El “No” como test de madurez

Comparto un artículo sobre la capacidad de decir “No” como parte del proceso de crecimiento y evolución personal. Publicado en la interesante  página del periodista y escritor Juan Peláez.

 

hoyLa lealtad se gana.

Actualmente todo el mundo habla de lealtad y,

en realidad,

lo único que hace es obedecer ciegamente

las órdenes que recibe.

Kazuo Isiguro

 

  •  ¿Eres capaz de decir “NO” en tu día a día con total honestidad, coherencia y libertad?
  • ¿En tu trabajo es posible decir “NO”  a tus compañeros de trabajo o superiores sin que ello tenga unas consecuencias nefastas en tu futuro profesional?
  • ¿Tu entidad es capaz de decir “NO” ante situaciones concretas sin que ello contradiga su misión, visión y valores?

Las relaciones en un equipo de trabajo son siempre la asignatura pendiente de cualquier organización. Los departamentos de recursos humanos o los directivos y jefes, la mayoría de las veces abordan de manera poco madura los problemas de comunicación interna. Creen que a través del miedo a la jerarquía, de un buzón de sugerencias o de una revista el problema queda solucionado.

El ambiente que exista en el equipo de trabajo va a ser fundamental para que nuestra entidad funcione con los criterios de eficacia y eficiencia que se desean. Y además, para que los trabajadores puedan desarrollarse no sólo profesionalmente sino también como personas. Elemento este último olvidado en las estructuras empresariales y en los nuevos estilos de dirección. Algo contradictorio, puesto que debería ser primordial porque a largo plazo aumenta el valor de la empresa, su productividad y las posibilidades de afrontar los cambios sociales.

Nos vamos a ocupar en este artículo de la capacidad de negar, del “NO” que puede pronunciar cualquier persona o trabajador.

“NO”, es una de las palabras más cortas en cualquier lengua. A la vez, en la edad adulta, parece la más complicada de emplear.

 

Dibujo: Juan peláez

Dibujo: Juan Peláez

Entre las primeras actitudes que aprende un niño o niña se encuentra la de negar. Gracias al “NO” se  afirman. En la adolescencia, época de la revolución personal contra el mundo, la sociedad, las estructuras familiares… es una gran fuerza. Es un proceso natural estudiado por la psicología evolutiva. A medida que la persona adquiriere mayores cotas de responsabilidad, la capacidad para negarse disminuye. Las normas sociales, el miedo a la jerarquía, la necesidad de ser aceptado, entre otros factores, contribuyen a ello.

En un equipo de trabajo la incapacidad para negarse a las propuestas de compañeros y superiores no puede interpretarse de otra manera que como inmadurez por parte del trabajador y de la estructura laboral.

Una persona adulta, emocionalmente estable comprenderá que en determinadas situaciones deba:

–         Decir “NO”.

–         Y también escuchar negativas por parte de los demás.

Muchos individuos van a sufrir cuando tienen que negarse a algo. Tienen miedo a defraudar las expectativas de los demás, a no saber argumentar las razones de su negación, a perder su puesto de trabajo, a no contar con la consideración dentro del grupo o simplemente por pereza o comodidad. El ser humano manifiesta una tendencia innata a querer ser valorado y tenido en cuenta.

Eso implica que muchas personas se encuentren en constante disponibilidad. Un permanente decir sí, que lleva a una dependencia de los otros y a querer exportar una imagen de uno mismo falsa. Muchas veces va en contra de las propias creencias o deseos. Algo que contribuirá a:

–         Dificultar la evolución personal.

–         Redundar de forma negativa en la autoestima.

–         Crear unas relaciones con los demás “insanas”.

Son situaciones en las que se afirma con un “sí”, cuando en realidad, se desea manifestar un “NO”

Una estructura, un jefe que desee una incondicionalidad absoluta de sus empleados, se equivoca. Las personas y las entidades evolucionan por la crítica positiva de todos sus interlocutores. Esa aportación a la riqueza de la entidad o de la persona va a venir de la mano de las negativas. Es decir, por un “NO” maduro, fundado en la alternativa que vendrá de una argumentación convencida y firme.

Se ha de buscar un espacio en el grupo de trabajo para llegar al equilibrio entre la tolerancia y la comprensión, y las posibilidades reales, libres y sin “venganzas” de expresar la discrepancia.

Por otro lado un jefe que solo espere asentimiento permanente del grupo que dirige, lo podríamos encuadrar de manera general en dos tipos:

–         Persona con inmadurez directiva. Deberá evolucionar por medio de una reflexión profunda sobre su manera de dirigir, sus capacidades personales y profesionales. Y si no es capaz por sí mismo, deberá buscar la ayuda de un coaching o de otros profesionales que le enseñen a admitir que las diferencias con los criterios propios son la base de la evolución y la riqueza del grupo de trabajo.

–         Alguien que debe acudir a un terapeuta que le ayude a superar un problema psicológico. Ya sea por decisión propia o por obligación de sus superiores para que supere su: narcisismo, inseguridad…

El miedo, que se manifiesta en la imposibilidad de decir “NO”, dirige hacia una involución personal y social.

Un directivo, un jefe que sólo recibe felicitaciones por sus propuestas, Sí, sí, sí de sus empleados o colaboradores debería preocuparse:

–         Le tienen miedo y por tanto es un enfermo. Cualquier ser humano debería desear ser amado. Lo demás es ir contra natura. Cuando tome decisiones equivocadas nadie le va a criticar. Puede llevar a la empresa, a la oficina, a su grupo al desastre.

–         Ha elegido mal a sus colaboradores. Se ha equivocado. Un trabajador está para aportar sus opiniones tanto positivas como negativas. El ser humano que se encuentra en el interior de cada trabajador también. Tiene a su alrededor a profesionales sin criterio o que no osan manifestarlo, ¿para  qué?

Decir “NO” es una manera de expresar al entorno cómo somos. Necesitamos que desde la sinceridad empática, es decir, desde el acercamiento y comprensión a la situación del interlocutor, se entable una relación de autenticidad en la que se imponga un diálogo:

–         Veraz

–         Constructivo

–         Fluido

–         Honesto

Una entidad donde los miembros no puedan manifestar sus “NO”, es una estructura con miedo, inmadura y por tanto a la larga ineficaz y con poca eficiencia. La crítica es lo que ha llevado a la humanidad a la evolución.

Existe una diferencia entre la sociabilidad y la hipocresía de quedar bien a cualquier precio dentro del equipo de trabajo.

Recapacitar sobre el “NO” nos lleva a darnos cuenta de la situación social a la que posturas interesadas por entidades económicas y políticas nos ha llevado. Las aportaciones diferentes se toman como enfrentamientos, la evolución personal no es deseable porque conlleva personas maduras y críticas que son capaces de manifestar su negativa a los recortes en educación, en servicios sociales, en la privatización solapada de la sanidad, en las prebendas de los políticos, sus partidos y familiares, en las bajadas de salarios unidireccionales, las jubilaciones a edades impensables, a las corrupciones permitidas, a las evasiones de capitales y a tantas otras cosas a las que decimos “NO” y por ello gran parte de la población es considerada enemiga del mercado, de la evolución o del desarrollo social.

La falta de  aceptación del “NO”, como he mantenido en mi artículo, no solo habla de las entidades, habla de la sociedad y sus miedos, de los abusos y de cómo los aceptamos. Y sobre todo es un test a nuestro desarrollo personal.

Recomendaciones

Fotografía: Juan Peláez

Fotografía: Juan Peláez

–         No sentirnos culpables cuando digamos “NO” de manera honesta.

–         Dar prioridad a nuestras necesidades, opiniones y deseos, no es una manifestación de egoísmo, sino de responsabilidad, autoestima y madurez

–         Al decir “NO” realizamos un test. Comprobamos como el interlocutor nos valora y cómo nos quiere o aprecia por lo que somos en realidad.

–         Las negativas no rompen uniones con los demás, sino que van a plasmar un compromiso de respeto y sinceridad con nosotros mismos y los demás.

–         El no ser capaz de decir “NO” permite que los demás violen nuestros derechos.

–         La negación adecuada es la demostración de una personalidad responsable y auténtica.

–         La confianza se fortalece cuando el diálogo y la interacción no se sustentan en falsos asentimientos y condescendencias.

–         Cuando nosotros decimos “NO”, permitimos a los demás que también manifiesten su negativa. Se asienta así una comunicación fiable, veraz y fluida.

–         No estaría de más leer algo sobre la asertividad: entendida como la capacidad de defender los derechos personales y expresar los sentimientos y creencias de manera honesta, directa y apropiada, para que no violen los derechos de las otras personas (AJ. Lange, P. Jakubowski)

http://www.juanpelaezescritor.wordpress.com