Estoy a tu lado …Te respeto … Me respeto

 

Estoy a tu lado, soy tu amiga, tu pareja, tu familia, la persona que te quiere, o soy una persona que no conoces pero que está dispuesta a ayudarte. A veces, podemos distanciarnos o quizás no nos conocemos, pero la realidad es que hay un lazo que nos une, que existe o que lo podemos crear, no importa. Si te caes te levanto, te ayudo a caminar y si no logras caminar me siento junto a ti.

Te comprendo, me fundo en tu piel, en tus pensamientos, sé quién eres y no desvelo tus secretos, me conoces y me proteges, sentimos la conexión de nuestras almas, compartimos una vida, sonreímos con sólo mirarnos, nos caemos y nos levantamos.

El significado de dar amor

Si veo que lloras, te digo que lo siento y me marcho, no te estoy dando amor. Si les pago a mis hijos sus estudios pero les ignoro, no le estoy dando amor. Si veo a mi pareja con problemas y le compro un coche, no le estoy dando amor.

“De todas las variedades de virtud, la generosidad es la más estimada”.
-Aristóteles-

Corazón en la mano

 

Dar amor significa mucho más. Ayudar a alguien es ponerse en su lugar, sentir su sufrimiento, su pesar, su tristeza como algo tuyo y hacerle notar a la otra persona que estás ahí, que vas a impedir que se caiga, y que si se cae la vas a levantar. La ayuda a otra persona debe partir de un gesto altruista y pensado para otro no para nosotros.

Pero el amor no sólo se da a quien conocemos, sino que lo podemos dar a otras personas que son desconocidas y lo necesitan. Es el amor como una mano extendida en forma de ayuda, de apoyo.

Los beneficios de ayudar a los demás

Ayudar a los demás no sólo beneficia a las personas a las que prestamos nuestro apoyo, sino que nos ayuda a nosotros mismos en muchos aspectos y nos hace evolucionar como personas. A continuación os detallamos algunos beneficios que se producen cuando ayudamos a otra persona:

Alarga la vida

Según un estudio publicado por la revista Health Psychology las personas que practican actividades de voluntariado viven durante más tiempo que aquellas que no lo hacen, siempre y cuando el motivo por el que actúan sea ayudar a los demás y no “la satisfacción personal”.

Sara Konrath y varios de sus compañeros de la Universidad de Michigan (EEUU) llegaron a esa conclusión después de estudiar a unas 10.000 personas de diferentes edades y comprobar que en un plazo de cuatro años las posibilidades de sobrevivir eran un 3% superiores entre aquellos que practicaban el voluntariado.

El fundamento científico que dio Konrath para explicar el aumento de la longevidad, fue que al preocuparnos por los demás se desactivan las respuestas de estrés de nuestro organismo y se liberan hormonas como la oxitocina que restablece la función fisiológica normal.

Provoca bienestar a nivel mental

Ayudar a otras personas, como decíamos anteriormente, es necesario entenderlo en sentido amplio, es decir, no debemos ceñirnos a personas que conocemos sino que podemos extender nuestra ayuda a otras personas que no conocemos y que lo necesiten.

“Quien hace sufrir al prójimo se perjudica a sí mismo. Quien ayuda a los demás se ayuda a sí mismo”
-León Tolstoy-

Niña meditando

 

Cuando realizamos una actividad de ocio, sentimos un bienestar que permanece en nuestro cuerpo y en nuestra mente un rato, pero cuando realizamos una actividad de ayuda a los demás, el bienestar mental se prolonga en el tiempo, porque la alegría y la gratitud que nos va a transmitir la otra persona es algo que permanece en el recuerdo.

Aumenta la autoestima

Cuando ayudamos a otra persona y sentimos su agradecimiento, la opinión que tenemos respecto a nosotros mismos, nuestra autoestima, aumenta. Es una satisfacción inmensa sentir cómo se valora nuestra ayuda y es un regalo para nuestra autoestima.Nos sentimos útiles, sentimos que hemos hecho algo con un valor.

Quien ayuda se convierte en una persona más positiva

Ayudar a otros genera sentimientos positivos de alegría y felicidad, a sentir que el vaso está medio lleno y no medio vacío. Ser caritativo te hace ser una persona más optimista. Los pensamientos positivos que se generan cuando ayudamos a alguien son la fuente de nuestra sensación de felicidad.

Por lo tanto, la ayuda a otros, el tender una mano, ayuda a los demás y también nos ayuda a nosotros mismos, a ser mejores personas, a ver el mundo desde otra perspectiva y a ser más felices.

“A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”.
-Madre Teresa de Calcuta-
Fuente: lamenteesmaravillosa.com

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