Ser transparente.

El periódico de las buenas noticias.

Un power point que me encantó porque reflexionaba sobre un tema que me ronda desde hace varios días: la capacidad de “ser transparente”.
Entre otras cosas, el texto decía: “A veces me pregunto por qué es tan difícil ser transparente. Acostumbramos a creer que “ser transparente” es simplemente ser sincero, no engañar a los otros. Pero ser transparente es mucho más que eso. Ser transparente es tener el coraje de exponerse, de ser frágil, de llorar, de hablar de lo que uno siente. Ser transparente es desnudar el alma, es dejar caer las máscaras, bajar las armas, destruir los inmensos y gruesos muros que nos empeñamos en levantar. Ser transparente es permitir que toda nuestra dulzura aflore. Pero, por desgracia, casi siempre, la mayoría  de nosotros decide no correr ese riesgo por que preferimos la dureza de la razón a la belleza que representa toda la fragilidad humana. Preferimos el nudo en la garganta a las lágrimas que brotan de lo más profundo de nuestro ser. Preferimos perdernos en una búsqueda insana con respuestas inmediatas a simplemente admitir que no sabemos, que tenemos miedo”.
He dado muchos “tumbos” en la vida. He conocido a gente de todo tipo. Y las personas que más me han gustado son justamente esas: las que son transparentes. Las que no tienen miedo de exponerse, de mostrar sus flaquezas. Las personas que no construyen muros sino puentes, que lloran cuando han de llorar, que ríen cuando quieren reír. Que no dramatizan sino que actúan. Que no se refugian tras juicios y críticas sino que miran cara a cara su dolor. Las personas que dan trascendencia sólo a lo que es verdaderamente trascendente. Las que “se pasan a limpio” lo que les sucede, aprenden y cambian lo que deben cambiar. Las personas que no “echan balones fuera” sino que conectan con sus emociones y se responsabilizan de ellas. Las personas dulces. Las que se comprometen, las que luchan, las que fluyen, las que se atreven a soñar y las que no tienen miedo de amar.
Como siempre –y, por suerte- ser transparente es una opción, ¿qué eliges?

Entrevista a Groenlandia.

Un Artículo de David Torres en Público.es

26 jul 2012

 
Buenos días.
Buenos tenga usted.

-¿Señorita o señora?

-Ya voy teniendo una edad pero sigo soltera y sin compromiso desde que me separé de Canadá.

-Gracias por recibirnos. Se la ve de buen humor cuando, según las últimas noticias, ha perdido usted casi todo el hielo.

-Sí, llevaba siglos intentando adelgazar y de golpe, mire. Retención de líquidos, creo que lo llaman.

-Dicen que es un fenómeno que no se había observado nunca.

-Verá, a mí me llamaron Groenlandia por algo, ¿sabe usted? Greenland, en inglés, quiere decir “tierra verde”. Los primeros que se bajaron por aquí eran vikingos, unos chicos muy majos pero un poco brutotes. Por aquel entonces, mucho hielo no había y yo casi ni hablaba con mi primo, el polo norte. Pero ustedes son demasiado exagerados y se dan una importancia que, francamente, no tienen. Sólo son unos recién llegados y bastante paletos, por cierto. Los dinosaurios no se daban tanto humos, créame.

-Disculpe, pero la desaparición de la capa de hielo groenlandés, ¿no sería algo muy grave para el equilibrio biológico del planeta? ¿No provocaría cambios irreversibles en los ecosistemas terrestres?

-¿Ve? Justo lo que le estaba explicando. Ustedes los seres humanos son de chiste. Siempre van con esas palabrotas que casi no les caben en la boca: equilibrio, irreversible, planeta. Creen que pueden cargarse el planeta cuando no lograrían ni hacerlo estornudar. Se lo digo yo, que llevo aquí desde la última deriva de los continentes.

-Sin embargo, los expertos aseguran que, al derretirse todo el hielo de Groenlandia, el nivel del mar podría subir siete metros, lo que significaría la desaparición de todas las ciudades costeras.

-¿Y usted cree que iba a importar mucho si Nueva York o Marbella son engullidos por las aguas? Nada, hombre, nada. Más comida para los pececitos y unos cuantos parques de atracciones sumergidos para los caballitos de mar. Lo que les suceda a ustedes, la verdad, nos la sopla.

-Eso que dice usted es terrible.

-Nos la sopla mucho, entérense. Anda que no lo tengo yo hablado con mi tía la Antártida y con mi abuelo el oceáno Atlántico. Que si la contaminación, que si la capa de ozono, que si la radiación atómica. Como inquilinos son ustedes un coñazo. Los vikingos no daban tanta guerra, por no hablar de los dinosaurios. Cuanto antes se extingan ustedes, mucho mejor para todos.

-¿Está hablando de la posible extinción de la raza humana?

-Bueno, extinguirse tampoco es el acabóse. Nos pasa a todos, más temprano o más tarde. Las civilizaciones se hunden, las especies se borran, las estrellas se enfrían. No sé por qué se asustan tanto cuando en cuestión de extinciones ustedes son el tope. Además, habría que darles una oportunidad a las cucarachas y a las ratas.

-Pero, ¿se da usted cuenta de que el planeta entero podría quedar sumergido bajo el mar?

-¿Y qué? En el mar se está fresquito. Hicieron muy mal negocio al bajar de los árboles pero lo que no tuvo perdón fue salir de las aguas.

-Muchas gracias.

-De nada. Por cierto, ¿sabe que esto parece una entrevista de José Antonio Pérez?

-A mí me recuerda más a Gomaespuma, pero usted no diga nada, ¿eh?

-No se preocupe. Buenas noches.

 

 

 

 

Reflexiones de una ciudadana en paro.

Nuria Boya. 17 /07/2012.
 
Se tiene la idea errónea de que cuando una persona está en situación de desempleo se encuentra en una “situación privilegiada” ya que te garantiza ingresos durante dos años, cuando en realidad es la garantía de tener una situación de precariedad económica durante este periodo de tiempo que dará lugar, en la mayoría de los casos, a una situación de exclusión social a largo plazo. El trabajo actúa c…omo una base reguladora por el equilibrio que establece entre los distintos ámbitos la vida. El desempleo tiene consecuencias negativas a nivel económico, laboral, social y de calidad de la salud. Supone una disminución de ingresos y cambios de estilo de vida, así como la repercusión que tiene en el ámbito familiar al no poder afrontar gastos extraordinarios. La ausencia de trabajo va en perjuicio del desarrollo profesional y del establecimiento de relaciones sociales. Es un factor de riesgo del suicidio, de enfermedades cardiovasculares (hipertensión e hipercolesteremia), de tabaquismo, de alcoholismo, de consumo de drogas, de trastornos alimentarios y de sueño, de problemas psicológicos (depresión, ansiedad, baja autoestima…).
El recorte en la prestación por desempleo aprobada en el Congreso la semana pasada fundamentándola como una medida para fomentar la búsqueda activa de empleo y jaleada con la frase “Qué se cojan” de Andrea Fabra , nos deja una lectura entre líneas: de los más de cinco millones de parados ninguno trabaja porque no quiere. Me parece una falta de respeto para los que buscan a diario empleo sin conseguirlo, para los desempleados sin ingresos, para los que acaban de perder su trabajo, para los que tienen miedo de perderlo, para los que trabajan en economía sumergida, para los que tienen un trabajo precario y para los que están sufriendo los recortes salariales.
 

Noticias para pensar. Una breve reflexión sobre nuestras actitudes.

Publicado en el periódico de las buenas noticias.

Tres reglas

 
 
Tres sencillas reglas de la vida:
 
1. Si no vas tras lo que quieres,
nunca lo conseguirás.
 
2. Si no preguntas,
la respuesta siempre será no.
 
3. Si no das un paso adelante,
estarás siempre en el mismo lugar.

Quijotes y quijotas de la edición de libros

En una sociedad asfixiada, en un tiempo de desesperanza, donde el poder de los mercados y la siempre insatisfecha avaricia de los más ricos, donde las guerras se programan como negocio y las victimas son condenadas al sufrimoiento y el olvido,  resulta muy balsámico curiosear más allá de lo que se nos muestra a primera vista, algo así, como rebuscar en la trastienda de nuestra curiosidad y sorprendernos.  Hoy os presento una breve noticia sobre esos hombres y mujeres apasionados que apuestan por un mundo un poquito mejor, arriesgando, desde sus pequeñas editoriales con la hnestidad del saber hacer y la coherencia de una forma de vida. (Yolanda Jiménez.)

Quijotes y quijotas de la edición de libros

Publicado en Periodismohumano.

Los primeros textos editados por Honolulu Books

Cayó en nuestras manos un informe elaborado por el Ministerio de Educación y Cultura (sí, el mismo que elimina las subvenciones a las bibliotecas para la adquisición de fondos y revistas culturales), que decía que el panorama de la edición española está mayormente compuesto por “microempresarios culturales, que suman cerca del 70% del tejido editorial español (frente al 11,4% de medianos y al 3.3% de grandes)”.

Si de edición se trata, a nosotras nos interesa ese 70%, a ellos hemos dedicado algunos de los episodios de este podcast. Porque hay un dato que no reflejan estos números, y son los nuevos pequeños empresarios de la edición que aparecen casi cada mes.

En el programa que puedes escuchar arriba (o descargar) reunimos a tres, solo tres, de los muchos nuevos editores que hemos visto surgir en estos últimos meses. Allá afuera, arrecian las bombas en forma de malas noticias económicas. Mientras, en sus oficinas, en sus casas-despacho, se gestan proyectos editoriales que hacen ingresar aire fresco a nuestros dormitorios, a los lugares que reservamos para re-aprender a respirar.

Nos paramos a hablar con dos editoras en Barcelona y uno en Gijón. Preguntamos por cómo se les ocurre arrojarse a esta incierta piscina de la circulación de productos culturales, libros de tomo y lomo. Preguntamos por su diario, por los equipos, por las ilusiones puestas en juego, las apuestas que hacen que valga la pena la vida, o la empresa.

Nos contestan: Laura Huega de Rayo Verde Editorial. Francisco Álvarez de Seronda Ediciones. Y Ana Llurba de Honolulu Books, cuyos primeros tomitos ilustran este texto. A veces sus libros son pequeños. A veces editan demasiado poco como para destacar en los estantes. No será fácil que los encuentres en grandes cantidades, por mucho que se esfuerzan en generar una imagen reconocible, una distinción. Pero si preguntas, indagas, pides al librero o librera, quizá consigas que se rompa un poquito la maldición de los miles de libros que se editan y pasan, cuales fantasmas, por las mesas de novedades.

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