Subir a un globo. Un viaje con el corazón

 

Un amanacer de septiembre. Una sonrisa de niño en la cara del hombre. Una preciosa luz ilumina tus ojos verdes. La sabiduría y la templanza de tantos años vividos reflejados en tu cara tranquila. Me miras desde tu corazón bello con la confianza mutua de la certeza que somos. Asoma el sol por el horizonte mientras  nos elevamos del suelo. Mecidos por la suavidad del ascenso, volamos en globo, abiertos a la experiencia de un mecer tranquilo. Ascendemos, sobre rastrojos rotundos. La elegancia de los chopos pintan de verde la ribera del Eresma. La corriente tranquila acompasa nuestra visión. El sol, se hace presente, calentando nuestras mejillas, encendidas ante la belleza del momento. La solidez de la sierra de Guadarrama, acompaña nuestro fluir entre la brisa fresca. Un sentimiento profundo danza entre mis baile de adrenalina.  En la esencia de lo que soy, de lo que eres, de todo lo compartido en esta forma existencia. Gracias por ser, por estar, por existir … A mi lado, el hombre sonríe… ese hombre… mi padre!!

Fotografía: Yolanda Jiménez

 

Con mi agradecimiento. Con la confianza absoluta y  la calidez del piloto Laureano Casado, profesional, sabio, transparente, generoso, amigo. Con la gratitud también a Begoña Jiménez, mi hermana, porque a través de la amistad que les une, me ha tendido el puente que me llevó a él.

Con agradecimiento a mi amigo Mariano Velázquez, por aportar calidez y alegría, con su generosa acogida.

Y  gracias  a los hilos misteriosos que tejen el Universo de redes, de oportunidades, de momentos, de vida!

 

 

Yolanda Jiménez