Literatura y cambio social

“La Palabra Itinerante” es un colectivo de agitación y expresión, una plataforma de acción artística y literaria, y una comunidad. El colectivo se puso en marcha en Andalucía La Baja en el año 1992. Está formado por escritores y artistas con percepciones éticas y estéticas comunes. Su seña de identidad es participar en prácticas sociales concretas que acercan el arte a las gentes y lo ofrecen como herramienta para ayudarnos a vivir mejor. Las acciones y las iniciativas que promueve La Palabra Itinerante han llegado a países como Rusia, Marruecos y Macedonia. Por Rosae Martín.

 

El colectivo “La Palabra Itinerante” potencia el cambio social a través de la literatura

 

 

 

 

 

“Seguir la corriente, sumar ruido al ruido, incluirse en la tramoya, en la farsa, en el escaparate de los discursos huecos, vanos, innecesarios, narcisistas, es cómodo, es fácil, es cobarde, es injusto, y es una pena”.Así comienza uno de los dos los textos que La Palabra Itinerante recoge en su página Web, titulado: “Una manera de mirar pájaros en vuelo: Una aproximación a la poesía en resistencia “.

“Compartir la creación”

El colectivo ha llevado ya la literatura a espacios tan diversos como las cárceles, las bibliotecas, las universidades, las escuelas o los barrios marginales, entre otros.

La literatura se convierte para la red andaluza en una herramienta que permite pensar y re-pensar el mundo en lugares donde se carece de esos espacios y tiempos. Así, compartir espacios de lectura se convierte en una vía de enseñanza literaria para conseguir que la gente participe de la transformación de esos espacios, y por extensión de sus comunidades.

Otra manera que tiene esta red andaluza de compartir las creaciones literarias o artísticas es utilizar los recursos de los que dispone el colectivo, para hacer llegar los textos de manera más efectiva a la gente. Un buen ejemplo de ello es la importancia que otorga La Palabra Itinerante a  los contextos locales, y a los movimientos sociales con los que puede colaborar por afinidad.

Las iniciativas y acciones que desarrolla la red andaluza van desde las creaciones poéticas, literarias y artísticas colectivas como lecturas públicas, conciertos, obras escénicas a la coordinación y realización de actividades pedagógicas allí donde más se necesita.

Logo del colectivo La Palabra Itinerante. Fuente: Miguel Brieva.

El poeta y escritor David Eloy Rodríguez, miembro del colectivo La Palabra Itinerante, habla de su trayectoria como poeta y escritor y  desvela algunos de sus “versos”  preferidos y maneras de entender su profesión, el colectivo y, en resumen, la vida a través de la creación literaria y artística:De Licenciado en Comunicación Audiovisual y de estudiar Antropología a ser “un poeta de la resistencia”. ¿Cómo encaja todo esto en una misma pieza?

¿Quién sabe? La vida, y sus caminos misteriosos. Me interesa el cine, me interesa la diversidad cultural, la pluralidad humana, su apasionante complejidad, me gusta aprender, y los pasos me fueron trayendo hasta aquí, a la literatura, a las escrituras… Quizás, finalmente, no sean todas estas disciplinas del pensamiento y del arte sino formas diversas de narrativa, formas de contar, de contarnos. Los escritores, los poetas, cuentan y cantan el mundo, los mundos, y creo que toda formación es poca para conocer más y mejor el mundo, los mundos. Desde la pasión por saber podemos acercarnos a la realidad (y a lo real) con mayor justicia.

¿Las palabras son un “arma pacífica” con las que se puede luchar?

Las palabras están ahí ya, el mundo está hecho con palabras. Pero otro mundo, otros mundos, son posibles.

Las palabras no sólo dicen, sino que también hacen: curan y matan, casan o separan, nos ayudan a ver o nos hacen más ciegos. Podemos intentar que nuestras palabras ayuden a ver, a comprender, a unir, a curar, podemos ayudar a detectar las palabras huecas o mentirosas. Podemos pensar las palabras, decir, para empezar, que importan. Podemos hacer porque nuestras palabras estén vivas y traten de expresar con hondura y verdad.  Podemos tratar de construir otra memoria de lo sucedido que no sea la de los que la dictan, y otro mundo desde ahora, en palabras que nos hagan comprender mejor y nos inviten a la acción.

Me acuerdo aquí de Ingeborg Bachmann: “No hay posibilidad de un mundo nuevo sin un lenguaje nuevo”. Me acuerdo de Juan de Mairena: “¿De qué sirve la libre emisión de un pensamiento esclavo?”. Me acuerdo de Antonio Porchia: “No ves el río de llanto porque le falta una lágrima tuya”.

¿Cuáles son sus versos propios preferidos? ¿Podría citarlos aquí?  

El verso exacto, el preferido, es el que buscábamos y se quedó en la punta de la lengua, enredado, distraído. Pero así logramos, qué extraña casualidad, decir otra cosa que daba cuenta del mundo con una aproximación singular, matizada y compleja y precisa, hospitalaria, no exenta de imaginación, cómo decirlo, de puertas abiertas… ¡Ese sí que era un verso pleno, cierto, inspirador! Pero ese verso lo he olvidado: nunca consigo acordarme de él.

¿Cuándo y por qué se unió al colectivo La Palabra Itinerante? 

El colectivo La Palabra Itinerante es una red de gentes a las que nos une la pasión por la vida y por las artes, que amamos nuestras dedicaciones, y que desde hace muchos años compartimos investigaciones y aprendizajes, proyectos creativos, aventuras vitales, amistad.

Pensar y hacer juntos, creemos, es interesante y divertido. Y así vamos andando el camino. De pronto tres de nosotros escriben, imaginando y escribiendo juntos, libros para niñas y niños; cinco hacen posible una obra escénica multidisciplinar; otros dos, sumando sus saberes, imparten un taller de poesía especializado; otros tres realizan videocreaciones en común entremezclando poesía e ilustración en movimiento; otros hacen canciones y graban un disco; otros se ponen de acuerdo y proponen y organizan un encuentro que permita intervenciones de propuestas artísticas que nos gustan mucho y queremos compartir, y así.

Libremente asociados, cuando apetece, para lo que apetece, sin reglamentos, reflexionando, cuestionando, jugando y aprendiendo juntos. Y todo ello en paralelo a la obra de cada cual, a lo que cada cual va por su cuenta desarrollando, a los trabajos que cada cual publica con su nombre.

¿Con qué tipo de público es con el que sintonizáis más?

El público es un animal fabuloso. Quiero decir: no estoy seguro de que exista. Hay, eso sí, gentes ahí enfrente en mil actos comunicativos, cada cual una nueva aventura. Ahí están. Mirándonos. Son muy peculiares, igual que lo que miran. ¿Qué pasará? Por saber qué pasará, por responder a esta pregunta, vamos de acá para allá, convertidos en palabras, en canciones, en libros, en actos escénicos, en imágenes…

El acto comunicativo (sea en registro, a través de un cedé o de un libro, sea presencial, en los actos de encuentro) es central en nuestras tareas. Y es una maravilla, cosa que nos encanta y que agradecemos profundamente, que haya no pocas gentes, ahí enfrente, ahí al lado, queriendo escuchar, queriendo dialogar con nuestra creación, queriendo hacer el viaje con nosotros. Los poemas, por poner un ejemplo, quieren decir de veras, hacer, incidir en el mundo, quieren acontecer.  Por eso seguimos, porque nos preguntamos: y ahora, ¿qué pasará? ¿Logrará este poema por venir su imposible cometido?

¿Qué le sugiere aquel “arte por el arte” de las vanguardias?

Poca cosa. Creo que es un eslogan desafortunado, tautológico con intenciones reductoras, que dice, pues, pobre y tendenciosamente. La expresión, pues, no facilita la comprensión… Sobre el concepto al que acaso hace referencia, creo que toda obra de arte es una mirada sobre el mundo, una elaboración de un mundo. La huella social, política, en la forma de mirar, de pensar, de hacer, del artista, en la obra y en el artista mismo, es innegable. No hay algo así como el arte desentendido, abstracto, en las nubes, pues esa actitud es también una mirada sobre lo real y una forma de elaborar realidades, una actitud social, política.

Las vanguardias, por cierto, fueron exploraciones gloriosas.  Y en las vanguardias muchas personas pusieron en juego su vida y su arte de una manera extraordinaria y peligrosa, con mucha generosidad y talento en no pocas ocasiones. Las vanguardias no cesan. Pero la palabra “vanguardia” tampoco es una palabra fácil de definir, no siempre resulta fácil ponernos de acuerdo en saber a qué nos referimos cuando la nombramos.

En vuestra presentación en la Web incluís esta frase de Foucault: Crear y recrear, transformar la situación, participar activamente en el proceso: eso es resistir. ¿Qué queréis transmitir con esta frase partiendo del “hecho artístico” que modela la sociedad en la que vivimos?

Que en estos largos tiempos de capitalismo recio, exhaustivo, tiempos de ruido y desolación, de esclavitud e imposturas, de individualismo y violencias, nos situamos en la resistencia y la transformación, en el pensamiento, en la imaginación, en el amor, en la acción. Y que no nos sentimos solos en esa situación.

Tendencias XXI.

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