Lecciones de amor entre Sartre y Beauvoir

 

Él era filósofo, dramaturgo, novelista y periodista francés. Ella, filósofa, escritora y profesora francesa. Ambos, una unión polémica que ha atravesado los muros del tiempo y ha demostrado que las complicaciones tradicionales en una relación afectiva son cosa de niños junto al amor existencialista. Se conocieron en la universidad cuando tenían 24 y 21 años respectivamente; desde entonces, sus lazos tanto pasionales como intelectuales se vieron tensados en sus vidas y decidieron emprender un camino juntos.
lecciones de amor pareja

Camino para nada sencillo, pues mezclarían de una forma muy original y caótica sus planteamientos filosóficos con sus actos cotidianos (como todo buen pensador debería hacer); leían acompañados, visitaban bares, escuchaban jazz, bebían café, perdían la razón en el alcohol y nunca se casaron. Con el tiempo y el apoyo mutuo a sus carreras, él, Jean Paul Sartre, se consolidó como el padre del Existencialismo, y ella, Simone de Beauvoir, como una librepensadora pionera en la defensa de la libertad sexual y femenina contemporánea.

Su manera tan única y revolucionaria de profesar el amor en este mundo, además de sus grandes aportaciones a los sistemas de pensamiento en nuestra sociedad, les ha colocado también en el marco de una pareja en extremo singular. Vinculo que se ha malinterpretado como “relación abierta”, banalizando y deformando un pacto que involucraba respeto, admiración y romance.
¿Qué podríamos rescatar entonces de ese acuerdo considerado y tolerante?

1. Que las coincidencias entre dos personas van más allá de lo físico.

2. La compañía se da no en los términos de la belleza o la unión tradicional, sino de la magia y el entendimiento.

3. La importancia de una persona no se une forzosamente a un acuerdo de fidelidad en términos íntimos.

4. La calma de la carne no está ligada a cargas morales.
lecciones de amor de beauvoir

5. Que los contratos convencionales son prescindibles.

6. La sexualidad es variable y el polideseo es aquello que nos mueve.
lecciones de amor jean paul

7. En una relación no se tiene porqué ser autoritario y posesivo.

8. El amor se puede resignificar siempre.

lecciones de amor simone y sartre

Este par de filósofos increíbles se amaba. Nadie puede dudarlo o siquiera ponerlo en entredicho. Cierto es que al final de sus vidas, Simone se sintió herida por las actitudes conservadoras y hasta cierto punto cuidadoras de otra mujer, pero eso nunca frenó sus sentimientos ni quebró todo eso que construyeron juntos. Esa devoción que sentían el uno por el otro se transparenta, por ejemplo, en una carta que le escribió Jean Paul a su querida mujer libre:

“Mi querida chiquilla

Por mucho tiempo he querido escribirte por la tarde luego de esas salidas con amigos que pronto estaré describiendo en “A Defeat”, del tipo donde el mundo es nuestro. Quise traerte mis alegrías de conquistador y postrarlas a tus pies, como hacían en la Era del Rey Sol. Y luego, agotado por el griterío, siempre me iba simplemente a la cama. Hoy lo hago para sentir el placer que tú aún no conoces, de virar abruptamente de amistad a amor, de fuerza hacia ternura. Esta noche te amo en una manera que aún no conoces en mí: no me encuentro ni agotado por los viajes ni envuelto por el deseo de tu presencia. Estoy dominando por mi amor por ti y llevándolo hacia mi interior como elemento constitutivo de mí mismo. Esto ocurre mucho más a menudo de lo que lo admito frente a ti, pero rara vez cuando te escribo. Trata de entenderme: te amo mientras prestas atención a cosas externas. En Toulouse, simplemente te amaba. Esta noche te amo en una tarde de primavera. Te amo con la ventana abierta. Eres mía y las cosas son mías, y mi amor altera las cosas a mi alrededor y las cosas a mi alrededor alteran mi amor.

Te amo con todo mi corazón y toda mi alma”.

***
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El amor índigo de Sartre

 

Fuente: culturacolectiva.com

Noticias importantes para el cambio. 12 leyes para vivir el momento

Vivir el momento…

Juan Peláez Gómez

La atención plena como ritual diario es el reto y la práctica final. Es una forma de vivir, de ser, de ver, de aprovechar toda la potencia de tu humanidad.

En su esencia, la atención plena es…

♦ Ser consciente de lo que está sucediendo en el presente y sin desear que fuera diferente

♦ Disfrutar de cada experiencia agradable sin aferrarte cuando cambie (que lo hará)

♦ Transitar cada experiencia desagradable y sin temer que siempre será así (que no lo será)

Saber esto es importante. Vivir cada día de tal manera que logres una atención plena posiblemente cambiará tu vida. Aquí tienes doce leyes básicas sobre la atención plena (prácticas) para lograr vivir una vida más consciente:150b3853-801b-46d8-a946-9cba6b5a9c3d

1. Tu única realidad es ESTE MOMENTO, aquí…

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Dualidad: una visión sistémica

Aceptar la dualidad como algo inseparable del concepto de existencia, a todos los niveles, nos ayuda a situarnos en un lugar privilegiado. Un lugar desde el que gozar de una amplia visión para contemplar los dos lados, las dos polaridades de un continuo, los puntos intermedios. Desde ahí, podemos  integrar las partes opuestas y desarrollar un sentimiento sistémico: sentirnos parte de un sistema. Y aceptar que el equilibrio del sistema consta de partes muy diferentes, contrarias. Asimilar este concepto es un gran paso en el viaje interior.  Comparto aquí un artículo sobre este tema de Ana F. Luna:

 

“Amarte a ti mismo, con tus luces y tus sombras”FLOR BURBUJA

Hay quien me dice “pero si yo ya me amo” y entonces empiezo a indagar en su “sombra” y acaba por concluir que ama su “luz” pero no su “sombra”… Amarnos de verdad a nosotros mismos implica amar tanto nuestra luz como nuestra sombra, aceptarnos tal y como somos. Y no se trata de tomar esta idea de otro porque parece adecuada o madura, sino de generar nuestra propia respuesta sentida. Hacerlo de forma experiencial, con comprensión emocional. Se trata de poder mirar nuestra luz y nuestra sombra y sentirnos en paz.

Está mi yo “bueno”, ese que me gusta que veas. Y está mi yo “malo”, ese que no me gusta que veas, que yo mismo rechazo en mí. Está mi parte “luz” y mi parte “sombra”. Como decía Enrique Schiaffino en su post:

“La sombra reúne todos aquellos elementos que rechazamos encontrar en nosotros mismos”.

Y la sombra, a pesar de que su nombre pueda asustar un poco, no está constituida por elementos de perversidad.

“A modo de ejemplo, la sensibilidad podría ser parte de la sombra de una persona que considerase la dureza y la fuerza como virtudes fundamentales. Lo mismo podría suceder al revés, para una persona amante de la delicadeza”.

Para estas personas la sensibilidad-delicadeza sería el opuesto de la dureza-fuerza, pudiendo vivirse sólo en uno de los dos lados de la dualidad.

El ser humano vive en la dualidad…

Si, el ser humano vive en la dualidad. Y la mente consciente suele enfocarse en un solo lado de la dualidad y no en los dos lados a la vez. Esto no es un problema siempre que uno no desarrolle una fijación por uno solo de los lados y rechace el otro…  Y es que yo puedo ser sensible y puedo ser fuerte. Puedo ser ambas cosas a la vez… y mucho, mucho más…

Un equipo de científicos de Stanford ha creado el primer material que es sensible al tacto, al mismo tiempo que tiene la fuerza de repararse a sí mismo, rápida y repetidamente. Impresionante, ¿verdad?

Y si nos paramos a pensar… nos podemos dar cuenta de que la piel humana es un invento igual de extraordinario. Un invento de la naturaleza que nos ha sido donado, regalado. No sólo es sensible, lo que le permite enviar información valiosa al cerebro para poder interactuar con el mundo que nos rodea, sino que también tiene la extraordinaria fuerza de repararse eficazmente a sí misma y permitirnos conservarla como barrera de protección frente al entorno. Este extraordinario don humano nos permite ser sensibles y ser fuertes, a la vez.

 

Del conflicto entre opuestos a la reconciliación de los complementarios

Existe la dualidad estar activo/descansar. ¿Qué es más importante? ¿Estar activo o descansar…? Si uno desarrolla una fijación por uno solo de los lados. Estar activo es “bueno”. Y rechaza el otro lado, descansar es “malo”… ¿Qué puede ocurrir? Puede ocurrir que esa persona genere un síntoma o malestar. Imagina a alguien que trabaja 70 horas de lunes a viernes y luego sigue sin parar el fin de semana… Y así una semana tras otra… Se puede romper… Le puede dar un “stress breackdown”.

Realmente, necesitamos estar activos y necesitamos descansar. Y en algún momento, quizá, podemos empezar a darnos cuenta de que es posible pasar del aparente conflicto entre opuestos a la reconciliación de los complementarios. Porque… necesito estar activo y necesito descansar. Ambas cosas son necesarias y “buenas” para mí. Estar activo y descansar son mis complementarios. Pueden colaborar para convertirse en un buen equipo. De hecho, son un buen equipo. Y al pasar del conflicto entre opuestos a la comunión de los complementarios, puedo empezar a hallar en mi interior una unidad y armonía más profundas que me den paz y bienestar y, en consecuencia, me lleven a ser más feliz.

Aceptar nos transformaGOTAS DE COLORES

Hay veces que queremos hacer un cambio importante en nuestras vidas y una parte de nosotros tiene miedo y nos paraliza y otra parte de nosotros quiere ese cambio. Y la parte que tiene miedo mira a la otra y piensa y siente sobre ella: “ésta está loca, en que lío me va a meter, ganas me dan de salir corriendo”. Y la parte supuestamente loca no quiere ni mirar a la parte miedosa: “¿qué haces tu aquí?, como siempre, dando la tabarra… anda calla…”.  Y la suerte ya está echada… Ya tenemos servido el conflicto entre partes, la guerra estalló… aquí dentro…  en nuestro interior.

Miramos a la parte que tiene miedo y a la parte “loca” como opuestos en conflicto pero quizá no lo son… ¿Y si diéramos a cada parte su espacio? ¿Y si nos abriéramos a escuchar a ambas amorosa y respetuosamente? Cuando aceptamos a ambas partes y abrimos el diálogo entre ellas, podemos sorprendernos de empezar a observar cómo se equilibran entre sí. Cómo la parte miedosa se puede equilibrar con la parte “loca” y transmutarse en prudencia. Cómo la parte “loca” se puede equilibrar con la parte miedosa y transmutarse en audacia. Y así empezar a darnos cuenta de que ambas partes pueden colaborar, pueden abrazarse y caminar juntas, porque prudencia y audacia son un buen tándem, son recursos, activos que tiene la persona, complementarios entre sí. Cada uno puede aportar al equipo.

¿Qué pensarías de un equipo de baloncesto que combina la audacia del ataque a la canasta contraria con la prudencia de la defensa de su propia canasta? ¿No es un buen equipo?

Ser feliz es un camino que empieza por la reconciliación interior

Ser feliz es un camino que empieza por la reconciliación interior, por mirarnos bien a nosotros mismos, por abrazar amorosa y respetuosamente a todas las partes que nos habitan. Y ya sé que a veces nuestra mente racional no lo entiende… Ya sé que a veces vemos comportamientos de alguna parte de nosotros que son aparentemente destructivos pero, incluso éstos, tienen una intención positiva, quieren hacer algo bueno por nosotros. Hablaré de ello en el próximo post. De momento me paro aquí, en aceptar que el ser humano vive en la dualidad y que la dualidad no es mala, sino enriquecedora, nos equilibra, nos dota de más recursos para adaptarnos a cada momento vital, según aquello que necesitemos en cada instante.

¿Qué es más importante…? ¿Estar activo o descansar? ¿Estar activo o receptivo? ¿El yin o el yang…? Puedes escuchar tu propia respuesta…

Ser feliz es un camino que empieza por aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos, con nuestras luces y nuestras sombras… Y, curiosamente, cuando la sombra se ilumina, también se hace luz…

Todos esos pedazos de mí mismo forman una sola entidad. Todos son uno…

Ser feliz es un camino que empieza por la reconciliación interior. Incluso hay quien dice que empieza y acaba por reconciliarte contigo mismo. ¿Recuerdas?:

“Erase una vez una mujer que se amaba así misma… y el cuento se acabó”.

 

Por: Ana F. Luna

Publicado en : www.psiquentelequia.com

 

Fuentes (nota de la autora):

Este post se inspira en el trabajo ericksoniano. Especialmente, en la visión del mismo de Stephen Gilligan PhD, quien está influenciado también por la filosofía oriental. Conocí esta visión a través de mi formación en Psicoterapia e Hipnosis Ericksoniana, en especial, en los cursos que realizé con Gilligan. Puedes entrar en contacto con su visión de la psicoterapia leyendo su libro “El coraje de amar”

 

 

La agresividad: el grito del ego

 

Todos somos agresivos y aceptarlo nos permitirá andar más ligeros. Todos nos crispamos, nos exasperamos y nos irritamos. Todos tenemos ese lado oscuro que tanto criticamos.

Nos desbocamos cuando los otros nos llevan la contraria o nos hacen pasar vergüenza. Nos enfadamos conduciendo si alguien se nos cruza por medio. Gritamos a nuestra pareja si no adivina nuestras creencias.

Todos confundimos nuestro ego con nuestra esencia.

Todos nos hemos sentido alguna vez con unas ganas inmensas de pegar, romper o golpear para dar salida a toda la furia que sentimos. Haz memoria. Tú también.

La agresividad tiene muchas maneras de mostrarse. Silencios, miradas, gritos, portazos, olvidos…

fisica cuantica

Aceptar esta realidad nos ayudará a desenredarnos del enfado y transformarlo. Entender su origen puede calmar nuestros miedos. Cuando más feroces somos es cuando sentimos nuestra valía cuestionada. Si alguien que queremos nos mira con desprecio parece que el castillo de naipes se cae por completo. Pero qué pasaría si para parar el grito del ego buscáramos el antídoto del silencio.

Parar a sentir nuestro centro. Parar a tomar conciencia de nuestra verdadera fuerza interior. Ésa que nada tiene que ver con la mirada del otro sino con sentir nuestra auténtica energía, la incondicionalidad de nuestra propia mirada. La compasión más sagrada. La de nosotros mismos cuando nos equivocamos. Escucha el silencio de tu esencia.

 

Fuente: saludenespiral.wordpress.com

 

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