La vía del vacío fértil (IIª parte)

Continuación del texto de Francisco. Peñarrubia. Resumen libre de Yolanda Jiménez :

 

REFLEXIONES SOBRE EL TERAPEUTA Y SU OFICIO

Perls formuló la “oración gestáltica”, propuesta como una orientación:

Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo.

No estoy en este mundo para llenar tus expectativas.

Y tú no estás en este mundo para llenar las mías.

Tú eres tú y yo soy yo.

Y si por casualidad nos encontramos, es hermoso.

Si no, puede remediarse.

 

Alude claramente a una orientación de la actitud. A la actitud del terapeuta en el encuentro, enfatizando el aspecto existencial, derivado de la conciencia y la responsabilidad de los interlocutores.

 

Las tareas del terapeuta gestáltico, según Joen Fagan:Terapeuta

  • Pautamiento
  • Control
  • Técnicas frente a no-directividad
  • Humanidad
  • Compromiso
  • Inclusión
  • Presencia
  • Compromiso con el diálogo
  • No-explotación
  • Vivir la relación

 

Para Claudio Naranjo, ser terapeuta es ser uno y viceversa. Lo esencial del terapeuta es su autenticidad. En ella se basa su potencial curativo.

 

Perls confiaba en que el hecho de ser era contagioso y el aprendizaje intrínseco de la psicoterapia era suficiente. De este modo, el trabajo interno y la maduración personal tienen más peso que el aprendizaje externo y desplazan la idea de rol.

 

La implicación del terapeuta

 

Las técnicas tienen poco alcance si solo son trucos. Claudio Naranjo, añade: “Las ideas son igual de peligrosas que las técnicas, como sustitutos de la experiencia real”.

Hace falta tacto y talento para ir ajustando el flujo entre el paciente y el terapeuta, para que responda a los intereses de ambos. Es ahí donde el terapeuta tiene una gran responsabilidad con su propia autenticidad. No podemos enseñar a nuestros clientes a ser ellos mismos si nosotros no somos auténticos en la relación.

 

No existe el terapeuta ideal. Es de carne y hueso y mostrará su personalidad, sus limitaciones y sus propios prejuicios en la relación terapéutica.

 

El grado de implicación de un terapeuta es difícil de definir. Cada terapeuta, desde la honestidad, mostrará el punto humano de desarrollo en el que se encuentra, sin forzarse o exigirse.

 

La terapia Gestalt no solo despenaliza, sino que, alienta la expresividad fisica y emocional del terapeuta. Esto incluye que haya contacto corporal entre él y sus pacientes.

 

Sexualidad y agresividad

 

Son los componentes básicos del ser humano y por lo tanto, intrínsecos en la relación terapéutica. La postura gestáltica es evitar hablar del asunto y analizarlo. Por el contrario, sí abordarlo desde el darse cuenta de la experiencia en curso. Perls avisa del componente fantasioso que distorsiona la experiencia, al colocarnos en lo peor o en lo mejor.

 

Uno de los riesgos derivados de la relación terapéutica y temidos por el terapeuta, es la erotización  y la posibilidad de que derive en una relación sexual. La erotización puede surgir de una de las partes o de ambas. La actitud ante esta situación no es negarlo o prohibirlo, sino explorarlo. Lo que está prohibido en Gestalt no es mantener relaciones sexuales, sino, no darse cuenta, no responsabilizarse e interrumpir la experiencia aquí y ahora.

Por el lado del terapeuta, la explicitación de sus sentimientos o autorrevelación, es parte de su trabajo. Cada terapeuta resuelve el riesgo a u manera, según su madurez y según la situación.

 

Respecto a la agresividad, Perls la consideró como un componente básico del crecimiento, ya que, sin agresión no se transforma el medio para que sea asimilable por el organismo.

 

En la situación terapéutica, paciente y terapeuta temen la agresión propia tanto como la del otro. Esta angustia, al igual que con la sexualidad, solo puede atravesarse experiencialmente. La agresividad del paciente puede descargarse sobre un cojín o de cualquier otra manera que la libere sin riesgos.

Cuando la agresión va directamente contra el terapeuta, éste toma sus medidas, pero no la prohíbe.

 

Cuando la agresividad surge del terapeuta, tampoco se penaliza. Se intenta convertir en herramienta de trabajo. El grado en que el terapeuta exprese sus sentimientos negativos depende se su congruencia. No es un asunto de estrategia o de técnica.

 

La sexualidad y la agresividad son afrontadas por el terapeuta como experiencia. El nivel de riesgo y de cautela es diferente para cada terapeuta. No hay un modelo único.

En el fondo, todo se reduce a la madurez del terapeuta, es decir a su propio proceso de terapia y a la supervisión, como un espacio de reflexión personal y profesional.

 

Transparencia y transferenciaTERAPIA

La transferencia se produce desde el paciente hacia el terapeuta. Puede ser positiva (sentimientos tiernos) o negativa (sentimientos hostiles)

El fenómeno contrario es la contratransferencia, que se produce desde el terapeuta hacia el paciente.

Freud, a partir del psicoanálisis, enfatizó en la contratransferencia. Designó como meta el conocer y dominar la contratransferencia para la comprensión de los procesos psicológicos del analizado. Plantea al psicoanalista como un mero espejo.

Posteriormente hay aportaciones de Jung, Rank y Ferenczi sobre la situación terapéutica, que discrepan de Freud.

Ferenczi, por ejemplo, mantiene que los sentimientos del psicoanalista hacia su paciente son provocados por el propio paciente. El analista no puede ayudar más que al paciente por el que siente afecto. Este enfoque despenaliza la contratransferencia.

 

La transparencia

Es una técnica gestáltica que se basa en: atención al presente; darse cuenta; y hacerse responsable de sí en el encuentro Yo-Tú.

Para la Gestalt, el terapeuta y su cliente son dos personas comprometidas en una relación dual, autentica. Aunque sus estatus y sus tareas sean diferentes. Cada uno desarrolla una atención a sí y al entorno, donde el entorno es el otro, el Tú.

 

Desde la Gestalt se pide al terapeuta una actitud muy clara como parte de su crecimiento personal. El terapeuta gestaltico utiliza sus propios sentimientos, su resonancia afectiva, de forma activa en terapia. Desde esta perspectiva, él es propia técnica. Tal respeto solo puede ser válido si el terapeuta comprende que las dificultades de sus pacientes en el vivir, no son muy diferentes de las suyas.

 

En la terapia grupal la oportunidad de proyectar es mayor que en las sesiones individuales. Perls se interesó especialmente por las proyecciones, a la vez que consideraba la situación grupal como un espacio privilegiado, donde contrastar dichas proyecciones y distorsiones. Valora en el grupo, su autoridad y fiabilidad ante el paciente resistente.

 

Encuadre, diagnóstico y supervisión

 

El encuadre se acuerda entre el terapeuta y el paciente. Habitualmente se pautan sesiones semanales de 45 minutos. Pueden ser sesiones individuales, con parejas o con varios miembros de la familia.

 

Sobre el diagnostico, está muy relacionada con el estilo del terapeuta. Perls, por ejemplo  no hablaba de diagnóstico, pero tenía un ojo clínico para ver la esencia del juego neurótico existencial del paciente.

A mayor experiencia y madurez del terapeuta, menor importancia y necesidad de diagnóstico.

 

La supervisión es la terapia del terapeuta. Ser terapeuta es tan difícil y arriesgado como ser persona. Peñarrubia no lo concibe como un rol ni como una profesión. Como máximo, lo considera un oficio, una vocación. Un oficio artístico que se enraíza en el trarapeuta.

La supervisión del terapeuta es importante en toda la práctica, pero especialmente entre los terapeutas principiantes. Ocurre que los principiantes atraviesan un estado de euforia. A medida que se acumula más experiencia y más sabiduría, más somos conscientes de lo poco que sabemos.

 

El grupo en terapia Gestalt

 

La terapia Gestalt se imparte con frecuencia en formato grupal. El grupo gestaltico es una terapia en grupo. Perls insistió en la idea de autorregulación organísmica en cuanto a la salud personal. Sin embargo, no tenía fe en la autorregulación del propio grupo, al igual que sí la tenia Rogers. Perls introdujo un modelo de terapeuta más directivo, pero por otro lado, muy respetuoso: es decir, que no apoyar al paciente más allá de sus mínimos es infantilizarlo y es no respetar que sea él mismo el que eche mano de su propio autoapoyo.

 

Modelos de grupos gestalticos:

 

  • El de Zinker que define el grupo como una comunidad creativa de aprendizaje.
  • Kepner plantea la interacción de la terapia Gestalt dinámica de grupos. Considera una doble función: el desarrollo de los individuos en el grupo y el desarrollo del grupo como un sistema social
  • Frew relaciona los cinco mecanismos neuróticos clásicos: introyección, proyección, retroflexión, deflexión y confluencia. Los considera como cinco estilos de contacto, con las fases del grupo.
  • Castanedo aporta diferentes ejercicios grupales y fantasías dirigidas para trabajar desde lo emocional con el grupo
  • Modelo mixto: Gestalt grupal: no directividad o al contrario, intervención (devolver lo obvio que el grupo no percibe). Rondas grupales. Juegos de acercamiento/distanciamiento. Fantasías dirigidas.

 

El trabajo corporal

 

La terapia Gestalt ocupa un lugar  relevante entre las terapias psicocorporales. Desde la libido freudiana, pasando por los aportes de Kepner y Reich, hasta Perls.  Éste describe  su técnica para restablecer por medio de la concentración  las funciones del ego; diluir la rigidez del cuerpo y el ego petrificado en el carácter.

Entre los gestaltistas, algunos piensan que el abordaje corporal clásico de la terapia Gestalt es suficiente. Y hay otros que lo perciben deficiente y se inclinan por una síntesis de  Gestalt y otras metodologías. Este es el caso de Claudio Naranjo.

 

La espiritualidad. Gestalt transpersonalPREGUNTATE

 

Al hablar de espiritualidad, es fácil asociarlo con el pensamiento no científico y con connotaciones religiosas. El término “transpersonal” evita esta concepción y permite encuadrar la espiritualidad en la experiencia interior, personal. Ésta es única e individual, aunque, a la vez esté recogida en todas las grandes tradiciones metafísicas de Oriente y Occidente.

El surgimiento de la Psicología Humanista en Occidente, se llamó “tercera fuerza”, respecto al Psicoanálisis y al conductismo y se posicionó:

 

“Sobrepasar los límites tradicionales de la Psicología para incluir métodos de comprensión de la experiencia humana y la experiencia del potencial de cada uno. Insistir en las experiencias que favorecen la realización de sí mismo, la responsabilidad individual, autenticidad y trascendencia. Proponer una percepción de la persona total: corporal, mental, emocional, espiritual…”

 

A partir de aquí se ha desarrollado la Psicología Transpersonal. Apunta al campo de la investigación psicológica, incluyendo otras áreas de la experiencia, más allá de la concepción clásica. El término tanspersonal se refiere a las experiencias que afectan a la conciencia y a una extensión de la identidad que va más allá de la individualidad y de la personalidad. Se nutre de la ciencia occidental y de la sabiduría oriental, en un intento de integrar ambos conocimientos en el desarrollo del potencial humano.

Esto tiene que ver con trascender los límites del ego. Entendiendo por ego el autoconcepto, la imagen condicionada y empobrecida de nosotros mismos con la que nos identificamos.

 

La psicoterapia constituye un tipo de abordaje espiritual. El simple hecho de prestar atención a lo que está ocurriendo en nuestro interior, puede ser considerado como un acto espiritual.

 

La terapia Gestalt en el contexto transpersonal

 

A nivel del “ego”, se alude a la identificación del hombre con una representación o imagen mental, más o menos precisa de su organismo total… Aquí están las dualidades psique/cuerpo, consciente /inconsciente. El proceso terapéutico consiste en restablecer el contacto con la sombra y reapropiarse de lo proyectado fuera hasta qu el individuo adquiera una imagen de sí más exacta y aceptable. Más correcta con su organismo total.

 

Un paso más allá está la cuestión existencial. Aquí se ubica la Terapia Gestalt. Se trata de alejarse de escindir el organismo (psique/cuerpo, consciente/inconsciente). Sí de concebir a la persona de manera holística, como un organismo total. Aquí la polaridad es entre el organismo y el medio: se trata de restablecer el equilibrio entre las necesidades del individuo y las de su entorno. Se ocupa de las crisis que ocurren  y de apoyar las potencialidades de la persona, para desarrollarse mejor e intervenir más adecuadamente en su medio.

En el nivel de la mente, operan las terapias o practicas espirituales, que trascienden el sutil dualismo del testigo frente al testimoniado. Cuando despierta la mente, ambos son la misma cosa. Es la experiencia del universo por el universo. Es la conciencia cósmica intemporal e inespacial de la que hablan el budismo mahayana, el taoísmo, el sufismo, algunas formas de misticismo cristiano, etc.

Es difícil describir el proceso terapéutico. Igualmente es difícil describir el desarrollo espiritual.

 

 

La espiritualidad de la Gestalt

 

Dentro de la terapia Gestalt es innegable el carácter existencial. También lo es la influencia de la teoría holística. De ahí deriva el concepto de polaridad gestaltico. Es un salto cualitativo para trascender la dualidad y entenderla como polaridad, como equilibrio entre opuestos,

    • La integración gestaltica de polaridades. Tiene un sentido espiritual: para vivir la experiencia mística es necesario ir más allá de todas las dualidades. En Gestalt no hablamos de dualismo, sí de integración.
    • La influencia del Zen también está presente en la terapia gestalt. Perls lo conoció a través de Weiss y ya en California, lo practicó en un monasterio durante dos meses. Le interesó  el Zen como una posibilidad de religión sin dios; como sabiduría y actitud no moralista. La gestalt que Perls desarrolló en esta época es la plasmación de esta búsqueda.
    • Para Claudio Naranjo “la conciencia meditativa constituye el autoapoyo más profundo.
    • La iluminación o satori, el budismo lo define como la paz que viene en si misma, la revelación. Para Perls era el descubrimiento de la verdad personal, de la esencia o del ser.
    • La maya, término budista también, se refiere a la fantasía, a una concepción del mundo sustentada por la cultura. Para Perls era la zona intermedia, esa que distorsiona la experiencia interna/externa. Maya Es lo que  confunde fantasía con realidad  y hay que atravesarla. No se trata de destruir a maya, sino de verla tal como es, o ver a través de ella.
    • Continuum of awarness gestáltico o meditación vipassana: la terapia gestalt ha desarrollado una metodología de la conciencia que, en esencia es una práctica meditativa. El continuum of awrnwess o continuo atencional es atención focalizada en el presente. Abierta a todos los contenidos que emergen puntualmente a la conciencia. El budismo alude a esta práctica como una perdida del yo. Cuando se ejercita este continuo darse cuenta, se enfoca la actividad en la mente (pensar, imaginar, recordar) y se acentúa la atención en los contenidos emocionales y sensoriales. El Zen mantiene que el hombre liberado s el hombre sin mente. Perls habla de abandonar la mente y volver a los sentidos.
    • El chamanismo es otro aspecto esencial de la espiritualidad gestáltica. El chamán es el antecesor del rol del terapeuta gestaltico: el rol de un guía experimentado, un conductor consciente. Lo que le hace chamannístico es su versatilidad, su movimiento orgánico entre los dominios sensorial, afectivo, cognitivo, interactivo e imaginativo. (Claudio Naranjo)
    • Otras resonancias espirituales en la terapia gesatat: el taoismo, con su fe en la sabiduría espontánea. Del sufismo, en concreto del cuarto camino, la insistencia en el trabajo, la no evasión del sufrimiento: el sufrimiento consciente, el trabajo con la atención.

 

La espiritualidad en la Gestalt, según Naranjo se basa en el equilibrio. El desarrollo de una actitud voluntaria y el desarrollo de la espontaneidad. Si podemos ver lo psicoterapéutico y lo transpersonal, podemos percibir la profunda espiritualidad de la gestalt. Es una perspectiva integradora.

 

Arte y creatividad en terapia

 

La dicotomía entre Ciencia y Arte es una constante. Para la mente discursiva, el Arte carece de lógica. A diferencia de la ciencia, el Arte no trabaja para eliminar de su campo el azar, lo irracional o lo espontáneo. Lo utiliza y lo integra.

Las terapias sicoanalíticas, comparten con el Arte este respeto por la experiencia irracional. Y así lo hace la Terapia Gestalt, especialmente interesada por este fenómeno. Perls lo llamó “el vacío fértil”: Una vivencia similar a la psicosis, atemorizante para la mente controladora, pero familiar para la mentalidad del artista.

 

El terapeuta como artistaTERAPIA 2

 

El encuentro terapéutico es una obra de arte sin realizar. Está llena de riesgos, temores y posibilidades. Si terapeuta y paciente no se desprenden de sus preconceptos, difícilmente podrán pasar a otro nivel de conciencia

    • La actitud creativa es inseparable de la disolución. Lo que en gestalt llamamos autoconcepto, ego traspersonal.
    • Perls insistía en el precepto Zen de abandonar la mente y recuperar los sentidos.
    • En la recuperación de lo sensorial, la imaginación es tan engañosa para el artista como las convicciones.
    • La búsqueda del terapeuta, como del artista, ha e abandonar su voluntad en favor de una entrega serena.

 

En gestalt se trata del “arte de ser uno mismo”. Los artistas, como los terapeutas, buscan su propio estilo. El terapeuta gestaltista lo hace  pasando del apoyo externo al autoapoyo. Atravesando de lo fóbico a lo explosivo. Del vacío estéril al vacío fértil.

Claudio Naranjo describe entre las aptitudes específicas del gestaltisa:

  • Desprecio de la actividad conceptual
  • La fe en la autenticidad
  • La confianza en la naturaleza
  • La concepción paradójica del cambio

 

Vista de este modo, la terapia es un arte. Es un proceso espiritual. En este sentido, hay un paralelismo con el jainismo (corriente del judaísmo) y su postulado de la alegría de la salud.

La figura del terapeuta maduro es una persona sin pretensiones, humilde, lleno de sabiduría, que sabe hacer las cosas. Que ha madurado en el proceso de ser uno mismo. Ha ido afinando (como el artista creador), su propio estilo a través del despojamiento . Su grado de hacer/no-hacer, refleja su grado de autoconocimiento.

 

Opinión personal

Leer este libro de Peñarrubia me ha aportado un nuevo punto de vista que no encontré en otras lecturas  sobre Gestalt.

Creo que  se acerca al mundo de  lo creativo y al mundo espiritual, mostrando las similitudes, más allá de las formas o del lenguaje. Muestra la profundidad y la conciencia de dedicarse a esta profesión.

En mi resumen, he obviado la parte más teórica básica, de sobra conocida y ya estudiada y recogida en la mayoría de la bibliografía en la que he trabajado en estos tres años de formación en Terapia Gestalt.

Por el contrario, me ha interesado más sintetizar  los contextos de surgimiento y desarrollo de la Gestalt, así como, las reflexiones sobre el terapeuta y su oficio.

 

Me ha gustado conocer los detalles de las interacciones entre diferentes profesionales del mundo de la Psicología con otros profesionales del mundo del Arte, la Cultura o El Teatro. Las aportaciones que se han producido, me ayudan a comprender el modo de trabajar del terapeuta gestáltico.

Por otro lado, la influencia de las distintas filosofías espirituales y el conocimiento y práctica en ellas, aporta un sentido trascendental al trabajo irrepetible que se desarrolla en las sesiones terapéuticas.

 

El autor, Francisco Peñarrubia recoge en este texto, múltiples  testimonios de los profesionales que más o menos directamente han estado ligados al desarrollo de la Terapia Gestalt. Además, va hilando con acierto los estadíos y avances de este desarrollo. Esto me ha permitido centrar mi interés en los detalles, a partir de los cuales, he comprendido el propio proceso de desarrollo.

 

En conclusión, es un texto clarificador, que  desgrana los procesos, desde los orígenes.  Por ello y por el empleo de un lenguaje sencillo,  contribuye a una comprensión óptima de la Terapia Gestalt y de la profesión de terapeuta. En este sentido, transmite una gran responsabilidad para con uno mismo y hacia el paciente. Invita a trabajar en el crecimiento personal para desde ahí, ejercer la terapia con honestidad. Me quedo con esta idea que me resulta coherente con todo  estudiado en la teoría y en todo lo experimentado a lo largo de los tres años de  formación en terapia Gestalt.

 

Yolanda Jiménez.

Terapeuta Gestalt

 

 

 

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