Ley de atracción, expectativas y actitud

En todo momento estamos creando nuestra realidad, aunque muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta, de manera inconsciente. Cada vez que nuestros pensamientos y emociones se concentran en algo, lo estamos atrayendo a nuestras vidas… incluso si se trata de aquellas situaciones que no deseamos o que rechazamos (problemas, conflictos, etc.).

Todos queremos sentirnos bien, en paz, en armonía. Todos queremos vivir en abundancia. Pero con frecuencia nuestra búsqueda de “lo bueno” se parece más a un intento de escapar de “lo malo” (el dolor, el temor, la escasez, las preocupaciones de cada día). Vale la pena detenerse aquí a pensarlo por un momento…

Cada vez que nos concentramos en aquello que no queremos, en esas cosas o experiencias que rechazamos, el poder de nuestra atención lo refuerza, lo atrae a nuestras vidas. Así sucede con todo contra lo que luchamos, eso de lo que tratamos de liberarnos, que queremos vencer. Todo aquello que resistimos, persiste.

Nuestra mente inconsciente tiene un infinito poder creador… y parece que se toma nuestros pensamientos literalmente, que no tiene sentido del humor:

Imagen de Facundo Cabral con la frase: 'No digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes.'

Somos creadores

“Vigila tus pensamientos, porque ellos se transformarán en palabras. Vigila tus palabras, porque ellas se convertirán en actos. Vigila tus actos, porque ellos se volverán tus hábitos. Vigila tus hábitos, porque ellos constituirán tu carácter. Y vigila tu carácter, porque él forjará tu destino”.
LA Ley de Atracción  propone que en todo momento estamos atrayendo a nuestras vidas el tipo de situaciones que refuerzan nuestros estados de ánimo. Si nos sentimos bien, atraemos situaciones que nos hacen sentir bien; si nos sentimos mal, atraemos situaciones que nos hacen sentir mal.

Si no estamos conformes con quiénes somos, si tenemos una opinión desfavorable acerca de nosotros mismos o si nos criticamos permanentemente, es decir, si nos tratamos sin amor, esa acumulación de juicios negativos nos conducirá inevitablemente a experimentar culpa. En el sistema de creencias del ego, a la culpa le corresponde un castigo; y para que nuestra vida se ajuste a esa percepción equivocada que tenemos de nosotros, modificaremos nuestra realidad (de manera inconsciente) para recibir efectivamente ese castigo, el que nos llegará en la forma de conflictos, fracasos o enfermedades.

Foto de una niña riendo

Pero si nos sentimos a gusto tal como somos, si tenemos una relación saludable con nosotros mismos, si somos capaces de vernos amorosamente en cualquier circunstancia, es decir, si nos queremos sin condiciones, entonces nos sentiremos naturalmente merecedores de todo lo bueno, de cualquier cosa que anhelemos. Y ejerciendo nuestra milagrosa facultad de crear, haremos que nuestra vida refleje la plenitud, el bienestar y el amor que desarrollamos primero en nuestro mundo interior.

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  1. Trackback: Recopilación de artículos publicados en este primer año | Yolanda Jiménez. Escritora

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