El sujetador

¿Para que sirve un sujetador?. Como concepto, el sujetador está  ligado a pautas culturales y sus connotaciones abarcan desde la antropología y la medicina, hasta el erotismo “Un sostén (también llamado brassierbrasierbrasoutiensujetador o corpiño) es un elemento de ropa interior femenina que consiste en dos copas que cubren total o parcialmente los senos” (Wikipedia).

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    Respuesta médica Desde un punto de vista médico, basándome en la literatura científica que he encontrado en relación con este tema y usando el sentido común, el beneficio o perjuicio  en relación con el uso del sujetador está condicionado por diferentes factores, como son el tipo de mamas, la anatomía de la chica y el tipo del sujetador. Las mujeres de mamas voluminosas experimentan con cierta frecuencia dolor de espalda, lo que puede estar en relación con el peso de las mamas; en este caso sería recomendable el uso del sujetador, sobre todo si se va a realizar algún tipo de actividad y ejercicio físico. El segundo punto a tener en cuenta sería el tipo de sujetador. Con frecuencia, los sujetadores que se exponen en los escaparates  de los comercios más conocidos son monísimos: mucho colorido, muy sexys, encajitos preciosos… Pero quedan lejos de su función primordial, que es SUJETAR. En una encuesta realizada a un amplio grupo de mujeres los datos resultantes fueron muy significativos: la mayoría usaba una talla de sujetador inadecuada, copa pequeña o grande para sus senos, los tirantes quedaban “holgones” o apretaban demasiado, los aros quedaban dos traveses de dedo por debajo de la línea submamaria y resultaban incómodos… Conclusión:  si tienes el pecho pequeño, puedes permitirte no usar sujetador, no obstante esto dependerá del trabajo o actividad física que realices. Si tienes el pecho grande y no usas sujetador, tus músculos pectorales y tu columna vertebral dorsal tienen que aguantar un peso diario que, a la larga, puede desencadenar una patología osteomuscular. Si decides usar sujetador, procura que prime la comodidad y sujeción. Respuesta antropológica sujetador lila En primer lugar hemos de tener presente que esta prenda es tan sólo occidental, y hay muchas culturas en las que no existe sin que aparezcan aquellos problemas por los que nosotras justificamos su uso. Aún así, desde nuestra perspectiva etnocéntrica, esta pregunta se puede responder desde dos puntos de vista.  

  • La primera respuesta, imperante en nuestra sociedad capitalista contemporánea, viene de parte del mercado y es la que hemos asumido en gran medida debido a las grandes campañas de marketing en los medios, que se ocupan de dejar a la sombra la respuesta que a esta pregunta podríamos tener desde el punto de vista de la salud. Pues bien, el mercado regidor de nuestras vidas nos responde diciendo que es más cómodo que no llevarlo porque el pecho se siente sujeto y quieto, nos dicen que es necesario para que no se produzca el descuelgue de nuestras mamas y de hecho creemos que esto es así, aún pudiendo comprobar lo contrario, y aunque lo fuera no dejamos de responder a una imagen impuesta de pechos tersos y firmes, sin que esto suponga estar más o menos saludable.
  • Otra respuesta la encontramos desde el lado de la salud. Si es ésta la que prima, y no los estereotipos eróticos que impone el mercado, encontramos estudios que sugieren que podría estar relacionado con la probabilidad de sufrir cáncer de mama: si 3 de cada 4 mujeres que usan sujetador lo sufren, sólo 1 de cada 168 que no lo usa lo sufren. En cuanto a los dolores de mama, hay estudios que confirman que estos desaparecen tras tres meses sin llevarlo, y aunque pueden incrementarse al principio por la atrofia a la que tenemos sometida los músculos que los sujetan, finalmente desaparecen y además, el movimiento natural favorece la eliminación de toxinas. Las mujeres que se han sometido a este estudio después de tres años no experimentan dolores algunos, incluso realizando actividades deportivas sin sujetador.

Estos datos han sido extraídos de estudios realizados por la medicina antropológica, y cualquiera de nosotras estamos llamadas a probarlos en nuestros propios cuerpos. Mi caso personal es que he dejado de usarlo hace unos años y aunque no me lo había planteado antes de leer estos estudios es cierto que he dejado de padecer grandes dolores de mama e incluso de experimentar grandes hinchazones premenstruales, por lo que personalmente puedo verificar estas conclusiones. Sin embargo es cierto que mujeres que tienen mucho pecho y han estado acostumbradas a usar sujetador sienten la necesidad de seguir usándolo, pues aparece resentimiento en la espalda por el peso del pecho. A ellas se le podría sugerir hacer ejercicio para fortalecer la espalda y los propios músculos pectorales para repartir de una manera homogénea ese peso, además de utilizar sujetadores tipo top o camiseta que son mucho más cómodos y siguen permitiendo mayor movilidad. Después de estos datos es importante pararse un momento a analizar nuestros propios casos para identificar el papel que juega la presión social, pues finalmente podemos llegar a la conclusión de que la mayoría de las veces lo llevamos por estética y no por comodidad (como nos decimos a nosotras mismas), pues nos gusta llevar los pechos alzados o queremos esconder nuestros pezones ante un momento de erección al sentir todas las miradas apuntando hacia ellos. Sabemos que el sujetador es una de las prendas de vestir más importantes en nuestros tiempos y está sujeta a los cánones de moda como cualquier otra, ganando importancia por el hecho de vestir nuestra parte más erótica y por lo tanto tratándonos como mujer objeto para erotizar al sexo masculino. Es tanto así, que incluso aquellas mujeres que dicen que necesitan usarlo porque tienen unas mamas muy grandes no utilizan las tallas adecuadas porque suelen ser bastante antiestéticas, ya que al tener mucho están fuera del canon de belleza imperante y la industria textil no repara en hacerlas sexys porque ya por su propia talla se entiende que no lo son, y finalmente acaban usando tallas inferiores más estéticas que no cumplen la función de sujeción. Además, sabemos que el sujetador es una prenda con mucho valor simbólico; tanto, que ha sido quemado por feministas como reivindicación de liberación de la opresión a nuestros cuerpos, por lo tanto su uso o no uso consciente puede ser también por causas ideológicas. En estos videos podemos apreciar por nosotras mismas cómo el no usar sujetador no imposibilita el desarrollo de los movimientos habituales o de los más enérgicos (como la danza) en cualquier mujer acostumbrada a no usarlos y sin la opresión cultural que en nuestra sociedad occidental recibimos sobre ellos.  

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