“La esencia”. Un cuento de los Upanishads para hoy

Hay una energía que no podemos ver y que nos envuelve a todos los seres, a todas las cosas. Es la esencia sutil del ser. Todo está animado por el ser. Todo es el ser… Si quieres acercarte a esta energía y sentirte, puedes  visitar mi exposición interactiva “El cuerpo”. Estará expuesta en la Escuela de Minas de Madrid, hasta el día 27 y en internet en  https://yolandajimenezescritora.wordpress.com/2015/03/12/  Y tendrás la oportunidad de participar en u juego de sugerencias, de sentir, de conectar contigo, quizá con tu esencia en http://www.encuestafacil.com/RespWeb/Qn.aspx?EID=1918031

 

Comparto un precioso cuento Upanishad, sobre la esencia sutil que los ojos no pueden ver.

"EXPRESIÓN I" Yolanda Jiménez

“EXPRESIÓN I” Yolanda Jiménez

Era un apacible día luminoso, de esos que se suceden en la India. Estaban paseando por el bosque un abuelo y su nieto. El niño gozaba del espiritu del buscador, de aquél que quiere hallar respuestas a los grandes misterios de la existencia.

De repente, dijo:
– Abuelo, ¿qué sucede cuando el cuerpo muere?

La voz cansada pero cariñosa del abuelo, dijo:
– Mi querido nieto, el cuerpo muere, pero el ser (sí-mismo) nunca muere. Él está en tí y en mí y en todos los seres, pero es también el ser de todo el universo. Es la esencia sutil que todo lo anima.
– Abuelo, perdona, pero no termino de comprender lo que quieres decirme – replicó con respeto el jovencito.

En el perfecto silencio del bosque, el abuelo y el nieto siguieron paseando.

De pronto, el abuelo dijo:
– Ve hasta aquel árbol y coge un fruto de sus ramas.

El niñito fue hasta el árbol y cogió uno de sus frutos. Luego volvió hasta su abuelo y se lo mostró.

"EXPRESIÓN II" Yolanda Jiménez

“EXPRESIÓN II” Yolanda Jiménez

El anciano dijo:
– Ara quita la cáscara a ese fruto y dime qué ves.
– El fruto, abuelo.
– Abre el fruto. ¿Qué ves?
– Granos, abuelo.
– Coge un grano y ábrelo. ¿Qué ves?
– Minúsculos granitos, abuelo.
– Abre uno. ¿Qué ves ahora?
– Abuelo, nada. No hay nada dentro.

Y el abuelo explicó:
– Esa esencia sutil que tus ojos no pueden ver, querido mío, esa esencia sutil es el ser. Mantiene en pie al gran árbol. Nos mantiene vivos a ti y a mí, como hace que el fuego arda y el río fluya. No ves esa esencia sutil, pero está ahí.

El niño sonrió satisfecho, agarrándose a la mano caliente de su abuelo. El anciano y el muchachito siguieron caminando por el bosque.

 

Fuente: un pasaje de los Upanishads encontrado en el libro “Cuentos espirituales de la India” de Ramiro A. Calle

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