Pareja y /o felicidad

 

La pareja es un buen lugar para que, si se dan algunas condiciones, uno pueda experimentarse feliz. Pero buscar la felicidad en la pareja o buscarla en el dinero o buscarla en la fama o buscarla en el conocimiento parece un poco falaz… No parece que la felicidad esté aquí o allí, en ningún lado o zanahoria concreta. Algunas personas que experimentan una cierta felicidad estable la describen más bien como un  estado interior, fruto de saber estar con ellas mismas, de saber abrazarse con todo lo que la vida les trae. Fruto de una búsqueda y de un encuentro con el ser esencial que reside en cada uno, como una vibración, una nota, un aroma. Hay una plenitud que es independiente de si tenemos o no pareja y de cómo nos va en pareja, así que no es la mejor apuesta buscar la felicidad en la pareja y tampoco sería muy adecuado acusar de nuestras desgracias a la pareja. Aunque claro, somos mamíferos, y como tales necesitamos contacto, relaciones, vínculos, y pertenencia. El aislamiento no es mamífero, ni natural. Es importante que sepamos y podamos estar solos, pero la ausencia de vínculos o de amores significativos no resulta tan rico. La pareja se puede experimentar como un camino grato, de desarrollo, de creatividad y apertura a la vida, a veces de plenitud y de encuentro, de intimidad y de hondura en la sexualidad. Cuando se reúnen algunos ingredientes como estos, nos experimentamos felices o colmados, o regocijados si se quiere, y logramos incluir los momentos complicados y difíciles que ocasionan los desencuentros en la pareja o algunos retos de crecimiento o de la vida. En sí misma la pareja no está pensada para que automáticamente dé la felicidad. Una pareja está pensada para crear vida, para compartir, para un camino de compañía e incluso de crecimiento, para la intimidad y a veces insisto nos experimentamos felices en ella, sí.

Joan Garriga