Los vampiros energéticos

Estar atento para cuidarse, es también reconocer a los vampiros y no sucumbir a sus  caprichos. Un texto aclaratorio sobre tipologías de vampiros al uso. Evitarlos o alimentarlos es una elección personal:
Las 8 personalidades básicas de los “Vampiros energéticos o Psíquicos”

1 – El Pobre de Mi o Victima: Los pobre de mí nunca piensan que tienen suficiente poder para enfrentar al mundo, están todo el día quejándose de sus problemas y desgracias, “El mundo entero está en su contra y siempre hay alguien a quien culpar de su desgracia y tristeza”, siempre pesimistas, atraen la atención con expresiones faciales preocupadas, suspiros, temblores, llantos, miradas perdidas, respuestas lentas y relatos reiterados de dramas y crisis punzantes, de este modo atraen simpatía llevando la energía hacia ellos. Les gusta ser los últimos de la fila y someterse a los demás.
Los pobres de mi seducen inicialmente por su vulnerabilidad y su necesidad de ayuda. Sin embargo, no les interesan realmente las soluciones porque entonces perderían su fuente de energía.
Su comportamiento va desde convencer, defenderse, dar excusas, explicar reiteradamente, hablar demasiado, a tratar de resolver problemas que no son de su incumbencia. Dejan que se los consideren como objetos, y después se ofenden porque no los valoran y cada sugerencia que reciben de sus amistades, bien intencionadas, es descartada con múltiples argumentos, para preguntar luego “qué debo hacer?”.

2 – El Intimidador: Los intimidadores logran que todos les presten atención a fuerza de gritos, fuerza física, amenazas y exabruptos, mantienen a todos a raya por temor a desatar comentarios molestos, rabia y, en casos extremos, furia. La energía va hacia ellos debido a que los demás se sientan atemorizados y ansiosos. Los intimidadores siempre ocupan el escenario.
Básicamente egocéntricos, su comportamiento puede ir desde dar ordenes a los que están a su alrededor, hablar constantemente, ser autoritarios, inflexibles y sarcásticos, a ser violentos.

3 – El Interrogador: Los interrogadores socavan el ánimo y la voluntad cuestionando mentalmente cualquier actividad y motivación. Son críticos hostiles, buscan formas de hacer sentir mal a los demás. Cuanta más atención presten a sus errores y sus defectos, mas pendiente estará usted de ellos y mas reaccionara a todo lo que hagan. Al hacer esfuerzos para probar su valía y responderles, mas energía les esta enviando. Es probable que todo lo que diga sea usado en su contra en alguna oportunidad. Son hipervigilantes, su comportamiento puede ir de ser cínicos, escépticos, sarcásticos, fastidiosos, perfeccionistas, santurrones, a ser viciosamente manipuladores. Inicialmente atraen a los demás con su ingenio, su lógica infalible, sus hechos y su intelecto.

4 – Culpador Profesional: Se encuentran siempre en actitud de ataque, sobrereacciona y acomete verdaderas cruzadas en busca de culpables por las situaciones que ellos mismos generan. Suelen ser verbalmente agresivos y abusivos, y en vez de quejarse como “el llorón”, atacan hasta a sus seres queridos. No es el mundo en contra de ellos, sino que usted está en su contra.

5 – Reyes del Drama: Comienzan cada frase con un “no sabes lo que me sucedió ahora. Su vida fluctúa siempre en los extremos positivos o negativos, navegando de crisis en crisis y alimentándose del caos con el que manejan sus vidas. Cada una de sus experiencias pareciera ser un cóctel de intensas emociones.

6 – El Distante: Las personas distantes están atrapadas en su mundo interior de luchas, miedos, y dudas sin resolver. Creen inconscientemente que si se muestran misteriosos y desapegados, otros vendrán a rescatarlos. A menudo solitarios, mantienen distancia por temor a que otros impongan su voluntad o cuestionen sus decisiones. Piensan que tienen que hacer todo solos, no piden ayuda. Generalmente, consideran que su principal problema es la falta de algo (dinero, amigos, contactos sociales, educación).
Su comportamiento va de no mostrar interés, no estar nunca disponibles, no cooperar, a ser condescendientes, a rechazar, oponerse y ser escurridizos, hábiles en el manejo de la indiferencia como defensa.
Inicialmente, atraen gracias a su personalidad misteriosa e inaccesible.

7 – Conversador Constante: ¿Tiene amigos que tardan dos horas en contarle que cambiaron la rueda del auto, o amigas que interrumpen un evento familiar para narrarle la intensa conversación que tuvieron con la manicurista o le recitan la agenda de actividades que tienen para ese día? Para Orloff, estas personas están conectadas sólo con lo que les pasa a ellas, son incapaces de escuchar a los demás y usan a sus seres queridos como espectadores de sus eternos monólogos.

8 – El adicto a la yugular: Son las típicas personas que, cuando les están contando un problema, interrumpen a su interlocutor diciendo que la situación de ellos es peor. Ante cualquier manifestación, lo que ellos sienten o han experimentado es mejor o más grande. Y si se trata de parejas o amigos cercanos, suelen ser descubiertos cuando intentan echar por tierra las aspiraciones o planes de sus seres queridos: por ejemplo, si alguien desea comprar una casa, les recuerdan que tardarán años en pagar un préstamo; si quieren viajar, acotan que las últimas vacaciones no funcionaron o, simplemente, dejan entrever que la persona no es capaz de ejecutar sus deseos porque carece de actitudes.”

Cuando estés con alguno de éstos tipos, protege tu energía y no caigas en su vampirismo, y si te ves tú en alguna de éstas actitudes:” despierta, obsérvate y cambia de actitud”.

 

La mente del principiante: mirar con ojos nuevos

“La mente del principiante” es un concepto acuñado por el maestro Zen Shunryu Suzuki que hace referencia a la capacidad de desprendernos de las concepciones anteriores y ver las cosas con ojos nuevos. Según Suzuki, “en la mente del principiante hay muchas posibilidades, pero en la del experto hay muy pocas”.

Es algo que a simple vista puede parecer simple, sin embargo, seguramente pocas cosas son más difíciles para el ser humano. Y si no me crees, haz la prueba. Observa un comportamiento de cualquier persona que te rodea (amigos, familia, compañeros, clientes…) y trata de evaluar ese comportamiento sin que en dicha evaluación surjan recuerdos e influencias de tu relación con esa persona (discusiones, favores, gestos, etc.). Los prejuicios saltan una y otra vez, muchas veces de forma inconsciente, filtrando y dando sentido al comportamiento del otro, haciendo imposible una valoración objetiva.
Hay un proverbio chino que dice: “Aquel a quien amamos no tiene defectos; si lo odiáramos carecería de virtudes”. Y esto lo hemos comprobado todos. Incluso lo manifestamos abiertamente con frases como: “Porque eres tú, que sino…” o “No le puedo ni ver. Si es que todo lo que hace me molesta”.
Por eso, cuando una relación se vicia es tan complicado resolver el problema. Porque nos resulta francamente difícil hacer “borrón y cuenta nueva”. Por mucho que nos lo propongamos. Y así, cada vez que el otro diga o haga algo, lo pasaremos por el tamiz de nuestra historia común, lo compararemos con otras cosas que dijo o hizo, lo sopesaremos a la luz de lo que pensamos y sentimos hacia esa persona y, sobre todo, de lo que pensamos que ella siente o piensa sobre nosotros. Lo rodearemos de inferencias y prejuicios que limitará seriamente nuestra objetividad para valorar la situación.
Usar la mente del principiante, que supone mirar con ojos nuevos a alguien con el que tenemos una historia de relación es prácticamente imposible. Al menos, si no hacemos un esfuerzo consciente por librarnos de nuestros prejuicios.

 

Y esta dificultad no sólo afecta en lo tocante a nuestras relaciones con otras personas.
Generalmente todos preferimos ponernos en manos de expertos. Sea cual sea el campo, “la experiencia es un grado”. Confiamos en quien más conocimiento tiene pero, sobre todo, en quien más tiempo lleva realizando una actividad porque su experiencia nos infunde confianza.
Sin embargo, en muchos casos los estudios demuestran que es más habitual que en situaciones rutinarias comentan más errores los expertos que los noveles porque estos últimos se concentran más en la tarea, no dan por hecho nada, se fijan en los estímulos que surgen, están más atentos porque “miran con su mente de principiante”.
Cuando damos las cosas por sabidas, cuando pensamos que algo poco puede ya aportarnos, que difícilmente nos va a sorprender, es cuando pueden llegar los problemas. Por eso ocurren más accidentes en días soleados y en trayectos habituales que en días lluviosos y trayectos desconocidos.
Porque sólo ponemos atención a todo lo que nos rodea cuando lo consideramos nuevo o peligroso. A lo demás, por “de sobra conocido”, sólo le damos un vistazo rápido. “¡Qué me van a contar a mí a estas alturas!”. Y aunque esta estrategia es muy saludable para el cerebro que no puede manejar tanta información constantemente, es muy perjudicial para otros aspectos como la seguridad o los nuevos aprendizajes. Nos las sabemos todas, así que poco podemos aprender y difícilmente encontraremos nuevas soluciones o distintos modos de hacer las cosas.
Y es que mirar las cosas que nos rodean, personas y tareas, con la mente del principiante nos puede ayudar a desarmar prejuicios y desbloquear relaciones, así como a mejorar nuestras ejecuciones y seguridad personal. Pero no será tarea fácil.

Los lenguajes del amor: utilizando un código común

Pecibir y entender lo que los demás nos  muestran. Expresar para que nuestro mensaje llegue a los otros, requieren un acuerdo, un uso de códigos comunes. Cuando la comunicación no fluye, conviene revisar  que estamos hablando el mismo idioma.

Cómo decir « Te quiero »

Según un estudio publicado en la revista médica American Journal of Epidemiology, los hombres que piensan que su mujer no les quiere lo suficiente son tres veces más propensos a desarrollar una úlcera. (1)

Y en otro estudio que se realizó haciendo un seguimiento a mil mujeres a las que acababan de diagnosticar cáncer de mama, al cabo de cinco años se contabilizó el doble de fallecimientos entre las que aseguraron haber recibido poco cariño en su vida. (2)

Por último, entre los hombres con patologías cardíacas, los que se sienten amados por sus esposas presentan la mitad de síntomas que el resto, según indica otro estudio. (3)

Si le pregunta a un médico, éste le dará explicaciones científicas sobre estos fenómenos. Le explicará que nuestro cerebro y nuestras emociones juegan un papel importante sobre el ritmo cardiaco y sobre nuestro sistema inmunitario, regulados por las  hormonas producidas por la hipófisis, una glándula situada en el cerebro.

Y es cierto. Los pensamientos negativos, el sentimiento de no ser amado, afectan a la respuesta inmunitaria, someten las arterias a presión y desencadenan la producción de ácidos en el estómago, que pueden favorecer la úlcera. Por el contrario, sentirse bien, y sobre todo sentirse querido (por su cónyuge, pero también por otros miembros de su familia y por los amigos) estimula la capacidad de autosanación del cuerpo.

Pero lo importante no son los mecanismos por los que el amor se manifiesta, sino más bien cómo expresar su amor o amistad a quienes le rodean, especialmente a los que sufren, o a los que están enfermos, para ayudarles a sanar.

El problema no es tanto que nos no sintamos amor hacia los demás, sino que nos cuesta encontrar la manera de expresarlo.

Los cinco lenguajes del amor

Según el psicólogo y terapeuta de pareja Gary Chapman, no todos tenemos la misma forma de expresar nuestro amor, lo que puede dar lugar a graves malentendidos. Hay cinco maneras de expresar el amor: (4)

Para algunos, es a través de palabras de aprecio (lenguaje n° 1). Por ejemplo, con frases como “Estás muy elegante con ese traje”, “Has hecho un excelente trabajo”, “La comida está deliciosa”, “Conduces fenomenal”, “Gracias por tu ayuda “…

Para otros, se trata de compartir tiempo y momentos de calidad (lenguaje n° 2), es decir, cuando dejamos toda actividad para ocuparnos del otro, para salir a un restaurante o pasear los dos solos.

Otros son más sensibles a los regalos (lenguaje n º 3) que, por supuesto, constituyen una  manera excelente de decir “te quiero”. Los regalos no tienen por qué ser caros. Puede ser un ramo de flores o una camiseta que al otro le ha gustado en un escaparate y que no se atrevió a comprar. Los niños no dudan en mostrarnos que nos quieren regalándonos algo fabricado por ellos o unas simples flores recogidas en el campo.

Ayudar o hacer favores (lenguaje n° 4) funciona especialmente bien para algunos. Gary Chapman lo explica así: “Me refiero a todo lo que usted cree que puede complacer a su pareja: cocinar, poner la mesa, pasar la aspiradora, limpiar, cambiar los pañales al bebé, pintar el dormitorio, ocuparse del mantenimiento del coche…”.

Por último, el lenguaje nº 5 es  el contacto físico: Las caricias, y no sólo las que tienen una connotación sexual: poner la mano sobre la de su pareja a la hora del café, estar abrazados mientras se ve la televisión, besarse en un semáforo rojo…

Para asegurarse de que aquellos a quienes usted ama perciben ese amor, debe comprobar que utiliza el lenguaje (o los lenguajes) que ellos entienden.

Juegos para determinar cuál es su idioma y el de su pareja

El juego del depósito lleno:

Cada uno le plantea al otro: “En una escala de 0 a 10, ¿cómo de lleno piensas que tienes tu depósito emocional respecto a cada tipo de lenguaje (palabras de aprecio, tiempo de calidad, favores, regalos y caricias)?”. Después de obtener la respuesta, la siguiente pregunta es: “¿Qué puedo hacer para aumentar el nivel? ” Ahora cambien los papeles, para que ambos tengan su depósito emocional lleno.

Para entrar en más detalle, uno puede hacerse las siguientes preguntas:

1) ¿Qué es lo que más me duele de todo lo que mi pareja hace o deja de hacer?

2) ¿Qué es lo que yo reclamo más a menudo a mi pareja?

3) ¿Cuál es mi forma más frecuente de expresar mi amor a mi pareja? Si, por ejemplo, la suya es hacerle favores a menudo (lenguaje nº 4), es probable que usted mida el amor que usted recibe de su pareja también en función de la cantidad de veces que él o ella hace cosas por usted. Pero, ¿no será que su pareja ha tratado de expresar su amor por otro de los cuatro medios (palabras de aprecio, tiempo de calidad, regalos o caricias), sin que usted haya prestado suficiente atención?

Si siente que las cosas han cambiado entre usted y su pareja, y eso que han vivido juntos momentos maravillosos, pregúntese: “En aquel momento, ¿qué era lo que me gustaba tanto de él (o de ella)? ¿Qué cosas decía y hacía que alimentaban mi deseo de estar cerca?” Estos recuerdos le pueden dar una idea de cuál es el tipo de lenguaje de amor que a usted le llega con más claridad

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Los lenguajes del amor también se aplican a los niños

Las palabras de aprecio (lenguaje nº 1) brotan fácilmente cuando el niño es muy pequeño y día a día nos maravilla con sus avances. Pero la comunicación entre un adulto y un niño puede empobrecerse rápidamente y de forma radical a poco que nos descuidemos. ¿Le suena este diálogo con su hijo?

– ¿Qué tal ha ido el día?

– Bien

– ¿Te gusta tu profesor de este año?

– No está mal.

– ¿Has hecho nuevos amigos?

– Sí

– ¿Son simpáticos?

– ¡Sí!

–  Pronto llegan las vacaciones. ¿Estás contento?

– ¡Pues sí!

– ¿Sigues jugando al fútbol?

– Sí

– Eso está bien.

Esta manera de “comunicarse” con su hijo obviamente es catastrófica a largo plazo, ya que se trata de una falsa comunicación. El niño no descubre ni aprende nada, ni el adulto tampoco. No hay intercambio, no hay enriquecimiento mutuo, no se transmite ninguna emoción. No hay una comunicación que vaya construyendo la relación.

Una manera mucho más eficaz para iniciar una conversación con un niño, incluso si es muy pequeño, es compartiendo de forma sencilla, y por supuesto con sensibilidad, cosas interesantes de su propia vida. “Hola Antonio, ¿qué tal ha ido el día? Yo he llegado tarde al trabajo esta mañana porque había un accidente en la carretera (bla, bla, bla…)”. “En la oficina, me llamó un cliente que estaba furioso: le habían entregado una planta tropical en vez de un taladro eléctrico (bla, bla, bla…)”.

Verá que el niño no se pierde una palabra de las “aventuras” que usted le cuenta y, muy probablemente, cuando usted termine su relato, su hijo se pondrá espontáneamente a hablar de cosas que son importantes para él, sin que usted tenga que tirarle de la lengua.

En cuanto al tiempo de calidad (lenguaje nº 2), puede consistir en participar en algún juego que al niño le guste especialmente, incluso simplemente en salir a hacer algo con él. Pero la forma más eficaz es dedicarle un poco de tiempo (y de reflexión) y hacerle descubrir algo importante de su vida, por ejemplo, de su trabajo.

Hay demasiados niños que no saben en qué consiste realmente la profesión de sus padres. No obstante, aun cuando su actividad sea particularmente difícil de entender para un niño (director de proyectos de marketing, por ejemplo), reflexione y se dará cuenta de que hay muchas pequeñas tareas que usted realiza como parte de su trabajo y que un niño puede comprender perfectamente. Tomarse el tiempo de introducir a un niño en esta parte de su vida es una manera fantástica de ayudarle a crecer.

Respecto a los regalos (lenguaje nº 3),  su papel será precisamente ayudar a su hijo a valorar las pequeñas cosas, los detalles. Cuando regale, intente que sus regalos transmitan el mensaje de cuánto ha pensado al comprarlo en quien va a recibirlo y cuánto cariño hay detrás, en lugar de simplemente llenar a sus hijos de caprichos.

Ayudas y favores (lenguaje nº 4): desde que los niños vienen al mundo, los padres les bañan, les visten, les lavan la ropa, les preparan el desayuno… Los chavales necesitan ir ganando autonomía poco a poco, asumiendo responsabilidades y aprendiendo a manejar las pequeñas frustraciones y esfuerzos que lleva aparejada la vida. Dentro de ese contexto, las ayudas y favores que les presten los padres (ayudarles a arreglar la bicicleta, ayudarles con sus tareas escolares…) serán también para ellos una manifestación del amor de sus padres, y no simplemente algo normal a lo que tienen derecho por el simple hecho de ser sus hijos y que no hay que valorar.

Contacto físico (lenguaje nº 5): vasto tema, apasionante. Hoy sabemos que los bebés prematuros que no son acariciados regularmente crecen mucho menos. A los niños les encanta acurrucarse, abrazarse, que les rasquen; es parte de sus necesidades fisiológicas. El problema se complica en la adolescencia, pero insistiendo un poco, usted puede llegar a convencer a su hijo adolescente de los beneficios del masaje en la espalda, por ejemplo.

Hay muchas maneras de hacer crecer el amor en su familia y entre sus seres más cercanos. Y no lo olvide: ¡así mejorará la salud de todos!

Amar a un genio

Foto: Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve.

 

Un genio es un ser excepcional. Haber encontrado a uno, tenerlo ante tus ojos es todo un lujo… Pero también es una experiencia muy dura. En ocasiones se parece a una aguja que se clava en mi ego.

Pero su talento puede más que todo eso. Su genio me lleva a amarle todavía más intensamente. Es como si, estuviera atrapada en un remolino. Desde el instante en que le conocí, me sentí irremediablemente atraída por él. No pude resistirme.  Me dí cuenta de que algo así, un encuentro como ese, solo te sucede una vez en la vida. Una lo sabe. Entonces me dije que, si me iba con él, quizá algún día me arrepentiría. Pero que, si no me iba con él, mi vida dejaría de tener sentido.

 

19february2010

 

Con el tiempo aprendí que la Libertad no consiste en dejarlo todo, sinó en hacerse libre de todo.

 

Foto: El error en el que siempre incurrimos es el de creer que la vida es inmutable, que una vez metidos en unos raíles hemos de recorrerlos hasta el final. En cambio, el destino tiene mucha más fantasía que nosotros. Justamente cuando crees encontrarte en una situación que no tiene escapatoria, cuando llegas al ápice de la desesperación, con la velocidad de una ráfaga de viento cambia todo, queda patas arriba, y de un momento a otro te encuentras viviendo una nueva vida.

 

La maravilla de lo que eres

“Cuando descubras la maravilla viviente que eres, dejarás de querer ser cualquier cosa que ya no seas ahora mismo; dejarás de querer tener cualquier cosa que ya no tengas ahora mismo; dejarás de querer saber cualquier cosa que ya no sepas ahora mismo. Nada superará ese sentimiento.
Cuando descubras la maravilla viviente que eres, dejarás de añorar cualquier experiencia del pasado y cualquier deseo del futuro para regocijarte en la experiencia directa del presente, donde yace tu único verdadero capital, donde solamente puedes ser realidad.
Cuando descubras la maravilla viviente que eres, dejarás de bloquear tu respiración y la expresión natural de tu cuerpo para que fluya la sensación de ser, desde la superficie de tu piel, hasta el fondo más profundo de tu alma. Una sensación amplia, impersonal y nutritiva de ti mismo vibrará constante y espontáneamente en tu mente.
Cuando descubras la maravilla viviente que eres, enmudecerá tu voz y tu pensamiento, y desde el silencio vislumbrarás la comprensión de que nada te falta y nada te sobra, que eres tan pleno que no cabe ni ápice de nada más en la experiencia de tu ser.
Deja de creer en los pensamientos que te explican lo que eres tú y lo que son los demás; deja de creer en los ecos muertos del pasado que no son más que cero, pues si ves y comprendes por ti mismo su falta de sustancia, se alumbrará el camino para poder descubrir la maravilla viviente que eres.
Deja de valorar lo que está bien y lo que está mal y actúa desde tu nobleza natural; deja de sentir que te equivocas o que aciertas, que eres mejor o peor, pues el error y la certeza son circunstancias naturales que deben suceder para poder descubrir la maravilla viviente que eres.
Deja de temer parecer menos de lo que son los demás, pues ellos también están inmersos en esa tormentosa pesadilla. No temas sentir lo que sientes; no te retires frente las mismas circunstancias del pasado; saca pecho y con el corazón fulgurante de sentir y la mirada frontal y honesta, deja que se desarrolle tu ser para poder descubrir la maravilla viviente que eres.
Deja de pensar que existe un lugar seguro o una forma de ser invulnerable, pues el cambio y la inseguridad son las características esenciales de la vida. Decir que hay una forma de ser perfecta, es tan falso como decir que hay una forma de ser imperfecta, pues todas las formas de ser son relativas entre sí.
Aprende a saber vivir con todo ello como con el aire que respiras, y observa que gracias a eso, se te revela la maravilla viviente que eres.”
Publicado en: El periódico de las buenas noticias.

Delicadezas para hoy: pinturas de Juan Yagüe

Unos delicados trazos, envueltos de colores transparentes conforman su personal lenguaje pictórico.  El artista Juan Yagüe , expresa… Percibo la belleza de la Libertad y los vaivenes del alma que, como lo intrínseco de la existencia, “es”.

 

Todo es efímero, lo que recuerda y lo recordado. Dn. Marco Aurelio . Meditaciones.
Todo es efímero, lo que recuerda y lo recordado. Dn. Marco Aurelio . Meditaciones.
Cuerpo, Alma, Inteligencia. Las sensaciones del cuerpo; los impulsos del alma; los principios de la inteligencia. Dn. Marco Aurelio.       Meditaciones.
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La mejor manera de defenderte es no parecerte a ellos. Dn. Marco Aurelio. Meditaciones.
                                                                                                                                                  Foto
Alejandro; César, Pompeyo ¿qué relación guardan con Diógenes, Heráclito y Sócrates? Pues éstos vieron las cosas, las causas y las materias, y sus principios rectores eran independientes. Aquéllos ¡qué cosas ignoraban! De cuántos eran esclavos! Dn. Marco Aurelio. Meditaciones
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Te vas a morir cualquier día sin ser todavía sencill@, imperturbable, recelando ser dañad@ desde fuera, sin ser propici@ a tod@s, sin cifrar la sabiduría , sólo en obrar justamente. Dn. Marco Aurelio. Meditaciones

 

La biología del amor: revolución matriarcal versus dominio patriarcal

Del desencuentro entre las culturas matrística y patriarcal y  la imposición de ésta,  surge el conflicto permanente entre lo masculino y lo femenino.  Vivimos en un cultura de contradicción permanente. Un interesante artículo de  Humberto Maturana.

 

Maturana, el Amor y lo Neo Matristico

Bordeando los 80 años de edad, Humberto Maturana es de seguro uno de esos Hombres sabios de nuestro país. Proveniente del mundo de la ciencia, con la profundidad, sensibilidad e inteligencia de su línea de pensamiento se ha convertido en un referente para toda la humanidad.
Nacido en Santiago de Chile. Estudió medicina en sus inicios y se doctoró en Biología en Harvard. Plantea que: “Los humanos somos fruto de la cooperación para la conservación, no de la lucha por la supervivencia: bioevolutivamente somos porque amamos”.
Ha tenido desde pequeño una conexión con lo que podríamos llamar la cultura matrística porque su madre fue feminista, fue cofundadora del Movimiento de Emancipación Femenina en la década del 30.
A continuación extractos del diálogo entre María de la Luz Urquieta con Humberto Maturana. En donde nos habla del amor, del respeto, de las culturas matristicas y neo-matristicas.
El amor es la emoción que funda lo social: sin la aceptación del otro en la convivencia no hay fenómeno social. Y hubo una cultura matristica que funcionó bajo esos principios: sin dominación de un sexo sobre el otro y sin guerras. ¿Se trata acaso de retornar a aquella cultura de hace 8 mil años?
No, es imposible. Pero sí podernos intentar una convivencia basada en el respeto, en la colaboración, en la conciencia ecológica y en la responsabilidad social. Y el camino para lograrlo es la democracia.
Los grandes valores, los grandes ideales de justicia, paz, armonía, fraternidad, igualdad han nacido de la biología del amor y son los fundamentos de la vida en la infancia. Yo pienso que estos valores son propios de la experiencia de la educación basada en la cultura matrística que recibe el niño en su infancia, fundada en el respeto, la cooperación, la legitimidad del otro, en la participación, en el compartir, en la resolución de los conflictos a través de la conversación. En la vida adulta debemos negar todos estos valores, pues encontramos una cultura opuesta: la cultura patriarcal, fundada en la competencia, en la apariencia, en la negación del otro, en la lucha, en la guerra, en la mentira. Y es esta contradicción la que genera la pérdida de esos valores de paz, armonía, fraternidad y justicia. Al mismo tiempo, el hecho de vivir añorándolos, el hecho de que podamos imaginar una sociedad basada en una convivencia fundada en el respeto y en la justicia nos hace querer recuperarlos. El gran error que se comete es pretender que coincidan o coexistan en condiciones culturales que se niegan mutuamente.
Existió una cultura matrística (de matriz), no matriarcal, desde unos 8 mil años hasta 5 mil años a. de C. Recientes hallazgos arqueológicos indican que en Europa, en la zona del Danubio y en los Balcanes, se desarrolló una sociedad matrística. No era una sociedad en que las mujeres dominaran a los hombres, sino una cultura en que hombre y mujer eran copartícipes de la existencia, no eran oponentes. Había complementariedad. Las relaciones entre los sexos no eran de dominación ni de subordinación. Se vivía de la agricultura, pero sin apropiación de la tierra, que pertenecía a la comunidad. Los arqueólogos han encontrado poblados que no muestran signos de guerra, no tienen fortificaciones, ni armas como adornos o decorados. Encontraron, en cambio, signos estéticos de la vida, de lo natural. Las imágenes de culto son femeninas o híbridos de mujeres y animales. En ellos, no hay sugerencias de manipulación del mundo, sino de armonía de la existencia. Los signos indican que se vivía la vida como un aspecto de una dinámica cíclica de nacimiento y de muerte. No se consideraba a la muerte una tragedia, sino una pérdida natural. Era una cultura que no estaba centrada en las jerarquías, ni en el control de la sexualidad de la mujer.
Hoy vivimos una cultura patriarcal centrada en la dominación del hombre sobre la mujer, en el control de la sexualidad femenina y de la procreación humana y animal, en las jerarquías, en la guerra. El hombre es el pater, el patriarca del cual se habla en la Biblia. Yo pienso y propongo que la cultura patriarcal se origina fuera de Europa, en Asia Central, al surgir el pastoreo con la exclusión del lobo de su alimento natural que eran los mismos animales migratorios de que dependía también el hombre. Al aparecer la apropiación, al excluir al lobo, se comienza a luchar contra él. Y así aparece la primera dinámica que dio origen a la enemistad. Después, el enemigo ya no es el lobo, sino cualquier otro al que se excluya para apropiarse de algo. En la cultura matrística, la emoción fundamental era el amor. Con la defensa del ganado cambian las emociones. Se pierde la confianza en la dinámica de lo natural y se comienza a vivir el miedo y el control.
Al producirse el encuentro entre ambas culturas, la patriarcal somete a la matrística. Pero ésta no desaparece del todo. Permanece en la relación mateno-infantil. Ésa es la razón de que hoy vivamos una cultura matrística en la infancia y una cultura patriarcal en la vida adulta, lo que significa vivir lo masculino y lo femenino en conflicto permanente.
Éste es el motivo de que los problemas de nuestra cultura sean de contradicción entre los valores de la infancia y los de la vida adulta. Es vivir lo masculino y lo femenino como si fueran intrínsecamente opuestos. Esto indica que nuestra cultura surge de contradicciones y se mantiene aún en contradicciones.
No tiene sentido retomar a una cultura de hace 8 mil años. Ciertamente es imposible. Pero yo pienso que sí puede generarse una cultura que no esté centrada en la guerra, en la competencia, en la lucha, en la imagen, en la negación mutua, sino en el respeto, en la colaboración, en la conciencia ecológica y en la responsabilidad social. Eso sí es posible. En este sentido creo que la democracia es una forma de cultura neo matrística, un modo de vida que rompe con el patriarcado, pues se fundamenta en el respeto, en la colaboración, en mirar al otro como un legítimo otro en el espacio de convivencia. Es una cultura que puede solucionar los conflictos no a través de la lucha, sino en la conversación, la conspiración, en un proyectar de un quehacer juntos, que es por lo demás lo que constituye la constitución de cualquier país, que es un proyecto de convivencia.
Por esto, la democracia como cultura neo-matrística debe estar centrada en la armonía de la existencia, no en la lucha. Esto implica también romper la tradición patriarcal de negación y subordinación de la mujer, lo que al mismo tiempo libera al hombre de ser el dominador y explotador de la mujer. Esto también es una trampa en la que los hombres están atrapados: dominar a los hombres y luchar contra ellas.
La lucha no pertenece a la democracia. La lucha constituye al enemigo. En la lucha hay vencedores y vencidos. Pero el enemigo no desaparece. El derrotado tolera al vencedor en la espera de una oportunidad de revancha. La tolerancia es una negación del otro suspendida temporalmente. Las victorias que no exterminan al enemigo preparan la guerra siguiente. El secreto para lograr la armonía está: en el respeto del otro como legítimo otro en la convivencia y en el respeto por el mundo natural, en términos de tomar esa conciencia ecológica que nos haga ver claro que la destrucción de nuestro hábitat significa también nuestra propia destrucción.
Extraído del sitio web del instituto co-fundado por Maturana: http://www.matriztica.org/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Maturana, el Amor y lo Neo Matristico

Bordeando los 80 años de edad, Humberto Maturana es de seguro uno de esos Hombres sabios de nuestro país. Proveniente del mundo de la ciencia, con la profundidad, sensibilidad e inteligencia de su línea de pensamiento se ha convertido en un referente para toda la humanidad.
Nacido en Santiago de Chile. Estudió medicina en sus inicios y se doctoró en Biología en Harvard. Plantea que: “Los humanos somos fruto de la cooperación para la conservación, no de la lucha por la supervivencia: bioevolutivamente somos porque amamos”.
Ha tenido desde pequeño una conexión con lo que podríamos llamar la cultura matrística porque su madre fue feminista, fue cofundadora del Movimiento de Emancipación Femenina en la década del 30.
A continuación extractos del diálogo entre María de la Luz Urquieta con Humberto Maturana. En donde nos habla del amor, del respeto, de las culturas matristicas y neo-matristicas.
El amor es la emoción que funda lo social: sin la aceptación del otro en la convivencia no hay fenómeno social. Y hubo una cultura matristica que funcionó bajo esos principios: sin dominación de un sexo sobre el otro y sin guerras. ¿Se trata acaso de retornar a aquella cultura de hace 8 mil años?
No, es imposible. Pero sí podernos intentar una convivencia basada en el respeto, en la colaboración, en la conciencia ecológica y en la responsabilidad social. Y el camino para lograrlo es la democracia.
Los grandes valores, los grandes ideales de justicia, paz, armonía, fraternidad, igualdad han nacido de la biología del amor y son los fundamentos de la vida en la infancia. Yo pienso que estos valores son propios de la experiencia de la educación basada en la cultura matrística que recibe el niño en su infancia, fundada en el respeto, la cooperación, la legitimidad del otro, en la participación, en el compartir, en la resolución de los conflictos a través de la conversación. En la vida adulta debemos negar todos estos valores, pues encontramos una cultura opuesta: la cultura patriarcal, fundada en la competencia, en la apariencia, en la negación del otro, en la lucha, en la guerra, en la mentira. Y es esta contradicción la que genera la pérdida de esos valores de paz, armonía, fraternidad y justicia. Al mismo tiempo, el hecho de vivir añorándolos, el hecho de que podamos imaginar una sociedad basada en una convivencia fundada en el respeto y en la justicia nos hace querer recuperarlos. El gran error que se comete es pretender que coincidan o coexistan en condiciones culturales que se niegan mutuamente.
Existió una cultura matrística (de matriz), no matriarcal, desde unos 8 mil años hasta 5 mil años a. de C. Recientes hallazgos arqueológicos indican que en Europa, en la zona del Danubio y en los Balcanes, se desarrolló una sociedad matrística. No era una sociedad en que las mujeres dominaran a los hombres, sino una cultura en que hombre y mujer eran copartícipes de la existencia, no eran oponentes. Había complementariedad. Las relaciones entre los sexos no eran de dominación ni de subordinación. Se vivía de la agricultura, pero sin apropiación de la tierra, que pertenecía a la comunidad. Los arqueólogos han encontrado poblados que no muestran signos de guerra, no tienen fortificaciones, ni armas como adornos o decorados. Encontraron, en cambio, signos estéticos de la vida, de lo natural. Las imágenes de culto son femeninas o híbridos de mujeres y animales. En ellos, no hay sugerencias de manipulación del mundo, sino de armonía de la existencia. Los signos indican que se vivía la vida como un aspecto de una dinámica cíclica de nacimiento y de muerte. No se consideraba a la muerte una tragedia, sino una pérdida natural. Era una cultura que no estaba centrada en las jerarquías, ni en el control de la sexualidad de la mujer.
Hoy vivimos una cultura patriarcal centrada en la dominación del hombre sobre la mujer, en el control de la sexualidad femenina y de la procreación humana y animal, en las jerarquías, en la guerra. El hombre es el pater, el patriarca del cual se habla en la Biblia. Yo pienso y propongo que la cultura patriarcal se origina fuera de Europa, en Asia Central, al surgir el pastoreo con la exclusión del lobo de su alimento natural que eran los mismos animales migratorios de que dependía también el hombre. Al aparecer la apropiación, al excluir al lobo, se comienza a luchar contra él. Y así aparece la primera dinámica que dio origen a la enemistad. Después, el enemigo ya no es el lobo, sino cualquier otro al que se excluya para apropiarse de algo. En la cultura matrística, la emoción fundamental era el amor. Con la defensa del ganado cambian las emociones. Se pierde la confianza en la dinámica de lo natural y se comienza a vivir el miedo y el control.
Al producirse el encuentro entre ambas culturas, la patriarcal somete a la matrística. Pero ésta no desaparece del todo. Permanece en la relación mateno-infantil. Ésa es la razón de que hoy vivamos una cultura matrística en la infancia y una cultura patriarcal en la vida adulta, lo que significa vivir lo masculino y lo femenino en conflicto permanente.
Éste es el motivo de que los problemas de nuestra cultura sean de contradicción entre los valores de la infancia y los de la vida adulta. Es vivir lo masculino y lo femenino como si fueran intrínsecamente opuestos. Esto indica que nuestra cultura surge de contradicciones y se mantiene aún en contradicciones.
No tiene sentido retomar a una cultura de hace 8 mil años. Ciertamente es imposible. Pero yo pienso que sí puede generarse una cultura que no esté centrada en la guerra, en la competencia, en la lucha, en la imagen, en la negación mutua, sino en el respeto, en la colaboración, en la conciencia ecológica y en la responsabilidad social. Eso sí es posible. En este sentido creo que la democracia es una forma de cultura neo matrística, un modo de vida que rompe con el patriarcado, pues se fundamenta en el respeto, en la colaboración, en mirar al otro como un legítimo otro en el espacio de convivencia. Es una cultura que puede solucionar los conflictos no a través de la lucha, sino en la conversación, la conspiración, en un proyectar de un quehacer juntos, que es por lo demás lo que constituye la constitución de cualquier país, que es un proyecto de convivencia.
Por esto, la democracia como cultura neo-matrística debe estar centrada en la armonía de la existencia, no en la lucha. Esto implica también romper la tradición patriarcal de negación y subordinación de la mujer, lo que al mismo tiempo libera al hombre de ser el dominador y explotador de la mujer. Esto también es una trampa en la que los hombres están atrapados: dominar a los hombres y luchar contra ellas.
La lucha no pertenece a la democracia. La lucha constituye al enemigo. En la lucha hay vencedores y vencidos. Pero el enemigo no desaparece. El derrotado tolera al vencedor en la espera de una oportunidad de revancha. La tolerancia es una negación del otro suspendida temporalmente. Las victorias que no exterminan al enemigo preparan la guerra siguiente. El secreto para lograr la armonía está: en el respeto del otro como legítimo otro en la convivencia y en el respeto por el mundo natural, en términos de tomar esa conciencia ecológica que nos haga ver claro que la destrucción de nuestro hábitat significa también nuestra propia destrucción.
Extraído del sitio web del instituto co-fundado por Maturana: http://www.matriztica.org/

 

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