Entrevista a Groenlandia.

Un Artículo de David Torres en Público.es

26 jul 2012

 
Buenos días.
Buenos tenga usted.

-¿Señorita o señora?

-Ya voy teniendo una edad pero sigo soltera y sin compromiso desde que me separé de Canadá.

-Gracias por recibirnos. Se la ve de buen humor cuando, según las últimas noticias, ha perdido usted casi todo el hielo.

-Sí, llevaba siglos intentando adelgazar y de golpe, mire. Retención de líquidos, creo que lo llaman.

-Dicen que es un fenómeno que no se había observado nunca.

-Verá, a mí me llamaron Groenlandia por algo, ¿sabe usted? Greenland, en inglés, quiere decir “tierra verde”. Los primeros que se bajaron por aquí eran vikingos, unos chicos muy majos pero un poco brutotes. Por aquel entonces, mucho hielo no había y yo casi ni hablaba con mi primo, el polo norte. Pero ustedes son demasiado exagerados y se dan una importancia que, francamente, no tienen. Sólo son unos recién llegados y bastante paletos, por cierto. Los dinosaurios no se daban tanto humos, créame.

-Disculpe, pero la desaparición de la capa de hielo groenlandés, ¿no sería algo muy grave para el equilibrio biológico del planeta? ¿No provocaría cambios irreversibles en los ecosistemas terrestres?

-¿Ve? Justo lo que le estaba explicando. Ustedes los seres humanos son de chiste. Siempre van con esas palabrotas que casi no les caben en la boca: equilibrio, irreversible, planeta. Creen que pueden cargarse el planeta cuando no lograrían ni hacerlo estornudar. Se lo digo yo, que llevo aquí desde la última deriva de los continentes.

-Sin embargo, los expertos aseguran que, al derretirse todo el hielo de Groenlandia, el nivel del mar podría subir siete metros, lo que significaría la desaparición de todas las ciudades costeras.

-¿Y usted cree que iba a importar mucho si Nueva York o Marbella son engullidos por las aguas? Nada, hombre, nada. Más comida para los pececitos y unos cuantos parques de atracciones sumergidos para los caballitos de mar. Lo que les suceda a ustedes, la verdad, nos la sopla.

-Eso que dice usted es terrible.

-Nos la sopla mucho, entérense. Anda que no lo tengo yo hablado con mi tía la Antártida y con mi abuelo el oceáno Atlántico. Que si la contaminación, que si la capa de ozono, que si la radiación atómica. Como inquilinos son ustedes un coñazo. Los vikingos no daban tanta guerra, por no hablar de los dinosaurios. Cuanto antes se extingan ustedes, mucho mejor para todos.

-¿Está hablando de la posible extinción de la raza humana?

-Bueno, extinguirse tampoco es el acabóse. Nos pasa a todos, más temprano o más tarde. Las civilizaciones se hunden, las especies se borran, las estrellas se enfrían. No sé por qué se asustan tanto cuando en cuestión de extinciones ustedes son el tope. Además, habría que darles una oportunidad a las cucarachas y a las ratas.

-Pero, ¿se da usted cuenta de que el planeta entero podría quedar sumergido bajo el mar?

-¿Y qué? En el mar se está fresquito. Hicieron muy mal negocio al bajar de los árboles pero lo que no tuvo perdón fue salir de las aguas.

-Muchas gracias.

-De nada. Por cierto, ¿sabe que esto parece una entrevista de José Antonio Pérez?

-A mí me recuerda más a Gomaespuma, pero usted no diga nada, ¿eh?

-No se preocupe. Buenas noches.

 

 

 

 

Reflexiones de una ciudadana en paro.

Nuria Boya. 17 /07/2012.
 
Se tiene la idea errónea de que cuando una persona está en situación de desempleo se encuentra en una “situación privilegiada” ya que te garantiza ingresos durante dos años, cuando en realidad es la garantía de tener una situación de precariedad económica durante este periodo de tiempo que dará lugar, en la mayoría de los casos, a una situación de exclusión social a largo plazo. El trabajo actúa c…omo una base reguladora por el equilibrio que establece entre los distintos ámbitos la vida. El desempleo tiene consecuencias negativas a nivel económico, laboral, social y de calidad de la salud. Supone una disminución de ingresos y cambios de estilo de vida, así como la repercusión que tiene en el ámbito familiar al no poder afrontar gastos extraordinarios. La ausencia de trabajo va en perjuicio del desarrollo profesional y del establecimiento de relaciones sociales. Es un factor de riesgo del suicidio, de enfermedades cardiovasculares (hipertensión e hipercolesteremia), de tabaquismo, de alcoholismo, de consumo de drogas, de trastornos alimentarios y de sueño, de problemas psicológicos (depresión, ansiedad, baja autoestima…).
El recorte en la prestación por desempleo aprobada en el Congreso la semana pasada fundamentándola como una medida para fomentar la búsqueda activa de empleo y jaleada con la frase “Qué se cojan” de Andrea Fabra , nos deja una lectura entre líneas: de los más de cinco millones de parados ninguno trabaja porque no quiere. Me parece una falta de respeto para los que buscan a diario empleo sin conseguirlo, para los desempleados sin ingresos, para los que acaban de perder su trabajo, para los que tienen miedo de perderlo, para los que trabajan en economía sumergida, para los que tienen un trabajo precario y para los que están sufriendo los recortes salariales.