Cena de empresa. Humor navideño.

Los 4.907.817 parados españoles reservan mesa en el bar Casa Paco para celebrar la “cena de empresa” del INEM

Hasta esta mañana, el lugar elegido para celebrar la cena de Navidad del INEM era el restaurante chino Hai Cheng de Barcelona, donde le habían asegurado a Fátima Báñez, ministra de Empleo, que disponían de mesa para cinco millones de personas en caso de que los datos del paro aumentaran en el último momento y fuera necesario hacer sitio a más comensales. Sin embargo, en el último momento se ha buscado otro restaurante, ya que Gloria Langredo, una parada de Alicante, ha afirmado que no le hace “mucha gracia” cenar en un chino. Finalmente, el local elegido ha sido el bar “Casa Paco” de Barcelona, que organiza cenas de grupos.

“Pondrán varias ensaladas, unos platos así para picar entre todos y luego hay varios segundos para escoger: sepia a la plancha o flamenquines”, ha explicado esta mañana la ministra de Empleo en el Parlamento. La organización de la cena se ha llevado a cabo mediante un multitudinario grupo de Whatsapp. “Ha sido algo caótico”, ha reconocido la ministra, “pero es mejor que todo el mundo pueda opinar porque el año pasado la gente se quejó porque el sitio era caro y este es un gobierno que escucha a todo el mundo, especialmente a los parados”.

“Que no venga la ministra, que nos corta el rollo”

A la cena de Navidad del paro acude tradicionalmente todo el equipo del Ministerio de Empleo “para hacer equipo con la gente y romper barreras”, lo que no tiene muy buena acogida entre los asistentes, que creen que la presencia “de los jefes” puede coartar el comportamiento informal de la cena. “Lo digo cada año: tenemos que organizar la cena nosotros y que los jefes hagan otra si quieren, porque cortan el rollo a la gente mogollón y la cena no es para eso”, se lamenta un parado de larga duración de Girona.

Este parado catalán se queja además de que durante la cena “todo el mundo es muy amigo, te emborrachas ahí con la ministra, rompes la formalidad y al día siguiente todo vuelve a la normalidad y los ministros no se acuerdan ni de tu nombre”.

“Se juntan varias mesas y ya está. El bar es pequeño pero hemos celebrado hasta comuniones. La de mi hija la pequeña mismamente”, explica Germán, el único camarero del Casa Paco, que dice no estar en absoluto preocupado por tener que dar cabida a casi cinco millones de personas. “Al fondo hay sitio”, asegura, aunque confía en que no aumente la cifra del paro para el día de la cena “porque entonces sí que no cabremos”.

Publicado por Kike García.