Cátaros: santuarios de inicicación

 

Las iniciaciones cátaras se llevaban a cabo en una serie de grutas naturales de la región de Ussat-Ornolac en los Pirineos franceses (valle del Ariège en el distrito de Foix). Durante el proceso de iniciación que duraba como mínimo cuatro años, los neófitos se recluían del mundo viviendo en estrecho contacto con la naturaleza. Sus quehaceres diarios consistían en escuchar las enseñanzas de los perfectos o “bomhomes” (hombres buenos), orar, meditar, ayunar y llevar a cabo diversas labores manuales en los llamados “talleres”.

Tras flanquear la Muralla Simbólica comenzaba para él una intensa preparación en las grutas (Iglesias) de Ussat. Como novicio, cotidianamente, durante al menos dos años, habría de visitar la gruta de los Talleres para trabajar el barro y cocerlo en el gran horno excavado en la roca, moler los sacos de trigo, hornear el pan, cocer las fibras de lino, hilar y tejer, recoger frutos, orar en la Capilla y llevar a cabo las múltiples tareas reservadas a los neófitos.
Satisfecha su “probatio” con sus tres cuaresmas correspondientes, era sometido a un ayuno de cuarenta días. Cuando el ayuno llegaba a su fin, se consideraba completada la primera iniciación y el novicio era conducido por el Anciano a la Gruta del Ermitaño.
La nueva gruta atravesaba la montaña. En su fase final se encontraba la Capilla y en la Capilla una bacía semicircular: la “Fount Santa” (la Fuente Santa) con un estrecho pasaje abovedado (el comienzo del llamado Laberinto).
En la Gruta del Ermitaño el candidato seguía las lecciones de sus diferentes maestros y el estudio del Santo Libro (el Evangelio de Juan). De cuando en cuando visitaba la Gruta del Abuelo, una pequeña gruta cuyas paredes estaban cubiertas de dibujos y signos (entre otros un dibujo representado el Santo Grial). Llegado el tiempo y tras un nuevo retiro de cuarenta días, el candidato recibía el bautismo de agua en la Fuente Santa. Sumergido hasta las rodillas en la pétrea pila bautismal, tres Perfectos (hacían su entrada por el Laberinto), cada uno con un vaso de agua, vertían el agua que portaban sobre la cabeza del neófito, luego los Perfectos formaban un círculo a su alrededor y procedían a la imposición de manos sobre su cabeza. A través del acto ritual del bautismo el neófito recibía una fuerza espiritual que tomaba posesión de su hipófisis (sede del alma). El bautismo de agua implicaba, por tanto, el nacimiento del alma nueva y, a través de la misma, la unión primaria de los santuarios de la cabeza y del corazón.
Concluida su segunda iniciación, se preparaba para la tercera. Tras largas meditaciones y retiros en las cámara naturales de la gruta del Ermitaño o en la pequeña gruta por encima de la misma, desde la cual se domina el valle y el lago del Ariège, el novicio se preparaba para la “Muerte mística” en las Tres grutas Sagradas superpuestas y unidas a la Capilla del Ermitaño: Keplèr, Més Naut y Ka (de abajo arriba). El Maestro conducía al novicio a Képler, retiraba una piedra pentagonal que tapaba la entrada y exhortaba al candidato sobre el misterio de la muerte y resurrección. Allí era encerrado durante tres días con sus respectivas noches. Durante este periodo el candidato se separaba conscientemente de su cuerpo físico y, según sus capacidades y nivel de desarrollo, entraba con sus cuerpos sutiles en las grutas superiores (Més Naut y Ka).
Tras la profunda preparación mental, emocional y física llevada a cabo durante los tres días de la “Muerte Mística”, el candidato era invitado a completar su iniciación recibiendo el “bautismo de fuego” (la unión del alma renacida con el espíritu). Este segundo bautismo conocido como “consolamentum”, le consagraba como “Perfecto”. El candidato era conducido a la espluga de Ornolac (gruta fortificada) donde se encontraba la denominada Capilla de Belén. Se le hacía entrar junto con el Maestro por la puerta alta de la gruta, teniendo a su izquierda la pared en la que se guardaba el Santo Grial. Tras recibir el consolamentun, accedía a través de una pequeña escalera y una plataforma de madera al pentagrama tallado en la pared frontal. El nuevo perfecto extendía sus brazos y pies sobre los vértices del pentagrama indicando con ello su condición de hombre renovado. Durante el ritual de iniciación, el Maestro ponía ante su vista el Cáliz de oro, el Santo Grial. Tras descender del pentagrama le eran lavados los pies junto a la gran Mesa pétrea del Altar y dadas sus nuevas vestiduras sagradas: una especie de camisa con mangas con un pequeño bolsillo debajo del cuello para guardar en el mismo el Libro de Juan, el “Kosti” (cinto hueco y cilíndrico hecho de 72 hilos de lino blanco trenzados, quedaba tres vueltas a su cintura), el hábito negro y las sandalias.


Tras el Bautismo de Fuego (tercera iniciación), el nuevo Perfecto atravesaba la Puerta Mística y daba su primer discurso en la mesa de piedra del altar (ahora en el monumento a Galaad, en Ornolac) que se encontraba por debajo de la a la Gruta de los Caballeros. Luego acompañado de otro Perfecto tomaba el Camino de los Cataros que conducía a Monstségur, para, desde allí, iniciar su trabajo a favor de la humanidad.
Texto de Jesús Zatón

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: