Nuevos tiempos nuevas fronteras. Un artículo para hoy de Juan Peláez

 

Ya no vale. No nos sirve lo que hasta ahora ha sido porque ahora ES.

Los tiempos de frontera son complejos. Por un lado los que “fueron” no desean cambiar y ven en el futuro peligros y desastres. Para los que sienten de otra manera, lo que viene es diferente, es la esperanza y a la vez perciben en el pasado el lastre de la lentitud, del inmovilismo. En un sistema, la diversidad es importante y conviven al mismo tiempo. Cuanta más luz, más falta de ella, cuando más deseo de cambio, más freno. Es la ley de la dialéctica de este campo de realidad.

IMG_0183
(c) Juan Peláez

Sin embargo, la propia evolución del interior profundo del ser humano no permite anclarse. Otra de las leyes fudamentales de este mundo es que el cambio es imposible de  detener. Máxime en sistemas caóticos como en los que vivimos y nos vivimos.

Ahora,  si somos honestos sentimos la tensión en la sociedad. Lo percibimos con claridad en nuestro mundo interior y de relaciones próximas.

Algunos cambios son ya evidentes, imparables e inminentes. Esto provoca la nostalgia en unos y la ilusión en otros.

Convivimos los que se basan en el tener, con los que dan la vuelta a sus ojos y miran hacia lo que son y pueden llegar a ser desde el interior y no por lo que poseen.

Es un vuelco importante. Lo que conocemos, el neoliberalismo se basa en la acumulación permanente e imparable, así como en la manera más poderosa de sacar el mayor rendimiento a todos los recursos del sistema y a los seres humanos. Y eso de manera infinita, como si no tuviera limites. Algo falso.

Con este planteamiento los jefes se ven abocados al cambio y en algunas instituciones ya están empezando esas transformación. No les quedará más remedio que transformarse en  élderes.  En personas que motivan y establecen normas comunes en espacios de alta creatividad con un respeto absoluto por la diversidad de los equipos.

FullSizeRender (7)
(c) Juan Peláez

Empieza a no ser suficiente el concepto de inteligencia emocional para elevarse a inteligencia espiritual.  Este se encuentra más relacionado con el bienestar, con vivir una vida feliz y cerca del Ser interior. Entendiendo por Ser lo que cada uno en su creencia personal considere. Y además, está asociado con la ética se encuentra mucho más relación con lo que desarrollé hace tiempo de inteligencia ecológica activa. Lo que conduce sin duda y de nuevo,  a tener en cuenta a todo y a todos, de nuevo como eje de cualquier acción y una componente ética en todo aquello que llevamos a cabo.

El otro lado de la frontera implica que la burocracia se transforma en redecracia, en la que todos podemos ser nodos interconectados para ganar al máximo todas las partes. Pasamos del yo gano a ganamos todos, incluidas las partes visibles y no visibles de los sistemas. Es decir, agua, aire que respiramos, patrimonio cultural de los pueblos, conocimientos ancestrales…

FullSizeRender (1)
(c) Juan Peláez

Si seguimos ahondando, se deduce en este nuevo modelo que lo importante no son los resultados, sino el proceso de aprendizaje que se da durante todo el recorrido. Esto permite variar la ruta en función de lo que vayamos encontrando. Al ser partes de sistemas dinámicos que se autorganizan, nos vemos obligados a reorientarnos de manea permanente. Ya no es posible el inmovilismo personal, de empresas o de instituciones. Es necesario navegar al flujo de los vientos en cada momento.

Por tanto, la culpa empieza a salir de los sistemas. Se empieza a cambiar por maneras de hacer diferentes y posibilidades de aprender en vez de destruirnos y castigarnos por los errores. Somos capaces de crear maquinas que aprenden de las acciones que llevan a cabo y de lo que no funciona y nosotros nos castigamos los unos a los otros o nosotros mismos, cuando algo que hemos tratado de poner en marcha no funciona. Una lógica inversa extraña.

También el aprender de las máquinas por las que apostamos empezará a producir cambios importantes. Robots con conexiones emocionales, de aprendizaje hiperveloz… sustituirán a muchísimos trabajadores. Con lo cual, uno de los valores por los que un individuo se definía, el trabajo, empezará a pasar a otro nivel y habrá que crear redes de soporte para todos aquellos que en esta transición no consigan encajar. Y habrá que llevarlo a cabo no desde la pena y la asistencia, sino desde el derecho a ser humano a tener trabajo, vivienda y ser feliz algo con lo que juegan los políticos de manera perversa para someter a los grupos sociales a través del miedo. La compasión, la coherencia, como mantiene Leonardo Boff, serán elementos fundamentales para la convivencia de los pueblos. Fundamentales para pasar de ser el “homo demensn” de este lado de la línea, del neoliberalismo, al “homo sapiens sapiens”, el hombre que sabe que sabe y se reconoce como ser excepcional con una esencia a desarrollar y a compartir en actitud de servicio con sus semejantes.

FullSizeRender (13)
(c) Juan Peláez

La manera de educar cambiará, en el que el ser humano estará en el proceso con todas sus potencialidades, como alumno, maestro, profesos, facilitador. Será un nuevo paradigma. Ya no serán conocimientos memorísticos y adoctrinamientos sino el desarrollo de las capacidades que cada ser trae de manera individual maravillosa dentro de si. Cada alumno será un gestor y productor de conocimientos para enriquecer a la comunidad entera, desde su singularidad irrepetible.

Pasamos de las únicas voces de partidos, de empresas, religiones… a tener que asistir a coros de múltiples mensajesque aportan riqueza a todos.

Pasamos a lo holístico, tan de moda. Es decir integrar a todo y todos las partes de lo que nos concierne con respecto, dando la bienvenido y honrando todas las diferencias

FullSizeRender (2)

Lo repito. esta es la clave de la riqueza, intelectual, material, ética y espiritual.

Empezamos a manejar conceptos de compartir y riqueza. Ya nadie se cree que para que una parte viva de una manera desbordada otros tengan de manera obligada que vivir en la escasez o la penuria. Hay riqueza para todos, hay suficientes recursos bien repartidos para todo el planeta incluyendo otros seres que no  son humanos, animales y plantas. Forman parte de nuestro tesoro y leyenda vital y nos son necesario para la vida.

De la ignorancia de sentirnos individuos atacados, que necesitan aislarse, empezamos a darnos cuenta de que estamos en una permanente relación con todo y todos. Del conocimiento lineal pasamos a la sabiduria integrando conceptos más cuánticos de como conceptos de campo, simultaneidad de procesos, intuición… como fuentes de información válidas.

El ser humano o ya no se definirá por el estatus, marido, mujer, casado, funcionario, parado, rey, duque, empleado de banca… sino por su riqueza interior y el rango espiritual y psicológico asociado, más que por el que le pertenece por acumulación de capital o herencias.

FullSizeRender (15)
(c) Juan Peláez

Los sistemas de participación cambian a democracias en tiempo real. En ellas cada individuo y su riqueza de entorno son parte fundamental del sistema. Las antiguas instituciones dejan de tener relevancia sobre todo de proteger a clases determinadas en vez de a la totalidad de la sociedad.

Y es imparable. De lo material a lo espiritual.

Cuanto más rápida sea la aceptación, más adecuada será la transición de la frontera que se nos planeta. Para ello será necesario tener en cuenta que iglesias, políticos, empresas,  monarquías que también ven en el futuro un peligro. Están en su derecho de tener miedo. Eso es, como mantiene Arnold Mindell, la democracia profunda que está llegando de forma inexorable.

 

Escrito por: Juan Peláez. Escritor, periodista, formador, AMIGO

Publicado en su web: juanpelaezescritor.wordpress.com