La atracción de lo prohibido

Nos gusta lo que nos dicen que no se nos permite y nos llenamos de la adrenalina que provoca no hacer lo que hacen los demás: sentirnos malosincorrectos y dejarnos llevar por los instintos más humanos. Lo prohibido implica un riesgo e independientemente de la edad que tengamos nos gusta enfrentarnos a él.

“El mejor placer de la vida es hacer lo que la gente dice que no puedes hacer.”
-Walter Bagehot-

Lo prohibido es sinónimo de salir de los límites que marca la rutina de nuestro día a día y disfrutar con ello: sentimos miedo ante lo que desconocemos y se señala como impropio, pero nos gusta saber que es un miedo que, mientras no llegue adicción, podemos controlar.

Los límites entre el bien y el mal

Somos fanáticos de lo prohibido, pero ¿qué es lo prohibido? Para considerar que algo lo es tenemos que acercarnos a lo que podemos llegar a considerar bien y mal dentro de la cultura en la que vivimos. Es cierto que en el canon occidental existen unos patrones de lo correcto e incorrecto que todos conocemos y es, a partir de ahí, desde donde guiamos nuestros comportamientos.

mujer enredada entre redes con animales

Nos diría Mario Benedetti al respecto que no miráramos esos mundos tan cerrados y a la vez tan prohibidos porque suelen tener un poder de atracción. Esa es la palabra,a todos nos atrae lo que no podemos o no nos dejan tener y la mayoría de veces lo callamos a gritos porque entra dentro del grupo de lo mal visto, lo malo.

Sin embargo, cuando nos pasa eso puede ser bueno que nos preguntemos si de verdad alguien tiene el poder de establecer esos límites cuando se trata de cosas que afectan solo a nuestra vida.

Si nos hace feliz nadie tiene que decirnos que está mal, que no puede ser: nunca es tarde para romper las reglas que nos establecen y para decidir qué es lo que está mal o bien por nosotros mismos.

El placer de romper las reglas que nos marca la sociedad

Estas reglas sobre las que sentimos el impulso de querer romper nos las suelen marcar involuntariamente las personas que tenemos a nuestro alrededor u otros medios externos: pasamos por un filtro en el que nos creemos o nos vemos juzgados.

Esto ocurre porque, de una manera natural, el ser humano tiende a experimentar cosas nuevas, conocer y ser curioso en todos los momentos de su existencia.

“Nunca es tarde para cortar la cuerda,

 para volver a echar las campanas al vuelo,

para beber de ese agua que no ibas a beber.

Nunca es tarde para romper con todo.  

Para dejar de ser un hombre que no pueda  

permitirse un pasado.”

-Benjamín Prado-

Desde pequeños nos dicen lo que podemos hacer y lo que no, pero conforme vamos estableciendo nuestra propia conciencia de las cosas nos damos cuenta de que queremos también establecer las consecuencias de las mismas y determinar hasta qué punto estamos de acuerdo con ello. Por ello sentimos placer al hacerlo, porque estamos siendo nosotros y porque nos estamos descubriendo con el mundo.

Lo prohibido: una sensación de bienestar fugaz

Manzana derretida

Una vez que lo prohibido deja de serlo y lo hemos conquistado, la sensación que nos queda es la de un bienestar fugaz que nos gustaría volver a experimentar: la de aquella persona que tenía pareja y nos gustaba incluso más por ello, la de toda la comida que nos autoprohibimos comer en abundancia, cualquier adicción que tengamos…

Conseguir a esa persona de la que hablábamos o comer lo que no debemos para estar saludables nos provoca un placer que puede desaparecer sucesivamente cuando se ha conseguido. Incluso, la presión que pueden ejercer parámetros morales externos en nosotros pueden traernos estados de culpa y arrepentimiento.

“Somos imposibles pero aquí estamos, siendo imposibles juntos y dejando lo imposible para cualquier otro día que no sea hoy.”
-Anónimo-

Lo que está claro es que, mientras no sea perjudicial para nuestra salud o nuestras acciones perjudiquen a los demás, que nos guste lo prohibido y nos dejemos llevar por ello es el equivalente a sentirnos vivos y libres más allá de nuestra edad. Ante eso, los errores siempre serán aprendizajes y la felicidad siempre será superior al posible dolor de conciencia que se nos quiere imponer.

 

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

 

“Eres bello”. Reacciones sorprendentes

 

Una interesante experiencia que investiga en algo innato de los seres humanos: Como reaccionamos cuando nos dicen la expresión “eres bello”

No es piropo, ni tiene un cariz sexual. Tampoco es un cumplido vacío y educado. Lo que hace Shea Glover, estudiante de Chicago de 18 años, es decirle a compañeros y desconocidos que son bellos. Y lo hace delante de la cámara.

El vídeo de esta joven, publicado el pasado mayo como parte de un proyecto personal, ha ganado notoriedad en los últimos días gracias al agregador Reddit, y suma ya más de cuatro millones de visitas en Youtube.

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En su descripción de la plataforma de vídeos online, la joven reconoce que a mitad de camino su proyecto se convirtió «en un experimento social». Para hacerlo decidió no irse demasiado lejos, el vídeo está rodado en los pasillos de su instituto, donde Glover se dedicó a parar a estudiantes. con los que se cruzaba. «A algunos los conocía», escribe al principio del vídeo, «a la mayoría no». ¿Qué harías si un desconocido te dice que eres bello? La respuesta varía de una persona a otra, pero el resultado sería algo parecido a esto.

Los participantes sabían cuando se ponían delante de la cámara que iban a ser grabados para un proyecto, pero desconocían el propósito del mismo. «Estoy haciendo fotos de cosas que encuentro bellas» dice la voz en off de Glover durante el vídeo mientras vemos la reacción de los sujetos, que va desde la sonrisa, a la vergüenza o incluso el enfado.

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El resultado es tremendamente inspirador y los más de 4000 comentarios que glosan el vídeo dan buena cuenta de ello. «Todas estas personas son genuinamente bellas, tienen un estilo único y atractivo, y aún así la mayoría parece no ser conscientes de ello en absoluto. Wow», comenta la usuaria Kim Crowell. «No sé por qué pero esto me ha hecho llorar», agrega Emily Parker, «No soy una persona muy emocional pero ver algo tan positivo me ha hecho tan feliz que se me han escapado las lágrimas».

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La reacción del público ha hecho que Glover publique un nuevo vídeo en su canal de Youtube explicando los entresijos del vídeo. «Si en una escuela no puedes encontrar a al menos 20 personas bellas quizá tu idea de la belleza es un poco excluyente, quizá es demasiado pequeña», reflexiona mirando a cámara. «Yo veo cientos de personas bellas mientras paseo por la calle». También tiene unas palabras para aquellos que la acusan de haber hecho un vídeo buenista y manipulador que busca emocionar al espectador diciendo cosas bonitas a gente fea:

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Las reacciones son tremendamente positivas para un vídeo que aboga por descubrir la belleza más allá de los prototipos. Muchos de los improvisados modelos no encajan en el canon estético imperante, y es precisamente este detalle el que hace que sus reacciones sean aún más incrédulas y genuinas. «Hay mucha belleza en el mundo», concluye Glover al final de su vídeo, «si parpadeas te la puedes perder».

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Fuente: http://www.yorokobu.es

Menstruación: el poder creativo para crear sueños

 

En nuestra menstruación hay un secreto: el poder creativo para crear nuestros sueños. Sólo podemos acceder a esta increíble habilidad si nos tomamos tiempo para descansar y soñar durante nuestro sangrado.

Este mes, prométete a ti misma que te darás tiempo para descansar, para soñar despierta sobre tu futuro y para honrar esta increíble habilidad creativa que habita en ti.

Cuento de Miranda sobre la Primera Mujer:DIBUJO 1

“La Bruja del Invierno se hallaba sentada en una gran piedra fumando su pipa.

‘¿Qué estás haciendo?’ le preguntó la Primera Mujer. Tenía curiosidad porque la Bruja del Invierno no se había movido de su piedra en toda la mañana.

‘Estoy creando’ dijo la Bruja del Invierno.

‘Oh’ dijo la Primera Mujer, mirando a su alrededor expectante. ‘¿Qué estás creando?’

‘Humo’ dijo la Bruja del Invierno, mirando cómo el humo subía lentamente desde su pipa.

‘Valeeee’ dijo la Primera Mujer dubitativa, y empezó a retroceder.

Una vez la Primera Mujer se hubo marchado, la Bruja del Invierno dijo suavemente ‘En el humo, yo veo y creo el futuro’.

Más tarde, la Primera Mujer compartió este extraño encuentro con la Madre Luna.

‘En la oscuridad de tu Sangrado Lunar’ explicó la Madre Luna, ‘tienes el poder de crear tus sueños como la Bruja del Invierno.’

La Madre Luna tocó el corazón de la Primera Mujer.

‘Imagina que tus sueños están aquí’ le dijo, ‘siente como tu corazón se abre, y la vibración fluirá a lo largo de los hilos que mantienen unido el Universo para crear tus sueños y tu futuro. Es por esto por lo que tus días de Sangrado Lunar son tan importantes. Es entonces cuando la Bruja del Invierno camina contigo y te lleva a su cueva para descansar y soñar.’

Entonces la Madre Luna tocó el vientre de la Primera Mujer.

‘Aquí dentro’ le dijo, ‘tú fluyes con la energía creativa. Desde la oscuridad llevas tus ideas a la luz, y como una madre las nutres a medida que crecen. Antes de que vuelvas a la oscuridad para descansar, libéralas al mundo para que puedas volver a soñar.’

La Primera Mujer se sentó por el resto de la tarde con las manos en su bajo vientre, mirando el humo que salía de su corazón, imaginando su futuro y tejiendo sus sueños.’

Cuando respetamos nuestros ciclos y sus energías sexuales y creativas descubrimos los maravillosos regalos que nos ofrecen.”

Fuente: eltesorodelilith.com

 

Lou Andreas Salomé. La mujer que fascinó a Nietzsche, Freud, rilke…

 

Se trata de una mujer que vivió su vida con una extrema libertad, fuera de lo común para su época; ella fue un ícono de la mujer liberada de principios del siglo XX. Y a pesar de que extrañamente permanecería en la región sombría de la memoria histórica, lo cierto es que algunos de los hombres fundamentales de los últimos cien años suspiraron más de una vez por ella.

Lou Andreas Salomé: Psicoanalista, escritora, alumna de Nietzsche, amiga de Freud, musa de Rilke, libre, desconocida…

Lou-Salome

 

Nacida en San Petersburgo, Lou Andreas Salomé (1861-1937) fue una escritora, pensadora y psicoanalista que figuró en los círculos intelectuales más notables de la Europa de finales del siglo XIX. A pesar de convivir con las mentes más privilegiadas de su época, ella es hoy virtualmente desconocida, un hecho que nos obliga a cuestionarnos la validez de la fama.

Hija de un general ruso que trabajaba al servicio de la familia Romanov, a los 17 años conoció a su primer mentor, Henrik Gillot, maestro de los hijos del zar que la iniciaría en teología y en literatura francesa y alemana. Gillot, casado y con hijos, se enamoró rápidamente de Lou y pidió su mano, ella lo rechazó.

En 1880, Lou viajó a Zúrich con su madre donde cursó estudios de dogmática e historia de la religión en la Universidad de Zúrich. Dos años después se trasladó a Roma donde conoció a Paul Rée (quien sería su amante durante un tiempo) y a Friedrich Nietzsche, con quienes establecería un trío intelectual apabullante. Sus viajes y estudios continuaron, hasta que en 1887 conocería al hombre con quien se casaría, Carl Friedrich Andreas. El matrimonio con Andreas, que duró hasta la muerte de él en 1930, nunca fue consumado, pues se dice que él la chantajeó con suicidarse si no aceptaba casarse con él y que siempre vivieron en casas separadas, además de que Lou mantuvo relaciones con otros hombres durante el resto de su vida

Salomé mantendría una independencia económica de su marido escribiendo artículos y libros. Fue la primera en publicar estudios sobre la obra de Nietzsche, seis años antes la muerte del filósofo, quien en algún punto se enamoró de ella y le pidió matrimonio, propuesta que ella, una vez más, rechazaría. Algunos estudiosos creen que fue en esta etapa y bajo la influencia del desencanto que Nietzsche escribiría Así habló Zaratustra.

Lou Andreas Salome-Paul Ree-Nietzsche

Lou Andreas-Salomé, Paul Rée y Nietzsche

En 1897, ya casada con Andreas, Lou conoció al escritor Rainer Maria Rilke, con quien mantendría una relación amorosa durante muchísimos años. El joven poeta, quince años menor que ella, se enamoró instantáneamente de Lou, que al principio lo rechazó. Después de tiempo y tras la insistencia de Rilke, ella accedió a tener una relación con él, que siempre osciló entre el amor, la amistad, la admiración, el amor platónico y una relación creativa muy profunda. Prueba de su prolongada e intensa relación son las cartas de amor que se escribieron y que aún se conservan. Entre otras muchas cosas, ella le enseñó ruso a Rilke, para que éste pudiera leer a Tolstói y a Pushkin.

En 1902, tras el suicidio de Paul Rée, Salomé entró en una profunda crisis de la que saldría con la ayuda del doctor vienés Friedrich Pineles. Ella mantendría una relación amorosa con él que resultaría en un aborto voluntario por parte de Lou.

En 1911, ella conoció a Sigmund Freud e inmediatamente se enganchó con el psicoanálisis, siendo la única mujer aceptada en el Círculo Psicoanalítico de Viena. Ambos mantendrían una relación amistosa de profundo respeto y cariño durante el resto de sus vidas. A partir de 1915, ella comenzó a dar consulta psicoanalítica en la ciudad alemana de Gotinga.

Lou Andreas Salomé murió en 1937, a los 76 años de edad, a causa de una falla renal. Su pensamiento mezcló el psicoanálisis freudiano con la filosofía de Nietzsche y sus estudios se basaron, principalmente, en el narcisismo y en la sexualidad femenina.

 

Fuente: culturainquieta.com

Anarquía relacional: más allá del poliamor

 

Hasta hace poco hablar del ocaso de la monogamia como el único tipo de relación sexual aceptado parecía una insensatez. Ya no lo es. Y hay propuestas radicales

Hasta hace bien poco hablar del ocaso de la monogamia como el único tipo de relación sexual aceptado parecía una insensatez. “El hombre y la mujer –aseguran los defensores de las relaciones tradicionales– necesitan mantener vínculos exclusivos para garantizar la continuidad de la especie, y no hay razón para que esto deje de ser así, por mucho que haya avanzado la manera en que entendemos los vínculos amorosos”. Sí, las relaciones monógamas no están exentas de dificultades –cómo explicar si no que la infidelidad sea algo común y generalizado–, pero al fin y al cabo es la única forma que tenemos de relacionarnos.

Este sigue siendo hoy el discurso imperante, pero cada vez hay más personas  que piensan de forma distinta. El doctor y profesor Eric Anderson, autor de The Monogamy Gap (“La brecha de la monogamia”, Oxford Press), aseguró a El Confidencial que la monogamia no es algo natural y, aunque la mayoría de hombres y mujeres pueden convivir con ello durante mucho tiempo, lo que sustenta su existencia es un “deseo social”. “La naturaleza no ha diseñado a los humanos para ser monógamos”, aseveraba.

De un tiempo a esta parte, esta postura académica, sostenida por muchos otros investigadores, parece tener cada vez un mayor respaldo entre la población. Según recientes investigaciones, al menos el 5% de la población estadounidense –el país en el que más se ha estudiado el asunto– está inmerso en algún tipo de relación amorosa no-monógama: de mutuo acuerdo, se permite a ambas partes enamorarse y tener relaciones sexuales con otras personas.1

 Superando el poliamor

Por lo general este tipo de relaciones abiertas se han enmarcado en el concepto de “poliamor”, pero como apuntan los conocedores del tema, hay muchos subtipos dentro de este, y no todos son tan rupturistas.

Según se explica en una concurrida entrada del anónimo blog The Thinking Asexual (que ha sido traducida al español por el blog Demonio Blanco y tomada como referencia en la mayor comunidad espaola de activistas del poliamor, Golfxs con Principios), existen tres tipos fundamentales de relaciones poliamorosas.

1. Poliamor jerárquico

Aunque es quizá el tipo de poliamor más extendido, es el menos aceptado por los verdaderos defensores de este. En el poliamor jerárquico existe una relación romántico-sexual principal y el resto de relaciones románticas o sexuales están supeditadas a ella. La relación principal sostiene la mayor parte de carga emocional, de compromisos, de tiempo, etc; y, a menudo, la pareja principal tiene derecho de veto sobre el resto de relaciones romántico-sexuales. Las relaciones secundarias podrán sacrificarse, reducirse o sufrir perjuicio siempre que la relación principal así lo necesite.

Monógamos que mantienen una relación poliamorosa bajo normas monógamas

Las personas en una relación de poliamor jerárquico solo consideran como parte de su red las relaciones romántico-sexuales, mientras que sus amistades se encuentran en una posición inferior, al igual que en las relaciones monógamas, ya que esas mismas amistades también funcionan de manera normativa.

Para el autor de The Thinking Asexual, se trata de “monógamos que mantienen una relación poliamorosa bajo normas monógamas”.

2. Poliamor no jerárquico

Los participantes en este tipo de poliamor consideran que ninguna de sus relaciones romántico-sexuales tiene una posición privilegiada con respecto a las demás. Nadie tiene derecho de veto y nadie tiene autoridad sobre las relaciones de los miembros de la red con terceras personas. Puede existir un sentimiento amoroso parejo entre sus componentes aunque los compromisos establecidos no sean idénticos.

Por otro lado, al igual que en las relaciones poliamorosas jerárquicas, las personas posicionan sus amistades de una manera normativa; solo consideran parte de su red a las personas con las que mantienen relaciones romántico-sexuales. Sus relaciones romántico-sexuales disfrutan de una posición homogénea, pero todas, en su conjunto, ostentan un lugar privilegiado dentro de su entorno social, frente a sus relaciones no románticas o no sexuales, que carecen de él, al igual que en relaciones monógamas.

3. Anarquía relacional

El concepto de anarquía relacional (AR) es el más novedoso de todos. Fue propuesto por primera vez en 2006, por la activista y productora de videojuegos sueca Andie Nordgren. Su manifiesto Relationsanarki i 8 punkter(que más tarde la autora amplió a nueve puntos) se convirtió en uno de los textos fundamentales de los defensores del poliamor.

Según The Thinking Asexual, la principal distinción del AR respecto a otras formas de poliamor es que no hace exclusivas las relaciones románticas ni el sexo, aunque puede incorporar tanto una como ambas. De esta manera, para una anarquista relacional, tanto sus relaciones convencionales como sus relaciones íntimas y más intensas no van a reducirse a las categorías de “pareja romántica”, “sexual” o “romántico-sexual”. En definitiva, no diferencia de forma jerárquica a alguien con quien se relacione de manera romántica de alguien con quien se relacione de manera no romántica.

“No existe un número finito de posibilidades de relación dentro de una red anarcorrelacional, y, de hecho, eso es lo que configura su núcleo, el que no importe cómo conformas tu relación”, subrayan en The Thinking Asexual.

Esto no quiere decir que un anarquista relacional reniege del compromiso. Como explicó en una conferencia reciente la autora del blog El bosque en el que vivo –que responde al seudónimo de Roma– la consecuencia principal de la AR es que descentra la pareja (o parejas) como lugar o espacio privilegiado donde se concretan la crianza, la convivencia a largo plazo, integrar en la familia de origen, tener una economía compartida… Para los defensores de la AR, esas cosas pasan a no depender de un vínculo romántico-sexual, no hace falta que exista ese elemento para llevar adelante esos proyectos, pero no significa que dejen de existir.2

EL MANIFIESTO DE LA ANARQUÍA RELACIONAL

El objetivo de la AR pasa por cambiar radicalmente la noción que tenemos de “amor”, y a partir de ahí, cambiar la estructura de nuestras relaciones. Según sus defensores, la AR constituye el subtipo más genuino de poliamor y el único que rompe definitivamente con las normas de la monogamia: no basta con tener muchas parejas, además estás tienen que funcionar bajo diferentes premisas. Y, según el manifiesto de la anarquía relacional, tal como fue propuesto por Nordgren –y traducido al español por Oscar Wildest–, son estas:

1. Podemos amar a muchas personas y cada relación es única

El Anarquismo Relacional cuestiona la idea de que el amor es un recurso limitado que sólo puede ser real cuando se da entre dos personas. Es posible amar a más de una persona y el amor que se siente por una no hace disminuir el amor que se puede sentir por otra. No evaluemos ni comparemos a las personas y a las relaciones. Apreciemos a cada persona y nuestra relación con ella. Una persona que está en nuestra vida no necesita ser denominada “primaria” para que el vínculo sea real. Cada relación es independiente, y conecta individuos autónomos.

 

2. Amor y respeto en lugar de derechos

Que una relación no se base en la adquisición de derechos sobre otra persona supone respetar la independencia y la autodeterminación de los demás. Nuestros sentimientos hacia una persona o nuestra historia conjunta no nos da derecho a darle órdenes y a controlarla para que cumpla lo que se considera “normal” en una relación. Exploremos cómo comprometernos sin pisotear los límites y creencias personales de los demás. En lugar de buscar obligaciones en cada situación, dejemos que aquellos a quienes amamos escojan los caminos que les permitan mantener intacta su propia identidad, sin dejar que esto implique una crisis para la relación. Dejar a un lado los derechos y las demandas es la única manera de estar seguros de que tenemos una relación en la que los sentimientos son  verdaderamente mutuos. El amor no es más “real” cuando las personas se comprometen simplemente porque eso es parte de lo que se espera que ocurra.

3. Encontremos nuestro conjunto básico de valores

¿Cómo deseamos ser tratados por los demás? ¿Cuáles son nuestros límites básicos y nuestras expectativas en todas las relaciones? ¿Con qué tipo de personas nos gustaría pasar la vida y cómo nos gustaría que funcionaran nuestras relaciones? Encontremos nuestro conjunto básico de valores y usémoslo para todos nuestros vínculos. No establezcamos excepciones y reglas especiales como manera de mostrar a las personas que las amamos “de verdad”.

 

4. El heterosexismo está por todas partes pero no dejemos que eso nos asusteGLOBOS ARTE

Recordemos que hay un sistema normativo muy potente en vigor que dicta qué es el amor real y cómo debemos vivir. Muchos nos cuestionarán, tanto a nosotros como a la validez de nuestras relaciones, cuando no seguimos las pautas. Esforcémonos con las personas que amamos para encontrar fórmulas que contrarresten las peores y más problemáticas de estas reglas. Eso sí ,luchemos por lo que realmente queremos, no simplemente contra las normas. Encontremos sortilegios positivos que neutralicen el encantamiento colectivo de la normatividad y no dejemos que sea el miedo el que domine nuestras relaciones.

5. Espontaneidad en lugar de obligación

Sentirnos libres de ser espontáneos para expresarnos sin miedo de castigos o de obligaciones es lo que da vida a las relaciones basadas en el anarquismo relacional. Organicemos nuestra vida de acuerdo al deseo de conocernos y explorarnos unos a otros y no de acuerdo a obligaciones y demandas, y a decepciones cuándo éstas no son cubiertas.

6. Imaginémoslo hasta conseguirlo

A veces puede parecer que hace falta ser un superhéroe para gestionar toda la ruptura que conlleva establecer relaciones que no siguen la norma. Una estrategia útil se basa en imaginar, cuando nos sentimos seguros e inspirados, que actuamos y reaccionamos como queremos hacerlo. Podemos inferir de este comportamiento simulado unas directrices sencillas y mantenerlas y aplicarlas después, cuando nuestro estado de ánimo no es tan propicio. En cualquier caso, busquemos el apoyo de otras personas que también desafían las normas y no nos reprochemos a nosotros mismos cuando la presión de las reglas establecidas nos lleve a comportamientos que no nos gustan.

7. La confianza ayuda

Si decidimos asumir que las personas que queremos no desean hacernos daño, transitaremos un camino mucho más positivo que si nuestra aproximación es de sospecha y desconfianza, de necesidad de que la otra persona revalide constantemente que está en y por la relación. A veces hay tantas cosas sucediendo dentro de nosotros mismos que no nos queda energía remanente para mostrar nuestro cariño hacia los demás. Construyamos relaciones en las que los cambios y las retiradas sean aceptados y superados con facilidad, y en las que se ofrezcan muchas oportunidades de hablar, explicar, verse y ser responsables. Recordemos nuestros valores básicos y acordémonos de cuidarnos mucho a nosotros mismos también.

8. Cambiemos a través de la comunicación

En la mayoría de las actividades humanas hay algún tipo de norma preexistente que dicta cómo deben funcionar las cosas. Si queremos desviarnos de este patrón necesitamos comunicarnos. De otro modo, todo tiende a acabar siguiendo la pauta, dado que los demás se van a comportar de acuerdo a ella. La comunicación y las acciones conjuntas en pos del cambio constituyen la única forma de desvincularse de esta situación. Las relaciones radicales deben tener como eje central la conversación y la comunicación, no como un estado de emergencia que sólo asoma cuando hay “problemas”. Comuniquémonos en un contexto de confianza. Estamos tan acostumbrados a que las personas nunca digan lo que realmente piensan o sienten, que hemos de leer entre líneas y extrapolar para averiguar lo que realmente quieren decir. Pero estas interpretaciones sólo se pueden construir basándose enexperiencias previas, usualmente basadas precisamente en las normas de cuyo control quieres escapar. ¡Preguntémonos cosas, y seamos explícitos!redes

9. Diseñemos los compromisos a nuestra medida

La vida no tendría mucho sentido si no nos unimos a otras personas para conseguir cosas, como construir una vida en común, un hogar, criar niños o crecer juntos en lo bueno y en lo malo. Estos proyectos necesitan normalmente de mucha confianza y compromiso entre las personas. El Anarquismo Relacional no se basa en el rechazo al compromiso sino en que seamos nosotros mismos y quienes nos rodean los que diseñemos los compromisos, liberándonos de las normas que dictan que ciertos tipos de compromiso son ineludibles para que el amor sea real, o que ciertos proyectos como criar niños o convivir han de corresponderse con determinadas conductas y sentimientos. Partamos de cero y seamos explícitos sobre qué tipo de compromisos queremos con los demás.

 

http://www.elconfidencial.com

La ‘Petit Mort’, o el orgasmo femenino dibujado en palabras

 

Para disfrutar de un delicado y sugerente trabajo sobre el orgasmo femenino. Es saludable volver a colgar este vídeo que ya tiene casi diez años de vida.

 

 

 

Fuente: elventano.es

 

El sexo en la mujer: el cerebro relajado debajo de la cintura

La mujer solo disfruta del sexo cuando su cerebro alcanza la desconexión y las constelaciones neuroquímicas y neurológicas se alinean hacia el orgasmo, la diversión y el placer.

Digamos que cuando una mujer se excita, los impulsos cerebrales recorren los centros del placer y disparan al orgasmo siempre y cuando la amígdala, estructura responsable del temor y de la ansiedad cerebral, esté desactivada.

Así, el disfrute del intercambio sexual requiere que, en cierto modo, la amígdala se desenchufe de las preocupaciones y de las decisiones que pesan sobre nuestra mente y que pueden estropear el momento en el último minuto.

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Dejarse llevar por el estallido de los impulsos

El hecho de que la mujer requiera este “paso neuronal extra” puede explicar por qué tarda más que el hombre en alcanzar el orgasmo. Así que, sabiendo esto, nuestros compañeros sexuales deben tener paciencia e ir despacio si todos queremos disfrutar plenamente del juego.

Aunque el sistema es delicado, la conexión cerebral es tan directa como la acción. El clítoris es un pequeño órgano repleto de terminaciones nerviosas que están directamente conectadas con el centro del placer femenino.

De hecho, el clítoris tiene una única función: dar placer y hacer gozar a la mujer. Así que la sola estimulación de este dispara la actividad electroquímica y desencadena multitud de sensaciones.

Así llega el clímax, promovido por la acción de la dopamina, la oxitocina y las endorfinas. Sin embargo, si la estimulación es poco eficaz, el clítoris es escasamente sensible o las preocupaciones inundan el camino, el impulso no puede llegar a nuestro cerebro.

Esto explica por qué el umbral del éxtasis no es posible si la mujer no está relajada, cómoda, abriga y mimada. Como se suele decir, hace falta tener los pies calientes para disfrutar del sexo.

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La delicada interconexión entre lo psicológico y lo físico

Curiosamente la delicada interconexión entre lo psicológico-emocional y lo físico en el placer femenino es algo que ha resultado confuso tanto a la ciencia como a los amantes varones.

Todo ha sido objeto de medición: la espalda arqueada, los pies calientes, el aliento entrecortado, los gemidos involuntarios… Todo. Y todo ha resultado sin éxito a la hora de concluir.

Sin embargo, con los avances de la neurociencia hemos podido comprobar qué es lo que sucede en nuestro cerebro cuando estamos a punto de tener un orgasmo. Veamos qué pasaría si sometiéramos a una mujer en pleno intercambio a una Resonancia Magnética Funcional.

Imaginemos que la mujer está en la cama acariciándose con su pareja. Con los besos, las caricias y los abrazos ciertas áreas cerebrales irían rebajando su nivel de actividad mientras que las relacionadas con los genitales y el pecho se iluminarían.

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Así, ante la estimulación sexual, zonas como la amígdala y el córtex prefrontal permanecerán con un color calmado que denota su baja actividad. O sea que, como vemos, en la mujer las estrellas neuroquímicas tienen que alinearse para lograr el goce orgásmico.

Sin embargo, en el varón el orgasmo es algo mucho más hidráulico, pues es la sangre la que tiene que fluir hasta el pene para facilitar el orgasmo. Los expertos han buscado sin éxito un mecanismo de igual simplicidad en la mujer.

No obstante, los hallazgos científicos en cuanto a la reacción sexual femenina están muy retrasados en relación a nuestros homólogos varones. Como consecuencia hay un desconocimiento casi total de la anatomía del clítoris y, a día de hoy, aún nadie ha sido capaz de medir en profundidad los cambios físicos de nuestro pequeño órgano excitado.

De todos modos, lo que sí sabemos es que el clítoris está íntimamente conectado con nuestra piel, con nuestro cerebro y con nuestra vagina (anillo de fuego), de forma que la excitación está de alguna manera encadenada.

Las vías de la emoción

La divisoria cerebral en cuanto al sexo en la mujer y en el hombre se traslada del mismo modo a la emoción. Así, está evidenciado científicamente que mientras que las mujeres tienen una autovía de 8 carriles para procesar la emoción, el hombre cuenta con una carretera secundaria hasta llegar al sexo.

O sea, lo habitual es que el varón sienta la presión de sus gónadas si no eyacula con cierta periodicidad. Sin embargo, la mujer necesita realizar el viaje solo cuando se siente cómoda y segura.

No obstante, en gran parte la vivencia sexual responde tanto motivos culturales como físicos y psicológicos en ambos sexos, solo que el peso de unos y otros parecen variar en relación a las estructuración y el funcionamiento cerebral.

 

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Por esta razón, es frecuente que si una mujer siente que su compañero ha dejado de responder emocionalmente, esta acabe pensando que su pareja le desaprueba, que ha hecho algo malo o que ha dejado de quererla.

Por eso el intercambio sexual es una toma y daca. Una mujer necesita ser puesta en situación, que haya relajación y comodidad. Al menos necesita que su cerebro se desconecte y que sus emociones no le impidan realizarse sexualmente.

Esta es la explicación por la que una mujer no puede estar enfadada para disfrutar del sexo. O sea, que como dicen los terapeutas sexuales, los preliminares son todo aquello que sucede las 24 horas anteriores al sexo. 

En definitiva, que necesitamos concentración, comodidad y desconexión, y por eso las vacaciones suelen ser un gran afrodisíaco. Al fin y al cabo, domo diría Isabel Allende, el punto G está en la cabeza y quien busca más abajo va mal encaminado.

 

Fuentes bibliográficas consultadas: “El cerebro femenino” de Louann Brizendinne y “Fisiología de la conducta” de Neil Carlson.

rincondeltibet.com

 lamenteesmaravillosa.com

 

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