Dignidad humana y acceso a la Sanidad

Ser persona implica tener derechos Universales fundamentales, proclamados históricamente, en base a la idea de justicia social, en un intento de dotar de dignidad a los desherados del mundo, a los que están “al otro lado”, que tan lejano nos parece . Sin embargo, hoy es fácil atravesar la delgada linea que separa ambos lados y uno puede cruzarla apenas sin tiempo de tomar conciencia de ello, cuando los hechos se precipitan y los recortes sociales desangran la maltrecha sociedad, empobrecida, deshumanizada y sometida.

Ahora, en nuestro país, ser inmigrante sin papeles supone el NO acceso a la Sanidad. Ser pobre es sinónimo de exclusión, de enfermedad, de dolor, de muerte. En éste tiempo que está tan de moda debatir sobre “el derecho a la vida”,  siendo vida lo contrario de muerte (a la cual lleva la enfermedad sin tratamiento), parece que la vida en sí misma, no es un derecho para todos. Todo depende de qué lado se encuentre uno.

Contra  éste tipo de  cruel exclusión, algunos médicos (300 en Madrid), objetan para cumplir el juramento hipocrático que rige su profesionalidad y la ONG Médicos del Mundo, presenta un video en contra de la exclusión que supone denegar el acceso a la Sanidad y que os presento abajo:

Casi 300 médicos madrileños objetan a dejar de atender a inmigrantes

Si se le pregunta a José María Molero, médico de familia en un centro de salud de Villaverde Alto, al sur de Madrid, por qué se ha declarado objetor ante la retirada de la asistencia sanitaria gratuita a los inmigrantes en situación irregular, su respuesta es de lo más concisa: “Tengo un compromiso con mis pacientes”. Unos pacientes que, en el barrio donde trabaja, igual pueden ser españoles que latinoamericanos o marroquíes. Y de estos últimos, unos pueden tienen permiso de trabajo y residencia, pero otros, que quizá lo consiguieron cuando en Madrid aún se encontraba trabajo, lo han perdido. Molero no entiende cómo una de estas personas puede pedir cita con él el 31 de agosto, pero ya no el 1 de septiembre. “Se trata de un compromiso ético”, insiste.

Muchos otros médicos que trabajan en Madrid han hecho como Molero: se han declarado objetores a dejar de atender a inmigrantes sin papeles. Son 285, según los últimos datos de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), la más representativa en atención primaria. Suponen el 21,9% de los 1.303 facultativos que hasta ahora han rellenado el formulario que la sociedad facilita en su página web a modo de “red de objetores”. El secretario de Semfyc, Salvador Tranche, explica cómo funciona: “Cuando uno se inscribe en la red de objetores, inmediatamente, de forma automática, se comunica al Colegio de Médicos de la provincia y a la Consejería de Salud de la comunidad autónoma, además de a la Organización Médica Colegial (OMC)”.

Los facultativos de Semfyc, con 20.000 asociados en toda España, consideran que la normativa, que entra en vigor el 1 de septiembre y dejará sin tarjeta sanitaria a unas 150.000 personas, según cálculos de este diario, contraviene su código deontológico. Solo podrán acudir a la sanidad en caso de urgencia. Las excepciones son los menores y las mujeres embarazadas. El Ministerio de Sanidad ya ha advertido de que la objeción no tiene sentido. Para la Consejería de Sanidad madrileña, esa postura, simplemente, no cabe. “Atender se atiende a todo el mundo. Otra cosa distinta es si luego eso genera la emisión de una factura o no. No es una cuestión asistencial, no afecta al médico”, asegura el consejero, Javier Fernández-Lasquetty, que la semana pasada añadió otra excepción a la norma: los enfermos crónicos que ya estén en tratamiento. La factura, añadió, iría al país de procedencia o al propio enfermo. El Ministerio ha establecido también de que los excluidos paguen una especie de seguro de 710 euros al año.

Sin embargo, en la práctica esto no está tan claro. A diez días de que entre en vigor la norma, nadie conoce cómo podrán acudir a los centros de salud los inmigrantes en situación irregular que hayan quedado fuera del sistema ordinario y que, por tanto, carezcan de tarjeta sanitaria. “Si un paciente no tiene tarjeta yo no tengo acceso a su historia clínica y tampoco le puedo derivar al especialista o pedir una prueba complementaria”, dice Molero. “Se nos presenta una disyuntiva: cumplir nuestro código ético y deontológico o la normativa legal. Seguiremos atendiendo, pese a que las dificultades de acceso harán que cada vez vengan menos personas en esta situación”, añade.

Teresa García, médica de familia en un centro de salud de Collado Villalba, fue de las primeras en declararse objetora, antes incluso de que Semfyc pusiera en marcha su iniciativa. “La medida afecta a la población más frágil, a la que se le niega un derecho reconocido en los tratados internacionales y la Constitución”, lamenta. No cree que se vaya a ahorrar nada, sino todo lo contrario, y recela de las recientes noticias sobre la atención a los pacientes crónicos, puesto que nadie ha establecido quiénes lo son ni cómo se les va a tratar. “A mis pacientes ya les he dicho que me he declarado objetora y que pueden seguir viniendo a mi consulta”, asegura. “El problema llegará cuando necesiten otra atención posterior”.

El presidente de Semfyc, Josep Basora, cree que el Gobierno central aún puede rectificar antes del 1 de septiembre. “Los que nos oponemos a esta medida hemos manifestado qué problemas de salud pública puede crear y el coste que generará por el colapso en los servicios de urgencia. Son razonamientos técnicos que demuestran que la medida es claramente ineficiente”, señala. “La decisión está más basada en el excel que en la razón”, ironiza. “El hospital es más caro que la atención primaria”, abunda Molero. “Cuando una patología crónica no se controla, el paciente se descompensa y acaba yendo a urgencias. El coste es mayor”, argumenta, y señala las muchas incógnitas aún por resolver a 10 días del cambio: “¿Quién establece si una patología es crónica? En algunas no está tan claro. La obesidad y los problemas que se derivan de ella, ¿serían considerados crónicos?”.

Cinco comunidades —Andalucía, Cataluña, País Vasco, Asturias y Comunidad Valenciana— ya han anunciado su intención de seguir prestando asistencia sanitaria normalizada a los inmigrantes sin papeles. Basora explica que la mayoría de los médicos inscritos en la red de objetores trabajan en las regiones que, como Madrid, han anunciado que acatarán las instrucciones del Gobierno.

Campaña de ‘Médicos del Mundo’ para atender a los sin papeles

La ONG Médicos del Mundo ha anunciado el lanzamiento de la campaña Derecho a curar para sumar adhesiones de profesionales sanitarios a la objeción de conciencia contra la exclusión sanitaria de las personas inmigrantes en situación irregular. La ONG también ha puesto en marcha una acción de movilización ciudadana a través de su web contra el decreto impulsado por el Ministerio de Sanidad que dejará a las personas sin permiso de residencia sin acceso al sistema sanitario público a partir del 1 de septiembre.

Con esta iniciativa, Médicos del Mundo quiere contribuir a la iniciativa puesta en marcha por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC) el pasado 10 de julio y que suma ya más de 1.300 profesionales objetores contra la exclusión sanitaria. La iniciativa, dirigida en un primer momento a médicos y médicas de familia, se amplía a profesionales de todas las especialidades médicas, de enfermería o administrativos de salud ya que, como ha reconocido el presidente de Médicos del Mundo, Álvaro González, “se trata de suscitar un movimiento del mundo sanitario contra una medida que choca contra la ética profesional“. “Queremos servir de vehículo de transmisión para que el personal sanitario reivindique, ejerza su derecho a la resistencia y su derecho a curar a toda persona que lo requiera, independientemente de su situación administrativa”, ha explicado.

Hasta la fecha, 1.300 profesional se han declarado objetores de la exclusión sanitaria

Para ello, se han elaborado diferentes materiales como cartelería, vídeos virales, pegatinas e insignias para redes sociales. Además, la campaña cuenta ya con el apoyo de sociedades médicas, asociaciones profesionales y ONG.

Además, ha insistido en que la iniciativa lanzada por Médicos del Mundo también busca sensibilizar y movilizar a la ciudadanía en apoyo de la profesión médica y a favor del derecho a la salud. La web incluye para ello diversos materiales como una carta modelo que cualquier ciudadano puede dirigir a su médico para solicitarle que objete contra la exclusión de las personas inmigrantes.

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