Menstruación y sexo

Existen muchos tabús respecto a la menstruación. Con frecuencia, supone un impedimento para que las mujeres tengamos relaciones sexuales. Es una barrera imaginaria, construida  por la  herencia cultural y religiosa. En gran parte, basada en premisas de sociedades patriarcales, dominadas por un culto a lo masculino y en concreto en la sociedad occidental, derivado de dogmas judeocristianos. Reproduzco un artículo de Rocio Linares:

Nuestra visitante de cada mes es el resultado de la expulsión de sangre y tejido sano que sirve para que podamos embarazarnos y se desecha cada mes, evento que frecuentemente es acompañado de dolor abdominal de diferentes grados de intensidad, cambios en el estado de ánimo, entre otros síntomas.

La regla suele ser sorteada de diferentes formas, desde ingeniosas hasta vergonzosas. Lastoallas femeninas, tampones, copas menstruales, hasta traposy demás son de ayuda formidable para pasar estos días. Esto sin mencionar la ayuda del ibuprofeno y otras maravillas de la farmacéutica.

Como dije antes se trata de sangre y este fluido es estéril, por tanto si nosotras o nuestras parejas tienen contacto con ella en realidad no estamos en peligro de enfermedad, contrario a lo que con frecuencia nos preocupa.

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Desde luego su condición de esterilidad se conserva hasta que sale al mundo exterior en condiciones en las que se acumula de forma inadecuada o por periodos prolongados, lo que provoca que, entonces sí, tengamos peligro de infecciones indeseables. Por tanto, la higiene adecuada, constante y cuidadosa es siempre necesaria.

Las creencias de la suciedad y la vergüenza acerca de la menstruación que nos hacen incluso apenarnos de ir a comprar o pedir una toalla femenina a la compañera del escritorio de al lado en nuestro trabajo cuando se nos olvida la nuestra en casa, vienen de la Biblia. En algunas de sus versiones se maneja que la mujer menstruante es impura y el hombre que tiene relaciones sexuales con ella lo es también. Recordemos que hace más de 2000 años no se sabían muchas cosas sobre la higiene que ahora sí y que el objetivo principal de algunos mandatos religiosos de aquel tiempo era que las relaciones sexuales estuvieran enfocadas a la reproducción. Hoy en día nos podemos relajar un poco frente a esto porque estamos en un planeta sobrepoblado y la idea es al contrario, disminuir la natalidad
.

 

Aclaro con esto que quedar embarazadas durante la menstruación es una posibilidad muy remota, pero posible, así que no hay que confiarse. También que la calidad moral de lo que hagamos durante la menstruación es cosa que va de nuestro propio sentir y es una decisión íntima y respetable, sea cual sea.

Cabe mencionar que si nos decidimos a tener relaciones sexuales durante la menstruación, podemos esperar algunas cosas: Hacer el sexo oral a una mujer que está menstruando no es dañino para nadie. Si no se es particular admirador del arte moderno en la cara, se puede usar un protector de los que venden en la sex shop, o bien, “kleen pak” comercial o la película plástica para conservar alimentos de su preferencia.

La sangre menstrual es un lubricante de excelente calidad y la congestión de la vulva que se da naturalmente durante el periodo puede hacer muy satisfactorias las relaciones sexuales para ambos participantes.

Hay mujeres para las que el deseo sexual aumenta en estos días. Sabemos que para algunas mujeres, las molestias son motivo de lo contrario pero hay de todo en la diversidad humana.

Dibujo de Juan Peláez

Dibujo de Juan Peláez

El sexo, la masturbación y el orgasmo durante la menstruación hacen que disminuyan los cólicos, los malestares emocionales y la cantidad de días que dura el sangrado. Esto porque las contracciones de los músculos pélvicos ayudan a desechar más rápido el contenido de la matriz.

Desde luego todo esto hay que hablarlo con la pareja sexual y ver el grado de comodidad que esto pueda traer a la relación. Tal vez hacer aproximaciones sucesivas como primero probar la masturbación a solas, en otro mes los tocamientos, en otro el sexo a oscuras en un día de poco sangrado, y así sucesivamente dependiendo de las necesidades de cada mujer y su pareja, de sus deseos y su creatividad.

Por Rocío Linares.

Licenciada en Psicología UABC. Maestra en Sexología Educativa, Sensibilización y Manejo de Grupos IMESEX.

http://www.elciudadano.cl

 

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