Amar a un genio

Foto: Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve.

 

Un genio es un ser excepcional. Haber encontrado a uno, tenerlo ante tus ojos es todo un lujo… Pero también es una experiencia muy dura. En ocasiones se parece a una aguja que se clava en mi ego.

Pero su talento puede más que todo eso. Su genio me lleva a amarle todavía más intensamente. Es como si, estuviera atrapada en un remolino. Desde el instante en que le conocí, me sentí irremediablemente atraída por él. No pude resistirme.  Me dí cuenta de que algo así, un encuentro como ese, solo te sucede una vez en la vida. Una lo sabe. Entonces me dije que, si me iba con él, quizá algún día me arrepentiría. Pero que, si no me iba con él, mi vida dejaría de tener sentido.

 

19february2010

 

Con el tiempo aprendí que la Libertad no consiste en dejarlo todo, sinó en hacerse libre de todo.

 

Foto: El error en el que siempre incurrimos es el de creer que la vida es inmutable, que una vez metidos en unos raíles hemos de recorrerlos hasta el final. En cambio, el destino tiene mucha más fantasía que nosotros. Justamente cuando crees encontrarte en una situación que no tiene escapatoria, cuando llegas al ápice de la desesperación, con la velocidad de una ráfaga de viento cambia todo, queda patas arriba, y de un momento a otro te encuentras viviendo una nueva vida.

 

La maravilla de lo que eres

“Cuando descubras la maravilla viviente que eres, dejarás de querer ser cualquier cosa que ya no seas ahora mismo; dejarás de querer tener cualquier cosa que ya no tengas ahora mismo; dejarás de querer saber cualquier cosa que ya no sepas ahora mismo. Nada superará ese sentimiento.
Cuando descubras la maravilla viviente que eres, dejarás de añorar cualquier experiencia del pasado y cualquier deseo del futuro para regocijarte en la experiencia directa del presente, donde yace tu único verdadero capital, donde solamente puedes ser realidad.
Cuando descubras la maravilla viviente que eres, dejarás de bloquear tu respiración y la expresión natural de tu cuerpo para que fluya la sensación de ser, desde la superficie de tu piel, hasta el fondo más profundo de tu alma. Una sensación amplia, impersonal y nutritiva de ti mismo vibrará constante y espontáneamente en tu mente.
Cuando descubras la maravilla viviente que eres, enmudecerá tu voz y tu pensamiento, y desde el silencio vislumbrarás la comprensión de que nada te falta y nada te sobra, que eres tan pleno que no cabe ni ápice de nada más en la experiencia de tu ser.
Deja de creer en los pensamientos que te explican lo que eres tú y lo que son los demás; deja de creer en los ecos muertos del pasado que no son más que cero, pues si ves y comprendes por ti mismo su falta de sustancia, se alumbrará el camino para poder descubrir la maravilla viviente que eres.
Deja de valorar lo que está bien y lo que está mal y actúa desde tu nobleza natural; deja de sentir que te equivocas o que aciertas, que eres mejor o peor, pues el error y la certeza son circunstancias naturales que deben suceder para poder descubrir la maravilla viviente que eres.
Deja de temer parecer menos de lo que son los demás, pues ellos también están inmersos en esa tormentosa pesadilla. No temas sentir lo que sientes; no te retires frente las mismas circunstancias del pasado; saca pecho y con el corazón fulgurante de sentir y la mirada frontal y honesta, deja que se desarrolle tu ser para poder descubrir la maravilla viviente que eres.
Deja de pensar que existe un lugar seguro o una forma de ser invulnerable, pues el cambio y la inseguridad son las características esenciales de la vida. Decir que hay una forma de ser perfecta, es tan falso como decir que hay una forma de ser imperfecta, pues todas las formas de ser son relativas entre sí.
Aprende a saber vivir con todo ello como con el aire que respiras, y observa que gracias a eso, se te revela la maravilla viviente que eres.”
Publicado en: El periódico de las buenas noticias.

Delicadezas para hoy: pinturas de Juan Yagüe

Unos delicados trazos, envueltos de colores transparentes conforman su personal lenguaje pictórico.  El artista Juan Yagüe , expresa… Percibo la belleza de la Libertad y los vaivenes del alma que, como lo intrínseco de la existencia, “es”.

 

Todo es efímero, lo que recuerda y lo recordado. Dn. Marco Aurelio . Meditaciones.
Todo es efímero, lo que recuerda y lo recordado. Dn. Marco Aurelio . Meditaciones.
Cuerpo, Alma, Inteligencia. Las sensaciones del cuerpo; los impulsos del alma; los principios de la inteligencia. Dn. Marco Aurelio.       Meditaciones.
Foto
La mejor manera de defenderte es no parecerte a ellos. Dn. Marco Aurelio. Meditaciones.
                                                                                                                                                  Foto
Alejandro; César, Pompeyo ¿qué relación guardan con Diógenes, Heráclito y Sócrates? Pues éstos vieron las cosas, las causas y las materias, y sus principios rectores eran independientes. Aquéllos ¡qué cosas ignoraban! De cuántos eran esclavos! Dn. Marco Aurelio. Meditaciones
Foto
Te vas a morir cualquier día sin ser todavía sencill@, imperturbable, recelando ser dañad@ desde fuera, sin ser propici@ a tod@s, sin cifrar la sabiduría , sólo en obrar justamente. Dn. Marco Aurelio. Meditaciones

 

La biología del amor: revolución matriarcal versus dominio patriarcal

Del desencuentro entre las culturas matrística y patriarcal y  la imposición de ésta,  surge el conflicto permanente entre lo masculino y lo femenino.  Vivimos en un cultura de contradicción permanente. Un interesante artículo de  Humberto Maturana.

 

Maturana, el Amor y lo Neo Matristico

Bordeando los 80 años de edad, Humberto Maturana es de seguro uno de esos Hombres sabios de nuestro país. Proveniente del mundo de la ciencia, con la profundidad, sensibilidad e inteligencia de su línea de pensamiento se ha convertido en un referente para toda la humanidad.
Nacido en Santiago de Chile. Estudió medicina en sus inicios y se doctoró en Biología en Harvard. Plantea que: “Los humanos somos fruto de la cooperación para la conservación, no de la lucha por la supervivencia: bioevolutivamente somos porque amamos”.
Ha tenido desde pequeño una conexión con lo que podríamos llamar la cultura matrística porque su madre fue feminista, fue cofundadora del Movimiento de Emancipación Femenina en la década del 30.
A continuación extractos del diálogo entre María de la Luz Urquieta con Humberto Maturana. En donde nos habla del amor, del respeto, de las culturas matristicas y neo-matristicas.
El amor es la emoción que funda lo social: sin la aceptación del otro en la convivencia no hay fenómeno social. Y hubo una cultura matristica que funcionó bajo esos principios: sin dominación de un sexo sobre el otro y sin guerras. ¿Se trata acaso de retornar a aquella cultura de hace 8 mil años?
No, es imposible. Pero sí podernos intentar una convivencia basada en el respeto, en la colaboración, en la conciencia ecológica y en la responsabilidad social. Y el camino para lograrlo es la democracia.
Los grandes valores, los grandes ideales de justicia, paz, armonía, fraternidad, igualdad han nacido de la biología del amor y son los fundamentos de la vida en la infancia. Yo pienso que estos valores son propios de la experiencia de la educación basada en la cultura matrística que recibe el niño en su infancia, fundada en el respeto, la cooperación, la legitimidad del otro, en la participación, en el compartir, en la resolución de los conflictos a través de la conversación. En la vida adulta debemos negar todos estos valores, pues encontramos una cultura opuesta: la cultura patriarcal, fundada en la competencia, en la apariencia, en la negación del otro, en la lucha, en la guerra, en la mentira. Y es esta contradicción la que genera la pérdida de esos valores de paz, armonía, fraternidad y justicia. Al mismo tiempo, el hecho de vivir añorándolos, el hecho de que podamos imaginar una sociedad basada en una convivencia fundada en el respeto y en la justicia nos hace querer recuperarlos. El gran error que se comete es pretender que coincidan o coexistan en condiciones culturales que se niegan mutuamente.
Existió una cultura matrística (de matriz), no matriarcal, desde unos 8 mil años hasta 5 mil años a. de C. Recientes hallazgos arqueológicos indican que en Europa, en la zona del Danubio y en los Balcanes, se desarrolló una sociedad matrística. No era una sociedad en que las mujeres dominaran a los hombres, sino una cultura en que hombre y mujer eran copartícipes de la existencia, no eran oponentes. Había complementariedad. Las relaciones entre los sexos no eran de dominación ni de subordinación. Se vivía de la agricultura, pero sin apropiación de la tierra, que pertenecía a la comunidad. Los arqueólogos han encontrado poblados que no muestran signos de guerra, no tienen fortificaciones, ni armas como adornos o decorados. Encontraron, en cambio, signos estéticos de la vida, de lo natural. Las imágenes de culto son femeninas o híbridos de mujeres y animales. En ellos, no hay sugerencias de manipulación del mundo, sino de armonía de la existencia. Los signos indican que se vivía la vida como un aspecto de una dinámica cíclica de nacimiento y de muerte. No se consideraba a la muerte una tragedia, sino una pérdida natural. Era una cultura que no estaba centrada en las jerarquías, ni en el control de la sexualidad de la mujer.
Hoy vivimos una cultura patriarcal centrada en la dominación del hombre sobre la mujer, en el control de la sexualidad femenina y de la procreación humana y animal, en las jerarquías, en la guerra. El hombre es el pater, el patriarca del cual se habla en la Biblia. Yo pienso y propongo que la cultura patriarcal se origina fuera de Europa, en Asia Central, al surgir el pastoreo con la exclusión del lobo de su alimento natural que eran los mismos animales migratorios de que dependía también el hombre. Al aparecer la apropiación, al excluir al lobo, se comienza a luchar contra él. Y así aparece la primera dinámica que dio origen a la enemistad. Después, el enemigo ya no es el lobo, sino cualquier otro al que se excluya para apropiarse de algo. En la cultura matrística, la emoción fundamental era el amor. Con la defensa del ganado cambian las emociones. Se pierde la confianza en la dinámica de lo natural y se comienza a vivir el miedo y el control.
Al producirse el encuentro entre ambas culturas, la patriarcal somete a la matrística. Pero ésta no desaparece del todo. Permanece en la relación mateno-infantil. Ésa es la razón de que hoy vivamos una cultura matrística en la infancia y una cultura patriarcal en la vida adulta, lo que significa vivir lo masculino y lo femenino en conflicto permanente.
Éste es el motivo de que los problemas de nuestra cultura sean de contradicción entre los valores de la infancia y los de la vida adulta. Es vivir lo masculino y lo femenino como si fueran intrínsecamente opuestos. Esto indica que nuestra cultura surge de contradicciones y se mantiene aún en contradicciones.
No tiene sentido retomar a una cultura de hace 8 mil años. Ciertamente es imposible. Pero yo pienso que sí puede generarse una cultura que no esté centrada en la guerra, en la competencia, en la lucha, en la imagen, en la negación mutua, sino en el respeto, en la colaboración, en la conciencia ecológica y en la responsabilidad social. Eso sí es posible. En este sentido creo que la democracia es una forma de cultura neo matrística, un modo de vida que rompe con el patriarcado, pues se fundamenta en el respeto, en la colaboración, en mirar al otro como un legítimo otro en el espacio de convivencia. Es una cultura que puede solucionar los conflictos no a través de la lucha, sino en la conversación, la conspiración, en un proyectar de un quehacer juntos, que es por lo demás lo que constituye la constitución de cualquier país, que es un proyecto de convivencia.
Por esto, la democracia como cultura neo-matrística debe estar centrada en la armonía de la existencia, no en la lucha. Esto implica también romper la tradición patriarcal de negación y subordinación de la mujer, lo que al mismo tiempo libera al hombre de ser el dominador y explotador de la mujer. Esto también es una trampa en la que los hombres están atrapados: dominar a los hombres y luchar contra ellas.
La lucha no pertenece a la democracia. La lucha constituye al enemigo. En la lucha hay vencedores y vencidos. Pero el enemigo no desaparece. El derrotado tolera al vencedor en la espera de una oportunidad de revancha. La tolerancia es una negación del otro suspendida temporalmente. Las victorias que no exterminan al enemigo preparan la guerra siguiente. El secreto para lograr la armonía está: en el respeto del otro como legítimo otro en la convivencia y en el respeto por el mundo natural, en términos de tomar esa conciencia ecológica que nos haga ver claro que la destrucción de nuestro hábitat significa también nuestra propia destrucción.
Extraído del sitio web del instituto co-fundado por Maturana: http://www.matriztica.org/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Maturana, el Amor y lo Neo Matristico

Bordeando los 80 años de edad, Humberto Maturana es de seguro uno de esos Hombres sabios de nuestro país. Proveniente del mundo de la ciencia, con la profundidad, sensibilidad e inteligencia de su línea de pensamiento se ha convertido en un referente para toda la humanidad.
Nacido en Santiago de Chile. Estudió medicina en sus inicios y se doctoró en Biología en Harvard. Plantea que: “Los humanos somos fruto de la cooperación para la conservación, no de la lucha por la supervivencia: bioevolutivamente somos porque amamos”.
Ha tenido desde pequeño una conexión con lo que podríamos llamar la cultura matrística porque su madre fue feminista, fue cofundadora del Movimiento de Emancipación Femenina en la década del 30.
A continuación extractos del diálogo entre María de la Luz Urquieta con Humberto Maturana. En donde nos habla del amor, del respeto, de las culturas matristicas y neo-matristicas.
El amor es la emoción que funda lo social: sin la aceptación del otro en la convivencia no hay fenómeno social. Y hubo una cultura matristica que funcionó bajo esos principios: sin dominación de un sexo sobre el otro y sin guerras. ¿Se trata acaso de retornar a aquella cultura de hace 8 mil años?
No, es imposible. Pero sí podernos intentar una convivencia basada en el respeto, en la colaboración, en la conciencia ecológica y en la responsabilidad social. Y el camino para lograrlo es la democracia.
Los grandes valores, los grandes ideales de justicia, paz, armonía, fraternidad, igualdad han nacido de la biología del amor y son los fundamentos de la vida en la infancia. Yo pienso que estos valores son propios de la experiencia de la educación basada en la cultura matrística que recibe el niño en su infancia, fundada en el respeto, la cooperación, la legitimidad del otro, en la participación, en el compartir, en la resolución de los conflictos a través de la conversación. En la vida adulta debemos negar todos estos valores, pues encontramos una cultura opuesta: la cultura patriarcal, fundada en la competencia, en la apariencia, en la negación del otro, en la lucha, en la guerra, en la mentira. Y es esta contradicción la que genera la pérdida de esos valores de paz, armonía, fraternidad y justicia. Al mismo tiempo, el hecho de vivir añorándolos, el hecho de que podamos imaginar una sociedad basada en una convivencia fundada en el respeto y en la justicia nos hace querer recuperarlos. El gran error que se comete es pretender que coincidan o coexistan en condiciones culturales que se niegan mutuamente.
Existió una cultura matrística (de matriz), no matriarcal, desde unos 8 mil años hasta 5 mil años a. de C. Recientes hallazgos arqueológicos indican que en Europa, en la zona del Danubio y en los Balcanes, se desarrolló una sociedad matrística. No era una sociedad en que las mujeres dominaran a los hombres, sino una cultura en que hombre y mujer eran copartícipes de la existencia, no eran oponentes. Había complementariedad. Las relaciones entre los sexos no eran de dominación ni de subordinación. Se vivía de la agricultura, pero sin apropiación de la tierra, que pertenecía a la comunidad. Los arqueólogos han encontrado poblados que no muestran signos de guerra, no tienen fortificaciones, ni armas como adornos o decorados. Encontraron, en cambio, signos estéticos de la vida, de lo natural. Las imágenes de culto son femeninas o híbridos de mujeres y animales. En ellos, no hay sugerencias de manipulación del mundo, sino de armonía de la existencia. Los signos indican que se vivía la vida como un aspecto de una dinámica cíclica de nacimiento y de muerte. No se consideraba a la muerte una tragedia, sino una pérdida natural. Era una cultura que no estaba centrada en las jerarquías, ni en el control de la sexualidad de la mujer.
Hoy vivimos una cultura patriarcal centrada en la dominación del hombre sobre la mujer, en el control de la sexualidad femenina y de la procreación humana y animal, en las jerarquías, en la guerra. El hombre es el pater, el patriarca del cual se habla en la Biblia. Yo pienso y propongo que la cultura patriarcal se origina fuera de Europa, en Asia Central, al surgir el pastoreo con la exclusión del lobo de su alimento natural que eran los mismos animales migratorios de que dependía también el hombre. Al aparecer la apropiación, al excluir al lobo, se comienza a luchar contra él. Y así aparece la primera dinámica que dio origen a la enemistad. Después, el enemigo ya no es el lobo, sino cualquier otro al que se excluya para apropiarse de algo. En la cultura matrística, la emoción fundamental era el amor. Con la defensa del ganado cambian las emociones. Se pierde la confianza en la dinámica de lo natural y se comienza a vivir el miedo y el control.
Al producirse el encuentro entre ambas culturas, la patriarcal somete a la matrística. Pero ésta no desaparece del todo. Permanece en la relación mateno-infantil. Ésa es la razón de que hoy vivamos una cultura matrística en la infancia y una cultura patriarcal en la vida adulta, lo que significa vivir lo masculino y lo femenino en conflicto permanente.
Éste es el motivo de que los problemas de nuestra cultura sean de contradicción entre los valores de la infancia y los de la vida adulta. Es vivir lo masculino y lo femenino como si fueran intrínsecamente opuestos. Esto indica que nuestra cultura surge de contradicciones y se mantiene aún en contradicciones.
No tiene sentido retomar a una cultura de hace 8 mil años. Ciertamente es imposible. Pero yo pienso que sí puede generarse una cultura que no esté centrada en la guerra, en la competencia, en la lucha, en la imagen, en la negación mutua, sino en el respeto, en la colaboración, en la conciencia ecológica y en la responsabilidad social. Eso sí es posible. En este sentido creo que la democracia es una forma de cultura neo matrística, un modo de vida que rompe con el patriarcado, pues se fundamenta en el respeto, en la colaboración, en mirar al otro como un legítimo otro en el espacio de convivencia. Es una cultura que puede solucionar los conflictos no a través de la lucha, sino en la conversación, la conspiración, en un proyectar de un quehacer juntos, que es por lo demás lo que constituye la constitución de cualquier país, que es un proyecto de convivencia.
Por esto, la democracia como cultura neo-matrística debe estar centrada en la armonía de la existencia, no en la lucha. Esto implica también romper la tradición patriarcal de negación y subordinación de la mujer, lo que al mismo tiempo libera al hombre de ser el dominador y explotador de la mujer. Esto también es una trampa en la que los hombres están atrapados: dominar a los hombres y luchar contra ellas.
La lucha no pertenece a la democracia. La lucha constituye al enemigo. En la lucha hay vencedores y vencidos. Pero el enemigo no desaparece. El derrotado tolera al vencedor en la espera de una oportunidad de revancha. La tolerancia es una negación del otro suspendida temporalmente. Las victorias que no exterminan al enemigo preparan la guerra siguiente. El secreto para lograr la armonía está: en el respeto del otro como legítimo otro en la convivencia y en el respeto por el mundo natural, en términos de tomar esa conciencia ecológica que nos haga ver claro que la destrucción de nuestro hábitat significa también nuestra propia destrucción.
Extraído del sitio web del instituto co-fundado por Maturana: http://www.matriztica.org/

 

El todo: unidos por hilos subconscientes

 

Todo y tod@s conectados. Invisibles hilos entretejen la maraña de la existencia. Más allá de las relaciones conscientes, en una dimensión espiritual, somos un todo. Un texto sobre las conexiones:

Los Secretos del Subconsciente 

Factor diferencial 

Si existe algo que con dificultad digerimos los seres humanos, es el concepto de que estamos unidos, de que no hay separación entre nosotros y que por lo tanto hay una sola mente que piensa a través de cada individuo, generando así una conciencia colectiva, una memoria celular o un subconsciente; siendo las tres, afines en cuanto a su contenido y significado. Lo que sucede con todos nosotros es que observamos ahí afuera y vemos personas que consideramos “malas” o “equivocadas” porque matan, roban, engañan y lastiman; así que miramos hacia nuestro supuesto interior y pensamos: “yo jamás haría algo así” cuando en realidad lo estamos haciendo, de hecho estamos siendo todo eso y más a la vez. 

 

Para comenzar a desenredar un poco estos hilos que entretejen una verdad que puedes aceptar o rechazar, debes recordar que antes que nada, eres y serás siempre energía. Si examinas cualquier parte de tu cuerpo con el microscopio adecuado podrás darte cuenta de que eres un baile eterno de partículas diminutas con carga eléctrica, de que toda(o) tú, eres un destello en el vasto universo y que estás unida a todo lo que es igual o afín contigo de manera permanente. Entonces cada pensamiento que tienes también está hecho de lo mismo que tú, por lo tanto cada pensamiento es energía, lo que significa que cuando piensas en algo o en alguien, extiendes un hilo elástico, infinito e invisible hacia esa situación o persona y este hilo que transporta energía vital, se va haciendo más fuerte en la medida en que continúes pensando con la misma intención. 

 

De ahí nace esa comunicación no verbal, así también se desarrolla la telepatía. Estos hilos energéticos que vas creando a la par con tus pensamientos, también se entrelazan con otros de intención similar a la tuya, que están siendo creados por los pensamientos e intenciones de las demás personas en el universo. Esto quiere decir que cuando estás orando, te conectas con los seres humanos que están haciendo lo mismo y así sucede con cada uno de tus pensamientos porque ellos hacen conexión con cada hilo similar a su alrededor. 

 

El subconsciente es ese almacén que ha guardado la historia humana; es esa parte nuestra que se comporta como un niño o como una niña y que necesita ser amada para sanar el dolor que alberga. Caminamos por la vida sin pensar en esto, vivimos sin conocernos y esto suele detener nuestros pasos u ocasionar que caminemos en círculos, pero para eso estamos aquí, para aprender, para recordar, para ser.

                                                                                          

                                                                    

Si cada pensamiento que tenemos, conecta con otros que le son afines a través del espacio y del tiempo, entonces nuestro subconsciente o niño interior contiene los recuerdos o memorias de cada ser que ha estado aquí, así mismo contiene las propias vivencias de la persona que elegimos experimentar, por una sencilla razón: creamos las situaciones cotidianas por medio de nuestro pensamiento, somos creadoras y creadores responsables de cada emoción existente, responsables de lo que consideramos bueno o malo, positivo o negativo. 

 

Entonces ¿Qué sucede cuando vemos un mendigo tirado en el asfalto? ¿Qué sucede cuando rechazamos un acto considerado impuro, cruel, maligno? ¿Qué pasa cuando alguien nos lastima? ¿Qué ocurre cuando no podemos olvidar aquello que pasó hace tanto tiempo? ¿Quién crea los virus que invaden repentinamente nuestro espacio? Podemos horrorizarnos y pensar: “Yo jamás habría creado esto”. O podemos elegir pensar así: “Si mis sentidos lo perciben entonces es mi creación y me hago responsable de ella, así que comienzo a enviarle mi amor, mi perdón, mi gratitud”. Puedes elegir, hazlo ahora.

 

El dolor es un pensamiento erróneo que emerge de tu subconsciente para ser sanado, es tu oportunidad de cambiar un aspecto que es parte de tu individualidad y también es parte de la colectividad, así que todo aquello que hagas por otra persona en realidad lo estás haciendo por ti, porque no hay diferencia, porque no hay separación, porque aunque existan muchas razas, dialectos, lenguas o credos, todos estamos hechos de la misma esencia y contenemos un niño interior lastimado, un subconsciente que nos muestra qué cambios realizar, una historia celular que mezcla ignorancia, sabiduría, tristeza, alegría, apatía, amor, odio, compasión. La oportunidad de modificar los aspectos dolorosos de nuestra vida, llega con cada sensación de angustia, con cada reto, con cada lágrima, con cada bienvenida y con cada adiós. 

 

Si te observas detenidamente, eres una niña o un niño que llama madurez al acto de esconderse detrás del miedo para protegerse de todo lo que considera un posible ataque a su integridad; es aquí donde tus pensamientos son fundamentales porque estamos hablando de que si te amas lo suficiente, también lo estás haciendo por cada niño interior herido, que habita la Tierra. Hay miedos que no sabes de dónde provienen, sientes pánico de algunas situaciones y sin embargo no recuerdas qué pudo ocasionarlas. Ahora ya sabes que vienen de ese lugar tan tuyo, llamado subconsciente, que te entrelaza con todo lo que percibes. 

 

Si te dedicas a darle un lugar en tu ser a tus miedos, sin pretender cambiar su esencia, sin desear que desaparezcan porque los consideras una parte del todo, entonces puedes entrar en ellos y vivirlos, puedes pensar: “ohh siii tengo mucho miedo… ¿Puedo amar y aceptar este miedo? ¿Puedo permitirme sentirlo? ¿Puedo dejar que se quede aquí? ¿Puedo bendecir mi miedo, mi tristeza, mi depresión, mi enfermedad, mi miedo a dejar el miedo? ¿Puedo dejar partir mis miedos? 

 

Cada pensamiento que llega a tu mente es un recuerdo a borrar, está ahí para ser transmutado por medio del amor, porque su energía puede curar ese mundo que tú y yo continuamos creando cuando pensamos. 

 

Entre más veces recuerdes lo mal que va tu vida, más hilos de dolor creas para ti y para todo el mundo. Esto no quiere decir que tenemos que ser perfectas(os) , esto quiere decir que ser humanos significa amar nuestros “errores”, amar nuestras “faltas”, amar nuestra falta de amor. Hay miedo de hacer esto porque creemos que si amamos nuestras enfermedades, ellas se quedarán ahí por siempre y esto es falso, ya que aceptar los miedos nos permite quitarles poder, por eso la palabra “gracias” es una de las más bonitas y significativas que hay. Bendecir y agradecer cada situación que llega a nuestros sentidos es una hermosa manera de vivir. 

 

La gratitud es curativa y es la aceptación de que la perfección de Dios es real en nosotros; el perdonarte a ti misma(o) por tus creaciones, es la puerta que te conduce a ser perdonada(o) por los demás y también te conduce a perdonar fácilmente a quienes te hayan lastimado, porque sólo hay una mente y un alma, esa eres tú, unida a mí, a los demás lectores y a todas las personas que lean este artículo ahora o después, así como a todos aquellos que conocen cómo funciona el mundo real. 

 

La gratitud unida al hecho de perdonarnos por todo lo que hemos creado con nuestros pensamientos y al amor, son parte de la corrección de un error que tuvo que existir para que pudiéramos ser quienes realmente somos. Este tal vez es el secreto más profundo de nuestro subconsciente.

Un poema para hoy. Alejandra Pizarnik

SALVACIÓN

Se fuga la isla
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta
Ahora
es el fuego sometido
Ahora
es la carne
la hoja
la piedra
perdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horros de la civilización
que purifica la caída de la noche
Ahora
La muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.

 

Emociones negativas y toxinas diarias

Tres métodos simples y económicos con los que puedes eliminar las emociones negativas y las toxinas acumuladas diariamente.

 

 

Con algunos hábitos diarios se pueden eliminar las toxinas físicas y emocionales fácilmente. Aire, agua y un cepillo son el trío mágico para animar un cuerpo sano, eliminando sus toxinas y equilibrándolo emocionalmente.

Respirar

Respirar por lo general no es algo que pensamos, ya que viene de forma natural. Pero la mayoría de la gente realmente no respira correctamente, especialmente en nuestro mundo acelerado. La respiración tiende a ser estrecha, poco profunda y estresada. Este estilo de respiración nos priva del potencial de oxígeno que podemos tomar y esto contribuye a nublar el cerebro, al cansancio y la acumulación de toxinas. Pero este problema se resuelve fácilmente con un poco de conocimiento, intención y una técnica de respiración llamada kapalabhati – “mente brillante” en sánscrito. Se trata de cultivar una conciencia sobre la respiración. La mayoría de las personas sólo respira con la parte superior de los pulmones, pero realmente necesitamos hacerlo con el diafragma para extraer el aire plenamente. Tómate unos minutos durante el día para respirar profundamente. Al tomar más oxígeno, los tejidos se van desintoxicado, la mente se aclara y el sistema nervioso se calma (lo que conduce a estados emocionales positivos). A continuación lee el siguiente ejercicio con la práctica kapalabhati.:

Siéntate en una posición cómoda, con la columna vertebral erguida. Respira normalmente durante aproximadamente un minuto. Luego comienza con una respiración enfocada en la exhalación. La inhalación debe ser espontánea y sin esfuerzo; sólo debe acentuarse suavemente la exhalación. Al espirar, contrae súbitamente los músculos abdominales con tal rapidez que el aire sea expelido ruidosamente por la nariz, como un fuelle.  No te enfoques en la inhalación. Será automática y pasiva. Este ejercicio debe hacerse en tres rondas, cada una consta de 11 respiraciones (para los principiantes).

Hidratación.

Beber agua parece una acción básica y simple, sin embargo, la deshidratación es común. Beber aproximadamente 2.2 litros de agua (aproximadamente nueve tazas) al día ayuda a eliminar las toxinas acumuladas durante la jornada (ayuda a aliviar la tensión puesta sobre los riñones y el hígado). Es especialmente importante beber abundante agua a primera hora de la mañana ya que las toxinas se han acumulado durante la noche. Agregar el jugo de medio limón es aún mejor, ya que ayuda a limpiar el hígado. La medicina china cree que el hígado es el asiento de la ira, mientras que los riñones se asocian con el miedo (el equilibrio de estos órganos es importante para la salud emocional). El agua purificada es fundamental, de lo contrario estamos simplemente cambiando una toxina para otra.

Cepillado.

El cepillado de la piel seca es otra forma económica y fácil de desintoxicarse. Las células muertas se desprenden, los sistemas linfático e inmunitario se estimulan mientras que las toxinas que se albergan en la celulitis se reducen. Un cepillo de mango largo de cerdas naturales es todo lo que se necesita. Comienza con la piel seca y moviendo el cepillo ascendente hacia el corazón. Los pies son un buen lugar para comenzar. Cepilla las piernas, los brazos, la espalda y el abdomen. Se tarda sólo 5-10 minutos en cepillar todo el cuerpo. Asegúrate de disfrutar de una ducha caliente después, beber un gran vaso de agua y respirar profundamente. Su cuerpo purificado felizmente te lo agradecerá.

 

El triunfo de los mediocres

Me ha llegado éste interesante texto, sobre la mediocridad y atribuido a Forges,  que merce la pena leer :

Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es, de todo punto, necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.
Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.
Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros.
Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado  natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia. 


                                                                   
– Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente
basura.

– Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.
– Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.
– Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.
– Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

– Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.

– Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada -cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.
– Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.
– Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.
– Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.
– Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo. 
 
  

Preguntarse para encontrar

Dicen que las respuestas están en las preguntas. Preguntarse y responderse con honestidad es un ejercicio saludable, para atreverse , para reorientar el timón.

 

¿Cuál es la diferencia entre vivir y existir?

 

¿Celebras las cosas que tienes?

 

¿Te estás apegando a algo que necesitas dejar marchar?

 

¿Has hecho algo últimamente que valga la pena recordar?

 

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