José Hernández. La fantasía hecha Arte.

Contemplar uno de los grabados de José Hernández es introducirse en un mundo imaginario, poblado de seres imposibles y escenarios caprichosos. La técnica raya siempre la perfección y

el resultado luce pulcro, con una fuerza que emociona, más allá del teatro imaginario del soporte.

Conocí a José Hernández, a Pepe en reuniones variopintas de  gentes de cultura, en las comidas de  domingo en casa de Alberto y Catherine Portera. Allí bullía la creatividad, la ciencia, el surrealismo, el espacio para expresar, para empaparse de poesía, de genialidades, de Arte, de amistad, de vino.

Luego vinieron los cursos de verano de El Escorial, organizados por la Universidad Complutense. Allí, Pepe Hernández impartió repetidos cursos de grabado que eran la envidia de los alumnos que asistiamos a otros cursos. El taller de grabado  atraía como un imán y por su puerta abierta nos colábamos los curiosos, para ver el espectáculo del proceso creativo: papeles, tintas, planchas, delantales, tórculo y un ambiente delicioso.

Hoy José Hernández se nos ha ido. Nos deja la impronta de su Arte, de su voz tranquila, de su melena blanca, de su buen hacer, de su sabiduría, de su humor tangerino, de su bondad.

 

Comparto un texto de mi amigo Ibírico (hombre que rezuma tanto  Arte como bondad), unido a Pepe por una gran amistad, forjada desde la curiosidad artística, desde el aprendizaje, desde el trabajo compartido de proyectos comunes , de su Tánger natal y de tantas afinidades surgidas desde la creatividad, desde la investigación, desde la amistad:

 

APUNTES PARA UN MURAL

Al Pintor José Hernández le encargaron la realización de Dos Murales para el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Leganés (Madrid), y me lo comentó en una de las cenas que teníamos “Los lunes de redacción” junto con Sharon E. Smith, Ana Herrero, Juanma Muñoz Aguirre y Gaby Villalba. Entre plato y plato, me preguntó si estaba dispuesto a echarle una mano… El día de todos los santos del dos mil ocho ya estaba yo en el Molino El Tejar, en Villanueva del Rosario (Málaga), distante quinientos kilómetros de mi casa…Bajé muy decidido al estudio del Maestro y…casi salgo corriendo: Once paneles de 3,50×2, 20metros!! Así comenzó un aprendizaje que para mí ha sido único en muchos sentidos. El tener por Maestro a un Pintor de la categoría de José Hernández, y convivir con él durante casi un año, más de diez horas diarias, ha sido el mejor regalo que me han hecho, a nivel humano y no digamos profesionalmente…“El Taller Renacentista” cómo solíamos llamarle, por las técnicas que se utilizaron y excelente calidad de los materiales junto con las enseñanzas del Maestro, me ha sido muy útil a posteriori para el desarrollo de mis trabajos pictóricos. Cada día era una nueva experiencia, desde el primero, que empezamos lijando los paneles y dándoles imprimación, hasta cuando pintábamos, subíamos al andamio, bajábamos, escuchábamos música, hacíamos un alto, íbamos al taller de grabado a entintar una plancha, paseábamos con Pon y Lanas (las mascotas del molino),nos metíamos en la cocina,( yo de pinche…) con Sharon y Pepe, ambos mágnificos “Chefs”, las charlas con Gerasimo durante el recorrido entre olivos, vuelta al taller, pintar, hablar de cine, música, de todo un poco, parar y comentar el trabajo realizado, preparar el del día siguiente… y así fueron pasando los meses sin apenas darme cuenta. Florecieron las violetas, Sharon preparó carne de membrillo, celebramos mi cumple, murió Ángel González el gran poeta, también Emilio Sanz de Soto nuestro amigo; transcurrían las horas y los días entre efluvios de aguarrás y Windsor&Newton, bebimos dry Martinis preparados por Pepe a la manera de su amigo Luis Buñuel…insuperables!!! Nos visitaron Sergio y Pili, Pepe Abad, Federico Castro, Ana Herrero entre vuelo y vuelo, el Ateneo de Málaga en pleno, los alumnos del Instituto que lleva el nombre del Maestro, Pepa Y Gerasimo, Herenia, Mª Carmen y José Antonio, Elisa y Fino,Arturo, La Pepa, Mª Antonia, Juan Alvarez Cebrián, El Paisa y Mamen, Gema y Pablo Hernandez, Daniel, Ana y Luna, Teresa y Julio Neira, Luci y Domingo del Pino, Pilar y Damaso Ruano, Maribel y Paco Lopez, Carmen y Manuel Palomino, Virginia y Gustavo… todos ansiosos por ver como progresaba el Mural (en realidad eran dos, pero siempre se hablaba del mural…) A Pepe le dieron el más que merecido premio de la Fundación Real Casa de la Moneda… Paso a paso tomaron vida el Manicomio, la Ermita, Polvoranca, resplandeció la Luna, habló el pájaro a través del micrófono y como todo llega, por fin se terminó el Mural, los Murales. Quiero agradecer a esas personas tan maravillosas y generosas que son Sharon E. Smith y José Hernández los inolvidables momentos vividos en el Molino, durante todo el proceso de “Tiempo de claroscuro”. IBIRICO

 

 

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. magda boeira
    Nov 20, 2013 @ 17:10:18

    Que recuerdos, que vivencias, esto son cosas que jamás se olvidan. Gracias por compartir esta historia con nosotros.Hermoso.

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