Amor y crecimiento

“Es peor quedarse donde uno no pertenece en absoluto, que vagar perdido por un tiempo y buscar el parentesco psíquico y espiritual que uno requiere.
Nunca es un error buscar lo que uno requiere”.

– Clarissa Pinkola Estés-

 

EL AMOR VERDADERO
El amor verdadero no experimenta sufrimiento. El amor verdadero es incondicional y está completo en sí
mismo. Vive dentro de su propio corazón y sabe que todo lo ilusorio -todo lo que está fuera de sí mismo- no es
real.
El amor verdadero da sin necesidad. La naturaleza del amor verdadero es dar, incondicionalmente. De modo
que, en realidad, es imposible que el amor sufra.
Pero el amor que percibimos que nos causa sufrimiento no es incondicional. Ese amor es el amor romántico.
Puede ser llamado también “amor apegado” y está repleto de condiciones. Encuentra plenitud y satisfacción
dentro de las necesidades y de los deseos de la ilusión y, cuando esos deseos no son satisfechos, no se siente
completo.
De modo que es imposible que el amor verdadero sufra, porque el amor verdadero viene de un corazón
iluminado. Pero el amor dual o amor ilusorio está siempre sufriendo y le encanta sufrir. Adora el romanticismo,
la pasión; le encanta el conflicto, le encanta el drama. Se pierde a sí mismo en cada aspecto de la experiencia
humana mientras intenta sentirla y comprenderla completamente.

 


Fuente: Mujeres de manzana.