Esclavismo en estado puro: Sociología de un sistema

Asistimos a un momento desconcertante en el que ya no sirven las herramientas de afrontamiento que se grabaron durante años en nuestras conciencias, inmersas en “el sistema”, a través del proceso de socialización, condicionado por un sistema educativo que nos ubica dentro del marco de lo socialmente establecido. El resultado es un  engranaje social, donde cada pieza rota sin fricciones en la maquinaria administrada por el sistema capitalista. En palabras de Goffman, “La vida (social) es un gran  teatro, donde cada cual representa un papel, exactamente el papel que se espera de él”. Es necesario tener bien presente la dinámica del sistema capitalista, donde unos pocos (banqueros y empresarios) se enriquecen sin medida, con el beneplácito de políticos corruptos y amparados por sistemas gubernamentales igualmente corruptos, donde la justicia es un concepto ficticio y los valores como la libertad, la igualdad, la solidaridad, el librepensamiento, son denostados en pro de la avaricia.

Los ciudadanos nos vemos despojados de derechos fundamentales como el trabajo, la vivienda, la salud o la educación, toda vez que se produce el abuso  practicado sobre los estratos más vulnerables. Así nos encontramos ofertas de esclavismo, que, disfrazadas como ofertas de trabajo, lanzan sus redes para atraparnos y estrangular nuestra dignidad. Es el caso de una información encontrada en  anticapitalistas.org y, que no deja indeferente y que comparto a continuación:

 

“¿Dónde vas a encontrar mejor trabajo que éste, con los tiempos que corren..?”

 

Inmersas como estamos en una gran crisis del sistema, que ha dejado en total deslegitamación al gobierno, los bancos y las grandes empresas, de los más de seis millones de personas que no tienen un trabajo remunerado, además de tener que sobrevivir con excasos medios economicos, tenemos que aguantar que los empresarios nos hagan saber que “nos hacen un favor” contratándonos y además tenemos que agredecerselo trabajando gratis.

Esta mañana he tenido la “suerte” de tener una entrevista de trabajo, que os quiero describir:

Cuando he llegado me he juntado con otras 5 personas que estaban citadas a la misma hora que yo, media hora después, dejando claro que nuestro tiempo no vale nada porque somos “personas en paro”, se han dignado a llamarnos una a una para la entrevista, una vez dentro después de las preguntas de rigor que hacen a la posible trabajadora (donde has trabajado, etc.) la descripción del trabajo ha sido “es un trabajo de comercial, se trata de ir por las casas e intentar vender, mañana tendrías que venir de observadora y si nos gustas y a ti te gusta te explicariamos las condiciones”. Empezamos mal si primero tienes que “observar” gastando un día de tu vida y luego te explican las condiciones que igual no te interesan, bueno yo he insistido y finalmente me ha explicado cómo funcionaría si estuviera contrada, “tendrias que venir a la oficina a las 9 de la mañana y hasta las 10:30 te “formamos” (¡con apuntes y todo!), sobre las 11h llegarás al destino en el que te toque trabajar, ese día e iras de puerta en puerta hasta las 17h. que es cuando podrás hacer un pequeño descanso para comer. Después de comer otra vez irás de puerta en puerta hasta las 20:30 o a veces hasta las 21h.”

- ¿Entonces son 12h. de trabajo? ¿Cuánto pagan?

- ¡No, no! No son 12 horas. La primera hora y media es formación, tú solo estas sentada, trabaja la persona que te forma y además tienes tiempo para comer, en realidad solo trabajarías entre 8 y 9 horas al día. Y cobrarías únicamente por el producto que vendas, si no vendes nada ese día no cobras.

Bueno, después de este despropósito de “trabajo” cuando mi respuesta ha sido negativa a la pregunta “entonces, ¿vienes mañana a observar?” el empresario se ha indignado conmigo, porque “¿donde vas a encontrar mejor trabajo que éste, con los tiempos que corren, si en hostelería trabajarías más de 12 horas?” Se ha indignado, porque además de parada soy poco agradecida con lo que me ofrecen.

Lo siento señores empresarios, pero mi objetivo en la vida no es trabajar gratis.

Sé que no soy la primera persona, ni la última que pasa por esto, por eso hago un llamamiento a todas las personas y en concreto a las personas en paro para acabar con esto ¡Nuestros derechos laborales no se venden!, Organízate y Lucha.

Estamos en paro, pero no paradas.

¡LUCHEMOS POR NUESTROS DERECHOS!

¡QUEREMOS UN SUELDO DIGNO Y UNA JORNADA LABORAL DIGNA!

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