Ser espiritual sin ser espiritual

A veces olvidamos que para ser espiritual quizás no se necesita ser “espiritual” (y entramparse en rituales elevadísimos, costumbres enraizadas, vestimentas especiales o alimentación complicada). ¿Por qué? Porque no necesitamos aparentar lo que ya somos, un ser ya completo, un ser humano, un Ser Espiritual..
Un paradigma bien cimentado no desaparece, sólo es sustituido por uno con igual o más fuerza, y tiene algo de lógica si recordamos la ley de conservación: “la materia/energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”.


Cuando de temas del espíritu y creencias esotéricas se trata, las fibras de la dinámica cotidiana parecen amplificarse y ponerse en estado de autodefensa. Reaccionamos frente a aquello que nos viene a sacar de donde estamos. Sin embargo, sí estamos en una era en la que la conciencia colectiva, de manera individual y poco a poco, busca nuevos caminos en donde poder realizarse y reencontrar el sentido de trascendencia de su existencia.
Basta con echar un vistazo a las redes sociales virtuales para darse cuenta del creciente número de seres en proceso de emancipación de viejos dogmas, reencontrándose con caminos más naturales. Pero como en toda era de cambio, la confusión nubla la atmósfera y los reflejos de este gran cuarto de espejos nos desorientan de vez en vez.
Nos abalanzamos a saltar del risco para volar, pero sin desamarrarnos antes del grillete. Es ahí cuando, en una ilusoria pero satisfactoria sensación de libertad, volteamos para todos lados juzgando, olvidando estar en esa sala de espejos gigante que solo refleja lo que somos, fuimos y seremos. Nos “liberamos” de antiguas ataduras amarrándonos a otras nuevas, con una soga a la que llamamos ‘espiritualidad’.
Ese es el riesgo de dejar que el ego se vista con el disfraz del buscador espiritual. Olvidamos que juzgar al que juzga es juzgar, y que la espiritualidad es amar, y que el amar es acción, y que la acción es crear, y crear es sumar.

 
Aquino Eloha. Animal Espiritual.