distintas en el cerebro, pero todos coinciden en el sistema límbico, la corteza frontal y el hipotálamo. No existe un lugar único donde se produzca el clímax, porque involucra más de 30 procesos cerebrales y tiene reacciones en todo el cuerpo: el orgasmo está en todas partes.

* No existe un mejor analgésico. Durante un orgasmo, las mujeres aumentan su umbral de dolor hasta 107 %, una cifra inimaginable que podría hacer casi insensible un parto natural o la ruptura de un hueso para el organismo durante el clímax.

* Los besos son el mejor camino hacia el clímax femenino. Son indispensables para subir la temperatura y su efectividad es tal, que cerca del 20 % de mujeres declaran haber tenido un orgasmo después de una larga sesión de besos sin tocar las áreas genitales.

* El sexo anal es juzgado por la sociedad como algo antinatural, tachado de práctica homosexual u obsesión masculina; sin embargo, cerca del 94 % de las mujeres que lo practicaron durante su último encuentro sexual, afirmaron llegar al orgasmo.

(c) Yolanda Jiménez

* La actividad que se genera en la amígdala y la corteza orbitofrontal durante el punto más alto de la excitación sexual femenina, “desconecta” los sentimientos asociados al miedo y el control de impulsos. El clímax “apaga” ambas sensaciones como ningún otro fenómeno en el cuerpo humano, de ahí que la pérdida de control que describe la mayoría de mujeres sea tan excitante.

* Llegar al orgasmo a través de la penetración vaginal es complicado para la mayoría de las mujeres. Sólo el 25 % que no acompaña la excitación otro tipo de estimulación logra conseguirlo. Sin embargo, si es acompañada de actividad en el clítoris, la cifra se eleva hasta el 80 %.

* El instante de mayor excitación está acompañado de alteraciones de la consciencia. No sólo se reduce el dolor o desaparece el miedo y el autocontrol, se trata de un estado integral en el que no existe nada más allá del placer, ni siquiera los sentimientos, contrario a la creencia popular.

Si quieres conocer más sobre la sexualidad femenina y descubrir un sinfín  técnicas  de cama para dejar de lado la obsesión por la penetración, mira  la técnica del petting, la única forma de llegar al orgasmo sin penetración. ¿Qué pensamientos recorren la mente femenina en medio de una relación sexual que no es satisfactoria? Éstas son las  cosas que piensan las mujeres antes de un orgasmo y nunca lo dicen.

New Scientist
The Independent
Vox
Fuente: culturacolectiva.com

 

 

Sexo y espiritualidad: Un camino a la trascendencia

Durante el coito puede llegarse a una especie de nirvana espiritual; se accede a otro plano de la existencia que supera el placer carnal. No se trata de un asunto poético o metafórico. La ciencia tiene una explicación y, fundamentalmente, ésta está sustentada en quelas hormonas que se liberan durante el acto sexual y las de las experiencias espirituales son muy similares a nivel fisiológico.

Esta vivencia —también conocida como sexo trascendente— no es un orgasmo intenso; según quienes lo han vivido, explican que es una sensación que supera al cuerpo. Es decir, no se focaliza en los genitales o en alguna otra parte de él. Es, como un momento de iluminación total. Pese a que es imposible definirlo —debido a la inefabilidad propia de la experiencia— es una dicha completa, una especie de luz que inunda el alma.

Sí, el amor se refuerza mucho más, se da una especie de comunión con el otro. Sin embargo, la intensidad de este momento es tal que incluso se produce una especie de trance donde el espacio y el tiempo, tal y como los conocemos, se diluye para dar paso a una conexión espiritual.

 

Lo sexualidad y la espiritualidad nunca estuvieron separadas. Así lo explica Linda E. Savage para un artículo del Huffington Post:

«Esta perspectiva era la norma en muchas culturas anteriores a la época griega o romana, y estas sociedades datan de 30.000 años atrás. Incluso hace ya 3.500 años, los que vivían en la isla de Creta reconocían el placer sexual como una forma maravillosa de conectarse con el espíritu, renovar la abundancia de la tierra y unirse profundamente entre sí. En esta cultura la sexualidad era ampliamente entendida como un camino hacia el éxtasis espiritual».

 

Para llegar a esta experiencia única no hay un procedimiento lineal, ¿por qué? Porque no es una especie de receta de cocina, no podría serlo. Sin embargo, segun las experiencias de quienes lo han vivido, éstas son las técnicas que lo facilitan:

Respiración sincronizada

Sin forzarse, la exhalación y la inhalación pueden coordinarse en una misma sintonía; esto creará un vínculo emocional entre ambos y eliminará las tensiones.

Besos por varios minutos sin detenerse

Acrecentará la excitación y, al mismo tiempo, despejará de la mente cualquier pensamiento que la perturbe. Si la relajación ocurre, podrá estarse en el aquí y el ahora.

Contracciones de los músculos vaginales —en el caso de las mujeres—

En el caso de las mujeres, los ejercicios de contracción de los músculos de la vagina pueden ayudar a controlar mejor los movimientos. Con el paso de la experimentación y de la práctica puede adquirirse más control en la contracción y relajación, lo que ayuda a ser una relación más consciente.

Sexo tántrico —en caso de los hombres—

Aunque es una practica difícil además de extraña, evitar eyacular puede ser una manera de conservar el autocontrol y almacenar toda la energía que se pone en juego durante las relaciones sexuales.

Atención plena

Si el boleto del estacionamiento, si el cambio climático, si los pendientes del trabajo, si la fiesta de mañana… nada debe obstruir el pensamiento. No hay otro tiempo ni otro lugar que el aquí y el ahora. El acto sexual debe tener una atención total.

Usar todos los sentidos

Mirar la piel del otro, lamerla, respirar su aliento, escuchar los íntimos sonidos en el goce, tocar no sólo con las manos sino con todo el cuerpo. Todos los sentidos deben estar completamente inmersos en la experiencia. Es una entrega completa.

Perder miedos

Muchos miedos salen al paso durante las relaciones sexuales; temores sobre el cuerpo propio, sobre las consecuencias, sobre “si le está gustando al otro también” o si “le falta mucho para acabar”. Para que este tipo de experiencias tenga lugar, es necesario que exista una plena confianza en el otro. Esto porque no debe existir ni un solo sitio para la duda o las reservas.

Probablemente el paso más importante de todos sea reconocer que el sexo no es una práctica “baja”, sucia, repugnante inmoral. Debe entenderse que, además de la función reproductiva y de fuente de placer, tiene la capacidad de conectarnos —literalmente— con el otro y con el Universo.

Para algunos es cosa de locos, algo que a “algún hippie se le ocurrió” porque no tenía nada mejor que hacer o porque se encontraba bajo el influjo de alguna droga. Pero no es así. Miles de personas han dados sus testimonios —asombrosamente parecidos entre ellos— y sostienen que esta experiencia ha enriquecido su vida. Comprenden que son parte de un todo absoluto y que la vida tiene otros ámbitos invisibles pero esenciales, el sexo sólo es una vía más de acceso hacia esa otra realidad.

 

 

Por: Carolina Romero

Fuente: culturacolectiva.com

 

“Me gusta tu cuerpo…” Poesía para ti, para hoy

 

“Me gusta tu cuerpo cuando está con mi cuerpo”– E.E. Cummings –

 

 

Me gusta la electricidad que recorre nuestros cuerpos,

que se escapa por la piel,

que emborracha mis sentidos.

Me gusta el néctar químico

que desborda nuestros límites

y el aroma intenso de sabrosa savia.

Me gustan tus susurros en mi oído receptivo

y mis palabras jadeantes

de explosiones estrelladas.

Me gustan tus dedos escurridos sobre mi piel,

entrelazados con los míos.

Me gustan tus labios tiernos

sobre los míos temblorosos.

Me gusta. Me gustas.

A ti, AMADO hombre, con amor, con la alegría de nuestros cuerpos, de nuestras almas, de nuestros tiempos, de nuestras vidas

-Yolanda Jiménez –

 

 

 

La erótica del gurú

 

Las relaciones como vehículo del erotismo o el erotismo como camino a las interaciones. Una entrevista en la que hablo  sobre la erótica del gurú y  las situaciones en las  que surge. Reconocer esa línea sutil. El límite  que marca la atracción erótica. ¿Cuando una relación deja de ser  sana y comienza a ser nociva?. Una conversación íntima  en la que hablo de erótica, relaciones, terapia Gestalt…Una invitación a experimentar, a crecer, a transitar por la apasionante aventura de vivir…

 

 

Yolanda Jiménez.

Terapeuta Gestalt, Escritora.

Un cortometraje sobre el impulso sexual y el deseo

Si unimos placer, inspiración en los años 70,  dibujos y fotogramas afrodisíacos y lo aderezamos con una banda sonora de La Femme, sale a flote mucha sensualidad envuelta en papel de caramelo: Créme Caramel

 

 

creme caramel 02a

 

El impulso sexual se pone bajo un microscopio retrofiltrado en el corto Crème Caramel creado en Canadá, el cual estuvo a cargo por un colectivo de directores de Barcelona que representan un retrato del deseo como parte de la serie #DefineBeauty de NOWNESS.

Después de haber rodado videos musicales para Scissor Sisters y Phoenix, los canadienses Nicolás Méndez y Lope Serrano deconstruyeron las características sensuales pero de alguna manera irreverentes de la forma femenina.

“Cuando estás obsesionado con alguien, no es sólo con esa persona -es la forma de las caderas, el color de los pezones o la sombra de su pelo cuando sale de la ducha”, dice Serrano de su inspiración. “Estábamos pensando en una metáfora que representa la visión heterosexual masculina del cuerpo femenino: algo dulce, tierno y bello, un caramelo.

 

creme caramel culturainquieta

CanadaWEB

Fuente: culturainquieta.com

 

 

Orgasmo perfecto: El orgasmo de cada un@

 

Hasta doce tipos diferentes de orgasmos he encontrado. También simultáneos, múltiples, sucesivos, expandidos y hasta fingidos. Con eyaculación y sin ella. Trigasmos y cómo conseguirlos en siete pasos. Me imagino a alguien que, teniendo sus más que correctos orgasmos, pero con ganas de explorar su sexualidad, se encuentre ante tal despliegue de posibilidades y pueda llegar a agobiarse. “¿Estoy disfrutando lo suficiente? ¿Me estoy perdiendo algo? ¿Qué más puedo hacer? ¿Y si estimulo aquí? ¿Pruebo aquel juguete sexual? ¿Un gel vibrador? ¿Efecto frío/calor que intensifica las sensaciones?”Y luego, una vez probado, si no se consigue la explosión incontrolable de placer prometida (porque no a todos nos sirven las mismas cosas en el sexo), temo que pueda incluso causar cierta frustración.

El orgasmo es la descarga de la tensión sexual acumulada. Causado por la estimulación, es una respuesta compleja. Con la educación sexual limitada que, en general, hemos recibido hemos aprendido a experimentar orgasmos de una única y siempre de la misma manera. Cual acto reflejo, cuando nos estimulamos de determinada manera, sabemos que vamos a llegar al clímax. A veces nos quedamos ahí, sin embargo hay más maneras de conseguirlo y en este sentido bienvenidas sean todas las ideas y técnicas.

A lo mejor es cosa mía, pero en ocasiones tengo la sensación de que nos estamos pasando. Determinadas informaciones, tal y como están presentadas, me sugieren un “el más difícil todavía que te va a dejar exhausto de placer”. Como si necesitáramos conseguir más para disfrutar más. Como si lo que tenemos no fuera suficiente.

El orgasmo que cada uno siente es fantástico. Con eso deberíamos quedarnos siempre. No quiero decir que no se juegue, se busquen o se experimenten nuevas sensaciones. Al contrario, me parece muy recomendable para huir de la monotonía sexual. Busquemos estímulos en otras partes del cuerpo, dejémonos llevar por las sensaciones, activemos esa zona que desconocíamos, potenciemos la mente. Pero sin obcecarnos con los resultados, simplemente permitiéndonos sentir y gozar. Obsesionarse con el orgasmo es la mejor manera para no alcanzarlo. Y no tiene sentido ponernos presión en conseguir esto o aquello. El sexo no es una competición con uno mismo ni tenemos que demostrar nada a nadie.

Que conste que no dudo de las capacidades orgásmicas ni de las posibilidades del cuerpo humano. Precisamente por ello, animo a explorarnos y a dejarnos sorprender por las sensaciones. Nuestro cuerpo está deseando mostrarnos de lo que es capaz pero nuestra mente a veces se entromete. En algunas ocasiones porque nos pone frenos con prejuicios y en otras, porque tiene tantas ganas que se abruma e impide al cuerpo liberarse. Puede que alguna vez os haya pasado estar teniendo relaciones sexuales y desear tanto llegar al orgasmo, que precisamente ese día no se consigue. O que hay muchísimo interés, la pareja es super sexy pero no hay manera de lograr una erección. El cerebro nos está jugando una mala pasada.

 

Yolanda Jiménez

 

Hablamos mucho de sexo asociado al rendimiento. Conseguir más y mejor. Eso puede hacernos valorar menos lo que ya tenemos. Tener multiorgasmos está genial. No tenerlos, también. Sentir orgasmos de pezones es fantástico. Si son de clítoris, también. Un clímax triple es magnífico. Si va de uno en uno, también. Sea como sea, sentir es maravilloso.

No puedo olvidar que hay personas, más mujeres que hombres, que no consiguen llegar al clímax. Paso a paso, analizad las causas para poder aplicarle el remedio adecuado. E igual que los que quieren más, no os agobiéis ni obsesionéis. Llegará y ese será el mejor orgasmo.

 

 

Por: Arola Poch

Publicado en: https//arolapoch.com

Erótica de la globalidad

 

En contraposición a la erótica de la genitalidad, heterocoitocéntrica, la erótica de la globalidad nos descubre infinitas posibilidades para el placer.

“Extendí la mano debajo del grifo para comprobar que el agua estaba caliente. Se encendió algo adentro y decidí conectar con mi cuerpo. Sentía cada poro de mi piel abrirse con un pequeño picor ante el calor del agua, sentía cómo se erizaba mi piel con el contraste del vapor y el frío que esperaba fuera de la ducha. Me duché como nunca antes lo había hecho”.

“La sexualidad es la apertura de los sentidos al placer”, según  Fina Sanz*. Esta frase revoloteó en mi cabeza mucho tiempo. Así que mi sexualidad también era esto… Esto que me salía por cada palmo de mi piel, que entraba y me recorría, tintineante, las entrañas”.

La sexualidad no tiene una sola expresión, sino que se abre paso allá donde dejemos a nuestro cuerpo sentir. Sin embargo, la vivencia de la misma está inevitablemente vinculada a las construcciones culturales. Nuestras relaciones sexuales con otras personas o con nosotres mismesestán influidas por lo que se considera normal o anormal en nuestra sociedad. Para fomentar nuestro crecimiento erótico, es importante ser consciente de ello y cuestionar las creencias, mitos y normas que nos vienen del afuera.

Erótica de la genitalidad vs. Erótica de la globalidad

Nuestra cultura tiene su origen en la tradición judeocristiana. Esta ha transmitido muchos mensajes acerca de cómo tenemos que vivir nuestra sexualidad. Se ha escindido el cuerpo del espíritu, relacionando lo corporal con algo negativo y pecaminoso. Además, la sociedad patriarcal ha construido dos subculturas dicotómicas, la subcultura femenina y la masculina, obligando a posicionarse en una de las dos para entrar en la norma. Estas subculturas tienen a su vez una serie de roles y estereotipos asignados que encorsetan y limitan la vivencia de la experiencia sexual humana.

Tradicionalmente se nos ha hablado de la erótica de la genitalidad, aquel placer que tiene que ver con las sensaciones localizadas en los genitales. Es más intenso, focalizado y con tendencia a la descarga. El desarrollo de esta erótica ha estado más permitida para las personas que han sido asociadas a la subcultura masculina. El hecho de que se nombren sus genitales y se alaben desde el nacimiento, que tocárselos en público esté socialmente aceptado o que se construya toda una simbología alrededor de ellos hace que se tenga mayor conciencia del placer que proporcionan.

Sin embargo, existe otra manera de sentir y disfrutar de la sexualidad, y es la erótica de la globalidad. Este tipo de placer es más difuso, se extiende por todo el cuerpo y no tiene por qué terminar en una descarga genital, es decir, es un fin en sí mismo. Es aquello que sentimos cuando nos lavan la cabeza en la peluquería, cuando acarician nuestro cuerpo, cuando el sol calienta nuestra piel, cuando nos hacen trencitas en el pelo o nos masajeamos la cara poniendo conciencia en las cosquillas de las pestañas. Es algo que podríamos estar sintiendo durante horas. No se trata de preliminares, porque no preceden a nada que sea más importante que esto.

Este tipo de placer tradicionalmente ha estado más permitido para las que han sido asociadas a la “subcultura femenina” por no considerarse “sexualidad” desde el modelo hegemónico. De esta manera, hemos crecido teniendo contacto entre nosotras, acariciándonos los brazos mientras veíamos películas en el instituto, peinándonos unas a otras en el recreo y echándonos crema para no quemarnos.

Es importante tener en cuenta que tanto la erótica de la globalidad como la de la genitalidad pueden desarrollarse en todas las personas, y que la integración de ambas nos lleva a vivir la sexualidad de una manera más plena. Nuestro cuerpo es una superficie erótica en su totalidad, y como tal, el mapa erótico puede crecer, ampliarse y desarrollarse. La erótica de la globalidad tiene un potencial enorme para conseguir este crecimiento.

La vivencia de la erótica de la globalidad está íntimamente unida a la relación que tenemos con nuestro cuerpo. Y he aquí la paradoja: a pesar de que a las mujeres se nos ha permitido desarrollar la globalidad desde la tierna infancia, a medida que crecemos empezamos a mirar nuestros cuerpos con ojos de patriarcado. Esto supone, por una parte, que empecemos a vivir la sexualidad desde la genitalidad y el coitocentrismo; por otra parte, que veamos nuestros cuerpos a través de la mirada “del afuera” y “de los otros”; y, por último, que lo vivamos en función de la estética que tiene.

 

Claves para descubrir nuestro mapa erótico global

Es una tarea pendiente conocer nuestro cuerpo y contactar con nuestro deseo al margen de la mirada de “los otros”. Vivir al margen de nuestra sexualidad nos condena a vivir al margen de nosotras mismas.

Saber que mi cuerpo, más allá de ser gordo, flaco, celulítico, bajo o alto tiene sensaciones, me permite abrirme a las mismas y darme permiso para sentir placer. No hay más que volver la mirada hacia adentro para descubrir todo lo que nos puede aportar.

El trabajo para ampliar nuestro mapa erótico global debe ir acompañado de un/a profesional especializada/o. Es todo un proceso terapéutico de entrenamiento y tiene mucho de vivencial y presencial, pero para empezar, aquí van algunas claves:

Cierra los ojos y toma contacto con tu respiración. Poco a poco intenta conectar con las sensaciones que te va mandando el cuerpo: mira a ver si estás cómode, localiza en qué partes del cuerpo tienes tensión. Presta atención a las demandas que te va haciendo tu cuerpo.

Poco a poco, comienza a recorrer tu cara y cabeza con tus manos. De una manera suave ve despertando cada una sus partes: el pelo, el cuero cabelludo, la frente, las cejas, los párpados, las pestañas, la nariz, los pómulos, los labios, el mentón, las orejas y el cuello. Dale el tiempo que merece a cada una y no olvides respirar en cada parada para integrar las sensaciones. A medida que haces esto, presta atención a esas sensaciones que se despiertan… ¿Qué cosas te gustan? ¿Qué cosas no te gustan? ¿Hay algo que no hayas sentido nunca? ¿Hay alguna parte de tu cuerpo que tuvieras olvidada?

Sigue explorando y bienvenido/a a casa

 

 

* Fina Sanz:  Psicoerotismo Femenino y Masculino. Editorial Kairós. 1990.

* Fuente: http://www.proyecto-kahlo.com

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