Tao: el camino del equilibrio

 

Lieh Tzu, Chuang Tzu y Lao Tzu, los tres maestros taoístas hablan únicamente del camino. Tao significa “el camino”; ellos no hablan en absoluto de la meta. Dicen: la meta ya se cuidará por sí misma; no necesitas preocuparte por la meta. Si conoces el camino conoces la meta, porque la meta no está al final mismo del camino. La meta está a todo lo largo del camino; a cada momento, a cada paso está allí. No se trata de que al finalizar el camino llegas a la meta; a cada momento, donde quiera que estés, estás en la meta si estás en el camino. Estar en el camino es estar en la meta. Por consiguiente, ellos no hablan de la meta, no hablan de Dios, no hablan de moksha, nirvana, iluminación; no, absolutamente no. Muy simple es su mensaje: tienes que encontrar el camino.

EQUILIBRIO

Las cosas se vuelven un poco más complicadas porque ellos dicen que el camino no tiene mapa, el camino no está trazado, el camino no implica que puedas seguir a alguien y encontrarlo. El camino no es como una gran autopista; es como un pájaro que vuela en el firmamento; no deja rastros tras de sí. El pájaro ha volado, pero no quedan rastros; nadie puede seguirlos. Por lo tanto, el camino es un camino sin sendero. No está hecho de antemano, no está disponible. No puedes simplemente decidir recorrerlo; tendrás que encontrarlo. Y tendrás que encontrarlo a tu manera. El camino de otros no va a servir.

El Buda lo ha recorrido, Lao Tzu lo ha recorrido, Jesús lo ha recorrido, pero estos caminos no te van a servir de ayuda porque tú no eres Jesús, no eres Lao Tzu, no eres Lieh Tzu. Tú eres tú, un individuo único. Sólo al caminar, sólo al vivir tu vida encontrarás el camino. Esto es algo de gran valor.

Por eso el taoísmo no es una religión organizada, no puede serlo. Es una religión orgánica. Tú puedes ser taoísta, si vives una vida de forma auténtica, espontánea, si tienes el coraje de ir hacia lo desconocido a tu manera, individualmente, sin apoyarte en otro, sin seguir a nadie, simplemente yendo hacia la noche oscura sin saber si llegarás a algo o si te perderás. Si tienes el valor, el riesgo está allí; es arriesgado, es osado.

El cristianismo, el hinduismo, el mahometismo son grandes autopistas. No necesitas arriesgar nada, tú simplemente sigues a la multitud, vas con la masa. Con el Tao tienes que ir solo, tienes que estar solo. El Tao respeta al individuo, no a la sociedad. El Tao respeta al que es único y no a la multitud. El Tao respeta la libertad y no la conformidad. El Tao no tiene tradición. El Tao es una rebelión, y la mayor rebelión posible.

– Osho –

 

Publicado en el blog: rosanasalinas.wordpress.com

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