Sobre la belleza

“La belleza no es un código estético condicionado por los gustos o los prejuicios seculares, sino un estremecimiento del espíritu que aparece cuando nos entregamos por completo al océano de la realidad. Por eso el verdadero arte es intemporal, surge de una dimensión más allá del tiempo y tiene el poder de conducirnos más allá del tiempo. El anhelo de belleza es también anhelo de verdad, de conocimiento, y anhelo de amor, entendido como el estado de no-dualidad por excelencia. Cuando el estremecimiento que produce la experiencia de la belleza es reducido a una simple excitación provocada por unos determinados cánones estéticos condicionados por las modas cambiantes, el arte muere y en su lugar, aparece una estética frívola y superficial que no nutre ni sacia nuestro anhelo de belleza. Por eso las modas estéticas son tan cambiantes: no producen satisfacción verdadera y deben ser rápidamente cambiadas.

La belleza es la contemplación y el reconocimiento de la armonía inherente a la realidad. Todo está entrelazado con todo. Existe un orden implícito por detrás de las apariencias. La contemplación y la toma de conciencia de este orden es la fuente del éxtasis y del pleno gozo”.

 

* Párrafo de una entrevista con el maestro Zen Dokushô Villalba cuya inteligencia me deslumbró.