Traspasar la zona del confort: entrevista a Gregory Cajina

 

 La zona de confort es un espacio que se enmarca dentro de nuestra vida cotidiana y donde     nos sentimos cómodos. No nos la ha impuesto nadie, de hecho, los límites que hay en esta zona y que nos impiden arriesgarnos no existen, somos nosotros los que los creamos en nuestra cabeza. Esta es una de las teorías de las que parte el coach Gregory Cajina en el libro Rompe con tu zona de confort y con el que hace 52 propuestas para que aprendamos a tomar las riendas de nuestra vida. Cajina propone medidas para equilibrar los objetivos personales, profesionales y financieros, y nos invita a que nos replanteemos algunos de los escenarios cotidianos que nos pasan desapercibidos y que nos frenan en la consecución de nuestras metas. Para el autor, “la inspiración es fácil conseguirla, pero no consigue nada, la motivación nos orienta, pero en última instancia lo que consigue los objetivos y el cambio real únicamente es la determinación”.

-¿Sobrevivimos más que vivimos?
-Pienso que sí. Por el sistema educativo que tenemos, el sistema laboral, o la gente con la que nos relacionamos adquirimos una serie de hábitos que nos llevan a buscar la rutina. Si la rutina funciona y nos acerca a aquello que queremos, bienvenida sea esa rutina. En el momento en el que la rutina nos conduce a hacer lo mismo, de forma continuada, y nos lleva a la frustración porque no estamos consiguiendo lo que realmente queremos, ya no estás viviendo, estás sobreviviendo.

-Para referirse a la zona de confort utiliza la imagen de una caja que nos oprime. ¿Quién nos ha metido ahí dentro? ¿O es que nacemos con ella?
-Cuando un niño nace asume que puede hacer cualquier cosa. Fíjate que tenemos la imagen de ese niño que quiere meter los dos deditos en el enchufe y todos nos apresuramos a evitarlo y corregirle. Eso esta muy bien, obviamente, pero a la vez se traslada un mensaje: no experimentes, el mundo ahí fuera es peligroso. Al final, nos acabamos imaginando una serie de barreras que nadie nos ha impuesto, pero que nosotros decidimos que están ahí. Los límites no están fuera, están dentro de la cabeza; algunos de ellos son aprendidos, y muchos otros están basados en miedos que provienen del pasado. Al final, es una cuestión de opción, de decisión.

-Y nosotros optamos mayoritariamente por crearnos esos límites…
-Son límites que físicamente no existen, simplemente existe aquello que nosotros decidimos que exista. A través del “cómo podríamos”, del “por qué no” o del “y si”, acabamos rompiendo unos límites que, quizás nos digan que tenemos, pero que en última instancia no existen.

-En nuestra sociedad actual el que rompe con sus límites es un loco o un temerario…
-Absolutamente. La definición de pionero es la de un tipo que está solo. Curiosamente, todos tenemos una cierta admiración por el héroe, pero lo miramos desde fuera. Cuando alguien consigue un reto importante todo el mundo quiere seguirle y ser como él. No antes.

-Cuando nos ponemos excusas para no salir de esa zona de confort, ¿estamos engañando a alguien?
-En coaching llamamos “esquesas” a las excusas, siempre empiezan por “es que”…Al final, no engañamos a nadie más que a nosotros mismos. La mente tiende a buscar aquellas razones que son coherentes con nuestras decisiones, por lo que, si decidimos no hacer algo, nos inventamos las razones. Crees que tienes razón pero te estás engañando y limitando de nuevo.

-¿Existe algún momento bueno para tomar decisiones y salir de esa caja?
-Momentos perfectos no los habrá nunca. De la misma manera que buscamos razones para cada razón, buscamos razones para no hacer nada. Hay un dicho castellano muy curioso que es “lo bueno es enemigo de lo mejor”. La decisión en sí es muy fácil: sí, lo hago. Los pasos a seguir o la determinación ya es algo que lleva mucho más tiempo. No hay momentos perfectos, hay momentos óptimos, y no hay mejor momento óptimo que aquel en el que uno dice que ya es el momento, sea porque quiere o porque está harto.

-¿Es más fácil dar ese paso si entendemos que nada nos pertenece?
-La sociedad en la que vivimos tiende a aprovecharse de uno de los factores de más motivación que tenemos: la búsqueda de la seguridad. Buscamos seguridad financiera, nos inventamos una hipoteca con una casa a 40 años, por ejemplo. En última instancia, invito a la gente a que piense por la noche antes de dormir si lo que tiene refleja lo que es. Gandhi ya decía aquello de que no hay suficientes recursos para satisfacer la codicia de un solo individuo. ¡Cuánta razón!

 


-Entiendo entonces que la seguridad total no existe…
-En términos de coaching lo que nosotros buscamos es la máxima autoconciencia de uno mismo. Confianza en uno mismo no es ni más, ni menos, ni quiere decir tenerlo todo atado. Lo que quiere decir es que, o tienes los recursos a tu alcance para conseguir aquello que te propongas o, en caso de que no los tengas, tienes la certeza absoluta de que sabrás lograrlos. Tienes la confianza de que, aún no teniéndolo todo controlado, sabes que de alguna manera podrás salir adelante.

-¿No saber lo que queremos nos tiene que preocupar, o es una fase más de nuestra vida?
-Es muy importante identificar cuál es nuestra misión vital. Igual que las empresas tienen misiones, los individuos también las tienen. El propósito vital de las personas es sumar qué es lo que quiere hacer en la vida con lo que va a ganar él y su comunidad con ello. Los objetivos a veces caen, pero el norte nunca cambia de sitio.

-¿Existen objetivos imposibles?
-No, simplemente plazos inadecuados. Si hiciéramos caso a toda la gente que en algún momento nos dice que algo es imposible, todavía seguiríamos en la cuna. Lo que ayer era imposible, mañana es perfectamente posible. No me atrevería nunca a decirle a nadie que algo es imposible.

-¿Cuándo puede ser positivo romper o saltarse las reglas?
-Cuando la reglas dejan de servir debemos darnos el permiso moral para romperlas y crear de nuevas. Hay reglas que están establecidas por personas que simplemente están cómodas en su estatus. En muchas empresas hay gente que está muy frustrada, no porque no sea competente o no sepa hacer las cosas, sino porque hay alguien que le dice “siéntate en tus dos metros cuadrados y haz aquello para lo que te pago”. Mamamos reglas de nuestro entorno y ni siquiera lo sabemos hasta que a alguien se le ocurre romperlas.

-Asegura en el libro que la monogamia con la empresa se extinguirá…
-Sí. Es más, te diré que ya ha fallecido. Las historias de personas que empiezan como botones y acaban siendo directores generales del banco ya han muerto. Vivimos en una sociedad en la que, aunque la empresa te ofrezca un contrato indefinido, no deja se ser un despido con un precio. Cuando antes asumamos esto, antes podremos adquirir competencias, experiencia, contactos, formación, a través de los cuales podamos ofrecer algo diferente a diferentes empresas. Las empresas son conscientes de esto e intentan retener a personas a las que saben que les está empujando un espíritu emprendedor. Cada vez hay más personas que están optando por tomar las riendas de su vida profesional y personal.

-Hay personas que finalmente no tiran adelante un proyecto vital o profesional porque su entorno lo ha censurado. En este caso, ¿tenemos que cuestionarnos más el núcleo de personas con las que nos relacionamos?
-Posiblemente sí. Hay un axioma que reza aquello de “tú eres en función de con quien estás”. Muchas veces sucede que en cuando alguien decide romper con su rutina y hacer un gran cambio se encuentra muy solo, porque la gente que tiene a su alrededor le tiene metido en una caja con una etiqueta que le define.  Lo que es bueno de hacer es intentar relacionarte con el máximo número de personas que ya vivan en el universo en el que quieres estar.

-¿Hemos sacrificado en exceso nuestras vidas para contentar a los demás?
-Sí. Quizás por la religión, o por los valores educativos y morales, tendemos a poner siempre por delante a los demás, y consideramos que si primamos algo en primera persona del singular estamos siendo egoístas y egocéntricos. Hay una línea muy delgada entre tener una confianza muy alta y ser un arrogante. Para poner un símil, cuando nos dan instrucciones en un avión en caso de accidente te dicen “primero ponte tú la máscara, y luego ayuda a los demás”. Es decir, primero cuídate, protégete, ten clara cuál es tu misión, cuáles son tus objetivos, asegúrate de que tu estás bien anclado en el suelo, y luego podrás ayudar a los demás. En nuestra cultura parece que sea lo contrario, y al final todo el mundo anda desquiciado porque nadie se está erigiendo en el líder que se necesita.

 -Es curioso ver como hemos evolucionado como sociedad pero cada vez necesitamos más cosas para ser felices. ¿Es realista pensar que esto cambiará algún día?
-Es fácil que nosotros busquemos mimetizarnos. Es un círculo que no tiene fin: buscamos mimetizarnos, ser más que los demás por culpa de una sensación de vacío que tenemos entre nosotros. Cualquier cosa que compres, sea cual sea, la habrás aburrido en cuestión de seis meses porque lo que pesa es el estímulo. Hay un momento en el que ese estímulo no es suficiente, y necesitas subirlo. Pienso que nosotros somos nómadas de serie. Sabemos que el mundo es inseguro, que no podemos cambiar el mundo, pero sí que me puedo cambiar a mí. Si yo acepto eso y me adapto, es más posible que sea más feliz y esté más dispuesto a exponerme a experiencias que sean buenas para mí y para mi entorno, antes que intentar aferrarme a cosas seguras que dejarán de serlo antes o después.

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Benjamín Recacha
    Jun 28, 2013 @ 00:53:52

    Muy interesante. Estoy de acuerdo en la mayor parte de lo que dice. Tenemos miedo al cambio, a arriesgarnos, pero cuando lo hacemos, convencidos de que es lo que queremos hacer, nos sentimos muy bien, en armonía con nosotros mismos y con el entorno. Pero no es fácil, y cambiar no es siempre garantía de éxito. Yo estoy en un momento de cambio muy importante. Empujado en buena parte por la pérdida de un empleo decidí iniciar una carrera como escritor y estoy en el momento crucial, en el que debo poner toda la carne en el asador para que mi primera novela se haga un hueco. Requiere mucho trabajo (casi diría que más que escribirla), porque yo estoy convencido de que lo que he hecho está bien, vale la pena, pero ¿cómo convencer a la gente para que elija tu libro? ¿Por qué deberían hacerlo? Por eso, además de dar el paso que provoca el cambio, es fundamental tener un camino trazado, no lanzarse a la aventura sin más, y contar con apoyos, ya sean de tu entorno habitual como del nuevo. “Lo que es bueno de hacer es intentar relacionarte con el máximo número de personas que ya vivan en el universo en el que quieres estar”. Este consejo me parece muy acertado. Un abrazo!

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  2. Trackback: Recopilación de artículos publicados en este primer año | Yolanda Jiménez. Escritora

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